Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El santuario rupestre de La Degollada



Ídolo-estela de Tabuyo. 
El 2 de junio de 2012, Juan Carlos Campos publicaba en su blog el hallazgo de una estación de arte rupestre cerca de la presa de Valtabuyo, en la zona de la Degollada, a unos metros del límite entre Tabuyo y Priaranza de la Valduerna(1). La zona ya había proporcionado dos interesantes hallazgos arqueológicos: el ídolo-estela de Tabuyo, de procedencia desconocida, y el ara legionaria de Priaranza(2), al parecer en el paraje de San Juan y San Martino, donde se cree hubo una antigua necrópolis(3).

El que se conoce como ídolo-estela de Tabuyo ingresó en el Museo Arqueológico Provincial de León en el año 1895 constando su procedencia como "Tabugo", suponiendo que se refiere a Tabuyo del Monte. Consiste en una laja de pizarra con una figura grabada. Según la descripción de Almagro Basch:

«Vemos en el centro de esta losa una figura grabada lejanamente antropomórfica que enlaza, por una parte, con las placas decoradas dolménicas del Oeste peninsular de cronología evidentemente avanzada en su mayoría y, por otra, con el ídolo de Peña Tu y los ídolos de Hernán Pérez que aquí publicamos y con la estela decorada portuguesa de Longroiva (Guarda)»(4).

La representación de dos armas: una alabarda de hoja triangular con dos clavos, relacionable con el tipo Carrapatas o Nordportugués y un puñal triangular de tipo campaniforme, que justificarían una datación en el Bronce Antiguo (alrededor del 2000 a. C.), destacándose su origen en ídolos megalíticos o estatuas-menhir(5). Es una lástima que no conozcamos su antigua localización precisa y disposición, que probablemente podría darnos algunas pistas sobre su significado. Sí conocemos la de esta estación rupestre, así que pasemos a analizar su potencial astronómico.



La estación consta de un panel pizarroso curvo, cóncavo, repleto de cazoletas y pequeños canales que lo recorren de arriba a abajo. Llama la atención la presencia de grandes rocas blancas que, en mi intención, formaban parte del conjunto, así como la ausencia de signos de cristianización, tales como cruces. Esta misma circunstancia se observó en Peñafaciel. Podría ser debido a que su culto fue abandonado mucho antes de la penetración del nuevo sistema de creencias cristiano.




Partimos del esquema planteado en el artículo Iniciación a la Arqueoastronomía. El paisaje circundante es liderado por el Sanguiñal, aunque también podemos considerar como puntos particularmente distinguidos del paisaje a Los Cambitos, el Teso de Aviados, el Alto de Bouza y, en bastante menor grado, la Peña del Monte. Destacan también dos grandes rocas blancas cuyo alineamiento, visto del lado del yacimiento, apunta al Teso de Aviados.

Tal y como se desprende de nuestros cálculos las declinaciones astronómicas con Los Cambitos, el Teso de Aviados, el Alto de Bouza, el Sanguiñal y la Peña del Monte, son respectivamente 7,87º, -0,05º, -10,69º, -16,33º y -38,34º, por lo que el Teso de los Aviados y el Sanguiñal son candidatos para alineamientos al equinoccio estimado (recordemos que es diferente al equinoccio verdadero) y a las fiestas de media estación invernales, Imbolc y Samain. La validación confirma el supuesto. El error arrojado por el alineamiento al equinoccio estimado sobre el Teso de Aviados de 1º, hacia valores crecientes del acimut, está en sintonía con la precisión del alineamiento de las dos rocas blancas, que apunta ligeramente a la derecha del Teso de Aviados. Consiguientemente, este santuario rupestre estaría relacionado con la celebración de los equinoccios y las fiestas de media estación de Imbolc y Samain. La primera constituye la «representación el final del invierno y la preparación para el comienzo de la primavera. Esta fiesta informa del inicio de las tareas agrícolas después de la interrupción invernal lo que implica la disolución del invierno maligno, la purificación requerida para el comienzo de una nueva etapa y los sacrificios destinados a los muertos para que protejan las semillas sembradas»(6). Mientras, Samain, señala «el comienzo del invierno y del año en el centro y occidente europeo. Esta fecha constituye el final de la cosecha así como el comienzo del imperio del invierno y la muerte. Se realizan sacrificios y se ofrecen alimentos a los espíritus de los muertos, representados con máscaras como agradecimiento por los frutos obtenidos y para que protejan sus reservas para el invierno . Es el tiempo de los terribles tributos exigidos por los irlandeses Fomoré, el rey Minos, los moros o los dragones»(7). Esta interpretación sería análoga, al menos en esta parte, con la propuesta para los paneles con laberintos de Peñafaciel respecto al pico de La Cetrera del Teleno(8).

