Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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miércoles, 15 de enero de 2014

Santa Eulalia de Abamia



La Cueva del Cuélebre de Corao
Dedicamos un artículo anterior al cuélebre de Corao. En esta ocasión, vamos a extendernos un poco más y dirigir nuestra atención a Santa Eulalia de Abamia.


Su primera mención, no segura pues podría referirse a Ablaña, podría aparecer en la Crónica Albeldense con el nombre de Abelania, con ocasión del refugio que encontró allí el rey astur Alfonso II:

«Adefonso, el Grande, reinó 11 años. Al undécimo de su reinado, fué espulsado del trono por tiranía, y encerrado en el monasterio de Abelania. De alli fué sacado por un tal Teudano y otros vasallos lides que le restituyeron el reino de Oveto en todo su poderío»(1).


Más segura es la que hacer referencia a Santa Eulalia de Velanio como el lugar donde fue sepultado nuestro rey Arturo particular, Pelayo, el primer rey del Reino de los Astures, junto con su esposa Gaudiosa:

«Pelayo, tras haber completado diecinueve años de reinado, falleció de muerte natural y fue enterrado, junto con su esposa la reina Gaudiosa, en el territorio de Cangas, en la iglesia de Santa Eulalia de Velanio. Año 775 de la Era Cristiana (737 d.C.) [que equivaldría al 737 de nuestra era]»(2).


Sobre este asunto se extendió Ambrosio de Morales en su visita a los reinos de León, Galicia y Principado de Asturias a finales del siglo XVI.

«Esta [se refiere al sepulcro de Covadonga] dicen todos que es la sepultura del Rey D. Pelayo, añadiendo que el Rey D. Alonso el Casto, quando edificó esta Iglesia, pasó a ella el Cuerpo de este rey de la Iglesia de S. Eulalia, que el alli cerca (como luego se dirá) habia edificado y enterrandose en ella. Esto es lo que todos dicen agora en Asturias, sin poder dar mas razon de ello, de haber asi venido de unos en otros. Lo que yo se es que el Obispo de Oviedo Pelayo vivió y escribió en tiempo del Rey D. Alonso el Sexto, que ganó a Toledo, y el dice que el Rey D. pelayo está enterrado en S. Eulalia juntamente con su muger. Y por haber sido este Perlado de esta tierr y muy curioso, se le debe dar mas credito, asi que o no está el Rey D. pelayo enterrado en Covadonga, o si es asi que lo está, fue trasladado de quinientos años a esta parte, despues que el Obispo Pelayo escribió. esto postrero tengo yo por lo mas cierto, porque el Sepulcro no representa tanta antiguedad como la del tiempo del Rey Casto: y aunque en S. Eulalia se muestra el del Rey D. Pelayo, todos afirman que no está alli, asi de muy antiguo entierran junto a él por cierta costumbre, o fuero, a muchos: y este fuero tiene fundamento en no estar alli el Cuerpo del Rey»(3).

Santa Eulalia de Abamia, enmarcada por tejos. En primer plano los restos del dolmen
Parece que la razón por la que fue elegido este lugar como sepulcro del rey Pelayo o por la que gozó de esta tradición guarda relación por su gran antigüedad como centro de culto. A unos pocos metros de allí, Frassinelli, el “alemán de Corao” que había excavado en la Cueva de la Sierpe de esta localidad, como ya vimos, estudió los restos de un dolmen, del que sólo queda un ortostato. Puede que solo fuera parte de una necrópolis megalítica, pero dejemos que José Avelino Gutiérrez González nos lo explique mejor:

«Descubierto en 1833, el dolmen conservaba en 1857 tres ortostatos y la cobertera. Fue excavado por Soto Posada y Frassinelli que localizaron cráneos humanos, fusaiolas, hachas de piedra pulimentada y otros objetos, una parte de los cuales engrosarían la colección arqueológica de la casa de Labra. Según algunos autores, formaría parte del lote un hacha pequeña o escoplo de fibrolita de dicha colección. A la cámara funeraria pertenecería igualmente la “llosa de Abamia”, un ortostato con un conjunto de grabados esquemáticos realizados en diversos momentos.

