Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

miércoles, 30 de mayo de 2012

La rogativa de la Virgen del Castro



No hace mucho, mi amigo Juan Carlos Campos se hacía eco en su blog de la reciente romería de la Virgen de Castrotierra que este año se ha realizado de manera singular por la sequía que hemos o estamos padeciendo. En su post enlaza dos artículos, uno de Laureano Rubio Pérez: La Virgen de Castrotierra: su historia, santuario y romería y de Francios Javier Rodríguez Pérez: Diferencias históricas y conflictos en torno a la Virgen de Castrotierra diciendo «Si leéis estos pdf., ya sabéis todo lo que hay que saber sobre esta romería que se celebra para implorar el fin de la sequía» ¿Todo?

A mi, sin embargo, sí me gustaría averiguar más. Por ejemplo, si hay algún indicio de tradición religiosa precristiana que haya servido de base para esta arraigada romería, si el actual santuario de Castrotierra pudo haber sustituido un lugar de culto pagano.



Según Alonso Garrote, el origen de esta tradición se remonta al siglo V. Se produce entonces una gran sequía y los campesinos del entorno de Astorga ruegan a Santo Toribio. Este les conmina a que busquen una imagen de la Virgen cerca de Astorga, que luego la traigan a la ciudad en procesión y le ofrezcan un novenario, recomendándoles que repitan la procesión ante cualquier calamidad(1). Así, la Virgen sale desde Castrotierra a Astorga cada 7 años o en años de sequía singular. La noticia más antigua de esta peregrinación es del año 1557(2).

Esta procesión de rogativa suele hacerse un viernes del mes de mayo y cuando la sequía la requiera. Para ello debe solicitarlo alguno de los pueblos de la jurisdicción de Astorga y decidido por los Procuradores de la Tierra, una institución de origen medieval, por votación en asamblea general(3). Forman parte la jurisdicción de la tierra los cuartos: San Justo de la Vega, San Román, Sopeña, Brimeda, Valdeviejas, Murias de Rechivaldo, Castrillo de los Polvazares y Santa Catalina de Somoza y los alfoces: Nistal, Celada, Piedralba y Bustos. El día de la romería, los distintos pueblos participantes se dirigen al castro con sus respectivas insignias: pendón y cruz parroquial. Una vez terminada la misa se forma la comitiva en la explanada del castro y se dirige a Astorga. Unos días después se produce el regreso de la imagen a Castrotierra organizándose una gran romería en su santuario, emplazado en la Cuesta del Castro(4).








Indudablemente, el elemento más vistoso es la colorida procesión de los pendones de los pueblos, siendo su orden fijado y objeto de numerosos litigios(5). Durante el camino los mozos compiten realizando exhibiciones con los pesados pendones que portan. Es tradicional el reparto de “perdones” ‒pastas, avellanas u otros frutos secos‒ por parte del alcalde o presidente del pueblo y la ofrenda de ramos(6).

Anualmente se celebran otras rogativas en el santuario de Castrotierra como “la fiesta del Sermón” o “el día del Sermón” el día 25 de marzo coincidiencon con la festividad de la Anunciación; “las Pascuas” que se celebraban 11 días después de la Ascensión, actualmente el sábado siguiente de la Ascensión, en la que se agrupan en el santuario las imágenes de las Vírgenes de los pueblos de la comarca de Valduerna: Villalís, Villamontán, Miñambres, Ribas, Redelga, Valle, Palacios, Fresno y Castrotierra; el día de San Miguel (8 de mayo) a la que acuden pueblos de las comarcas de la Valduerna, la Vega del Tuerto y la Sequeda; y la «cascarada», celebrada el lunes anterior al jueves de la Ascensión y a la que ccudían pueblos de las comarcas de Maragatería y la Sequeda(7).

Queda patente un interés muy especial en celebrar la fiesta de mayo, y no debe extrañar pues es la época del año propicia para las rogativas de agua. En mi libro, Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte, hacía un estudio sobre la ceelbración europea del comienzo del verano que resumía así:

«La fiesta de media estación que da comienzo al verano recibe en la región atlántica varios nombres, siendo el más conocido el irlandés: Beltaine. En estrecha relación con esta celebración encontramos la evidencia de un antiguo culto en el solsticio de verano. En los países germánicos la fiesta de media estación se llama Día del Verano mientras que en el solsticio se celebran los Fuegos de Balder. Por otra parte, en el mundo grecorromano encontramos diversas celebraciones en torno al equinoccio de primavera, a la fiesta de media estación de verano y a su solsticio con la característica común de ser fiestas de preparación, de baños rituales que evidencian el carácter sagrado del agua en estas fechas, de fuegos, de hierogamia, de expulsión y sacrificio del invierno y de estimulación de la fertilidad tan necesaria en un periodo de crecimiento que culminará en la próxima cosecha. Los elementos rituales que se repiten son el vegetal, el fuego y el agua»(8).

