Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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lunes, 9 de marzo de 2015

Los dólmenes de Vidriales, Zamora



Una de las características más llamativas del solar meridional de los ástures es la ausencia de testimonios arqueológicos megalíticos, lo cual contrasta enormemente con su acusada presencia al Norte, al Oeste o al Sur. Al respecto, en Teleno. Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte decía:

«Entre estas escasas manifestaciones megalíticas leonesas estarían el menhir de La Uña (Valdosín) y las tumbas colectivas de Villanueva de Carrizo, Gordaliza del Pino y La Candamia, más una decena en el entorno de los Picos de Europa repartidos entre los términos municipales de Acebedo, Burón, Oseja de Sajambre y Posada de Valdeón . Entre los indicios, habría que considerar un bloque con motivos serpentiformes y cruciformes relacionables con algunos bloques dolménicos asturianos hallado en una cuadra de Cármenes, posibles estructuras tumulares en Babia, y finalmente, en Camposagrado, una punta romboidal que suele aparecer en ajuares megalíticos que P. Redondo encontró, habiendo apuntado el padre C. Morán la posible existencia de dólmenes en este mismo lugar»(1).

En este mismo libro apuntábamos la existencia de otros posibles vestigios como las Cruces del Monte Irago (entre las que se encuentra la célebre Cruz de Fierro), el Arca de la Pastora entre Lucillo y Quintanilla de Somoza, La Albarda del santuario rupestre de Peñafaciel, el megalito del santuario rupestre de San Salvador de Quintanilla de Somoza(2) o en este blog, el túmulo sobre el que se asienta la ermita de la Virgen de San Mamés de de Palacio de Torío(3), la desaparecida (H)orca de Cobrana(4), El Canto Fincao de Carrizal de Luna(5), la Piedra de la Fecundación de Castrohinojo(6), el círculo de piedras y túmulos de Acebedo(7), un alineamiento de rocas en Alija(8) o el Home de Pedra entre Quilós, Canedo y Villabuena(9).

En las zonas sedimentarias esta ausencia es explicada por la carencia de grandes bloques de piedra que es sustituida por enterramientos colectivos(10). Sin embargo, sorprende esta invisibilidad en comarcas en las que hay buena disponibilidad de grandes rocas como Cabrera, el Bierzo, Maragatería, Omaña,... y porque además hay evidencias en la cultura tradicional que denotan afinidades con regiones con vestigios megalíticos. Un ejemplo muy claro de esto está en el nombre con el que los habitantes de Maragatería se refieren a los mojones que señalan los límites entre pueblos: arcas, que es el mismo que se utiliza en Galicia, Asturias o Cataluña para aludir a restos megalíticos.

La notable excepción son los dólmenes de la comarca zamorana de Vidriales que vamos a tratar en este artículo. Me refiero al Casetón de los Moros de Arrabalde, y el dolmen de las Peñezuelas y la cista megalítica de San Adrián, en Granucillo. Fueron excavados y estudiados por primera vez por el omañes César Morán que publicó en el año 1935 en Excavaciones en dólmenes de Salamanca y de Zamora, en Memorias de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, nº 135. Se consideran del 3000 al 2500 a.C. Veamos cada uno.

CASETÓN DE LOS MOROS


Al fondo, el Teleno, oculto por las nubes
El Teleno, oculto
La entrada, hacia Carpurias
Se encuentra en Arrabalde, a poco más de 1 km. al Norte del potente castro de las Labradas y fue excavado en 1988 por A. Palomino(11). Según la Guía de la ruta arqueológica por los valles de Zamora, de Strato S.L. publicada por la Junta de Castilla y León pero disponible en internet gracias a la Fundación Saber.es(12):

«El monumento se encontraba muy deteriorado por el intenso laboreo agrícola. Conservaba in situ y en pie cinco ortostatos (piedras de gran tamaño) que delimitaban la mitad occidental de la cámara; durante la excavación se halló un nuevo bloque pétreo caído hacia el interior y cuatro improntas o zanjas de cimentación pertenecientes a otros tantos ortostatos desaparecidos. De la misma manera se pudo reconocer un corredor, orientado al sureste, gracias a dos pequeñas lajas colocadas en su sitio y a la huella de otras seis, dispuestas tres a cada lado del mismo.

