Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

domingo, 14 de enero de 2018

El diseño sagrado de la ciudad de León... y de Lugo (III)

Hace siete años publiqué en este blog un par de artículos, El diseño sagrado de la ciudad de León y su revisión sobre la disposición sagrada del campamento romano que dio origen a la ciudad de León(1). El ritual relativo a la fundación de una ciudad o campamento romano exigía que un augur determinara la orientación de su eje ya que el campamento era una ciudad militar, pero también una reproducción simbólica de Roma instalada en otro suelo, y consiguientemente, debía representar una proyección del cielo en la tierra. La ciudad debía ser una analogía del templo celeste. Según Frontino, «el origen del arte de trazar límites, como afirmó Varron, viene de la Disciplina Etrusca, dónde los arúspices dividen la tierra en dos partes... y [en otras dos partes] con otra línea desde el norte a lo largo del meridiano. De estas fundaciones nuestros predecesores adquirieron el arte de medir las tierras. Primero, dos calles deben ser trazadas: una desde el este, que será denominada decumanus, la otra en el meridiano desde el Norte, que debe ser llamada cardus».

La Via Principalis del campamento romano legionense tiene un acimut de 72º y con la elevación correspondiente a la línea del horizonte, sobre 1º, corresponde a una declinación de 14º que se produce en los días 30 de abril y 19 de agosto en los años previos al cambio de era. En aquel trabajo planteé que la proximidad de esta declinación a la de las fiestas de media estación de primeros de mayo y agosto, el papel destacado de las inscripciones votivas a Mercurio (festejado el 15 de mayo) y a Diana (13 de agosto), los paralelos de la celebración de las Cantaderas con las celebraciones de la batalla mítica de Clavijo en La Rioja el 23 de mayo, las Móndidas de San Pedro de Manrique el 24 de junio o las las Doncellas de Santo Domingo de la Calzada y de Sorzano en mayo, así como la antigua celebración de las Cantaderas el 15 de agosto, sugerían un origen romano de esta celebración en relación con fiestas del entorno de mayo (Mercurio) y/o agosto (Diana) y con la fundación de la ciudad. En este sentido cabe señalar que Nicolás Bartolomé Pérez defiende también un origen romano de la fiesta de las Cantaderas a partir de la celebración de la Cerialia, en honor de Ceres, a mediados o finales de abril(2).

Salida del sol en la fiesta de media estación de primero de mayo a lo largo de la Calle Ancha (Via Principalis)
En una revisión del primer trabajo postulé que este alineamiento estaría relacionado con orto heliaco de las Pleyades y la fiesta de media estación de primeros de mayo. Años después he refinado mis cálculos de fenómenos estelares: para el 15 a.C. el orto heliaco de las Pleyades en esta dirección se produce el 30 de mayo, 20 días después de la fecha de media estación. De esta manera me encuentro sin una solución que me satisfaga plenamente pero inclinado a considerar un alineamiento solar en las fiestas de media estación de primeros de mayo y agosto que, de estar sujetos a la orientación de la Vía Principalis a 72º obligaría a una elevación solar próxima a los 5º a la que no encuentro evidencia.

Sea como sea, un viaje a Lugo que realicé hace algo más de un año refuerza la tesis de una orientación sagrada del campamento legionense en relación con las fiestas de media estación de primeros de mayo y agosto. Tengo muchísimo cariño a esta ciudad porque le encuentro muchos paralelos con León, entre ellos, su origen romano contextualizado en las guerras contra los ástures y cántabros. Sobre su origen campamental dice Antonio Rodríguez Colmenero:

