Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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martes, 12 de julio de 2016

Un carro de bueyes, una diosa, un lago y sacrificios humanos en Lago de Babia



Hemos dedicado aquí algunas líneas a tradiciones orales relativas a lagos habitados por serpientes ávidas de tributos sangrientos en las que hemos reconocido un probable significado sagrado antiguo y una estrecha relación con eventos solares en el solsticio y las fiestas de media estación del verano. Me refiero, por ejemplo, a los de Lleitariegos o Montrondo(1). En esta ocasión trataremos sobre la Laguna Grande de Lago de Babia cuya tradición popular correspondiente, con interesantísimas resonancias míticas, conocemos gracias a José Luis Puerto y sus Leyendas de tradición oral en la provincia de León. El primer relato cuenta así:

«Dice que iba una señora a segar las gavillas y llevaba un niño pequeño, pues de pocos meses, de cinco o seis meses. Entonces le dejó a la sombra de unas gavillas, mientras ella las recogía. Y en ese instante, según unos, apareció una culiebra y se le metió por la boca al niño, se le metió en el vientre; y, según otros, la culiebra devoró al niño. Entonces la madre echó una maldición, que sobre aquel campo no volvería a producirse fruto. La maldición se cumplió en el momento y, en aquel mismo instante, las tierras se llenaron de agua»(2).

Vista al NO desde la Laguna de Lago de Babia
Vista al SE desde la Laguna de lago de Babia


Obsérvese que nos encontramos ante un mito muy similar a otro que encontramos en Manzaneda de Omaña aunque en aquella ocasión procedente de una fuente erudita y, consiguientemente, muy contaminada: la leyenda de Gabriela de de Urbano Álvarez López(3). Ambos casos responden al arquetipo de Deméter y Perséfone donde la madre segadora se identifica con la Diosa Madre dispensadora de la vida, la culebra con Hades el dios del Inframundo y el niño con Perséfone, el elemento ambivalente, mediador, disputado, cuya alternancia entre los polos de la vida y la muerte explica la dinámica de la sucesión de las estaciones. Este esquema que ya ha sido estudiado en la serie de artículos Quién es el dios Teleno(4) es también la piedra angular de la serie de libros que Claude Levi-Strauss dedicó al estudio de los mitos desde un punto de vista estructuralista, especialmente en el tercero, El origen de las maneras de mesa(5): Los mitos utilizan elementos opuestos para evocar la periodicidad de la naturaleza. Los excesos que rompen el equilibrio entre contrarios, que se niegan a reproducirse o consumen en exceso, tienen como consecuencia el hambre siguiente mientras que el tránsito del sistema binario al sistema ternario se opera integrando oposiciones.

Que nuestra historia babiana o aquella omañesa participen de este mito paradigmático de Deméter y Perséfone no quiere decir necesariamente que se deba a influencias griegas o romanas ya que, al parecer, era un relato mítico bastante extendido por otras regiones europeas. Estrabón da noticia de sacrificios a unas diosas locales interpretadas como Deméter y Kore en una isla cerca de Gran Bretaña que están en consonancia con tradiciones de cosecha europeas en las que dos gavillas son denominadas respectivamente La Vieja y La Doncella(6).

«También la madre [abuela o vieja] del grano juega un papel importante en las costumbres de la recolección. Creen que ella está presente en el último haz que se deja sin segar en el campo y cortándolo se la captura, se la ahuyenta o se la mata. En el primero de estos casos, la última gavilla es llevada alegremente a casa y honrada como un ser divino»(7).

Estas costumbres de recolección recuerdan tradiciones de antiguos sacrificios. Las personas que se identifican con esta última gavilla experimentaban un asesinato ritual simulado cuyo propósito era la renovación del ciclo productivo de la naturaleza.