«El dolmen se corresponde, por lo tanto, con la variedad de sepulcro de corredor; en el momento de la excavación el túmulo había desaparecido por completo, y todo el sedimento había sido alterado por repetidas remociones y rebuscas. Únicamente se pudo documentar la existencia, en el interior de la cámara y asentados sobre el mismo nivel en el que lo hacían los ortostatos, de varios hoyos de poste y de un hogar con carbones. Los materiales arqueológicos recuperados, restos de los ajuares en su día depositados junto a los muertos, no son muy abundantes. Entre ellos destacan varios útiles de silex (microlitos geométricos y laminitas) y un hacha de piedra pulimentada, además de algunos objetos de adorno, como un par de cuentas de collar discoides de pizarra y una cuenta de variscita.

«El procedimiento de restauración se inició con el variado del relleno vertido tras la excavación arqueológica, descubriendo las antiguas improntas de los ortostatos desaparecidos y retirando el ortostado caído en el interior de la cámara para ser posteriormente reutilizado. En la reconstrucción se emplearon un total de 12 nuevas piezas pétreas, delimitando por completo el perfil original de la cámara y la totalidad del trazado del corredor. También se procedió a consolidar la cimentación de las piedras originales de la cámara.».

El eje del corredor señala, en dirección al interior del recinto, al monte Teleno sobre el que se pone el Sol del solsticio de verano. La misma dirección, pero esta vez desde el interior, hacia la falda norte de Carpurias, apunta a la salida del Sol del solsticio de invierno. Me pregunto si esta circunstancia tendrá algo que ver con la tradición popular recogida por Rúa Aller y Rubio Gago:

Cíclope bañezano,
CALLEJO, J., Gnomos. Guía de los seres mágicos de España,
Edaf, 1996, p. 227
«Según las supersticiones locales, en el citado monte [de Carpurias] vive un gigante de un solo ojo que guarda un tesoro [...] Este gigante, cuando está enfurecido, sopla el viento contra La Bañeza, en forma de tormentas rojas infernales, y ruge estrepitosamente, originando los truenos. Para librarse de tan horrible amenaza, un zagal debe clavarle una astilla hirviente en el ojo, produciéndole la muerte»(13).

Sin embargo, echando un vistazo con el Sigpac observo que existe un topónimo denominado Ladera del Sol desde el que se produce un alineamiento preciso en el amanecer del solsticio de verano sobre Carpurias que es más acorde al sentido mitológico de la tradición local, equivalente a lo visto sobre tradiciones de serpientes asesinadas.

LAS PEÑEZUELAS




Su primera referencia es de Gómez Moreno, a comienzos del siglo XX.

«No muy lejos, en el valle de Vidriales, habitación antigua de los superatios astures, existe la villa así nombrada, que sonaba con poca variedad Granuciello en 1215, y cuya radical se parece a la del Caranicum gallego. Ningún vestigio de población antigua ostenta, sin embargo, ni el terreno convida a buscarlos; pero al llegar allí dese Grijalva, tropecé con unas piedras hincadas, como resto de anta considerable, que en diagonal mediría unos 3,75 metros_ luego, supe que les llamaban las Peñezuelas. Su número es de siete; pero faltarán lo menos otras tantas, y su materia es cuarcita, bien difícil de obtener en pedazos algo regulares y del tamaño de éstos: el mayor levanta del suelo poco más de un metro.

«Otro cerco análogo, mejor conservado y con cinco o siete piedras, columbré en el valle, lejos y hacia el nordeste de la villa, y un tercero se me dijo que hubo más retirado, del que arrancaron todas las piedras. Allí no dan nombre especial a estas obras ni las enlazan con tradiciones de moros o de encantates, como se suele, y las explican diciendo que eran garitas avanzadas de un castillo, edificio relativamente moderno que domina la villa, formando un recinto con aspilleras, almenas de albardilla y puerta de arco redondo, en cuyo interior subsisten argamasones de un palacio, y era de los condes de Benavente»(14).

