Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

jueves, 26 de abril de 2012

La Fuente de Faya



¿Por qué ciertas fuentes cuentan con tradición de curativas, o de aparición de xanas, mouras o encantadas en  días señalados? ¿En qué se diferencian del resto?  La Fuente de Faya es una de estas fuentes mágicas, habitada por un ser mágico cuyo recuerdo, tal vez, se pierde en los más profundo de la memoria colectiva popular.

«Se cuenta, aunque es una tradición que parece estar prácticamente perdida, que en Santa Lucía había una joven pastora que acudía a la fuente de Faya a colmar su sed en las horas más calurosas del verano, una vez recogido el ganado. Cada día, la joven escogía la frescura de la cueva que hay un poco más arriba para pasar la hora de la siesta. El lugar, armado por las paredes verticales de la estrecha hoz que lo recorre, ofrece un apacible refugio. Cuando el sol declinaba un poco, ella bajaba hasta la fuente que se abre en la grieta de la roca.
«La pastora, acunada por el murmullo del agua de la fuente, soñaba los sueños propios de las adolescentes, sobre todo sueños de amor, mientras el agua manaba rumorosa a la luz después de haber recorrido quién sabe qué recónditas oquedades.
«Un día ocurrió que entre las rocas de la fuente apareció el comienzo de un hilo de oro que refulgía entre las cristalinas y frías aguas. La sorpresa inicial de la pastora dió paso a su curiosidad y decidió coger un palo y bobinar el hilo de oro.
«Se dice que estuvo un buen rato bobinando y bobinando poco a poco y con suavidad, a medida que el hilo iba saliendo de la fuente. Pero, según parece, tal vez cansada de no encontrar el final del hilo, decidió cortarlo. Hay quien dice que lo rompió para seguir bobinándolo en otro palo, ya que el primero estaba repleto. El caso es que, una vez cortado el hilo, todo lo que había bobinado se convirtió en un sencillo hilo de bramante y oyó una voz que llegaba envuelta en el rumor del agua desde el fondo de la grieta rocosa lamentándose por lo ocurrido, porque si la pastora hubiera tirado un poco más, el hilo de oro hubiera sido suyo. También, quienes todavía lo cuentan -y ahora lo contamos nosotros- dicen que la voz era masculina, bien modulada y dulce, y que era la voz de un príncipe moro que se había quedado encantado, tal y como les ocurrió a muchos otros por estas tierras, bien en forma de piedra, árbol, río, fuente o pájaro.
«La pastora contó lo ocurrido y la gente pensó que el agua estaba envenenada, así que llevaron un cordero para que bebiese; el cordero bebió el agua, pero no se murió, tal y como esperaban los vecinos.
«El tiempo fue pasando y muchos se olvidaron de lo ocurrido, pero las jóvenes o mozas de Santa Lucía no lo olvidaron y, movidas por la esperanza de encontrarse con el apuesto príncipe que allí moraba encantado, iban hasta la fuente de Faya a beber agua.
«El tiempo siguió pasando y las mozas que acudían al lugar del manantial lo hacían porque deseaban encontrar el verdadero amor.
«Pero, ¿si el hilo de oro volviera a aparecer? Tal vez el príncipe o xano que allí habita encuentre otra moza o joven digna de su amor que tenga la paciencia necesaria de bobinar todo el hilo y rescatarlo de su encantamiento. Esperemos que así sea»(1).

Está fuente que el Mapa Topográfico Nacional traduce absurdamente como “Fuente del Haya”, está localizada en un paraje conocido como Faya Abajo(2), que junto a Faya Arriba, San Juan de la Casa y San Miguel, eran caseríos o poblados que al desaparecer, favorecieron el crecimiento de Santa Lucía(3). El texto que encabeza este artículo recoge, al parecer, una tradición popular relativa a esta fuente según la cual una pastora bobinaba un hilo de oro que salía de la fuente y que considero una metáfora de una corriente de agua de propiedades maravillosas. Un error cometido por la pastora debido a su impaciencia convierte el valioso hilo dorado en un vulgar hilo de bramante. Esta historia se repite en varios lugares.

Monolito en el camino a Fuente de Faya
Hace tiempo visité la fuente. Me llamó la atención encontrar por el camino un megalito o peña que podéis ver en la foto, aunque no he conseguido reconocer en él ningún potencial significado astronómico. Sin embargo, desde la fuente sí. Desde aquí sólo se ve un punto en el paisaje, muy conspicuo, que he identificado como el Collado el Campamento, el punto desde aquí más destacado de un monte muy accidentado, con varios picachos, cuyo pico con mayor altitud, aunque desde aquí no más elevado, es el Pico del Bregón. En este Collado el Campamento se produce la puesta del sol del solsticio de verano desde Fuente de Faya.

Nuestra tradición popular conserva, fosilizadas, creencias de un origen tan remoto que no podemos precisar. Creencia, por ejemplo, en las propiedades mágicas que adquiere el agua en el solsticio de verano y de las que carece el resto del año. El agua del mar, de las fuentes o de los ríos, el rocío,... todas las formas del agua son santas y milagrosas en la noche de San Juan, la fiesta cristiana que heredó la celebración del solsticio de verano. Otorga belleza, cura, previene contra enfermedades especialmente cutáneas, permite conocer el porvenir, favorece la prosperidad de plantas, protege y cura al ganado,...(4) La noche de San Juan es también una de las fechas especiales en la que se aparecen a los humanos mortales distintos seres fantásticos(5), tales como xanas, mouras o encantadas. El hecho de que desde esta fuente se produzca un alieneamiento solar en el solsticio de verano puede ayudarnos a entender por qué esta, y no otra, es el escenario de esta leyenda.
Fuente de Faya

Vista de el Collado El Campamento desde Fuente de Faya


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(1) GARCÍA, A., Santa Lucía de Gordón, " La fuente del hilo de oro", Diario de León, 10/8/1997

(2) http://www.santaluciadegordon.com/fuentes/fuentes.html

(3) CIMADEVILLA SÁNCHEZ, P., http://www.ayto-lapoladegordon.es/santalucia/

(4) CARO BAROJA, J. La estación de amor, Taurus, Madrid, 1986, 1ª ed. 1979, pp. 177-184

(5) CARO BAROJA, J. La estación de amor, Taurus, Madrid, 1986, 1ª ed. 1979, pp. 276-279

jueves, 19 de abril de 2012

Nabia en Quintanilla del Monte



Nabia es un teónimo, al parecer referido a una divinidad femenina, considerada por algunos autores como arquetipo de diosa trifuncional y la única indígena de culto supralocal en el Noroeste peninsular(1), con testimonios epigráficos que se extienden por Lugo, Orense, Cáceres y en los distritos del Norte de Portugal: Braga, Porto o Vila Real. Al Norte del Duero encontramos las inscripciones bracarenses de Marecos (Penafiel, Porto), Monte Baltar (Vandoma, Paredes) y Braga, las orensanas de San Juan de Camba (Castro Caldelas), Nocelo de Pena (Sarreaus) y dos en Puebla de Trives, las luguesas de San Martín de Montemeda(Guntín), San Mamed de Lusada(Guntín) y San Miguel de Orbazai y, finalmente, la portuguesa de Vila-Real (Tres Minas, Vila-Pouça de Aguiar). Al Sur del Duero, en Cáceres, las de Alcántara, El Gaitán, Trujillo y Villa del Rey(2).

Para Jose Luis Melena, Nabia o Navia, es una diosa «de los valles selvosos, de los bosques y de los montes, como lo Diana latina, valles que en su hondón pudieron acoger la presencia de un río, que explicaría el hidrónimo y la caracterización de la que Nabia habría sido objeto y, muy especialmente, su vinculación con deidades acuáticas»(3).