«Respecto al primer punto, hemos visto que en la Europa moderna, la persona que corta, ata o trilla la última gavilla se expone a menudo a un trato rudo a manos de sus compañeros de labor. Por ejemplo, le atan a la última gavilla y envuelto entre sus espigas le conducen o acarrean, le golpean, le mojan, le vuelcan sobre un estercolero y demás lindezas […] Por eso, los segadores esquivan naturalmente dar la última hozada en la siega, o el último golpe de trillo o mayal, o agavillar el último haz, y cuando se está terminando la faena esta aversión produce una emulación entre los labriegos que les hace esforzarse para terminar su cometido tan pronto como pueden, con la idea de escapar de la aborrecible distinción de quedar el último»(8).

Una madre ligada a la siega del cereal, su hijo asesinado, una serpiente y un lago... Sigamos tirando del hilo. José Luis Puerto recupera otra leyenda local:

«Que iba una chica con una pareja de bueyis. Y se metió la pareja de bueyis en la laguna a beber agua y que ahí quedaron la pareja de los bueyis, el carru, la chica y todu. Y luegou la chica, que llevaba un collar al cuellu, y apareció en una fuente de Piedrafita, el collar»(9).

El relato redunda en el sacrificio, esta vez con una joven y un carro de bueyes como víctimas. También hemos dedicado dos artículos al asesinato ritual del toro (el buey es un toro castrado) y su relación con las fiestas del verano: El estomago de piedra del buey de San Cristobal (Matallana de Valmadrigal)(10) y El dragón del Cua (III): el asesinato ritual del toro(11). Precisamente en este último, y en relación con unos cráneos de toro con clavos hallados en el santuario termal de la Edrada, nos referíamos a las celebraciones de Cibeles y Atis con ocasión del equinoccio de primavera donde uno de los episodios más importantes es el tauribolio. El mito de Cibeles y Atis también responde al arquetipo de Deméter y Perséfone. En este caso Atis, hijo de la virgen Nana, era amado por la Diosa Madre Cibeles. Murió asesinado por un jabalí en unas versiones, emasculado bajo un pino en otras, y en los rituales que se celebran en su honor, se engalanaba un árbol que representaba al dios y los participantes de herían en señal de duelo por la muerte del dios compartiendo la tristeza de la diosa por la pérdida de su amado, los iniciados se castraban en pleno frenesí y finalmente se celebraba la resurrección de Atis. El colofón era la procesión al río Almo hacia donde se trasladaba una imagen de la diosa Cibeles en una carreta tirada por bueyes(12).

Nerthus, por Emil Doepler (1905)
Un carro de bóvidos, una diosa, un lago y sacrificios humanos también son los ingredientes de una descripción de Tácito sobre la religión de los germanos:

«Siguen [a los longobardos] los reudignos, los aviones, los anglios, los varinos, los eudoses, los suarines y los nuitones, protegidos por ríos o por selvas. Nada reseñable en cada uno de ellos, salvo que rinden culto común a Nertho, es decir a la Madre Tierra. Creen que esta interviene en los asuntos humanos y que es transportada en carro a través de los pueblos. Existe en una isla del Océano un bosque santo, y en él un carro votivo cubierto con un velo. Tocarlo le está permitido sólo al sacerdote. Ese percibe la presencia de la diosa en el santuario y, mientras es conducida por un tiro de vacas, la acompaña con profunda veneración. Dichosos son entonces aquellos días, festivos los lugares donde se digna presentarse y hospedarse. No emprenden guerras, no empuñan las armas, se guarda todo instrumento de hierro, la paz y la tranquilidad tan sólo entonces se conocen, tan sólo entonces se aman, hasta que ese mismo sacerdote reconduce al templo la diosa, saciada sel contacto de los mortales. A continuación el carro, el velo y, si se quiere creer, la propia divinidad son lavados en un lago escondido. se encomienda esta tarea a esclavos, a los que de inmediato el lago mismo engulle. De ahí un arcano terror y una devota ignorancia ante qué puede ser eso que sólo ven hombres destinados a morir»(13).