«Enterramiento funerario correspondiente tal vez a una necrópolis megalítica de mayor importancia. Su emplazamiento, además de buscar el factor de dominio visual, ha de relacionarse con el paso a su lado de la vía ganadera de Abamia, dentro de una asociación entre el valor simbólico del enterramiento como fijador de derechos ancestrales sobre el espacio y las prácticas de transterminancia ganadera hacia los pastos de altura. En Alta Edad Media, la construcción a escasos 20 m. de distancia de la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, acogería esta función, regulando desde los parámetros de la sociedad feudal el tránsito ganadero. En el mismo sentido, la llosa fue reempleada como mojón de término o señalador de la ruta, insculpiéndose algunos de los motivos conservados.

«El dolmen había desaparecido antes de 1919. Frassinelli donó al Museo Arqueológico Nacional en 1868 la “llosa de Abamia”, único componente superviviente. En el antiguo emplazamiento, las irregularidades del terreno podrían marcar aún la huella del antiguo dolmen, o bien corresponder a afloramientos calizos»(4).


La etimología de Abamia también nos da claves interesantes. Coromines hablaba de un conjunto de topónimos «donde MĀTRĒS y derivados designan grandes dioses o nacimientos de agua por comparación de los dioses con unas madres o matrices de las aguas: plural del nombre indoeuropeo de la madre MATER, que coincide en su forma céltica y latina, y ha pasado a nuestra toponimia desde ambas familias indoeuropeas, sobre todos desde las formas célticas, sumándose a estas la latinas y latinizadas»(5), mientras que Galmés de Fuentes relaciona etimológicamente Abamia como derivado del céltico “madre de los ríos”:

«La realidad prístina de este río es Abamia [...] derivado de ab + el celta amma 'madre', que con referencia a un río hace alusión a la diosa 'madre de los ríos' [...] Lo curioso es [...] que el lugar donde nace el río Aguamía se conoce en la actualidad con el nombre de Madre del Río o La Madrona, que conserva el recuerdo del culto celta [...] Otros derivados románicos de amma son: Ammaia (Portugal), Amante y Amance (Francia), Amandi (Asturias), Amago (Asturias), Amalain (Navarra), Amamio (Álava), Amande (Lugo), etc.»(6).


Concepción Vega Obeso profundiza en este significado, ligandolo con el ídolo de los ojos de lechuza de la “llosa de Corao” y la tradición cercana del cuélebre:

«Abamia. Recibió varios nombres a lo largo de su historia. Martín Sevilla, partiendo de la raíz indoeuropea *ap/*ab, le otorga el significado de "agua". De la misma manera, García Arias deduce que, dichas raíces originaron una variante * Amia, también con referencia a "corriente de agua", por lo que nos encontramos con una repetición del vocablo. Por lo tanto, de la confluencia de estas raíces primitivas derivarían Vamia y Pamia, nombres documentados a partir del siglo XIV. Si, además, tenemos en cuenta que, el culto de los celtas indoeuropeos a las diosas madres de las aguas y fecundadoras de las tierras, se enraizó ya en épocas primitivas, probablemente, la variante astur *Ammia/Ammio adoptaría el mismo sentido religioso de diosa que el término indoeuropeo *Ama "Madre de las aguas". Sobre la base de estos últimos términos, y anteponiéndoles una segunda raíz de origen celta indoeuropeo * Bel-/*Vel-, se compone, tanto el nombre de la diosa gala Belisama "la Brillantísima Madre de las aguas" -divinidad solar suprema, de las aguas, de la fecundidad y protectora en la guerra-, como el de las variantes de Abamia entroncadas con esta raíz, y documentadas en los siglos XV, XVI: Velamia, Belamia, Abelamio, Abelania, Abelaptamio, Ablamio. Existe, asimismo, una asociación dual entre Belisama, que en función de diosa protectora y guerrera toma el aspecto de *Badhbh "ave rapaz nocturna semejante al búho", y el dios culebra Cernuno, también, guerrero y protector de sepulturas, igual que la vinculación manifestada en el ortostato del dolmen de Abamia entre el Cuélebre y "el ídolo de los ojos de lechuza", pues este dios serpentiforme, aparece ya, primitivamente, esquematizado en un zig-zag grabado debajo de la divinidad. En todos los aspectos, Santa Eulalia de Abamia es continuadora de las diosas anteriores, ya que su imagen la representa bendiciendo los campos sembrados y echando agua junto al ganado, y a ella se acudía en rogativa contra la sequía. Además, aparece acompañada por un Cuélebre en la portada de la iglesia, tal y como lo muestra el bajorrelieve custodiando a los difuntos por el oeste, punto del ocaso en el que la diosa solar deja de brillar. En conclusión, tampoco sería difícil recomponer el término Uedammio que aparece documentado en 926 como Sancte Eulalie de Uedammio, tomando la raíz *Uenna "río" - el Güeña- más *Ammio "corriente de aguas". Para finalizar citaré otras posibles raíces que pudieron influir en la composición del topónimo: las indoeuropeas *Alveus "madre de las aguas", "manantial copioso"; *Alba "monte", "altura"; y la latina *Albus "blanco", "brillante"»(7).