Lamentablemente, no cuento con información procedente de la tradición popular que nos aporte algo más sobre el significado que tenía para las personas que han convivido con él. Podemos centrar nuestra atención en las festividades locales de los pueblos de Tabuyo del Monte y Priaranza de la Valduerna. Ninguno de los dos celebra fiestas que puedan relacionarse las fechas de media estación que señalan el comienzo y el final del invierno, aunque es de notar que el patrón de Tabuyo es Santiago, que es celebrado el 30 de diciembre. Toda una reliquia. Sin embargo, son llamativas varias referencias festivas a los equinoccios. El patrón de Priaranza es San Cipriano, cuya fecha en el santoral es el 16 de septiembre, patronazgo que comparte con la Virgen de la Merced, que celebra su fiesta el último domingo de septiembre. Tabuyo, por su parte, celebra El Cristo el 14 y el 15 de septiembre. También es interesante destacar que el monumento se encuentra en el límite o cerca del límite entre dos poblaciones, conservando una de las características de los lugares sagrados antiguos, la de constituir un punto límite(9).

Para realizar el análisis estadístico planteado en el artículo Evaluación estadística de observatorios astronómicos prehistóricos , consideraremos entonces 5 blancos y 2 coincidencias, lo que arroja una probabilidad de que estos alineamientos sean fruto de una simple casualidad de un 7,90%. Insisto nuevamente en que un valor bajo no prueba necesariamente su intencionalidad así como un valor alto tampoco implica que sea casual. Se trata simplemente de una valoración cuantitativa en términos probabilísticos.

Frecuencias de declinaciones de los santuarios antiguos de los valles altos del Duerna y del Turienzo (nota 10)
Dada su proximidad a la zona de estudio de mi investigación arqueoastronómica de los santuarios antiguos de los valles altos del Duerna y del Turienzo, publicado en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte, vamos a comparar los resultados obtenidos para esta estación rupestre de La Degollada con la gráfica en la que se mostraba la acumulación de declinaciones relativas a los alineamientos producidos desde cada lugar sagrado estudiado respecto a los puntos más conspicuos del paisaje más los definidos por la estructura del monumento, cuando proceda(10). Observamos que el alineamiento hacia las fiestas de media estación invernales está en sintonía con la altísima frecuencia de los relativas a los lunasticios al Sur, el solsticio de invierno y las fiestas de media estación de Imbolc y Samain preferidas por los santuarios rupestres de la Alta Maragatería. En mi estudio explicaba esta preeminencia por el significado invernal y lunar que revela esta sierra del Teleno, que domina la comarca, y su divinidad asociada(11). Sobre este asunto también profundicé en ¿Quién es el dios Teleno? Conclusiones. Por contra, el alineamiento en el equinoccio es inédito en la zona.

En definitiva, este es un ejemplo de cómo la información del potencial astronómico de un monumentos antiguo puede complementar el resto de información procedente del registro arqueológico, y de la tradición popular, para acercarnos un poco más a su significado original.

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(1) Noticia en la prensa local VIÑAS, V., Aparecen más petroglifos en León, Diario de León 12/6/2012

(2) GARCÍA BELLIDO, A., Nuevos documentos militares de la Hispania romana, Archivo Español de Arqueología 39, n.º 113-114, 1966, pp. 38-39


(4) ALMAGRO BASCH, M., Los ídolos y la estela decorada de Hernán Pérez (Cáceres) y el ídolo y la estela de Tabuyo del Monte (León), Trabajos de Prehistoria 29, 1972, p. 105

(5) BUENO RAMÍREZ, P., Estatuas-menhir y armas en el norte de la Península Ibérica, Zephyrus: Revista de prehistoria y arqueología, Nº 36, 1983, pp. 153-157

(6) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 105-125

(7) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 167-190

(8) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 221-236

(9) PARCERO OUBIÑA, C., CRIADO BOADO, F., SANTOS ESTÉVEZ, M. La arqueología de los espacios sagrados, Arqueología Espacial, 19-20, Arqueología del Paisaje, Teruel, 1998