Cuerpo momificado de Tollund, Dinamarca
En el siglo VI, Gregorio de Tours describe una procesión en carro de una diosa denominada Berecynthia durante su fiesta en Augustodunum, cerca de Lyon, Francia:

«Dicen que hubo una imagen de Berecynthia en esta ciudad (Autun), como la historia de la pasión del santo mártir Symphorianus relata. El obispo Simplicius estaba presente cuando la procesionaban en un carro para asegurar la fertilidad de los campos y viñedos, de acuerdo a la desafortunada costumbre los paganos, y viéndolos a no mucha distancia, cantando y jugando por delante del carro. Cuando hizo la señal de la cruz, la imagen cayó al suelo y las bestias que tiraban del carro fueron incapaces de continuar su paso. La multitud estaba pasmada, y gritaban que la diosa había sido dañada. Fueron sacrificadas algunas víctimas y golpearon a las bestias de tiro, pero aún así continuaron sin moverse. Entonces cuatrocientos de la estúpida multitud se reunieron y dijeron "si la diosa tiene algún poder dejadla según su propio deseo y ordenad a los bueyes que están fijados al suelo que continúen»(14).

Ophelia de Benjamin Whitley
Para completar los paralelos sobre diosas, carros de bueyes, sacrificios y cursos de agua, no debemos olvidar el ejemplo ya estudiado de Santa Marina de Luyego(15), atormentada por su padre en un horno y enfrentada a un dragón, intentaron que un carro de bueyes trasladara su imagen al pueblo de Luyego pero los bueyes se negaron a cruzar el río Duerna.

Y no nos olvidemos de la joven ahogada en el lago cuyo collar aparece en una fuente próxima. Ya nos hemos encontrado con ese mito varias veces como La pastora, el pozo, el toro y el cuélebre del Pozu los Texos en Onís(16) o La encantada de los Barrios de Gordón(17).

Todos estos datos indican que nuestra Laguna de Lago de Babia podría tener alguna relación solar en el solsticio o fiestas de media estación del verano, ocasión de antiguos sacrificios humanos en el lago con el objeto de renovar el ciclo productivo de la naturaleza. Aunque en los relatos populares la presencia de la serpiente no desempeña el mismo papel que aquellas devoradoras de tributos moradoras de un lago (e identificadas con él) que son asesinadas por un héroe, el significado último sigue siendo el mismo, lo que refuerza la esperanza de que en la Laguna se verifique un alineamiento solar en alguna de las fiestas del verano.

La Laguna de Lago de Babia se encuentra en un valle estrecho desde el que la visibilidad del horizonte se orienta al Noroeste, destacando el Cornón y al Sureste, Pico Penouta. Desde cierto punto al norte de la Laguna se observa la puesta del Sol sobre el Cornón en el solsticio de verano, mientras que desde cierto punto al sur de la misma, la salida del Sol sobre Pico Penouta en el solsticio de invierno (también podríamos considerar el Pico la Porra donde se produce la puesta en el lunsticio menor Sur). Desde esta última localización llama la atención un pequeño teso próximo de forma cónica que podría tener interés ya que otra tradición popular babiana dice:

«Entre el lago y el pueblo, Lago,
Hay un canto del color del lobo pardo.
Y debajo del canto hay un gran tesoro,
Que el que lo descubra,
vale más que todo lo que se ve entre Lago y Lago»(18).

Vista desde Piedra 1 al Teso
Vista desde Piedra 2 al Teso
Piedra 2
En el camino de la Laguna del pueblo me llamaron la atención dos rocas : la primera ofrece una declinación de 5º con este teso pero con la segunda es de 24.5º, muy adecuada para la producción de un interesante efecto en el nacimiento del sol del solsticio de verano. He aquí el tesoro de la leyenda.

Los cálculos en este enlace.


Añadido:

Recienmtemente Alberto Álvarez Peña ha escrito un interesantísimo artículo en Asturies, Memoria Encesa d'un País, n 36, con título Un relieve de Senabria: Iconografía d'una lleenda del suroccidente d' Asturias que guarda relación con este artículo. En éste Alberto  Älvarez expone los paralelos entre tradiciones orales del occidente de la Asturia, entre Senabria y Cangas de Narcea. En la tradición popular del Lago de Sanabria dos bueyes tiran de las campanas del pueblo de Villlaverde de Lucerna: uno de los bueyes lo consigue y el otro se funde con la campana en el lago. En una leyenda de El L.lanu, en Cangas de Narcea (similar a otra de Tubongu, también de Cangas), lo que sacan del Pozu la Rincona es una encantada figurada como sirena que al morir maldice el lago condenando a mjuerte a los que se bañen en él en el día de Santiago.