Nadie duda hoy día de que Lucus Augusti, Lugo, fue fundación augústea y, como otras ciudades del Noroeste Hispano, elegida por el Príncipe para epicentro político-administrativo de aquella parte extrema del territorio recién conquistado. La elección del solar lucense para campamento la aconsejarían, tanto su privilegiado emplazamiento, en una suave penillanura delimitada por los cursos fluviales del Miño y del Rato, que jugarían un no desdeñable papel defensivo, como su estratégica situación, en el cruce de un tupido sistema de comunicaciones naturales por los que acceder, tanto a la franja costera como a las comarcas del interior [...] Evidencias del pasado campamental serían un umbral granítico de puerta con la inscripción L. VI que, en todas las hipótesis, sólo cabe interpretar como l(egio) VI, y una laja de granito, casi perfectamente pulido en su cara anterior y sin apenas desbastar en la posterior, en cuya cara anterior aparece una gran K, que no cabe interpretar de otra manera, dado el contexto, que como k(ardo). A ello hay que sumar los numerosos hallazgos de monedas de la serie de la caetra, de las que sólo entre 1986 y 1993 se habían inventariado hasta 62 ejemplares aparecidos en las excavaciones de Lugo frente a sólo 48 que se contabilizaban a la sazón para todo el amplio noroeste. Desde entonces, los hallazgos numismáticos de esta naturaleza se han ido multiplicando en la ciudad, de tal manera que casi no hay excavación, por pequeña que sea, en la que no aparezcan dos o tres ejemplares, cuando no diez, como ha sucedido en una excavación reciente de la Rúa Montevideo.
En nuestra opinión, el solar de la Lucus Augusti posterior fue inicialmente un campamento, posiblemente capaz para dos legiones, que habría jugado un papel estelar durante las guerras cántabras como base establecida por Cayo Antistio, uno de los conductores de la campaña del -25, para la conquista del ámbito septentrional de Gallaecia, permaneciendo como campamento estable durante unos diez años, o sea, hasta el retorno de Augusto a la península entre -15/-13, siendo reconvertido en establecimiento urbano civil con motivo de este mismo segundo viaje del Príncipe a Hispania(3).

Es decir, en los orígenes campamentales de las ciudades de León y Lugo nos encontramos a la misma legión, la VI. En uno de los museos de la ciudad me dieron datos más precisos de la disposición del antiguo campamento lucense: la Vía Principalis tendría la orientación de la C/Armanyá y el Cardo la de Rúa da Raíña lo que supone que las vías principales de los campamentos romanos fundacionales de las ciudades de León y Lugo prácticamente coinciden (tomemos, como referencias, las rúas da Raíña y Xoán Montes). Esta interpretación está en línea con el trabajo de Rodríguez Colmenero dedicado a la capital lucense(4). No solo la disposición de los campamentos fundacionales de León y Lugo tienen la misma orientación solar principal, también comparten el interés votivo por las ninfas y por Mercurio. Siguiendo a Rodríguez Colmenero, en Lugo apareció una estatua que representa a este dios así como varias referencias epigráficas a unas divinidades Luci como los Luci Arioviei, con un edículo dedicado a los Luci con dos aras con menciones a Luco Arousa(ego) y a los Lucos Gudaros. Ya hemos visto en otras ocasiones que Mercurio y Lug son frecuentemente identificados(5). En cuanto a las ninfas, aparecieron 14 fragmentos de de ara en una piscina romana en el balneario de Lugo.


Lo más sorprendente es que Rodríguez Colmenero data la fundación de Lucus Augusti a mediados de mayo por parte de Paulo Fabio Maximo con ocasión de la visita de Octavio Augusto a Hispania. La afirmación puede ser simplemente una licencia literaria dado que se trata de un texto divulgativo, pero es una coincidencia simpática.

Son las kalendas de mayo (día 1 de este mes) del año 738 de la fundación de Roma (14 antes de la era). Asomémonos al interior del campamento romano de Asturica con el fin de observar, con la imaginación al menos, lo que en el interior de su pretorio está sucediendo. El emperador Cayo César Augusto, después de haber presidido durante una mañana luminosa los ritos fundacionales de la nueva urbe, en los que había querido estar personalmente presente, privilegiándola con el título de Augusta, despacha, reclinado sobre un diván de la cámara noble del puesto de mando supremo de la legión X gémina, asuntos de gobierno relacionados con la organización de los territorios hispánicos recientemente conquistados. Le rodean mandos militares de la guarnición y miembros de su officium (comitiva) personal, entre los cuales se encuentra su pariente y amigo, Paulo Fabio Máximo, quien le acompaña como legado especial [...] Dos semanas más tarde, y después de transponer penosamente los pasos naturales, casi intocados todavía por la acción humana, de los Ancares para poder arribar a Lucus, Paulo Fabio se dispone a transformar el campamento aquí existente en ciudad, y para lograrlo se desplaza con su comitiva, en una radiante mañana, desde el albergue provisional que le han construído a la vera de las termas del Miño hasta el cuartel general de la legión VI Vencedora situado en el interfluvio conformado por los cauces del Miño y del Rato