El significado especial que tenía el agua en la fiesta de primero de mayo en la Europa atlántica también puede relacionarse con celebraciones de otras regiones como las romanas Robigalia, sobre el 25 de abril, en la que se realizaba una procesión y sacrificios para proteger los campos(9), Mercuralia, en el 15 de mayo, con rituales en los que participaba el agua de una fuente denominada Aqua Mercurii(10), y Ambarvalia, a finales de mayo, en la que se sacrificaba un toro, una cerda o una oveja y se realizaba también una procesión por los campos con fin propiciatorio(11). En nuestra tradición popular, el agua del primero de mayo adquiere especiales propiedades: realza la belleza, mantiene la salud o es ingrediente para fabricar hechizos(12) y su venida es demandada en la Rogativa Mayor de San Marcos o en las tres rogativas menores que antecedían al día de la Ascensión de Jesús, 40 días después de Pascua. Es ocasión para sumergir la Santa Cruz o algún santo en agua con el fin de invocarla por magia simpática(13) o para rogar a la Virgen para que llueva:

«Especiales abogadas de la fertilidad son las vírgenes que se veneran en los distintos pueblos, muchas de las cuales tienen advocaciones relacionadas con la naturaleza y celebran su fiesta en la semana de Pascua o las siguientes. Pero no sólo se acude a la patrona con ocasión de la fiesta, sino que, siempre que la sequía persiste y amenaza la supervivencia de la comunidad, se organizan rogativas a su ermita, se la saca en procesión entre cantos que piden emocionadamente su intervención: “Agua, Virgen pura, / agua, Virgen madre, / Virgen de la Vega, / agua saludable. / Los campos se secan, / los niños piden pan, / Virgen de la Vega, / ¡agua. agua, agua!»(14).

«Alonso Llamas cita este canto de procesión a la Virgen del Caño, que antiguamente se hacía desde Riego de la Vega a Astorga: “Daynos agua / daynos vino, /daynos habas”. En Noceda, según Felisa Rodríguez, se suplica: “Virgen de las Chanas / nuestra madre excelsa, /mándanos la lluvia / que el campo se seca”. A Nuestra Señora de las Aguas, de Gradefes, le canta una letrilla: “Virgen santa de las Aguas / que en la presa apareciste, / al pueblo que agua pidió / Tú siempre le socorriste”. Como en otros muchos lugares, en Ponferrada las rogativas, normalmente en abril o mayo, se celebraban con solemnes procesiones desde la Edad Moderna hasta el siglo XX, con gran aceptación del pueblo y con el impulso de las autoridades [...] La más famosa de las rogativas es la de la Virgen de Castrotierra, que sale normalmente en procesión cada siete años; pero que si hay sequía lo hace cuando los llamados “procuradores de la tierra”, laicos representantes de trece pueblos de la comarca, lo deciden por votación mayoritaria»(15).

También habría que añadir que, según el estudio que realizamos sobre el significado de la trinidad fundamental de las principales religiones indoeuropeas que se fundamentaba, como vimos, en la oposición y complementaridad del dios viejo del invierno y su sucesor, el dios joven del verano, la competencia de conseguir el retorno del agua a la tierra corresponde al último. Esto se reconocía con bastante claridad en el mito fundamental védico del combate entre Indra y la serpiente Vritra con paralelos iconográficos evidentes en la religión gala.

Atendiendo a lo visto, si el lugar donde actualmente se encuentra el santuario de la Virgen del Castro fue un lugar de culto precristiano sería esperable que este guardara una relación especial con la celebración de la fiesta de media estación que da comienzo al verano, la que se produce en el punto medio entre el solsticio de verano y el equinoccio aparente de primavera. Las referencias en el paisaje más relevantes desde aquí son el Teleno, el Becerril y un cerro bastante destacado denominado Castejón sobre el que se ve poner el sol en las fiestas de media estación de primeros de mayo y primeros de agosto lo cual podría explicar el caracter sagrado y prehistórico de la Cuesta del Castro.
Vista desde Castrotierra al Teleno
Vista desde Castrotierra al Becerril (al fondo) y al Cerro Castejón (en primer plano a la derecha)

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(1) ALONSO GARROTE, Santiago. El libro de la Virgen del Castro. Astorga: Gráficas Sierra, 3ª Edición, 1938, p.7, citado en RODRÍGUEZ PÉREZ, F. J., Diferencias históricas y conflictos en torno a la Virgen de Castrotierra, Argutorio: revista de la Asociación Cultural "Monte Irago", Nº. 24, 2010, p. 63