Su interpretación como una divinidad acuática va a ser una de las constantes de todos los estudios que a ella se refieren, principalmente en base a los hidrónimos: río Navia (Lugo, Asturias), río Navea (Orense), fuente Navia (Luarca, Asturias), lagunas de Navianos (Zamora), el río Naviego (Asturias), Vale Navio (Albufeira, Portugal), fonte de Nabio y vale de Naiva(4), así como su consideración como “ninfa de los Dánigos” en la inscripción de Morecos(5). Esto tampoco debe extrañarnos a estas alturas, pues muy probablemente se trata de la Gran Diosa lunar:

«Desde los tiempos más remotos, desde el neolítico por lo menos, aparece, en el momento en que se descubre la agricultura, un simbolismo que vincula entre sí a la Luna, las aguas, la lluvia, la fecundidad de la mujer y la de los animales, la vegetación, el destino del hombre después de la muerte y las ceremonias de iniciación»(6).

Para Blanca Prósper, «la forma derivada navia hace alusión originalmente a zonas o acuíferos relacionados o contiguos localmente a *navis o valles; más tarde, como sucede con crouga/crougia, se convierte en simple sinónimo de *navis (y tal vez de nava), sustituyendo a ésta completamente en la toponomástica del Noroeste. A partir de la zona más septentrional del occidente peninsular, que es donde aparece la mayoría de la toponimia e hidronimia del tipo de Navia, se extiende este derivado y con él su dimensión religiosa y de culto como divinidad natural»(7). En cuanto al betacismo, es decir, la confusión entre los sonidos de b y v, los relaciona con las zonas lucense y asturica frente a la bracarense en la que no se produce esta vacilación(8).

Sin embargo, algunos topónimos con esta raíz, que también Prósper apunta, identifican cerros o lugares elevados tales como un cerro denominado Navia en León, otro Navias en Burgos o Punta Sonavia en Cantabria(9), y mucho más importante: varias de las inscripciones dedicadas a Nabia fueron recogidas en lugares elevados como el Monte do Facho de Marecos, Pedrogao Pequeno, El Gaitán, Vandoma y Monte do Viso(10), lo que le lleva a concluir que:

«En resumen,observamos como los testimonios referentes a Nabia se hallaron en contextos de diferente carácter; en primer lugar, en probables santuarios ubicados en parajes despoblados donde ocupaban colinas o montañas boscosas; en segundo lugar, en castros o ciudades y, por último, junto a una fuente sagrada»(11), contextos idénticos a los ocupados por Diana o, posteriormente, por la Virgen María.


Pues bien... este cerro Navia de León está en Quintanilla del Monte, en la Cepeda. No se trata de un cerro definido, sino de una especie de chano al que se accede desde Quintanilla subiendo al monte después de cruzar el arroyo de Riofrío. Allí, en medio del monte, se yergue un solitario pilar de hormigón con escalas de acero: un vértice geodésico.

Hasta entonces no hay referencias notables en el horizonte, pero al alcanzar el cerro Navia se revela un paisaje rico en picos y montes de Suroeste a Noroeste, desde los Montes de León a la Sierra de Gistredo, y como “para un martillo todo son clavos” hice un estudio del potencial astronómico del lugar. Identifiqué los picos más conspicuos: Teleno, Cerro del Picón, Cabeza de la Yegua, Becerril, Alto de Buey Mayor, Alto Manzarnoso, Andaneiro, Gistreo Viejo, La Campa, Piedrafita, Peña Roguera, Catoute, Pico de Arcos de Agua y El Tambarón. Se produce la puesta del Sol en el solsticio de invierno en el Teleno ‒lo cual, como ya hemos visto, tiene un significado característico de este monte‒, y dos alineamientos en los lunasticios Norte, menor y mayor, en el Gistreo Viejo y en el Catoute, respectivamente. De acuerdo a la fórmula que vimos en la entrada Evaluación estadística de observatorios astronómicos prehistóricos, la probabilidad de que esta situación se dé manera casual, es decir, la probabilidad de que se produzcan de manera casual tres alineamientos astronómicamente significativos entre 18 posibles, considerando 14 blancos y con un error de 1º es del 15%.




Alguno me dirá “...pero esta situación se da ciertamente de manera casual: estos alineamientos son naturales”. Y yo le contestaré: “Sí, pero este cerro, que en principio no tiene nada de particular, nada que lo singularice respecto a otros lugares del entorno, tiene nombre de diosa. Tal vez lo que lo hace especial es que desde aquí el Hombre puede saber cuando se va a producir la luna llena del solsticio de invierno”.



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(1) MELENA, J.L., Un ara votiva romana en El Gaitán (Cáceres), Veleia 1, 1984, pp. 244-245; OLIVARES PEDREÑO, J.C., Tesis doctoral. Divinidades indígenas de la Hispania romana, Universidad de Alicante, 2000, pp.353-372

(2) OLIVARES PEDREÑO, J.C., Tesis doctoral. Divinidades indígenas de la Hispania romana, Universidad de Alicante, 2000, pp.354-356

(3) MELENA, J.L., Un ara votiva romana en El Gaitán (Cáceres), Veleia 1, 1984, pp. 242-245, citado en OLIVARES PEDREÑO, J.C., Tesis doctoral. Divinidades indígenas de la Hispania romana, Universidad de Alicante, 2000, pp.353

(4) PRÓSPER, B., El nombre de la diosa lusitana Nabia y el problema del betacismo en las lenguas indígenas del Occidente Peninsular, : Ilu. Revista de ciencias de las religiones, Nº 2, 1997, pp. 143-144

(5) «A la excelente Virgen protectora (o cornuda) y ninfa de los Dánigos Nabia Corona una vaca y un buey, a Nabia un cordero, a Júpiter un cordero y un ternero, a [..]urgus un cordero, a Lida una cierva (¿o una cabra?; se llevaron a cabos los sacrificios anuales y en el santuario el quinto día de las idus de abril del consulado de Largo y Mesalino [9 de abril de 147 d.C.], Lucrecio Vitulino y Lucrecio Sabino Póstumo Peregrino fueron los encargados». Le ROUX, P., TRANOY, A., Contribution à l'étude des régions rurales du NO Hispanique au Haut Empire, deux inscriptions de Peñafiel, Actas do III Congresso Nacional de Arqueología, Oporto 1974, pp. 252-253

(6) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), p. 257

(7) PRÓSPER, B., El nombre de la diosa lusitana Nabia y el problema del betacismo en las lenguas indígenas del Occidente Peninsular, : Ilu. Revista de ciencias de las religiones, Nº 2, 1997, p. 147

(8) PRÓSPER, B., El nombre de la diosa lusitana Nabia y el problema del betacismo en las lenguas indígenas del Occidente Peninsular, : Ilu. Revista de ciencias de las religiones, Nº 2, 1997, pp. 147-149

(9) También recoge, además de los hidrónimos anteriormente citados, las poblaciones Navia de Asturias, Lugo y Pontevedra, Navianos en León, Navió en Ponte de Lima, Portugal, PRÓSPER, B., El nombre de la diosa lusitana Nabia y el problema del betacismo en las lenguas indígenas del Occidente Peninsular, : Ilu. Revista de ciencias de las religiones, Nº 2, 1997, pp. 143-14

(10) OLIVARES PEDREÑO, J.C., Tesis doctoral. Divinidades indígenas de la Hispania romana, Universidad de Alicante, 2000, pp.360-362