Está claro que si Abamia es un hidrónimo, ha de hacer referencia a un río próximo y este no puede ser otro que el Güeña, escenario de la muerte de la Sierpe de Corao y más que probable encarnación del mismo. REcordemos una vez más el relato de su tradición:

«Na cueva añeraba un cuélebre al qu'habíen d'echa-y una xata diaria, pa que los dexara trabayar en la vega H.ondos, que ta baxo la cueva. Entós, el cura d'Abamia h.artucáu del asuntu, un día, allegóse a la cueva cola cuenta de desanicialu. Y asonsoñando les culiebres echó-y un xiblíu pel h.uracu la madriguera pa h.acelu salir. Namái que llegó'l cuélebre, el cura pegó-y un tiru nel gargüelu y fuxó al trote nel so caballo empobinando p'abamia. El cuélebre, mancáu, foi tres d'elli. Pero'l caballu estrapallóse-y pola escorrinbanda, asina que'l cura hebo de vadiar El Gueña a pie, per onde agora ta El Puente Abamia. El cuélebre metióse nel ríu tamién, y entró-y l'agua pel furacu del tiru, afogándose ellí mesmu. Dempués, sacáronlu pal camín Canaloriu, que ta al pie, onde tevo en canal munchu tiempu podriéndo»(8).

Restos del dolmen de Abamia
En el artículo que dedicamos a la Cueva de la Sierpe de Corao ya reconocimos la identidad del cura con el sol que se sale en el solsticio de verano sobre el prominente Cero Iguedo. No apuntamos, sin embargo, la mención recurrente a un puente que encontramos en algunas leyendas sobre dragones(9). En alguna ocasión me gustaría desarrollar el aspecto sagrado de los puentes: el que haya tantas tradiciones ligadas a estas construcciones (dragones que los frecuentan o diablos, santos o mouros que los construyen, etc.) e incluso su asociación con un importante cargo religioso romano, el pontífice, sugieren que puede ser un trabajo que proporcione frutos interesantes. En esta ocasión, desde el Puente Abamia se produce un par de alineamientos astronómicos interesantes: la puesta del sol en el solsticio de verano sobre Cantu los Verdugos, y la puesta de la luna en el lunasticio menor Norte sobre Cantu Llagos.

Corao debió ser un importante centro cultural para los vadinienses(10), probablemente por el carácter sacro que estamos apuntando. Ambrosio de Morales señaló la existencia de más de veinte lápidas, de las que sólo se conserva una. Otra de las que se conservan fue hallada por Frassinelli muy cerca de Santa Eulalia de Abamia y enviada, junto a otra, al Museo Arqueológico Nacional(11). La información de Ambrosio de Morales decía que:

«Hallase memoria desto del tiempo de Augusto Cesar en este Valle sobre que cae la Iglesia de S. Eulalia en un Lugar llamado Corao, donde los viejos vieron mas de veinte piedras de Sepulturas Romanas con letras, y asi otras piedras de aquel tiempo, las quales se han consumido en edificios, que no quedan mas de tres, y estas yo las llevo sacadas»(12).

Anteriormente, Tirso de Avilés en su obra Armas y Linajes de Asturias y Antigüedades del Principado, informaba cerca del 590 sobre la existencia «a la entrada del valle, en lo llano de Corao, [de] algunas piedras escritas, las cuales tienen en memoria del vencimiento de Pelayo; más está claro que se engañan por que son piedras de romanos, que según lo poco que están pulidas y labradas»(13).