(2) RUBIO PÉREZ, L., La Virgen de Castrotierra: su historia, santuario y romería, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, nº 42, 1981, p. 81

(3) RÚA ALLER, F. J., Manifestaciones de religiosidad popular en la Valduerna, Argutorio: revista de la Asociación Cultural "Monte Irago", Nº. 24, 2010, p. 59

(4) RUBIO PÉREZ, L., La Virgen de Castrotierra: su historia, santuario y romería, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, nº 42, 1981, pp. 81-85

(5) RODRÍGUEZ PÉREZ, F. J., Diferencias históricas y conflictos en torno a la Virgen de Castrotierra, Argutorio: revista de la Asociación Cultural "Monte Irago", Nº. 24, 2010, p. 65

(6) RODRÍGUEZ PÉREZ, F. J., Diferencias históricas y conflictos en torno a la Virgen de Castrotierra, Argutorio: revista de la Asociación Cultural "Monte Irago", Nº. 24, 2010, pp. 66-67

(7) RODRÍGUEZ PÉREZ, F. J., Diferencias históricas y conflictos en torno a la Virgen de Castrotierra, Argutorio: revista de la Asociación Cultural "Monte Irago", Nº. 24, 2010, pp. 67-68; RÚA ALLER, F. J., Manifestaciones de religiosidad popular en la Valduerna, Argutorio: revista de la Asociación Cultural "Monte Irago", Nº. 24, 2010, p. 59

(8) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 127

(9) FOWLER, W.W., The Roman Festivals of the Period of the Republic, Gorgias Press, 2001, pp. 88-91

(10) GIARDINA, A., The Romans, University of Chicago Press, 1993, p. 267; FOWLER, W.W., The Roman Festivals of the period of the Republic, MacMillan, 1899, pp. 111-121

(11) LAING, G.L., Survivals of Roman religion, Routledge, 2005, pp. 48-49; FOWLER, W.W., The Roman Festivals of the Period of the Republic, Gorgias Press, 2001, pp. 124-128

(12) CARO BAROJA, J. La estación de amor, Taurus, Madrid, 1986, 1ª ed. 1979, pp. 79-80

(13) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 134-135

(14) MARTIN CRIADO, A., Antiguas creencias populares, Revista Folklore nº 217, 1999, pp. 3-11

(15) BALBOA DE PAZ, J.A., Mitos y supersticiones, Biblioteca leonesa de tradiciones, Diario de León, Edilesa, 2009, pp. 43-44

jueves, 17 de mayo de 2012

Larouco, el dios del verano: santuarios rupestres en Vilar de Perdizes



Hoy vamos a superar la frontera occidental del territorio astur e internarnos en la vecina Gallaecia para estudiar un conjunto de lugares de culto prehistóricos bien interesantes. Para ello nos dirigiremos a Vilar de Perdizes, en la Raya de Portugal.

Vilar de Perdizes es bien conocido por el hallazgo de un santuario rupestre por parte del Padre Lourenço Fontes que fue publicado en 1978(1). Sin embargo, el estímulo inicial de mi interés fue un artículo de Jose Luis Galovart publicado en su blog: Villar de Perdizes y el Monte Larouco. Geoastronomía. El solsticio de verano, donde el autor sugería una relación de este santuario rupestre con la puesta del sol en el Larouco en el solsticio de verano: «Si se busca Villar de Perdizes en Google, cualquiera puede comprobar que desde algún sitio no muy lejano, en el solsticio de verano, debemos ver el ocaso del sol sobre la cumbre del Larouco». Así que me decidí a averiguar su emplazamiento y contrastar esta posibilidad.

También había otra razón por la que tenía una gran interés por visitar esta población portuguesa: un interesantísimo artículo con título Deuses e deusas na raia (e III): Mirarlle a cara a un antigo deus publicado por Manuel Gago en su blog, en el que describe el hallazgo de un relieve en una pared bajo el suelo del coro de la iglesia de San Miguel en el que se representa una figura antropomorfa, con un gran falo y que porta un martillo. En definitiva, una versión galaica del Thor escandinavo o del Sucellus galo. Dice Manuel Gago en su artículo:

«Alí, baixo aquela trapa, estaba un secreto gardado pola igrexa durante séculos. Moi posiblemente, a terrible figura de Larouco, unha imaxe tan potente que foi precisa agachala nun lugar cristián, para que non puidera ser venerada. Pero tan poderosa, que ninguén se atreveu a destruír durante séculos. Custodiada baixo unhas táboas, por se acaso.
«Impresionante, non?
«Fixádevos ben nos seus rasgos. Masculinidade absoluta, amosada non só no falo senón tamén na proporción do tórax en relación ás pernas. Fixádevos nos enormes brazos, o dereito agarrando o martelo; por desgraza, o esquerdo comprobei in situ que sufriu nalgún momento algunha agresión. Non sabemos se nesa man había algo máis».