(11) OLIVARES PEDREÑO, J.C., Tesis doctoral. Divinidades indígenas de la Hispania romana, Universidad de Alicante, 2000, p.363

martes, 10 de abril de 2012

La ermita de La Casa o de Peñafurada



Mi interés en este lugar surgió a partir de la descripción de su tradición por parte de Jose Antonio Balboa de Paz:

«leyenda que refieren en Tremor de Arriba acerca de la ermita de la Casa, erigida a unos diez kilómetros del pueblo, en una pradera entre montañas en la que se levantan piedras aisladas de extrañas formas. Una de ellas es una gran roca de más de diez metros de altura con una bóveda que sirve de refugio a los pastores. Se cuenta que hace muchísimos años, al levantarse, unos pastores vieron que alguien se había lavado en su palangana. En otra ocasión, un día de frío invierno, guardaron en aquella cueva el ganado y se fueron a otro refugio. A medio camino vieron luz en la cueva, regresaron y se encontraron con una pequeña y hermosa mujer que estaba lavándose la cara. Asustados, la dama les calmó diciendo que ella era la que había usado su palangana, tras lo que desapareció. Cuando regresaron al pueblo lo contaron a sus vecinos incrédulos; pero al invierno siguiente, a otro grupo le ocurrió lo mismo. Después de lavarse la cara, la mujer les daba las gracias. Esto sucedió varias veces. Un día en lugar de aquella señora apareció una pequeña imagen de piedra. Los vecinos de los pueblos de los alrededores construyeron allí una ermita, a la que se sube en peregrinación todos los 15 de agosto»(1).

Florentino-Agustín Díaz nos cuenta algo más:

«También las aguas del río podrían contarnos la leyenda azul de Ntra. Sra. de Peñafurada y San Roque, que tienen su ermita en unos montes de Posada, Torrecillo y Vegapujín. Nos la cuenta, al igual que otras curiosidades de este Valle, Rosario María Fernández Fuertes en un artículo titulado "El Valle Gordo de Omaña", publicado en "Narria". Nos recuerda la tradición de aquella vigencita, cuya imagen encontraron unos pastores ‒siempre la Virgen y el pastor en nuestras evocaciones marianas y campesinas‒, en una hornacina abierta en la roca que llaman Peñafurada. Las devotas gentes de dichos pueblos trajeron la imagen a Posada, pero sin que nadie supiera cómo la imagen desapareció de la iglesia para aparecer de nuevo en la peña. Así comprendieron los vecinos que era voluntad de la divina Señora se le diese culto en el montaraz paraje de su aparición, levantando una ermita junto a la famosa roca... Ya se han perdido, no seguramente en el recuerdo, muy antiguas costumbres relacionadas con esta ermita; se ha perdido su rica hacienda, se ha disuelto su cofradía; la casería, aneja, de la caridad y la asistencia al peregrino, se ha arruinado, pero se conserva la ermita con la solemnidad religiosa del 15 de agosto, víspera, a su vez, de otra solemnidad en honor de San Roque... Y si se han enfriado o desaparecido costumbres relacionasa con una tradición piadosa, popular y concejil, en los corazones de Posada, Torrecillo y Vegapujín, sigue viva la luz de Ntra. Sra. de Peñafurada»(2).

Sobre su romería hay también algunas notas de prensa, desde Omaña(3) y desde El Bierzo(4).

Así que me decidí a indagar algo más. La ermita se encuentra en Omaña entre Tremor de Arriba, al Sur, y Vegapujín, Posada y Torrecillo, al Norte. Salí desde Tremor en busca de la ermita y la cueva famosa. La ermita, como ya imagináis, fue fácil de encontrar. Pero la cueva... Esta vez no di con ella, aunque sí encontré algunas peñas con concavidades, muy curiosas. La siguiente vez salí desde Posada, habiendo preguntado a los paisanos por su emplazamiento y con su descripción por parte de Álvarez Rubio en mi cabeza. Por lo que me dijeron, es pequeña, casi pasa inadvertida, por lo que difícilmente podrían haberse cobijado en ella pastores.

«El camino directo para llegar a Peñafurada arranca de Posada y sube primero al Alto del Pando [y 6 kilómetros más tarde] Enseguida alcanzarás la ermita y el promontorio que llaman Peñafurada. En su caída occidental hay una roca enhiesta, con dos oquedades gemelas, semejando la espadaña de una iglesia. No encontraras el peñasco fácilmente por la abundancia de robles y matorral que lo ocultan. La tradición relata que en uno de los orificios apareció la imagen de la Virgen [...] A este lugar se le conoce desde siempre como la Casa de los Ríos y a su patrona se le llama La Virgen de la Casa»(5).

Vista desde el Alto del Pando hacia Peñafurada y el Teleno, al fondo, tocando el cielo
El camino desde Posada me gustó más. Una vez alcanzado el Alto del Pando se abren unas vistas impresionantes, con el Monte Teleno al fondo, en una posición destacada, acompañado por los Montes Aquilanos a poniente. Abajo, la Peña Furada... ¡Bueno! ¡Juzgad vosotros mismos la belleza del paisaje a partir de las fotos! Esta vez sí ‒creo‒ haber encontrado la Casa de los Ríos.

Ermita de la Casa y Peñafurada, detrás
Interior de la ermita de La Casa
Peñafurada
Ermita de la Casa de Peñafurada
Rocas cóncavas en Peñafurada, hacia oriente
La Casa de los Ríos (creo)
Alvárez Rubio, también recoge las Ordenanzas de 1751 que regulan el lugar y su culto: «Los lugares de Vegapujín, Posada y Torrecillo tienen en común una casería y hospital con una ermita que se dice Nuestra señora de Peña Forada. Y que todos los montes, prados y tierras de la dicha Casería son propios de los dichos tres lugares y les toca nombrar cada tres años un casero, que se los da dicho concejo para el sustento de los ganados de la Virgen y los suyos propios. Y que el dicho casero tiene obligación de dar posada y lumbre y no otra cosa a todos los pasajeros que lo pidan a tiempo» y que «es costumbre que el concejo y vecinos de estos tres lugares han de ocurrir a la festividad. Que se ha de dar una limosna de pan de centeno y un trago de vino a los pobres que se hallasen en la festividad. Que a los vecinos y cofrades se les dará una bolla de trigo, tres tragos de vino y una tajada de queso. Que el vino se costeará dejando pasar ganado forastero en los montes de la casería. Que para ir por el vino, los mayordomos han de llevar dos bueyes de los que tuviese la compañía de la Gloriosa Virgen y que el casero ha de dar un queso de dos libras a los mayordomos y estos, al casero, una cañada de vino en cuanto lo traigan»(6). Según este autor y montañero, «Actualmente, cada quince de agosto, se celebra la romería que incluye procesión, misa y comida campestre. Encabezan la marcha los pendones que, en aquellas alturas, suelen flamear con brío. Detrás va la Virgen portada en andas, por el camino de Tremor adelante, hasta un lugar que cae justamente frente al peñasco donde dicen que se apareció. La Virgen de La Casa es patrona de los dos valles. En el siglo XVIII, los pueblos de Tremor, Posada, Vegapujín y Torrecillo sufragaron la talla por suscripción pública.
«Aún pervive una curiosa creencia en los poderes curativos de esta roca de Peñafurada. Los romeros capaces de acercarse a ella acostumbran a llevarse un pedacito que, cuando conviene, introducen en la boca para que sirva como analgésico»(7).