Añadido 26/8/2016

Leyendo a John Waddell y su Archaeology and Celtic myth: an exploration, editado por Four Court press, 2014, he reparado en el posible significado simbólico del carro hundo en el agua. Waddell presenta diferentes adornos que repesentan a barcos, asociados a discos solares que se desplazan de izquierda a derecha, como alegoría del desplazamiento diurno del Sol por el cielo. Estas figuras en ocasiones también se representan de forma invertida con el significado del desplazamiento nocturno e invisible del Sol en sentido contrario. A veces esta inversión se traduce en forma simétrica o especular. Uno de los motivos que también se emplean en alusión al desplazamiento diurno es el del carro.

Apollo, por Donn P. Crane
El carro del Sol, en el Museo Nacional de Dinamarca
Un carro solar hundido representa la imagen especular del recorrido solar celeste, es decir, simboliza su recorrido nocturno. El carro que se hunde significaría la transición del día a la noche y, consiguientemente, del verano al invierno.
 

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(1) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El lago del dragón: Lleitariegos y Montrondo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/10/el-lago-del-dragon-lleitariegos-y.html

(2) José Manuel Riesco Álvarez, Lago de Babia, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 480

(3) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Peña Furada y la Casa La Vieja de Manzaneda de Omaña: la leyenda de Gabriela, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/08/pena-furada-y-la-casa-la-vieja-de.html

(4) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Introducción, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/12/quien-es-el-dios-teleno-introduccion.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Marte en la antigua Roma, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/12/quien-es-el-dios-teleno-marte-en-la.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Indra y el dragón Vritra, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/12/quien-es-el-dios-teleno-indra-y-el.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Lug y Balor, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-lug-y-balor.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Thor, Odín y Freyr, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-thor-odin-y.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Taranis, Teutates y Esus, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-taranis.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Conclusiones, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-conclusiones.html

(5) STRAUSS, C., De la miel a las cenizas, Fondo de Cultura Económica, 1972 (1ª ed. francés 1966)

(6) MacCULLOCH, J.A., The Religion of the Ancient Celts, 1911, republicado por Bibliobazaar, 2006, 274-275

(7) FRAZER, J.G., La rama dorada. Magia y religión, Fondo de cultura económica, 1981 (1ª ed. 1890), pp. 458-470

(8) FRAZER, J.G., La rama dorada. Magia y religión, Fondo de cultura económica, 1981 (1ª ed. 1890), pp. 483-486, pp. 509-528

(9) Amancio Riesco Álvarez, Lago de Babia, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 366

(10) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El estomago de piedra del buey de San Cristobal (Matallana de Valmadrigal), Asturiensis Prouincia Indigena, 2016, http://asturiense.blogspot.com.es/2016/06/el-estomago-de-piedra-del-buey-de-san.html

(11) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cua (III): el asesinato ritual del toro, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/11/el-dragon-del-cua-iii-el-asesinato.html

(12) FRAZER, J. G., La rama dorada, CFE, 2011 (1ª ed. de la versión abreviada 1922), pp. 267-278

(13) TACITO, Germania, 40

(14) GREGORIO DE TOURS, De gloria Confessorum, cap. 77

(15) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Santuarios termales y dragones: Luyego, Santa Mariña de Augas Santas y La Edrada de Cacabelos, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/12/santuarios-termales-y-dragones-luyego.html

(16) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La pastora, el pozo, el toro y el cuélebre del Pozu los Texos, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/05/la-pastora-el-pozo-el-toro-y-el.html

(17) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La encantada de los Barrios de Gordón, Asturiensis Prouincia Indigena, 2016, http://asturiense.blogspot.com.es/2016/03/la-encantada-de-los-barrios-de-gordon.html

(18) José Manuel Riesco Álvarez, Lago de Babia, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 366
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