Relieve de Larouco bajo el coro de la iglesia de san Miguel de Vilar de Perdizes en relación con su titular cristiano 
A mi, esta probable figura del dios Larouco me recordó también a la del santo al que está dedicada la iglesia en la que se encontró: San Miguel. Esta circunstancia, junto con lo que hemos deducido del significado del dios Thor (o Indra, Lug,...) parece indicar que aquí el dios Larouco, y su montaña, se corresponden con la faceta solar, veraniega, joven y poderosa del dios supremo, justo lo contrario que sucedía con el Teleno.

En cuanto al santuario rupestre de Pena Escrita de Vilar de Perdizes, María João Correia Santos lo describe así:

«La estructura está tallada en un afloramiento granítico a ras de suelo, escasamente destacado en el paisaje, y está formada por tres estrechos escalones, mostrando en su parte superior una cavidad de 50 x 20-25 x 26 cm, rodeada por un triple marco, recordando morfológicamente a un altar votivo con su foculus. Los escalones son particularmente estrechos –con 8 x 12 cm el primero; 9 x 18 cm el segundo; y 12 x 7 cm el tercero–, lo que parecer corresponder a un requerimiento más simbólico que funcional. Inmediatamente después del último escalón, hay dos rebajes cuadrangulares de idénticas dimensiones y claramente situados en un eje simétrico respecto a la cavidad rectangular. Esto recuerda el hallazgo de dos altares votivos en las cercanías, cuyas dimensiones encajan perfectamente con las de las mencionadas cavidades. El primero de ellos está dedicado a LARAVC/O . D . MAX/ PE(VEL F) D MAX/VMO. V/ A. S. y el segundo a IOVI/ O MAX/ CAPITO/CARAI/ V L A S. Aunque no hay una relación directa entre el lugar del hallazgo de estos epígrafes –en Portelo y Pena Escrita, es muy tentador relacionarlos entre sí. [...] Por lo que respecta a la cronología del monumento, y de acuerdo con su morfología y los rebajes ortogonales, es razonable datarla en el periodo romano, sobre todo si consideramos los paralelos tipológicos del resto de lugares hasta el momento identificados»(2).
Reconstrucción ideal propuesta para el “altar” de Penascrita . CORREIA SANTOS, M. J., Inscripciones rupestres y espacios sagrados del norte de Portugal: nuevos datos y contextualización. Los casos de Pena Escrita, Mogueira y Pias dos Mouros, , Celtic Religion Across Space and Time, J. A. Arenas-Estéban (ed.), IX Workshop F.E.R.C.AN (Fontes Epigraphici Religionvm Celticarvm Antiqvarvm), Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 2010, p. 186
Esta inscripción dedicada a Larauco D(eo) Max(imo)(3) ‒y probablemente acompañada, como hemos visto, por otra dedicada a Júpiter Óptimo Máximo‒ es una de las tres que conocemos dedicadas a Larouco. Otra, esta asociada a Reue, procede de Baltar, Ourense(4) y la otra, donde se lee Larocu, se halló en S. Antonio de Monforte (Chaves, Vila-Real)(5). El hecho de que esté relacionada de alguna manera con Júpiter refuerza nuestra hipótesis de que Larouco responde a la faceta estival del dios supremo(6).





Altar de Pena Escrita
Orientación de Pena Escrita hacia Larouco
En cuanto al habitual estudio arqueoastronómico en esta ocasión me he limitado a los alineamientos que se produzcan con el Larouco considerando cuatro referencias conspicuas en el horizonte que he etiquetado como L1, L2, L3 y L4, así como una quinta apuntada por la orientación de la estructura del santuario rupestre con nombre L5. Desde Pena Escrita se produce el alineamiento en el lunasticio menor Norte con L3 y en el lunasticio mayor Norte con L5, es decir, en la dirección definida por la estructura del santuario. El punto en el que se produce la puesta del sol en el solsticio de verano se localiza a la izquierda de L2 con un error de 1,5º. En definitiva, el emplazamiento y disposición del santuario rupestre de Pena Escrita parecen decididos por su capacidad para señalar los lunasticios al Norte, más que para señalizar el solsticio de verano cuya indicación es algo imprecisa.