En Teleno. Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte, reflexionábamos sobre la recurrencia de apariciones marianas a pastores, una tradición cristiana que hunde sus raíces en otras más antiguas en la que señoras luminosas se aparecen en grutas, árboles, peñascos, fuentes,... en fechas especiales como el solsticio de verano(8):

«As aparições da Senhora de Fátima são mais outras aparições de mouras encantadas, num contexto moderno. São inúmeros os exemplos de “rumores” que tanto se referem ao apacimento de uma moura, como de Nossa Senhora […] exemplos em que as duas aparições se condundem e onde, para além de se reafirmar o seu vestígio pagão, às mouras também se ofrecem sacrifícios e flores. As mouras e Nossa Senhora são igualmente confundidas quando, por vezes, se diz que esta leva uma pedra à cabeça […] Por outro lado, o tipo de local –gruta, árvore (como é exemplo a azinheira), penhasco, poço, mina, caminho, fonte, etc.– a descrição da aparição –uma senhora resplandeciente, muito branca e bela– e um, ou outro ponto, não menos importante –como aparecer a pastores ou jovens das populaçãos rurais, o segredo a manter, etc– são outros tantos elementos que se repetem nestes dois géneros de aparições. Curiosamente, em Vila do Conde, em São João, o Sol nasce a bailare dá três voltas sobre si propio, à semelhança do que se diz ter acontecido em Fátima, na última aparição de 13 de Outubro de 1917 [...] Estas festividades [solsticiais] bem como as dos outros santos, Stº Antonio e S. Pedro, estão em íntima conexão com as aparições de mouras e o seu significado é exactamente o mesmo. E estão em íntima conexão com o que dissemos acerca da relação entre as aparições de Nossa Senhora de Fátima e todo este corpus mítico»(9).

También reparábamos en la extendida y antigua interpretación antropomorfa de monumentos megalíticos y rocas naturales(10) que Chris Scarre apunta:

«Durante más de doscientos años, los anticuarios y los arqueólogos han reflexionado sobre el significado de la construcción megalítica. ¿Por qué se emplearon piedras de tamaño tan extravagante cuando las pequeñas piedras en hiladas regulares de mampostería habrían sido más fáciles de manipular? Se podría proponer un gran número de explicaciones, y entre ellas se encuentra la de que algunos de los bloques monolíticos, quizás muchos, eran considerados en cierta manera representaciones de seres humanos. Esto puede ilustrarse a partir del gran número de piedras que se tallaron con características humanas o se modelaron con semejanza a la forma humana [...] ¿Podría ser que la tradición megalítica tuviera sus orígenes en la tradición de tratar a ciertos bloques megalíticos como si fueran “humanos”? Esta idea toma peso al examinar la tradición popular que ha atribuido habitualmente cualidades humanas a los monolitos megalíticos. Así, como vimos antes, el círculo de piedras Merry Maidens en Cornualles era interpretado como un grupo de mujeres jóvenes atolondradas convertidas en piedra por bailar en el Sabbath. Asimismo, las hileras de piedras de Carnac a veces han sido vistas como soldados romanos petrificados a través de la intervención divina para frustrar su persecución de Saint Cornély. Los datos etnográficos también apoyan la idea de que los monolitos megalíticos son considerados a veces representaciones de personas. El pueblo merina de Madagascar, por ejemplo, llama a ese tipo de piedras valotahy o “piedras-hombre”»(11) 

y Mircea Eliade resuelve:

«El antropólogo inglés Hutton cree que estos monumentos megalíticos funerarios –frecuentes en las tribus no civilizadas de la India– tienen por misión “fijar” el alma del muerto y servirle de morada provisional cerca de los vivos; esto le permite influir en la fertilidad de los campos por las fuerzas que su naturaleza espiritual le confiere y, al mismo tiempo, le impide errar y hacerse peligrosa […] desde el punto de vista morfológico, se les puede comparar con los megalitos y menhires prehistóricos europeos […] cuando se trata de una muerte violenta (por rayo, serpiente, tigre) se erige el monumento en el lugar mismo del accidente […] Esto último revela el sentido originario de los monumentos líticos funerarios, porque la muerte violenta deja un alma agitada y hostil, llena de resentimientos […] la piedra funeraria se convierte así en un instrumento de la vida contra la muerte. El alma “habita” la piedra, como en otras culturas habita la tumba, que, por las mismas razones, es considerada como la “casa del muerto” […] “las piedras son el espíritu petrificado de los antepasados” [...]»
«Hay rocas que representan o encarnan dioses, antepasados o héroes “civilizadores” […] Los khasis de Assam creen que la gran madre del clan está representada en los dólmenes (maw-kynthei, “piedras femeninas”) y el gran padre en los menhires (maw-skynrang, “piedras masculinas” […] En otras áreas culturales, los menhires encarnan incluso la divinidad suprema (uránica)»(12).

Curiosamente, una de las figuras que frecuentemente encarna estos monumentos pétreos, naturales y artificiales, es un pastor o pastora:

«En Huelva hay un dolmen de la Pastora, y en Valencina, Sevilla, un dolmen de la Cueva de la Pastora. La Peña de la Pastora, en Fresneda de la Sierra, Burgos, es una estela con figura humana labrada en una roca. Pierre de la Bergère –pastora en francés–, en el pueblo de Salvan, Suiza, fue el lugar desde el cual Marconi hizo su primera transmisión radio. En Francia están el menhir conocido como “La Pierre du Hochu” o “Pierre à la Bergère” localizado en la parte oeste del bosque de Domnaiche cerca del pueblo de Lusanger (Loira Atlántico), el dolmen “du Malroch” o “de la Bergère” en Montluçon (Allier) y la desaparecida “Pierre à la Bergère” en Allouis. También en Draguignan, Var, en la Provenza participa una pastora en la leyenda relativa al dolmen Pierre de la Fée, según la cual un hada se disfrazó de pastora y enamoró a un mozo con el que acordó casarse con la condición de que la boda se celebrara sobre una mesa con tres rocas de la cual hizo un dibujo. El hombre lo intentó pero no lo consiguió, pagándolo con la vida: el hada/pastora lo convirtió en piedra. En Monsal Dale, Derbyshire, Inglaterra, la pastora de The Warren Stone se suicidó para evitar ser raptada por un gigante, que fue convertido en piedra como castigo. En Bidarrai, Pirineos Atlánticos, Aquitania, cuenta una leyenda que una pastora desapareció y que fue hallada en el interior de la cueva de Harpeko Saindua convertida en piedra. Las pastoras aparecen frecuentemente en las leyendas fantásticas, y muy especialmente en aquellas sobre apariciones de la Virgen María, que incluso cuenta a la Divina Pastora como una de sus advocaciones»(13).

Desde la publicación del libro hemos avanzado, y hemos reconocido la figura ancestral del pastor divino en el Indra védico. En el estudio que le dedicamos, concluíamos:

«Tenemos entonces claramente definidos en nuestro relato mítico los dos caras opuestas y complementarias de la divinidad suprema del cielo. ¿Cuál es el elemento central? Este son las vacas, cuyos cuernos revelan que son símbolo de la Luna y que además representan a las aguas. Cuando han sido capturadas y retenidas por el dios celeste son nubes henchidas de agua que impiden que los rayos del sol alcancen la tierra. Indra, al liberarlas, hace que se dirijan al suelo convertidas en agua, despejando el cielo azul y permitiendo que la luz del sol caliente y de vida a la vegetación. Indra, con su luz, derrota al espíritu maligno del invierno, da paso al verano, libera las vacas y las dirige al suelo. Indra es el Pastor Divino lo cual nos proporciona una posibilidad de interpretación de las numerosas tradiciones de pastores y pastoras a los que se aparece una señora luminosa o las múltiples rocas o monumentos megalíticos que la tradición ve en forma antropomorfa, y particularmente como pastor o pastora»(14).

Ahora que tenemos el contexto mitológico, cultural, histórico y prehistórico de la leyenda de la aparición a unos pastores de la Virgen, en forma luminosa, en una roca singular asimilada a una cueva y conocida como la Casa de los Ríos, podemos pasar a estudiar su potencial astronómico.

