Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

domingo, 10 de febrero de 2013

El soliforme del Furacón de los Mouros de Librán (y III)

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En el límite entre Filiel y Lucillo se localiza el conjunto rocoso de Peñafaciel, a unos metros de la célebre estación con laberintos grabados en dos paneles rocosos. Allí encontramos una roca con forma curiosa, con forma de caparazón de tortuga que la imaginación popular imagina como la albarda de Santiago. En su parte superior hay dos pequeñas incisiones que marcan el eje de simetría de la roca, cuya línea y boca señalan con precisión el amanecer en las fechas que se encuentran en el punto medio entre el solsticio de invierno y los equinoccios, a primeros de febrero y de noviembre.
La Albarda de Peñafaciel, entre Filiel y Lucillo, Maragatos, León
Salida del Sol el 4 de febrero de 2011 alineada con el eje de la Albarda y la línea de sus incisiones superiores, en la foto rellenas de hielo
A unos pocos kilómetros de allí, y muy cerca de las ruinas de la antigua iglesia de San Salvador de Quintanilla de Somoza, hay una interesante estación de arte rupestre que fue dada a conocer por José María Luengo en 1990. También, y en estrecha relación con esta, fue hallada la lápida votiva custodiada en el Museo de León con la inscripción “Uno es Zeus-Serapis-Iao”. Uno de los elementos más curiosos del yacimiento es un megalito consistente en un gran bloque de piedra alargado con incisiones laterales y cazoletas grabadas apoyada sobre dos peñas de forma que el conjunto define un conducto a través del cual podemos ver la salida del sol en las mismas fechas que la Albarda de Peñafaciel. Podéis encontrar una exposición con mayor profundidad en el artículo El santuario rupestre de Quintanilla de Somoza: un paradigma del calendario en el paisaje.

Megalito cerca de San Salvador de Quintanilla de Somoza, Maragatos, León

Amanecer a través del megalito de San Salvador el 6 de noviembre de 2010
Estos puntos intermedios entre el solsticio de invierno y los equinoccios debieron tener una gran importancia en la Prehistoria ya que según un estudio estadístico realizado por Michael Hoskin, la mayoría de los dólmenes del occidente europeo está orientados en esta misma dirección. Aquí creo importante hacer notar que la posición de salida del sol en el fecha intermedia entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno , y la fecha intermedia entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera es la misma. Este tema fue tratado en profundidad en el libro, Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. Un enfoque etnoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos de la Asturia.

Orientación de las tumbas megalíticas del oeste europeo. HOSKIN, M., El estudio científico de los megalitos. La arqueoastronomía, PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, Gráfico 3, p. 89
Pocos dudan de la importancia que debieron tener solsticios y equinoccios como ocasión de celebración y fiesta para el hombre antiguo. Menos conocidos en los estudios prehistóricos y antropológicos españoles son estas fechas que se encuentran a medio camino entre solsticios y equinoccios y que formalmente son denominadas “fiestas de media estación”. Durante la Edad Media se producían el día primero de los meses de febrero, mayo, agosto y noviembre y son popular, aunque impropiamente, conocidas como las “fiestas del calendario celta”: Imbolc, Beltaine, Lugnasad y Samain. Podemos reconocer su pervivencia en nuestra tradición festiva popular en los Carnavales, las rogativas y fiesta de primero de mayo, las fiestas patronales de agosto y Todos los Santos, respectivamente. Podéis encontrar una explicación más detallada en el artículo La génesis del calendario: el calendario prehistórico.



Recientemente hemos conocido otro lugar de culto prehistórico que podemos añadir a esta nómina. Se trata del Furacón o Buracón de los Mouros, en Librán. En el interior de este abrigo podemos encontrar distintos motivos de pinturas rupestres entre los que destaca un carismático “soliforme” o dibujo en forma de sol, localizado en una pared enfrentada a una abertura. A primeros de febrero y a primeros de noviembre podemos asistir a un fenómeno ciertamente impresionante: en estos días los primeros rayos del Sol iluminan durante unos minutos el soliforme, que es entonces destacado por una brillante mancha dorada. Su significado implicaría el despertar de la Naturaleza dormida y el final del invierno estimulado por los cada vez más poderosos rayos del Sol, a primeros de febrero.

Amanecer el 3 de febrero de 2013







Defensas del castro de Peña Redonda
En muchas ocasiones podemos reconocer el modo en que estos antiguos lugares sagrados y su contexto festivo fueron cristianizados. Así, no es casualidad que los santos patrones de Filiel y Lucillo sean respectivamente la Virgen de las Candelas y San Martín, que Quintanilla de Somoza celebrara antiguamente San Antón o que el patronazgo de Santo Tirso en Librán, que celebra su fiesta el 28 de enero. En definitiva, el fenómeno que aquí apuntamos permitiría profundizar más en el contexto cultural y festivo asociado a esta impresionante estación de pinturas rupestres berciana: el Furacón o Buracón de los Mouros, de Librán, constituyendo, asimismo, la raíz más profunda de la cultura tradicional popular de esta localidad.

Iglesia parroquial de Librán, León

Santo Tirso
Nuevamente tengo que agradecer a Paco Vuelta, de Toreno por acompañarme. Gracias.

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3 comentarios:

  1. Daniel Diez Iglesias24 de mayo de 2013, 17:09

    Hoy lo repase por segun vez, Libran Pueblo de mis Antepasados antes de llegar a Toreno donde yo naci, me crie y forme como Persona

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