(10) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 270, Figura 25.4

(11) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 271

-------------------FIGURAS----------------------------------

Ídolo-estela de Tabuyo. ALMAGRO BASCH, M., Los ídolos y la estela decorada de Hernán Pérez (Cáceres) y el ídolo y la estela de Tabuyo del Monte (León), Trabajos de Prehistoria 29, 1972, pp. 83-124

Frecuencias de declinaciones de los santuarios antiguos de los valles altos del Duerna y del Turienzo

jueves, 20 de septiembre de 2012

Iniciación a la Arqueoastronomía

En este artículo vamos a presentar las herramientas básicas para poder estudiar la posible relación de monumentos prehistóricos con los ciclos de distintos astros en el cielo.

Clive Ruggles es un astrónomo y arqueólogo británico y una de las principales autoridades en este campo multidisciplinar que generalmente se conoce como arqueoastronomía. La define «como el estudio de creencias y prácticas relativas al cielo en el pasado, y especialmente en la prehistoria, y los usos a los cuales el conocimiento de los cielos de los hombres se aplicaba. Puede llevar a error pensar que la arqueoastronomía es el estudio de la astronomía antigua, ya que los hombres en el pasado pueden haberse relacionado con el cielo de maneras muy distintas que el hombre del mundo moderno occidental»(1).

La razón principal del interés del hombre antiguo en el cielo estaría en la constatación de la regularidad de distintos ciclos del Sol, la Luna, los planetas visibles y las estrellas y su relación con los ciclos productivos de la Naturaleza, siendo especialmente importantes los ciclos de la Luna en sociedades de cazadores y del Sol en sociedades ganaderas y agrícolas.

«El primer tipo de astronomía que encontramos [en Europa] es una tradición antigua de dividir el año en ocho partes iguales utilizando simples observaciones de la salida y la puesta del Sol. La preocupación central de esta astronomía es determinar ritualmente y en el calendario fechas importantes, pero el método era estrictamente observacional. Los observadores notaron que el Sol alcanzaba alcanzaba un punto particular como medio para marcar un día particular. Esta astronomía, al igual que otras astronomías tradicionales, no cuentan con un marco teórico más allá del simple concepto de dividir el año en partes iguales»(2).

Este tipo de uso ha sido documentado en varios pueblos contemporáneos. Un ejemplo clásico es el de los Hopi de Arizona, Estados Unidos de America: el etnógrafo Alexander Stephen pudo observó que utilizaban observaciones solares en el horiozonte para regular sus actividades de siembra y cosecha así como para señalar el acontecimiento de sus fiestas principales(3). También los Mursi de Etiopía realizan observaciones en el horizonte para reconocer las dos “casas” del Sol, donde nace durante un tiempo en su viaje por el horizonte sobre el momento de los solsticios(4); o los Zuni que tienen estaciones de observación solar que les permite conocer los solsticios al ocupar la puesta o salida del Sol determinadas posiciones destacadas del horizonte(5); o los polinesios de la isla de Mangareva, que a pesar de tener un calendario lunar, determinan el solsticio cuando el Sol nace entre dos piedras visto desde un punto localizado en el centro del poblado(6). Si estos usos fueron conocidos de primera mano en estos y otros pueblos, es razonable esperar que también lo hicieran los pueblos prehistóricos y que esta utilización pueda reconocerse en la tradición oral y en el registro arqueológico.