Después de César Morán en los años 30 del s. XX fue excavado por Jesús del Val en 1984. La Guía de la ruta arqueológica por los valles de Zamora detalla:

«El monumento conservaba cuatro losas in situ y dos caídas en el suelo. En la excavación de 1984 se localizaron las bases de otros dos ortostatos y tres fosas de cimentación de otros tantos bloques de piedra, así como tres hoyos circulares de pequeño tamaño que delimitaban y cerraban la cámara en el sector suroriental. Tras el levantamiento de una de las lajas tumbadas aparecieron, con una clara disposición orientada al sureste, dos improntas de sendos ortostatos paralelas que parecen apuntar la existencia de un corredor. Del túmulo no restaba más que un pequeño peralte detrás de los ortostatos mayores. Entre los elementos de ajuar hallados destacan varias láminas de silex, una punta de flecha de aletas y pedúnculo, microlitos geométricos, un raspador, un perforador, varias cuentas de collar discoides de pizarra, así como algunas cerámicas decoradas de la Edad del Bronce, como muestra de la reutilización del sepulcro al cabo del tiempo.

«La restauración consistió en la recolocación en su mismo emplazamiento de los dos ortostatos inclinados que se conservaban originalmente, reinstalándose las otras tres piezas primigenias en el flanco derecho de la cámara. Por otra parte, el escaso espacio disponible para la reconstrucción del pasillo, puesto que éste se proyecta directamente sobre la cuneta que lo separa del camino vecinal, obligó a utilizar aquí únicamente dos piedras, una a cada lado. Por tal motivo, y para que su condición de pasillo o acceso quedara más resaltada, se han utilizado dos lajas de menor altura».


La declinación que arroja el eje del monumento es de -14,3º (acimut 109º), muy cerca de los -16,4º propio de las fiestas de media estación de primeros de febrero/noviembre con el que se produce un error de acimut de 2,7º. Ya hemos manifestado en varias ocasiones que una de las características más interesantes de los dólmenes del occidente europeo es la de que, mayoritariamente, señalan la fecha intermedia entre los equinoccios y el solsticio de invierno, según un estudio de Michael Hoskin(15). En cuanto a los hitos del horizonte, ha sido difícil obtenerlo, debido a las nubes. He reconocido al Vizcodillo, Calbarrás, Punta Negra, La Frisgia, Peña Llengua, Pico de los Bedules y el Teleno, de los que dos, La Frisgia y Peña Llengua, constituyen un preciso referente para señalar la puesta del Sol en las fiestas de media estación de primeros de mayo/agosto y de la Luna en el lunasticio menor Norte, respectivamente. La probabilidad de que sean simple casualidad es del 14,68%.

SAN ADRIÁN







Se encuentra muy cerca, a unos 100 metros, de la ermita de San Adrián. Se trata del cerco que menciona Gómez Moreno, al nordeste de la villa. Dice la Guía de la ruta arqueológica por los valles de Zamora:

«A las ocho losas, cuatro de ellas fragmentadas, documentadas en las viejas explotaciones, hay que añadir tres fosas de cimentación que completan el perímetro de la cámara, ligeramente oval, en la que, por otra parte, no se reconoce corredor y resulta difícil establecer una zona de acceso. El ajuar procedente de este dolmen está compuesto por una cuenta de collar de variscita y varias discoides de pizarra, una punta de flecha y un importante conjunto de micolitos geométricos, un prisma de cuarzo y varios fragmentos de cerámicas de la Edad de Bronce.