En definitiva, la coincidencia de las orientaciones principales de los campamentos romanos que dieron origen a las ciudades de León y Lugo, su relación con la Legio VI y el conocimiento de que la fundación de ciudades y campamentos romanos debía verificar un ritual en el que un augur determinaba su orientación constituyen un indicativo insoslayable de que esta dirección no era casual ni respondía únicamente a un criterio utilitario sino que era una dirección sagrada, que obedecía a alguna razón religiosa que perseguía que la nueva fundación fuera una representación del cielo en la tierra como había sido Roma. El reconocimiento de esta razón ya es más especulativo. La orientación puede explicarse en clave solar en relación con las fechas anteriormente mencionadas próximas al 1 de mayo y 20 de agosto o en clave estelar, en relación con las Pléyades, a finales de mayo. El culto romano legionense parece enfocado en Mercurio (mayo), las ninfas (¿junio?)y Diana (agosto) coincidente parcialmente con el lucense en cuanto a Mercurio y las ninfas. En el caso de León considero, además, que la fiesta de las Cantaderas tiene origen romano. Evidencia características afines a fiestas populares de abril y mayo como la celebración de la batalla de Clavijo en La Rioja, las Móndidas de San Pedro de Manrique o las las Doncellas de Santo Domingo de la Calzada y de Sorzano, pero también exhibe rasgos de acción de gracias. De hecho su fecha de celebración más antigua conocida es el 15 de agosto. Esta bipolaridad mayo-agosto refuerza la idea de un origen solar de la festividad.

AÑADIDO 7/8/2018
Costumbre francesa conocida como Marie au Blé, en la ciudad de Valenciennes, en la que una joven es elegida, vestida de blanco, y llevada en procesión danzante a través de las calles, en una fiesta que comienza el tercer lunes de julio. Un joven lleva un plato cuvierto por una servilleta con las primicias de grano de la cosecha. MacNEILL, M., The Festival of Lughnasa. A study of the survival of the Celtic festival of the beginning of harvest, Comhairle Bhéaloideas Éireann, University College, 2008, p. 387
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(1) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El diseño sagrado de la ciudad de León, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, https://asturiense.blogspot.com.es/2011/09/el-diseno-sagrado-de-la-ciudad-de-leon.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El diseño sagrado de la ciudad de León. Revisión, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011,
https://asturiense.blogspot.com.es/2011/11/el-diseno-sagrado-de-la-ciudad-de-leon.html

(2) BARTOLOMÉ PÉREZ, N., Origen de las Cantaderas, Diario de León 2/10/2016, http://www.diariodeleon.es/noticias/revista/origen-cantaderas_1103524.html

(3) RODRÍGUEZ COLMENERO, A., Lucus Augusti, http://www.cervantesvirtual.com/bib/portal/antigua/lucus_augusti.shtml

(4) RODRÍGUEZ COLMENERO, A. Lucus Augusti: a cidade romano-xermánica da Fisterra Ibérica, xénese e evolución histórica (14 a. C.-711 d.C.), Lugo 2011

(5) «D'Arbois de Jubainville formuló una teoría según la cual el dios Lug que aparece en los textos mitológicos irlandeses se corresponde con la deidad gala que fue interpretada por César como Mercurio, de la que el dictador afirmaba que era el inventor de todas las artes. La tesis de D'Arbois ha sido aceptada por numerosos investigadores durante todo el siglo XX y en la actualidad mantiene una considerable solidez». D'ARBOIS DE JUBAINVILLE, H., El ciclo mítológico irlandés y la mitología céltica. Barcelona, 1996 ( 1ª edición, 1884), p. 117 Y 199-200, LOTH, J.; Le dieu Lug, la terre mére et les Lugoves, RA (4ª ser.) 24, 1914, p.226, DE VRIES, J.; La Religion des Celtes. París, 1963, p. 59 y ss., TOVAR, A., The God Lugus in Spain, BBCS 29,1982, pp. 593, Mac CANA,P.; Celtic mythology, Feltham,1983( 1ª edición, 1968), pp. 24-25, MARCO SIMÓN, F., "El dios céltico Lug y el santuario de Peñalba de Villastar", Estudios en homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martínez. Zaragoza, 1986, pp. 741 citados en OLIVARES PEDREÑO, J.C., Tesis doctoral Divinidades indígenas de la Hispania romana, Universidad de Alicante, 2000, pp. 307-311
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