Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

jueves, 3 de enero de 2013

El soliforme del Furacón de los Mouros de Librán (II)

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El amanecer del solsticio de invierno desde el soliforme
El pasado 22 de diciembre me acerqué al Furacón de los Mouros de Librán para observar la iluminación de su soliforme con el sol naciente del solsticio de invierno a través de un furaco que se abre enfrente tal y como había propuesto en el primer artículo dedicado a esta estación de pintura rupestre. No habría podido hacerlo sin la ayuda de Francisco Vuelta, de Toreno, que amablemente se ofreció a llevarme hasta allí con su todoterreno. Una vez en el interior le expliqué por donde saldría el Sol: "en el punto de inflexión de la pendiente de la línea del horizonte, hacia el SE". Entonces miré a través del agujero, alineándome con el soliforme ¡No podía ver el lugar por donde saldría el Sol! Le dije: "Paco. Hoy no es el día". Fastidia arrastrar a alguien a un lugar tan recóndito, a una hora tan temprana y con un día tan frío y luego decirle: "¡Vaya! Me equivoqué!"

Cuando comencé, hace tres años, a analizar el significado de los lugares de culto prehistóricos conjugando información arqueológica, astronómica y de la cultura tradicional popular, pronto se hizo patente que estaba recorriendo un camino muy poco transitado. Indudablemente no se trata de un enfoque habitual y generalmente aceptado en los estudios arqueológicos españoles, aunque en América y otras zonas de Europa está aumentando en importancia. Consecuentemente, esta investigación se ha convertido desde el principio en una sucesión de aciertos y errores. Los primeros estimulan, animan a continuar el camino iniciado, alimentando la convicción de que se trata de un planteamiento válido y enriquecedor para aproximarnos a la cosmovisión de aquellos antepasados nuestros, muy lejanos, que diseñaron y construyeron estos lugares sagrados. Los errores desaniman, y mucho, pero de ellos también se aprende. Para superarlos he necesitado desarrollar modelos que me han obligado a profundizar en las distintas disciplinas implicadas, obligándome a descartar, redefinir o robustecer supuestos. 

El solsticio de invierno a través del furaco
Este error que señalo no es especialmente grave, pero me disgusta enmendar lo publicado. Fue consecuencia de mi dificultad para realizar medidas de elevación y acimut cuando no reconozco una referencia en el paisaje cuyas coordenadas pueda determinar. Al acercarme al agujero había introducido en la escena un punto reconocible del horizonte que en realidad no era visible desde el soliforme. Sin embargo, la parte positiva es que el fenómeno producido en este día, ciertamente espectacular, parece indicar que el soliforme y su agujero enfrentado tienen igualmente un propósito astronómico señalando el acontecimiento de las fiestas de media estación de primeros de febrero y primeros de noviembre. Durante el solsticio de invierno, la mancha de luz iluminó unos centímetros a la derecha y arriba del soliforme, mirándolo enfrente. A medida que avancen los días, desde el solsticio de invierno, la mancha se desplazará hacia la izquierda y hacia abajo. Probablemente, a primeros de febrero, el Sol de Imbolc no surgirá de la línea del horizonte, sino de la pared casi vertical que oculta parcialmente el agujero. He estimado que hacia primeros de febrero iluminará el soliforme, pero sólo podré confirmarlo asistiendo al evento. Os tendré informados. De ser así, su comportamiento astronómico sería idéntico al del megalito de San Salvador de Quintanilla de Somoza o de la Albarda de Peñafaciel, ambos en Maragatería.

El soliforme a unos centímetros a la izquierda (parece más porque están en distintos planos) y debajo de la mancha solar del solsticio de invierno
Además, también parece que el Furacón de los Mouros se relaciona con el acontecimiento del amanecer del solsticio de invierno. Desde un panel con varios motivos pintados muy próximo a la entrada del abrigo, podemos visualizar la salida del Sol en el horizonte en esta fecha, lo cual no es posible desde el interior o en cualquier otra fecha. Su luz penetra entonces en una oquedad debajo del panel pintado, iluminando su interior.


El río Primou y la Fábrica de Luz de Librán
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