Referencias en el Monte Larouco desde Vilar de Perdizes
Ana Alves Martins, del Restaurante Cabaço –que os recomiendo– nos enseñó con suma amabilidad otros lugares interesantes en Vilar de Perdizes como la inscripción de Remeseiros o la estación de arte rupestre que popularmente se conoce como Pegadinhas de Nossa Senhora. En esta última podimos encontrar pisadas de animales grabadas ‒diría que de perro o lobo‒, retículas cuadradas, pilas labradas en roca y herraduras, así como grandes rocas apoyadas sobre otras. De acuerdo a la tradición popular, y según nos explicó Ana Alves, este lugar era una estación que formaba parte de una procesión dirigida al Monte Larouco. Desde aquí, también podemos asistir a la puesta del sol sobre la cima del Larouco en las fiestas de media estación que dan comienzo y fin al verano: Beltaine y Lugnasad, dato que confirma la asimilación del dios Larouco con la faceta joven y estival del dios supremo que habíamos apuntado anteriormente.

Remeseiros






Pegadinhas de Nossa Senhora
Piletas en las Pegadinhas de Nossa Senhora y su posible conexión con el culto al agua en relación con la celebración de Beltaine

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(1) FONTES, A.L., Aras romanas e terras de Barroso desaparecidas. En Sep. Milenário de S. Rosendo, Montalegre, Braga, Oficinas Gráficas da Livraria, Editora Pax, 1978

(2) CORREIA SANTOS, M. J., Inscripciones rupestres y espacios sagrados del norte de Portugal: nuevos datos y contextualización. Los casos de Pena Escrita, Mogueira y Pias dos Mouros, , Celtic Religion Across Space and Time, J. A. Arenas-Estéban (ed.), IX Workshop F.E.R.C.AN (Fontes Epigraphici Religionvm Celticarvm Antiqvarvm), Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 2010, pp. 184-185

(3) FONTES, L. A., Culto ao deus Larouco, Júpiter e Ategina, Rev. Guim. extraord. Actas do sem. Arq. do NW peninsular. Vol III, 1980, p. 579

(4) Reue Laraucus (Baltar, id., Orense) LE ROUX, P. y TRANOY, A., Problèmes épigraphiques de la provincia d’Orense, BAur. 5, pp. 278-279

(5) ALVES, F.M., Memorias archeológico-históricas do distrito de Bragança. Porto, 1909, pp. 351-352; id., 1931, 44-45; VASCONCELOS, J.L., Por Tras-os-Montes, AP 22, 1917, pp. 16-17

(6)  «Aquellos que conocen los misterios impronunciables deben mantenerlos en secreto. Mas si tu comprensión es limitada y tu mente débil, sabe que Iao es el dios supremo de todos los dioses, en invierno Hades, Zeus al comenzar la primavera, Helio en verano y en otoño el tierno Yaco» . Oráculo de Apolo Clario. MACROBIO, Saturnalia, 1, 18.17-20, citado en PEREA, S., MONTERO, S., La misteriosa inscripción hispana a Zeus, Serapis y Iao: su relación con la magia y con la teología oracular del Apolo de Klaros, Miscellanea epigrafica in onore di Lidio Gasperini, pp. 729-730

jueves, 10 de mayo de 2012

La Peña de la Moura de Rosales



Un artículo muy interesante de Fernando Alonso Romero, Las mouras constructoras de megalitos: estudio comparativo del folklore gallego con el de otras comunidades europeas(1), trata sobre la recurrente evidencia en la tradición popular de la regiones megalíticas europeas de un ser femenino de gran fuerza, responsable de la construcción de monumentos megalílicos o grandes rocas naturales asociadas a antiguos lugares de culto ‒algunos cristianizados‒, que remitirían a una antigua diosa que reúne algunas características tales como su ancianidad, el ser creadora del entorno geográfico de un determinado territorio y estar ligada a la siembra y la cosecha de cereal. Este ser, en Galicia, Asturias, León y Portugal es conocido como La Vieja.

Así, en Galicia o Asturias, según la tradición popular, distintos monumentos megalíticos fueron construidos por una vieja o una moura joven y hermosa que lleva las piedras sobre su cabeza mientras hila o teje al mismo tiempo. En el País Vasco es Mari o alguna bruja quien transporta sobre su cabeza, mientras hila, las piedras de ciertos dólmenes. En Menorca, una giganta porta sobre su cabeza una gran recipiente de agua relacionada con un culto en una taula. En Bretaña hay también leyendas sobre monumentos megalíticos que fueron construidos por hadas que llevaban piedras en la cabeza o en el delantal, mientras van hilando o tejiendo. En otras ocasiones es la Virgen o una Santa la protagonista de esta proeza. Un ejemplo significativo es el relativo a la legendaria construcción de una roca de 41 metros de altura y 70 de diámetro conocida como Peña Gorda, en Peña, Vitigudino, Salamanca, con tradición de tesoro escondido ‒un becerro de oro‒ y presencia de elementos de arte rupestre como huellas de pies y cazoletas. Es decir, aunque el monumento construido por este ser femenino sea en realidad una roca natural, parece indicar el haber sido un antiguo lugar de culto.