Hay numerosos monumentos de la Prehistoria para los que se postula algún tipo de uso astronómico. En la tumba de corredor irlandesa de Newgrange y en la cueva paleolítica de Parpalló en España la luz del Sol del amanecer del solsticio de invierno penetra a través de un pasadizo e ilumina brevemente el interior(7); el amanecer del solsticio de verano se eleva al lado de la Heelstone de Stonehenge a lo largo del eje del monumento de arenisca, aunque parece que la de la puesta del Sol en el solsticio de invierno fuera de mayor importancia para sus constructores(8); en el Túmulo de la Serpiente de Ohio, Estados Unidos, su cabeza mira a la dirección de puesta del solsticio de verano ; el monumento megalítico escocés de Kintraw consistente en un menhir de 4 metros está alineado hacia un valle profundo entre dos picos destacados en la puesta de Sol del solsticio invernal(9); Brainport Bay, en Escocia, es un lugar megalítico integrado por plataformas, piedras hincadas y piedras con grabados, y numerosas piedras de cuarzo dispersas. Allí dos rocas verticales de aproximadamente un metro de altura apuntan aproximadamente al valle formado entre dos picos en la puesta del Sol del solsticio de verano(10); el santuario circular de postes de madera de Sarmizegetusa Regia en Rumanía, del final del primer milenio a.C., señala la salida del Sol del solsticio de verano(11); Ballochroy es un lugar megalítico escocés que presenta tres piedras verticales alineadas con distintos puntos conspicuos del paisaje revelando alineamientos de la puesta de Sol en ambos solsticios(12); se realizó un estudio estadístico de los dólmenes o antas del oeste europeo, en la Península Ibérica y Francia occidental hasta Bretaña, que concluía que estaban mayoritariamente orientados a oriente, produciéndose un máximo en unas fechas intermedias entre los equinoccios y el solsticio de invierno(13); y un larguísimo etcétera..

Posiblemente, el monumento prehistórico objeto de estudio consistirá en una estructura que cuente con elementos que señalen alguna dirección (el eje de simetría de un dolmen, la línea formada por dos rocas, etc.) o puede que esta dirección esté definida respecto a un punto conspicuo del paisaje como la cima de una montaña de modo que podamos considerar este monumento como una suerte de observatorio. En el plano horizontal, esta dirección formará un ángulo con el eje Norte verdadero denominado acimut que podemos medir de varias formas: Podemos utilizar una brújula magnética y corregir la declinación magnética(14). También podemos utilizar como referencia un cuerpo celeste, tomando nota de la fecha y hora en la que se produce el alineamiento y obtener finalmente el valor del acimut a partir de una aplicación de simulación astronómica como Cartes du Ciel. O, finalmente, partir de las coordenadas de dos de los puntos que definen esta dirección calculando el ángulo que definen mediante trigonometría esférica. Sin embargo, no es buena idea medir el acimut en un plano topográfico, el cual es una proyección esférica sobre una cilíndrica. Puede haber diferencias demasiado importantes entre este acimut plano y el geográfico.


En esta dirección, encontraremos cierto astro saliendo (acimut<180 acimut="acimut" ndose="ndose" o="o" poni="poni">180º) en un punto conspicuo del paisaje, tal vez un pico montañoso, y formando cierto ángulo respecto al plano horizontal que se denomina elevación. Podemos medir este ángulo utilizando un inclinómetro o por trigonometría a partir de las altitudes de los puntos de observación y de referencia. Una vez obtenido, no debemos olvidar corregir los errores debidos a la refracción atmosférica, el diámetro aparente del disco del cuerpo celeste y al paralaje (este último importante en el caso de la Luna). Podéis encontrar los detalles matemáticos en el capítulo Conceptos y modelos del movimiento de los astros de mi libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia(15).

En este artículo voy a proporcionar una herramienta, una hoja de cálculo en Excel, con dos pestañas: la primera, Cálculo de declinación permite obtener la declinación astronómica a partir de las coordenadas de los puntos de observación y de la referencia en el horizonte que señala al astro que queremos identificar. La segunda pestaña, Validación, permite calcular el error en acimut cometido para un alineamiento definido por las coordenadas de los puntos de observación y de referencia suponiendo una declinación teórica determinada. Veamos en detalle cada una de estas posibilidades.

A.- Cálculo de declinación

Supongamos que el monumento bajo estudio consiste en un yacimiento con grabados incisos cuyas coordenadas son : 42º23’22.00’’N 6º18’56.00’’O, con un altitud de 1165 m. Se trata de los dos célebres paneles rocosos con laberintos de Peñafaciel, León, al pie del Monte Teleno. A partir de fotografías tomadas in situ y con la ayuda de Google Earth y Sigpac podemos identificar los picos más destacados del horizonte y sus coordenadas. Uno de estos es el llamado La Cetrera, en el Teleno, con coordenadas 42º21’09.00’’N 6º24’23.00’’O, y altitud 2030 m. Si introducimos estos parámetros en la hoja de cálculo, con el mismo formato que observamos en el ejemplo, obtenemos una declinación astronómica de -16,76º. ¿Podemos su posible interés para el hombre antiguo?.