El paisaje es especialmente rico a poniente con los montes de Bicicuenda, Infiernos, La Fana, Campa Grande y Miromalo. Al Sur, muy lejanos, se reconocen la Cabeza de la Yegua, el Alto de las Berdiaínas, Pico Tuerto y la Guiana. Al este, poco pronunciado, el Suspirón.
Vista desde la ermita de la Casa al Suspirón
Vista desde La Casa hacia La Guiana y Bicicuenda
Vista desde La Casa a poniente
Desde la Casa del Río se producen alineamientos en los lunasticios mayor y menor Norte sobre Miromalo 2 y La Fana, respectivamente. También podrían admitirse alinemientos en las fiestas de media estación y en el solsticio de invierno sobre Bicicuenda —con precisión bastante pobre— y un pequeño pico de este monte hacia el Sur que vamos a denominar Bicicuenda 2 —si bien, es bastante menos destacado que los otros que estamos considerando‒. La Fana podría ser referencia compartida pues en él se pone el Sol de las fiestas de media estación de Beltaine y Lugnasad desde el lugar donde se emplaza la ermita, lo que estaría en consonancia con su advocación y podría estar indicando que se construyó sobre un lugar de culto anterior. Desde aquí también se produce el alinemiento en el solsticio de verano sobre Miromalo. Recordemos que los lunasticios norte, tanto mayores como menores, siempre presentan una Luna llena en el solsticio de invierno y una Luna nueva en el solsticio de verano(15).



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(1) BALBOA DE PAZ, J.A., Mitos y supersticiones, Biblioteca leonesa de tradiciones, Diario de León, Edilesa, 2009, pp. 33-34

(2) DIAZ GONZALEZ, F.A., De la Omaña y sus hijos, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, nº 49, 1982, p. 67

(3) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, M. L., El Valle Gordo se engalana. Gentes de Omaña y el Bierzo acuden cada verano a Posada a la romería a recoger las bollas de San Roque, pequeños panes bendecidos, Diario de León 8/8/2010, http://www.diariodeleon.es/noticias/revista/el-valle-gordo-se-engalana_545790.html

(4) Tremor portará su pendón monte a través hasta la ermita de Peñafurada, Diario de León 12/8/2010

(5) ÁLVAREZ RUBIO, J., Omaña. Pueblos, paisajes y paseos, Edilesa, 2007, pp. 96-98

(6) ÁLVAREZ RUBIO, J., Omaña. Pueblos, paisajes y paseos, Edilesa, 2007, pp. 98-99

(7) ÁLVAREZ RUBIO, J., Omaña. Pueblos, paisajes y paseos, Edilesa, 2007, p. 99

(8) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 240

(9) FRAZÃO, F., MORAIS, G., Portugal, mundo dos mortos e das mouras encantadas, 1 y 2, Apenas Livros, 2009, pp. 10-38

(10) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 24

(11) SCARRE, C., Nuevos enfoques para el estudio de los monumentos megalíticos de Europa Occidental, en PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, pp. 12-23

(12) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 334-337

(13) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 30-31

(14) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Quién es el dios Teleno. Indra y el dragón Vritra, Asturiensis Prouincia Indigena, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/12/quien-es-el-dios-teleno-indra-y-el.html

(15) SIMS, L., The 'solarization' of the moon: manipulated knowledge at Stonehenge, Cambridge Archaeological Journal, 16, 2, 2006, pp. 202-204; «En el solsticio de junio, la Luna es llena cuando está lo más lejos hacia el sur, y nueva cuando está lo más lejos hacia el norte. Con el solsticio de invierno, por otra parte, sucede lo contrario. Esto significa que en el hemisferio norte, la Luna llena del solsticio de verano –o más precisamente la Luna llena más próxima al solsticio de verano, que puede ocurrir hasta dos semanas antes o después del propio solsticio– nacerá o se pondrá en, o cerca de, el límite sur de sus movimientos mensuales. A la inversa, la Luna llena del solsticio de invierno será en o cerca del límite norte» RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, 272-273

martes, 3 de abril de 2012

El santuario pagano de San Félix: San Félix de Visonia, la ermita de los Escayos, la Torre de San Félix de Villar de los Barrios y el Campo de las Arcas del Becerril



En el capítulo anterior tratamos sobre Valerio del Bierzo y su estancia en una iglesia, con advocación de San Félix, que había sustituodo un santuario pagano:

«Tras dejar Compludo se retiró a una gran soledad: se trata de un refugio, situado en los alto de un monte, en un lugar inhóspito batido por los vientos y frecuentes tempestades, árido y desértico, en donde había existido un santuario pagano, luego destruido por los cristianos. En el mismo lugar se erigió un eremitorio dedicado a San Félix, en el cual se recogió. Parece que el lugar era llamado Castro Pedroso, del que mucho tiempo después resolvió emigrar por sentirse inseguro tras reiteradas incursiones de ladrones que le robaban hasta lo imprescindible para subsistir.
«Por suerte para él, logró trasladarse a una especie de oratorio anejo a una iglesia propia, dentro de una gran finca llamada Ebronanto»(1).

Vamos a plantear distintas posibilidades en cuanto a la ubicación de este lugar.

SAN FÉLIX DE VISONIA

Sobre el emplazamiento de la iglesia de San Félix en la que se cobijó Valerio del Bierzo, dice Balboa de Paz «Este san Félix se ha relacionado con el monasterio de San Fiz de Visonia, pues la basílica estaba muy cerca de Castro Petrense, que Mañanes y Frigetto identifican con Castropetre (Oencia)...»(2). Sin embargo, también la identificación del monasterio visuniense fundado por Fructuoso entraña problemas. Hay quien quiere ver en él la iglesia de San Juan de San Fiz, entre Villafranca del Bierzo y Corullón(3). Desde luego no está emplazada en la cima de una montaña inhóspita, ni puede ser la ermita construida por su discípulo Juan en la falda de esta ya que en su subsuelo se encontró una construcción del siglo II: una piscina(4).

San Juan de San Fiz
Planta de San Juan de San Fiz mostrando la piscina romana bajo el ábside
La propuesta más plausible sobre el emplazamiento de San Félix de Visonia parece la propuesta por el Padre Florez, en las montañas de Aguiar, a orillas del Visuña o Selmo, muy cerca de Sobrado, del que debieron quedar restos en tiempos de Madoz(5).

«Pasó el Santo a otra aspereza mas retirada, en la misma tierra del Bierzo, mas abajo de Ponferrada, donde fundó otro Monasterio, llamado Rufianense, dedicado a S. Pedro, y llamado hoy S. Pedro de Montes, junto al nacimiento del rio Oza (vulgarmente Veza) que entra en el Sil por Sudeste, poco mas abajo de Ponferrada, y nace en las montañas Aquilanas (vulgarmente Aguianas) cerca del Castro Rupiana, mencionado en las Obras de S. Valerio, con motivo de haver vivido el Santo, y restaurado este Monasterio inmediato de S. Pedro, que despues fue ultimamente reparado por S. Genadio. Alli vivió algun tiempo S. Fructuoso, sepultado en una cueba cerca del Altar Mayor: hasta que saliendo los Monges del primer Monasterio de Compludo, le llevaron consigo. Pero el Santo, buscando de nuevo la soledad, edificó otro Monasterio, intitulado Visuaniense, por el rio de este nombre (que hoy se llama Visonia) cuyo nacimiento es en las montañas de Aguiar, (abundantes de hierro) y por tanto suele tambien el rio llamarse de Aguiar; y despues de unas cinco, ó seis leguas de curso entra en el Sil por Occidente. A su orilla Oriental estuvo el Monasterio Visuniense, dedicado a S. Felix, y dicho S. Felix de Visonia: pero desierto de Monges fue dado por la Reyna Doña Urraca al Monasterio de Santa Marina, y ambos pasaron al Real de Carracedo, que tuvo el de Visonia como Granja, y hoy es uno de los lugares de la jurisdicion de su Abadia»(6).