Si en Asturias es Cristobo de Milio Carrín quien recoge algunos ejemplos de las profundas raíces de la tradición de la Vieja en la Asturia transmontana, en La creación del mundo y otros mitos asturianos, en la región cismontana es Nicolás Bartolomé Pérez quien nos refiere la historia de La Griega que lleva rueca y huso mientras construye el canal de su molino o la creencia de que en la luna hay una mujer vieja hilando(2). En Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte(3) también tratamos sobre esta antigua diosa, exponiendo algún ejemplo recogido en Maragatería, y a quien identificábamos con la Gran Diosa que se manifiesta como Virgen, Madre y Anciana, en analogía con las fases lunares y como representación del eterno ciclo productivo: siembra, madurez y recolección. Como dice Mircea Eliade, la Gran Diosa es sustituida por diosas agrarias pasando a mostrar distintas facetas que buscan adecuarse al ciclo de la vida: «Empiezan a tener una historia patética, a vivir el drama del nacimiento, de la fertilidad y de la muerte»(4):

«La Luna “liga” entre sí, por su modo de ser, un sinnúmero de realidades y destinos. Armonías, simetrías, asimilaciones, participaciones, etc., coordinadas por los ritmos lunares, constituyen una “trama” sin fin, una “red” de hilos invisibles, que “liga” entre sí a hombres, lluvias, vegetación, fecundidad, salud, animales, muerte, regeneración, vida post mortem, etc. Por eso, en muchas tradiciones, la Luna, personificada por una divinidad o representada por una animal lunar, “teje” el velo cósmico o los destinos de los hombres. Fueron diosas selénicas las que inventaron el oficio de tejedor […] o se hicieron célebres en el arte de tejer […] o tejen vestidos de dimensiones cósmicas»(5).
Paisaje en el Monte de la Salsa de Rosales, en Omaña
En este blog ya hablamos de una moura constructora de megalitos en la tradición popular leonesa que cristianizada como la Virgen María dió origen al santuario de la Virgen del Camino. Hoy, sin embargo, vamos a tratar una versión conservada en un estado más puro, comparable a las anteriormente presentadas. Se trata de la Peña de la Moura, en el Monte de la Salsa de Rosales, que conocemos por uno de sus hijos más notables: César Morán Bardón:

Peña de la Moura de Rosales
«La Peña de la Mora.- Así llaman en Rosales a una peña enhiesta colocada en el monte de la Salsa, en la parte alta de la vallina de los Tagarros. Puede pesar unas quince toneladas y es fama que la subió encima de la cabeza una mora hilando desde el río hasta la altura en que se encuentra, unos mil quinientos metros de distancia. Tiene dicha peña unos dos metros de altura. Después de examinada bien su base queda la duda de si es natural o colocada. De todos modos la considero como un menhir, es decir, un monumento megalítico cuya significación y destino es todavía un enigma para los arqueólogos»(6).


Ciertamente, a la vista de la Peña de la Moura, no es fácil discernir si se trata de un menhir o una roca natural aunque lo segundo parece lo más acertado. Sin embargo aún en el segundo caso no se trataría de una peña cualquiera ya que, de acuerdo a la explicación popular de su existencia, sería obra, ni más ni menos, de la misma diosa Luna en forma de moura. Anteriormente vimos que algunas rocas naturales participan de la misma tradición, como la Peña Gorda de Peña, Vitigudino, Salamanca, con indicios que denotan su carácter como lugar de culto antiguo. Nuestra Peña de la Moura podría ser entonces una roca natural que tenía un significado especial para las personas que convivieron con ella durante siglos. ¿Qué tiene de especial respecto a otras peñas del entorno?

En las siguientes imágenes se identifican los picos que podrían utilizarse como referencias en el horizonte: Paxarín, Peña la Arena, Alto de la Cañada, Rosales, Peña Ubiña, Peña Ubiña Pequeña, Piquín de Filera ‒este nombre se lo he puesto yo‒, La Genestosa, Cerro de Pedroso, Pico Feliciano, Alto de la Viesca, Amargones, Peña la Muezca y Pico de Santiago. Entre estos, la Peña de la Moura observa alineamientos en los lunasticios al Norte con el cerro de Pedroso y Amargones, mayor y menor respectivamente, así como otro solar con Peña la Muezca en las fiestas de media estación que dan comienzo y fin al verano. Tres coincidencias entre 14 blancos posibles que suponen una probabilidad de que se deban meramente a la casualidad del 15,12% de acuerdo al cálculo expuesto en el artículo Evaluación estadística de observatorios astronómicos prehistóricos.