En el artículo La génesis del calendario: el calendario prehistórico, proponíamos la existencia de un calendario prehistórico vertebrado por los dos solsticios y formado por cuatro estaciones, Primavera, Verano, Otoño e Invierno, que darían comienzo en las fiestas de media estación que en la antigua Irlanda se conocían como Imbolc, Beltaine, Lugnasad y Samain y que serán las denominaciones que de manera convencional utilizaremos. También de manera convencional, para el 2000 a.C. seguiremos las declinaciones solares: solsticio de verano (23,93º), solsticio de invierno (-23,93º), equinoccio de primavera (0,48º), equinoccio de otoño (0,49º), Imbolc (-16,30º), Beltaine (16,81º), Lugnasad (17,02º) y Samain (-16,52º), que vamos a simplificar a: solsticios (±23,93º), equinoccios (0,48º), Imbolc/Samain (-16,4º), Beltaine/Lugnasad (16,9º). En el mismo artículo indicaba un enlace para descargar una aplicación simple que permite obtener fechas y declinaciones solares de estas festividades para cualquier año.

En el artículo Lunasticio también planteamos el interés del hombre antiguo por el fenómeno lunar conocido ciclo de regresión de los nodos de la luna que tiene un periodo de 18,6 años. Si estamos considerando para el 2000 a.C. una oblicuidad de la eclíptica de 23,93º, y una inclinación de la órbita lunar respecto a la eclíptica de 5,15º, tendremos que las declinaciones lunares en los lunasticios mayor y menor al Norte son de 29,08º y 18,78º, y en los lunasticios mayor y menor al Sur, de -29,08º y -18,78º, es decir, ±29,08 y ±18,78.

B.- Validación

En total, estamos considerando 5 declinaciones solares y 4 lunares. El valor que obtuvimos para nuestro yacimiento respecto a la Cetrera del Teleno, -16,76º, se parece a la correspondiente a las fiestas de media estación que dan comienzo y final al invierno, Imbolc y Samain, con una declinación solar de -16,4º. Vamos a la pestaña Validación de la hoja de cálculo, seleccionamos OCASO por ser el acimut del alineamiento superior a 180º, seleccionamos SOL, introducimos -16,4º en la declinación teórica y las coordenadas de los puntos de observación y de referencia, considerando el alineamiento válido si el error obtenido es menor o igual a 1º(16). En el ejemplo, obtenemos un error de 0,8.



En nuestro yacimiento hemos reconocido, al menos, un alineamiento de potencial interés para el hombre prehistórico, un alineamiento que además yo he verificado en la fecha adecuada mediante una fotografía. En realidad, hay otros. La diferencia respecto a la situación hace 4000 años es muy pequeña, y demás medible pues es debida a la variación lenta de la inclinación de la eclíptica. Sin embargo, es importante preguntarnos: ¿Conocía el constructor del monumento la existencia de este alineamiento astronómico? ¿Fue el factor que determinó su emplazamiento? No hay manera de probarlo de manera irrefutable, de la misma manera que tampoco se puede probar de manera irrebatible cualquier afirmación que realicemos que pretenda dar alguna interpretación al registro arqueológico. Lo único que podemos hacer es aportar peso a nuestra propuesta, que en ausencia de otra información, realizaremos en base a un análisis estadístico cuyo propósito es estimar su grado de intencionalidad. 

«La necesidad del análisis estadístico surge en arqueoastronomía porque patrones astronómicos que percibimos en el registro arqueológico pueden producirse por casualidad, o para ser más precisos, como resultado de factores poco relacionados con la astronomía. Las dudas sobre intencionalidad pueden aplicarse a un conjunto rango de tipos de evidencias relativos a astronomía antigua: monumentos alineados según la posición de salida y puesta del Sol de los cuerpos celestes; exposiciones de iluminación solar y sombra sólo visibles en ocasiones especiales; grupos de monumentos emplazados de forma que sus posiciones en el suelo reproducen la forma de una constelación; patrones de cazoletas o artefactos portables que pudieron haber funcionado como calendarios, etc.»(17)

En el caso de yacimientos aislados, ya expusimos una posibilidad en el artículo Evaluación estadística de observatorios astronómicos prehistóricos. En el caso de un conjunto de monumentos, el análisis que fue inicialmente desarrollado por el ingeniero escocés Alexander Thom, consiste principalmente en acumular las declinaciones de muchos monumentos para detectar la aparición de picos, es decir, casos repetidos de determinadas declinaciones que implicaría un propósito astronómico consistente, la existencia de un patrón(18).