Aquí es donde se produciría el límite entre la región astur y la galaica en tiempos de Valerio del Bierzo: “inter Bergidensis territori et Galleciae prouincia confinibus aedificauit monasterium Visuniensem”. En este sentido, recordemos que en O Courel fue encontrada una tábula de bronce en la que un miembro de la “civitas Lougeiorum” se identifica como “ex gente asturum(7).


EL PICO DEL CASTRO DE QUINTANILLA DE SOMOZA

Otra posibilidad en cuanto al emplazamiento de la iglesia de San Félix descrita por Valerio es la propuesta por Manuel Gómez Moreno en su Catálogo Monumental relativo a la provincia de León y que apunta a un lugar que conocemos ya muy bien. Se trata del entorno de la antigua iglesia de San Salvador de Quintanilla de Somoza, al pie del Pico del Castro, a pocos metros de un santuario prehistórico rupestre y cerca del lugar donde apareció el lápida votiva con la leyenda “Único Zeus-Serapis-Iao”. Según Gómez Moreno, de las ruinas de la iglesia se extrajo una losa de pizarra que alude a un presbítero de nombre Flaíno, que pudo ser el enemigo de Valerio en su retiro en San Félix:

«Bien cerca del pueblo hay una eminencia que llaman "pico del Castro", y junto a ella subsiste el campanario de la iglesia vieja, cuya advocación era de San Salvador. Allí aparecen varios sepulcros, y dentro de uno de ellos había tres jarritos, como pucheros, iguales, de 83 milímetros de alto, con rayas hechas a torno y otras puenteadas oblícuas atravesándoas: conserva uno D. Gregorio Cordero.
«Este mismo extrajo, de las ruinas de dicha iglesia, un trozo de losa de pizarra, perteneciente a sepultura, cuyo ancho es de 39 centímetros, con letras hechas a golpes, de 7 centímetros, término medio, en su sitio, que son:
AINUS P R B S
I EGICA REGI
«Será el epitafio de un Nigrinus o Flainus, presbiterus, que fallecería en tal año "domini nostr]i Egicani regis". Es interesante por escasear mucho las memorias visigóicas conocidas en esta región; además, el Flainus y el tiempo a que corresponde hacen suponer que aluda a cierto presbítero de este nombre, citado por Valerio, en su auobiografía, como uno de sus enemigos y perseguidores, y dice que era suya una basilicula donde Valerio se acogió, en lugar desierto colindante con el Castro Petrense. La escritura de propiedades de la catedral de Astorga del año 1021 cita juntos los pueblos de Quintanella et Kastro, pudiendo ser éste el citado por Valerio y corresponder al pico del Castro actual»(8).

Santuario rupestre de San Salvador de Quintanilla de Somoza, al pie del Pico del Castro
La “eminencia” que describe Gómez Moreno es un simple cerro, si bien creo que es bastante probable que albergara o albergue restos que denoten su carácter cultual. De hecho, se dice que el poste con rebajes e incisiones que contuvo monedas visigodas, y que ahora está tirado próximo a las ruinas de la iglesia de San Salvador, procede del Pico del Castro. Sin embargo, ahora si sabemos que abajo, al lado de estas ruinas de una iglesia con advocación al Salvador, que celebra su fiesta a primeros de agosto, sí existió un santuario prehistórico rupestre con un megalito orientado al amanecer de las fiestas de media estación de Imbolc y Samain, y al anochecer de las de Beltaine y Lugnasad. Con todo, no creo que se trate del San Félix descrito por Valerio, ya que se encuentra, en mi opinión, demasiado alejado de Compludo y San Pedro de Montes.


CASTRO PEDROSO Y LA ERMITA DE LOS ESCAYOS

Según Francisco José Udaono, «Valerio se dirige a un lugar “inter Asturiensis urbis et Castri Petrensis confinio”. Ello nos lleva a pensar que también la fundación complutense estaría cerca de este lugar que marca los límites de la ciudad de Astorga y la gran propiedad rural de Castro Petrense, enclavada en el territorio berciano»(9). Propone que el Castro Petrense podría ser el Castro Pedroso cerca de Manzanedo de Valdueza(10). Muy cerca de allí están las ruinas de la ermita de la Virgen de los Escayos, una de las Siete Hermanas que David Gustavo López confunde con la ermita de Villarino, también próxima, en estado ruinoso pero aún reconocible(11). El Catálogo y Normativa Arqueológica del PGOU de Ponferrada dice  «Era un pequeño edifico de planta rectangular con cubierta a dos aguas realizado en mampostería de esquisto»(12).
Castro de El Pedroso, cerca de Manzanedo de Valdueza
El acceso a la ermita de Valdescayos es por un camino desde el pueblo de Manzanedo que transcurre al abrigo de un valle, sin referencias destacadas en el paisaje. Sin embargo, al cruzar un pequeño arroyo y cerca de una chopera, de repente se abre el paisaje hacia poniente, revelando varios picos destacados que podrían haber tenido un uso astronómico. Concretamente Chano Corral podría utilizarse como indicador solar del acontecimiento de las fiestas de media estación que dan comienzo y fin al verano, Beltaine y Lugnasad, que sería coherente con la actual celebración de la Virgen de la Asunción el quince de agosto.
Restos de paredes en Valdescayos
Vista desde Valdescayos. El piquín es Chano Corral
Algo parecido sucede con la ermita de San Pedro de Villarino, que está emplazada en un lugar destacado, en el que nuevamente el horizonte en el poniente queda descubierto. Teniendo en cuenta la advocación de la iglesia, no creo que sea casualidad que desde aquí el Sol del solsticio de verano se oculte en la Corona del Castro.
Ermita de San Pedro de Villarino
Ermita de San Pedro de Villarino
Vista desde Villarino destacando la Guiana y Pico de Águilas
Vista desde Villarino destacando la Corona del Castro
El paisaje es montañoso, pero ambas ermitas, junto con el castro, se localizan en un valle. No reconozco montaña alguna que podría identificarse con el inhóspito monte descrita por Valerio.


LA TORRE DE SAN FÉLIX DE VILLAR DE LOS BARRIOS

Continúa Udaondo: «Las evidencias arqueológicas nos hacen pensar en un lugar cercano a la población de Villar de los Barrios, ya que en un cruce de caminos apareció un ara dedicado a Mercurio, y además se conserva el topónimo “Torre de San Félix”. la publica strata de que nos habla Valerio, en la que discurre el sueño de la matrona Teodora, estaba situada en la falda del monte que albergaba el templo de San Félix, y que, al parecer, contaba con un notable trasiego de personas y ganados, como se ha expuesto anteriormente. también puede confirmarse la existencia de una de las vías secundarias que pasaba por el desierto lugar»(13). Apoya esta tesis citando a a Tomás Mañanes: «En un cruce de caminos apareció una ara de granito dedicado a Mercurio y que se remitió al Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Este cruce seguramente se puede relacionar con los dos caminos importantes que pasan por aquí, aunque no sabemos el paraje exacto de su aparición. Estos caminos son: el llamado camino de San Esteban, que viene de los puentes de Malpaso por Lombillo, ermita de San Martín, Salas de los Barrios, los Barrios de Salas y San Esteban, y el llamado camino de los Maragatos que pasa por la Torre de San Félix y va a unirse con el que viene de Lombillo un poco antes de llegar a San Esteban de Valdueza»(14).
Ruinas de la Torre de San Félix en Villar de los Barrios
Desde las ruínas de la Torre de San Félix no se ve el Capeloso, pero a unos 30 metros sí, y posiblemente podríamos acercarnos más limpiando maleza y zarzas. Desde aquí se produce el alineamiento con este pico en la puesta del sol de las fiestas de media estación de Beltaine y Lugnasad, así que sí tendría sentido que guardara relación con el lugar en el que fue hallada el ara dedicada a Mercurio, que como ya sabemos, ha sido identificado con Lug(15) y cuyo nacimiento se celebraba el 15 de mayo en una fecha muy próxima a la fiesta de media estación de Beltaine(16).
Vista del Capeloso desde las inmediaciones de la Torre de San Félix de Villar de los Barrios
Sin embargo, el lugar ni está en la cima ni en la falda de una montaña como la descrita por Valerio. Es interesante el dato revelado por el Grupo Gabuzo en en artículo publicado en la Revista del Instituto de Estudios Bercianos:

«Otro elemento importante a considerar es la epigrafía, ya que a través de ella nos es dado a conocer el grado de romanización de un pueblo. Como importante documento epigráfico existe la lápida dedicada al dios Mercurio, hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que según los datos más difundidos apareció en Villar, cerca de una bifurcación de caminos con la siguiente inscripción:
MERCURI ERA OCT
SACRUM CCLX
F. E EX. V. P. III POS
I. C. B. I.
«Sin embargo, en documentos del archivo parroquial de Lombillo, posiblemente del s. XVII, en los que autor pretende poner de manifiesto la importancia de este barrio con respecto a Salas, en donde estaba centralizada toda la jerarquía, se habla de la existencia de un templo dedicado al dios Mercurio en sus proximidades y la aparición de dos lápidas, una dedicada a dicho dios y otra a la diosa Dagonte (Degante ?). Sobre el mismo lugar, llamado Alto de San justo, próximo a un cruce de caminos, los primititivos cristianos edificaron un templo que tenía "baptisterio empedrado primorosamente como ningún palacio" y con pila para bautizar por inmersión»(17).


BECERRIL Y EL CAMPO DE LAS ARCAS

Si cerca de Compludo hay una montaña inhóspita de la que tengamos razones para creer que tuviera un especial significado religioso precristiano, esa es sin duda alguna el Pico Becerril. En mi libro, Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia(18), tuvimos ocasión de comprobar como este pico era blanco preferente de alineamientos solares en las fiestas de media estación de Beltaine y Lugnasad, o en el solsticio de verano. Cerca de su cima hay un topónimo muy sugerente: el Campo de las Arcas, que en imágenes desde satélite muestra un pequéño círculo de unos 15 metros de diámetro. Desde aquí también se observa la ocultación del Sol en el Capeloso en las fiestas de media estación de Beltaine y Lugnasad. Esta insistencia en este pico es muy sugerente. Recordemos que sobre él se ponía el Sol del solsticio de verano desde la cima de la Guiana.
Campo de las Arcas y Becerril
Vista del Capeloso, nevado y al fondo, desde el Campo de las Arcas

VALERIO: UN MENTIROSO

Eso es lo que sostiene Jose Carlos Martín en un artículo titulado ¿Valerio en Compludo? Examen crítico de los Opúsculos Autobiográficos (CPL 1282-1284) y las Visiones del Más Allá (CPL 1277-1279) de Valerio del Bierzo(19). Es posible que su estancia en Compludo nunca tuviese lugar, por lo que no tendría sentido utilizar este lugar como referencia para buscar en sus proximidades el santuario pagano cristianizado como San Félix. Jose Carlos Martín llega más lejos, y niega la propia existencia de este lugar. A mi me parece que el relato del sueño de Teodora, con un innegable regusto pagano, se ajusta perfectamente a un santuario precristiano que sugiere alguna relación con la fiesta de media estación de Lugnasad ya que se cristianizó bajo la advocación de San Félix(20). Sin embargo, es también muy sospechoso que su admirado Fructuoso también abandonara Compludo para fundar el monasterio de San Félix de Visonia.

TABLAS


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(1) DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, p. 37

(2) BALBOA DE PAZ, J.A., Castro Ventosa en la Edad Media, Actas de las Jornadas sobre Castro Ventosa / coord. por José Antonio Balboa de Paz, Inés Díaz Alvarez, Vicente Fernández Vázquez, 2003, Nota 56, p. 140, nota 56; MAÑANES, T., Arqueología de la cuenca leonesa del río Sil: (Laceana, Bierzo, Cabrera), Universidad de Valladolid, 1987, p. 77, citado por UDAONDO, Las entidades geográficas en las obras de Valerio del Bierzo, Helmántica, nº 145-146, p. 228

(3) «Entre Villafranca del Bierzo y Corullón, a poco más de un kilómetro de aquella población, se encuentra la iglesia de San Juan de San Fiz, denominada también San Juan de Fiz, San Juan de Viso, San Juan de Visonia, San Fiz de Visonia, San Fiz de Villafranca, San Félix Visuniense, San Felices, San Feliz de Corullón o San Fiz de Corullón [...] Es teoría comunmente aceptada que su origen está en el monasterio de Visonia, que sería fundado por el propio San Fructuoso de Braga después de su retiro en el monasterio Rufianense (San Pedro de Montes), en la primera mitad del siglo VII, aunque : Díaz y Díaz sostiene que este Visonia estaba en El Caurel (Lugo)» NUÑO GONZÁLEZ, J., Iglesia de San Juan de San Fiz, en VV. AA., Enciclopedia del Románico de Castilla y León, León, Centro de Estudios del Románico, 2002, p. 405

(4)  RODERA ALONSO, A., La iglesia de San Juan de San Fiz en Villafranca, Bierzo, 2008

(5) «el Selmo, llamado Visonia ó Visuña, nace de una fuente que se halla en el pueblo de Ceramo, partido judicial de Quiroga; sale de él después de regar una corta pradera, una presa que impulsa á la herreria de Nava ó Visuña; sigue su curso por debajo de tierra como 1/2 leg., escepto en el invierno en que hay avenidas, yendo á salir por entre una peña al S. de la montana, donde fundó San Valerio el monast. de San Félix, de que aun quedan restos; deja á der. é izquierda los pueblos de Ferromolinos, Visuña y Horrios, del partido de Quiroga; sigue en dirección S. bastante estrecho y despeñado; pasando por entre los pueblos de Villarrubin, Céstoso, Amado, Arnadelo, Oencía, barrio de Ponti Petri, Cabeza del Campo, Sobrado y Friera, uniéndose al Sil á las 6 leg. escasas de curso» MADOZ, P., Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar, XVI, entrada VILLAFRANCA DEL VIERZO, p. 138

(6) FLOREZ, H., España Sagrada. Teatro Geográfico-Histórico de la Iglesia de España, Tomo Xv, 1759, Trat. 55, Cap. 8, 81, p. 142

(7) RODRÍGUEZ COLMENERO, A., La nueva 'tabula hospitalis' de la 'civitas Lougeiorum'. Problemática y contexto histórico, ”, Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik,. 117, 1997, pp. 213-226

(8) GÓMEZ MORENO,M., Catálogo monumental de España. Provincia de León, Madrid, 1925, p. 132

(9) UDAONDO, Las entidades geográficas en las obras de Valerio del Bierzo, Helmántica, nº 145-146, p. 217

(10) UDAONDO, Las entidades geográficas en las obras de Valerio del Bierzo, Helmántica, nº 145-146, p. 228