Vista desde Santa Eulalia de Abamia con Pico Ovines en último plano, a la izquierda, seguido en primer plano por El Ceniceru y el Pico Arbolín
En cuanto al posible uso astronómico del lugar donde se encontraba el dolmen, y posiblemente, como vimos, una necrópolis megalítica, tenemos que señalar la puesta del sol en las fiestas de media estación de primeros de mayo y agosto sobre Pico Ovines, y la de la luna en el lunasticio mayor Norte sobre un pico señalado al Este de Picu Arbolín. Destacan, consiguientemente, pares de alineamientos solares (en el solsticio y fiesta de media estación del verano) y lunares en los lunasticios al Norte.

Podéis obtener los cálculos de este enlace.
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(1) Cronicón Albendense, 58

(2) Crónica de Alfonso III, versión "ad Sebastianum" o Sebastianense, 11

(3) MORALES, A., Viage de Ambrosio de Morales por Orden del rey D. Phelipe II. A los Reynos de Leon, y Galicia y Principado de Asturias Para Reconocer Las Reliquias de Santos, Sepulcros Reales, y Libros manuscritos de las Cathedrales, y Monasterios, 1765, Edición facsimil, Biblioteca Popular Asturiana, 1977, p. 64

(4) GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, J. A., Sedes Regiae Asturorum. Centros de Poder y Poblamiento en Asturias Medieval. La Formación de una Sede Regia y su Territorio: Cangas de Onís, 2004, DOLMEN DE ABAMIA (CORAO)

(5) COROMINES, J., Onomasticon Cataloniae. Els noms de lloc i noms de persona de totes les terres de llengua catalana, Curial Edicions Catalanes, V, 1996, p. 124 MADRES, citado en BALLESTER, X., Deva y otros devaneos arqueoibéricos, Real Académia de Cultura Valenciana: Sección de estudios ibéricos "D. Fletcher Valls". Estudios de lenguas y epigrafía antiguas Nº. 9, 2009, pp. 313-346

(6) GALMÉS DE FUENTES, A., Los topónimos: sus blasones y trofeos (la toponiomia mítica), Real Academia de la Historia, 2000, p. 117, citado en BALLESTER, X., Deva y otros devaneos arqueoibéricos, Real Académia de Cultura Valenciana: Sección de estudios ibéricos "D. Fletcher Valls". Estudios de lenguas y epigrafía antiguas Nº. 9, 2009, pp. 313-346

(7) VEGA OBESO, C., Origen y significado de los nombres de los pueblos de la parroquia de Abamia y sus hijuelas, Labra y Zardón, , Asociación Cultural Abamia, 2004

(8) VEGA OBESO, M.C., Toponimia, 93. Cangues d'Onís, 3, Academia de la Llingua Asturiana, 2002, pp. 26-27

(9) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Santuarios termales y dragones: Luyego, Santa Mariña de Augas Santas y La Edrada de Cacabelos, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/12/santuarios-termales-y-dragones-luyego.html


(10) VALLADARES, M. A., Lápidas Vadinienses, Revista Comarcal, Montaña de Riaño, nº 5, 2002, http://www.revistacomarcal.es/Revista_05/lapidas_vadinienses.html


(11) M(onumentum) PENTI(o) FLAVI(o) VIC(to)RIS F(ili); SOMOANO, C.D., Los Vadinienses, : Conferencia pronunciada por don Celso Diego Somoano, cronista oficial de Cangas de Onís, en la Casa del Médico de Corao, el día 11 de mayo de 2002, Biblioteca virtual de la Asociación Cultural Abamia, http://www.concejodecabrales.com/esp/articulos/vadinienses.pdf

(12) MORALES, A., Viage de Ambrosio de Morales por Orden del rey D. Phelipe II. A los Reynos de Leon, y Galicia y Principado de Asturias Para Reconocer Las Reliquias de Santos, Sepulcros Reales, y Libros manuscritos de las Cathedrales, y Monasterios, 1765, Edición facsimil, Biblioteca Popular Asturiana, 1977, p. 67

(13) SOMOANO, C.D., Los Vadinienses, : Conferencia pronunciada por don Celso Diego Somoano, cronista oficial de Cangas de Onís, en la Casa del Médico de Corao, el día 11 de mayo de 2002, Biblioteca virtual de la Asociación Cultural Abamia, http://www.concejodecabrales.com/esp/articulos/vadinienses.pdf

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