Otro elemento que puede incrementar notablemente el crédito al uso astronómico de un monumento prehistórico determinado sería recabar alguna noticia en la tradición oral local que lo suscribiera. Es muy difícil porque los depositarios de este saber milenario están desapareciendo sin transmitir sus valiosos conocimientos a nuevas generaciones, pero a veces sucede... como en este caso concreto(19).

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(1) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, p. 10

(2) MacCLUSKEY, S.C., Astronomies and cultures in early medieval Europe. Cambridge University Press, 1998, pp. x-xi

(3) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. XX, XXIV, 59-61, 115-117, 186-188; STEPHEN, A. M., Hopi Journal, ed. Elsie Clews Parsons, Columbia University Press, 1936, Parte I, Parte II

(4) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. 274-275

(5) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. xxiv-xxv

(6) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. 241-243

(7) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada NEWGRANGE, pp. 309-312; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, pp. 12-19; ESTEBAN, C., AURA TORTOSA, J.E., The winter sun in a Palaeolithic cave: La Cova del Parpalló Astronomy, Cosmology and Landscape, ed. por C. Ruggles, F. Prendergast y T. Ray, Ocarina Books, Bognor Regis, 2001, p. 8

(8) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada STONEHENGE, pp. 405-409; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, pp.35-41, 38, 44-47; LOCKYER, J., Stonehenge and Other British Stone Monuments Astronomically Considered, MacMillan and Co., 1906

(9) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada KINTRAW, pp. 211-213; RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. 25-29; THOM, A., Megalithic Sites in Britain, Oxford University Press, 1967 (reimpresión 2002), p. 154

(10) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada BRAINPORT BAY: 48-50; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, p. 29

(11) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada SARMINZEGETUSA REGIA, pp. 370-372

(12) RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, pp. 19-21, 23, 25

(13) HOSKIN, M., El estudio científico de los megalitos. La arqueoastronomía, PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, pp. 84-91; HOSKIN, M., Orientations of dolmens of Western Europe, Complutum, Nº 20, 2, 2010, pp. 165-175

(14) La página http://www.magnetic-declination.com/ puede ayudarnos a obtener el valor de corrección adecuado

(15) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 211-220

(16) En Astronomía Prehistórica pueden aceptarse imprecisiones de hasta ±0,5-1º, RUGGLES, C.L.N., Megalithic Astronomy: a New Archaeological and Statistical Study of 300 Western Scottish Sites. BAR British Series 123, British Archaeological Reports, 1984, p. 306, citado en GRAN-AYMERICH, J.G., ALMAGRO GORBEA, M., El estanque monumental de Bibracte (Mont Beuvray-Borgoña), Complutum, Nº Extra 1, 1991, p. 159

(17) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada STONEHENGE, pp. 399-401

(18) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 267-270

(19) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 292-293

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Dos aproximaciones personales al arte rupestre leonés: Manuscrito de los Brujos y Petroglifos de Maragatería


Gracias a mi amigo Antonio Campillo de Toreno tuve conocimiento y acceso al Manuscrito de los Brujos, de Casimiro Martinferre, un libro que os recomiendo vivamente. En él, el autor relata de manera muy íntima y personal su acercamiento a las pinturas rupestres de San Pedro Mallo y de Librán, describiendo su exploración y descubrimiento en soledad, las charlas con los vecinos y cómo canalizó su relación particular con ellas representándolas con acuarelas que realizaba in situ. Se trata de una perspectiva con la que me ha sido fácil identificarme. 

El segundo libro sobre el que quiero hablar es Petroglifos de Maragatería, de Juan Carlos Campos, la persona que descubrió el yacimiento leonés más célebre de grabados incisos prehistóricos, de Peñafaciel, al que siguieron otros muchos en las comarcas de Maragatería y Valduerna. Su pasión por estos monumentos ha sido el catalizador de un creciente interés por la Prehistoria leonesa que está haciendo posible la publicación de nuevos hallazgos y trabajos. Su libro, y su blog Tierra de Amacos, son dos referencias obligadas para todos los amantes del patrimonio histórico de León.
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