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(1) ALONSO ROMERO, F, Las mouras constructoras de megalitos: estudio comparativo del folklore gallego con el de otras comunidades europeas, Anuario Brigantino nº 21, 1998, pp. 11-28

(2) BARTOLOME PEREZ, N., La fiesta de Santa Brígida en León: una celebración invernal preludio de la primavera, Revista Folklore nº 293, 2005, pp. 147-161

(3) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 67-70

(4) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 388-389

(5) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 286-287

(6) MORÁN, C., Por tierras de León, Breviarios de la Calle del Pez, 2ª ed. (1ª ed. Colección Papalaguinda, 1987), pp. 43-44

jueves, 3 de mayo de 2012

El tesoro de Tamba



Nuestra geografía está llena de lugares en los cuales existe la tradición de un tesoro enterrado: una gallina con sus polluelos de oro, unos bolos de oro con los que juegan los moros, una figura animal de oro macizo,... Casi siempre estas historias son interpretadas literalmente con respuestas que van desde la total incredulidad a una cata, por si acaso, en busca del tesoro fabuloso. Ahora recuerdo el pueblo maragato de Molinaferrera y el dicho “de Cantalarrana a Matalacuba cien cantarillas de oro están escondidas”: cuando arreglaron el camino que va a la central, removieron el suelo buscando las cantarillas; o Quilós, en el castro de Picón, donde se hizo una excavación para localizar su corza de oro... En ocasiones, los vecinos de algunos de estos pueblos se refieren a una familia, cuyo enriquecimiento es consecuencia del hallazgo de un tesoro. Sobre este tema os recomiendo la lectura de En torno de Camposagrado. . Leyenda, eruditismo y mitología heráldica en la montaña cantábrica de Juan José Sánchez Badiola.
Desde mi punto de vista, estas leyendas destaca un lugar, lo distinguen del resto. Esta es una de las características principales de los lugares sagrados, pero su presencia no implica necesariamente que se trate de un antiguo santuario. Sin embargo, mi propuesta es que una de las razones que singularizan estos lugares, que insisten en su gran valor simbolizado por el oro ‒tal vez fundamental para la articulación social o para la supervivencia de las comunidades humanas que contribuyeron a su creación, hace miles de años‒, es una especial relación con el paisaje, de manera que subrayan alineamientos lunares en los lunasticios, o solares en solsticios, equinoccios o fiestas de media estación, o estelares que señalan el acontecimiento de una festividad especial.

En esta entrada, voy a hablaros de uno de estos lugares: Tamba. Un dicho muy conocido de la montaña de Gordón dice:

Entre Tamba, Tambica y Tambicón,
las tres colladas que son,
hay un tesoro enterrado
que vale más que la ciudad de León
con toda su guarnición.
El que lo ha de encontrar tiene que ser
pata de oveja, punta de reja, y moza gaceta(1)

El topónimo Tamba nos remite a Llombera. Según un artículo de González García, Lllamazares Prieto y Miranda Pérez-Seona sobre los límites del Concejo de Fenar:

«No nos ha resultado difícil localizar este topónimo. Constatamos que las gentes de Brugos, Rabanal, Orzonaga y lugares próximos, nombran a los vecinos de Llombera como "los de Tamba" [...] Pero Tamba no es Llombera exáctamente, sino un paraja de su término, que se localiza sobre un importante farallón caliz que se yergue al Sur del pueblo. Allí, según la tradición oral, "vivieron los moros y jugaban a los bolos con bolas de oro". Dejando a un lado las leyendas, Tamba es un pequeño valle por el que discurre un arroyo en dirección E.-O. hacia el Bernesga. En su cabecera, hacia el N.E. están los parajes de El Castro y los Montecillos y hacia el Oeste recibe el nombre de El Valle del Soito»(2).

Sobre el castro de Tamba, también dicen:

«El Castro que domina este valle de Tamba fue un hábitat prerromano o romano que, sin duda, dio origen a a las leyendas mencionadas y que apenas ha sido estudiado [...] El castro de Tamba, hacia el Sur, se halla circumbalado por un tajo o desnivel natural del terreno de unos 10-15 metros; sobre este tajo, que no es sino el borde de un estrato calizo, se observan claros vestigios defensivos artificiales, a modo de muralla, que lo regularizan. Hacia el Este, son visibles los restos de una muralla de unos 2 metros de anchura y, por el Oeste, hay un aterrazamiento artificial rematado en un muro, a modo de talud. Por ser esta la zona más vulnerable, la defensa se ve reforzada con la existencia de un foso desde el que debía de partir el acceso al castro [...] Hacia el norte, que es la zona más elevada, se ha instalado una antena y se han construido recientemente unas casetas que, por asentarse sobre la roca caliza, no han dejado al descubierto ningún resto arqueológico. Próximo a la antena, se encuentra un sumidero u hoyo natural de unos 3 metros de profundidad y entre 1 y 1,5 metros de diámétro cuya sección es más o menos circular. Según la tradición oral de las gentes de Llombera este pozo fue excavado en la roca por los "moros" y por ello se le llama El Pozo de los Moros. Su origen natural, sin embargo, es indiscutible y su función antigua, si es que tuvo alguna, la ignoramos.
«En la superficie de la acrópolis son abundantísimos los molinos de mano, que también se encuentran en las laderas exteriores al recinto fortificado e incluso en la base del grtan farallón del norte. Abundan, asimismo, los molinos circulares, si bien, en menor proporción. Ambos tipos de materiales arqueológicos indican una ocupación permanente del castro y dan cuenta de algunas actividades económicas de sus gentes. También han aparecido "pequeñas piedras circulares pulimentadas y perforadas en el medio". Creemos que se trata de fusayolas. Por nuestra parte, hemos encontrado un fragmento de una de estas piedras perforadas, que tiene, en la cara conservada, dibujos geométricos grabados, semejantes a los de piezas encontradas en otros castros leoneses. También hemos recogido algunos fragmentos de cerámica de difícil clasificación por ser poco significativos y estar muy rodados»(3).

Luis Rojo Martínez, en el Valle de la Valcueva, añadía:

«El castro de Tamba, cuyos restos se esparcen por toda la cima de la montaña, son atribuidos por los comarcanos a los ubicuos moros, que en él jugaban a los bolos con piezas de oro, y excavaron un profundísimo pozo, todavía visible, para esconder sus fabulosas riquezas»(4).

Alto la Peña o Castro de Tamba
Resto de murallas del Castro de Tamba o Alto la Peña
Pozo de los Moros en el Alto la Peña
La Riba de Tamba(5) o Tanba consta como término del Concejo de Fenar en la confirmación de un fuero al Valle de Fenar realizado por Alfonso X en 1254: «En q fazian muchas merçedes al conçeyo de FFenar, Que jaz et /ntre tales terminos. Perlle cruz de Vega de Milleras, E perlla Riba de Arenas, / E perlla Riba de tanba, E pella riba de Utrera»(6). González García et al. ubican este topónimo en la parte alta del valle del arroyo de Menchinelares, entre El Alto la Peña y Peña Castro, que representan en la siguiente figura(7). El caso es que a mi esta identificación me recuerda mucho el emplazamiento descrito por la leyenda: “Entre Tamba, Tambica y Tambicón, las tres colladas que son...”, por lo que si a un lugar utilizado como importante e histórico mojón le añadimos el ser escenario de una tesoro fantástico, es fácil sentirse tentado a reconocer en él un monumento o lugar de culto de origen prehistórico. Recordemos la bien conocida función como punto límite entre comunidades humanas de los monumentos megalíticos(8).

Riba de Tamba. GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico,  Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, p. 93
Vista desde el Alto la Peña a San Mateo
Vista ¿desde un túmulo? en el Valle de Tamba a poniente (San Mateo parcialmenet oculto)
No conozco el emplazamiento preciso de este antiguo mojón del Concejo de Fenar, pero en la zona donde se considera su presencia se produce una alineamiento con el notabilísimo pico San Mateo en el lunasticio mayor Norte. El mismo pico establece un impreciso alineamiento en el solsticio de verano desde el Alto la Peña, donde se encuentra el famoso Pozo de los Moros. La propuesta es evidentemente discutible pues puede objetarse que la incertidumbre del emplazamiento del punto de observación permite acomodarlo para que se produzca algún alineamiento astronómico significativo suficientemente preciso. Es cierto.



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(1) GONZÁLEZ, P., Leyenda de Tamba, http://www.llombera.es/leyendas.htm

(2) GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, pp. 90-91

(3) GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, pp. 91-92

(4) ROJO MARTÍNEZ, l., El valle de la Valcueva, León, 2001, p. 32, citado por BADIOLA, J.J., En torno a Camposagrado. Leyenda, eruditismo y mitología heráldica en la Montaña Cantábrica, Visión Libro, 2008, p. 144

(5) Tamba sería un topónimo con raíz prerromana *TAMARA, que para los autores significaría "coza alpina, majada" aunque también participa en hidrónimos, montes y nombres de poblaciones europeos. GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, pp. 103-104

(6) GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, pp. 85-87

(7) «así pues, la Riba de Tamba debe identificarse con Tamba, valle y castro estudiados. Su ubicación coincide casi exáctamente con la línea divisoria actual entre Fenar y Llombera. La Riba sería la loma sur del valle que es además un límite natural por ser una divisoria de aguas» GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, p. 92

(8) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 22-32
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