(11) GUSTAVO LÓPEZ, D., Prerrománico arruinado. Iglesia de Escayos en Manzanedo, Diario de León 28/8/2011, http://www.diariodeleon.es/noticias/revista/prerromanico-arruinado_628330.html

(12) PGOU De Ponferrada: Revisión y adaptación. Documento de refundido de aprobación definitiva según acuerdo de 22 de Mayo de 2007 (BOCyL nº 103 de 29 de Mayo de 2007). Catalogo y normativa arqueológica, Tomo II, pp. 106-108

(13) UDAONDO, Las entidades geográficas en las obras de Valerio del Bierzo, Helmántica, nº 145-146, pp. 205-234

(14) MAÑANES, T., Arqueología de la cuenca leonesa del río Sil: (Laceana, Bierzo, Cabrera), Universidad de Valladolid, 1987, p. 77, citado en UDAONDO, Las entidades geográficas en las obras de Valerio del Bierzo, Helmántica, nº 145-146, pp. 205-234; «Ara hallada en Villar de los Barrios, cerca de un cruce de caminos. Fue instalada por voto público. Se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. El culto a Mercurio (posible asimilación a Lugus o a otra divinidad indígena similar) debió ser importante en la zona. Tenemos noticias de un templo a él dedicado y Mercurio dio nombre a esas montañas» GARCÍA GONZÁLEZ, M. J., Creencias y cultos en el Bierzo Prerromano y romano, Revista Instituto de Estudios Bercianos, 1984, p. 52; «Villar de los barrios, Los Barrios de Salas, El Bierzo
MERCVRI[O] SACRVM F. F EX V(oto) P(ossuit)
Se encuentra desaparecida esta inscripción leonesa que tiene dificultades en su lectura. En la 1.3 Hübner lee Fe(lix) v(tum) mientras que Diego Santos prefiere F(lavinus) F(lavi) ex v(oto). Yáñez, Eras y fechas, I, 113; CIL II, 5706» DIEGO SANTOS, F., Inscripciones romanas de la provincia de eón, 1986, p. 64, citado en SANZ VILLA, J. R., Los dioses astures, Breviarios de la Calle del Pez, 1996, p. 144

(15) «D'Arbois de Jubainville formuló una teoría según la cual el dios Lug que aparece en los textos mitológicos irlandeses se corresponde con la deidad gala que fue interpretada por César como Mercurio, de la que el dictador afirmaba que era el inventor de todas las artes. La tesis de D'Arbois ha sido aceptada por numerosos investigadores durante todo el siglo XX y en la actualidad mantiene una considerable solidez» D'ARBOIS DE JUBAINVILLE, H., El ciclo mítológico irlandés y la mitología céltica. Barcelona, 1996 ( 1ª edición, 1884), p. 117 Y 199-200, LOTH, J.; Le dieu Lug, la terre mére et les Lugoves, RA (4ª ser.) 24, 1914, p.226, DE VRIES, J.; La Religion des Celtes. París, 1963, p. 59 y ss., TOVAR, A., The God Lugus in Spain, BBCS 29,1982, pp. 593, Mac CANA,P.; Celtic mythology, Feltham,1983( 1ª edición, 1968), pp. 24-25, MARCO SIMÓN, F., "El dios céltico Lug y el santuario de Peñalba de Villastar", Estudios en homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martínez. Zaragoza, 1986, pp. 741 citados en OLIVARES PEDREÑO, J.C., Tesis doctoral Divinidades indígenas de la Hispania romana, Universidad de Alicante, 2000, pp. 307-311

(16) GIARDINA, A., The Romans, University of Chicago Press, 1993, p. 267; FOWLER, W.W., The Roman Festivals of the period of the Republic, MacMillan, 1899, pp. 111-121

(17) GRUPO GABUZO, Los Barrios de Salas, Villar y Lombillo. Aspectos etnográficos y folklóricos, pp. 54-118, Revista Instituto de Estudios Bercianos nº 6, 1987, p. 55; Sobre tradiciones festivas de Villar de los Barrios: los mayos en la plaza en Villar y en Salas junto a los restos de la ermita de San Juan, GRUPO GABUZO, Los Barrios de Salas, Villar y Lombillo. Aspectos etnográficos y folklóricos, pp. 54-118, Revista Instituto de Estudios Bercianos nº 6, 1987, p. 113; Fiestas de Villar de los Barrios: San Antonio (17 de enero), Hias de María (último domingo de mayo), San Pedro (29 de junio), El Cristo (14 de septiembre), Santa Colomba (31 de diciembre), GRUPO GABUZO, Los Barrios de Salas, Villar y Lombillo. Aspectos etnográficos y folklóricos, pp. 54-118, Revista Instituto de Estudios Bercianos nº 6, 1987, p. 114

(18) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011

(19) MARTÍN, J. C., ¿Valerio en Compludo? Examen crítico de los Opúsculos Autobiográficos (CPL 1282-1284) y las Visiones del Más Allá (CPL 1277-1279) de Valerio del Bierzo, Veleia, 23, 2006, pp. 327-338

(20) Para quien se escandalice de esta conexión supuesta entre un lugar de culto precristiano relacionado con Lugnasad y el templo que lo sustituye bajo la advocación de un santo celebrado a primeros de agosto (o finales de julio) le recomiendo leer esta explicación de Stephen C. McCluskey: «Quizás la interacción más complicada de un rito solar y cambio cultural centrado en otra fiesta santoral ligada a Lugnasad fue la fiesta de San Justo en Lyon. La fiesta de San Justo surgió en una ciudad dedicada al dios Lug y con ritual anual establecido desde antiguo en su honor. Poco después de la fundación de la ciudad los romanos reconocieron esta tradición local. En el año 12 a.C. establecieron el consejo de todos los galos en Lugdunum, continuando así la gran asamblea bajo los auspicios romanos. En el primero de agosto de aquel año un gran altar fue dedicado en la confluencia de los ríos como uno de los principales pasos de cara a establecer el nuevo culto imperial de Roma y Augusto. La asamblea fundía así la antigua tradición en honor del dios Lug con una nueva en honor de un Augusto divinizado […] Los registros más tempranos del cristianismo en Lyon hablan de un fuerte conflicto con el culto imperial local. La asamblea anual de todos los galos del año 177 quedó marcada por la ejecución de un grupo de cristianos por su renuncia a abjurar de su fe; la conmemoración de este evento se convirtió en el elemento central de la vida ritual de la comunidad cristiana de Lyon. La basílica funeraria de Lyon fue dedicada a los Macabeos, judíos mártires ejecutados por su rígida adhesión a su fe en oposición con el paganismo, incluyendo su rechazo a sacrificar por el cumpleaños del rey. La celebración cristiana de la fiesta de los Macabeos el primero de agosto fue un desafío claro, aunque indirecto, al culto de Roma y de Augusto.
«El 4 de agosto estaba marcado como el adventus del cuerpo de San Justo a su ciudad; un mes después sus restos fueron enterrados en la basílica funeraria dedicada a los Macabeos. Con el tiempo San Justo sustituyó a los Macabeos como patrón de la basílica desde la que contemplaba su ciudad, y su fiesta se convirtió en la fiesta principal de Lyon [...].
«En la mayoría de los lugares la continuación de la fiesta fue acompañada por una simple transformación de una creencia céltica a otra cristiana. En Lyon el cambio fue más complejo. El culto céltico a Lug fue sustituido primero por el culto imperial de Roma y Augusto y finalmente por el culto cristiano de los santos»
McCLUSKEY, S.C., Astronomies and cultures in early medieval Europe. Cambridge University Press, 1998, pp. 72-75
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