«La actuación en San Adrián consistió en una recolocación de los ortostatos existentes manteniendo sus posiciones originales y cubriendo los huecos con nuevas piezas, hasta completar el perímetro de una cámara circular. La estructura megalítica quedó cubierta prácticamente en su totalidad por un túmulo circular de tierra y piedras reforzado en su base por un anillo perimetral de piedras de mediano tamaño. Este monumento ha sido tradicionalmente interpretado como una cista megalítica, lo que determinó que el acceso al interior de la cámara se planteara mediante la colocación en el flanco sureste de un ortostato de menor tamaño, que permitiera el paso a través del túmulo, mucho más bajo en este sector».




La apertura que se considera acceso a la cista señala la salida del Sol en el solsticio de invierno. En cuanto a los marcadores del horizonte, repite el Pico de la Llengua (con mejor precisión), para la puesta de la Luna en el lunasticio menor Norte, y el Teleno, para la puesta de la Luna en el lunasticio mayor Norte.

Como conclusión, hemos constatado la orientación de estos monumentos funerarios megalíticos a la salida del Sol en el solsticio de invierno y en las fiestas de media estación de primeros de febrero y noviembre, pero también alineamientos con puntos destacados del paisaje en el solsticio de verano, las fiestas de media estación de primeros de mayo/agosto y en los lunasticios al Norte. Entre estos histos horizontales debemos destacar al monte Teleno que evidencia su carácter sagrado, pero en esta ocasión para señalar el solsticio de verano y el lunasticio mayor al Norte, justo el papel opuesto al carácter invernal que el mismo monte revelaba en los santuarios rupestres de Maragatería.

Puedes obtener los cálculos en este enlace.

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(1) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 24-25; VV. AA. Historia de León. Tomo I, Universidad de León, Diario de León, 1999, pp. 62-66

(2) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 24-25; VV. AA. Historia de León. Tomo I, Universidad de León, Diario de León, 1999, pp. 27-38

(3) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., San Mamés de palacio de Torío, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/02/san-mames-de-palacio-de-torio.html

(4) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El círculo megalítico de Cobrana, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/03/el-circulo-megalitico-de-cobrana.html

(5) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El Canto Fincao de Carrizal de Luna, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/06/el-canto-fincao-de-carrizal-de-luna.html

(6) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La Piedra de la Fecundación de Castrohinojo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/06/la-piedra-de-la-fecundacion-de.html

(7) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Los monumentos megalíticos de Acebedo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/03/los-monumentos-megaliticos-de-acebedo.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A.,El cromlech de Acebedo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/11/el-cromlech-de-acebedo.html

(8) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., alija, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/02/alija.html

(9) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Home de Pedra, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/07/home-de-pedra.html

(10) DELIBES DE CASTRO, G., FERNÁNDEZ MANZANO, J, Calcolítico y Bronce en tierras de León, Lancia: revista de prehistoria, arqueología e historia antigua del noroeste peninsular, Nº 1, 1983, pp. 21-27

(11) PALOMINO LÁZARO, A., Nuevas aportaciones al conocimiento del fenómeno megalítico en la provincia de Zamora. Actas del Primer Congreso de Historia de Zamora. T. 2. Prehistoria-Mundo Antiguo, pp. 173-200

(12) Guía de la ruta arqueológica por los valles de Zamora, Strato S.L., http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/guia-ruta-arqueologica-valles-de-zamora/guia-ruta-arqueologica-valles-de-zamora.php?idLibro=204

(13) RUA ALLER, F.J., RUBIO GAGO, M.E., La piedra celeste. Creencias populares leonesas, Breviarios de la Calle del Pez, 1986, p. 76

(14) GÓMEZ MORENO, M., Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora (1903-1905). Ministerio de Instrución Pública y Bellas Artes, 1927, pp. 3-4

(15) HOSKIN, M., Orientations of Dolmens of Western Europe: Summary and Conclusions, Journal for the History of Astronomy, Vol. 39, No. 4, p. 507-514; HOSKIN, M., Orientations of dolmens of Western Europe, Complutum, Nº 20, 2, 2010, pp. 165-175; HOSKIN, M., El estudio científico de los megalitos. La arqueoastronomía, PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, pp. 84-91

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