Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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miércoles, 31 de octubre de 2012

Todos los Santos, el magosto y la fiesta del comienzo del invierno


Samain en Irlanda, Noches del Invierno en Germania o Rivros en la Galia(1) son diferentes nombres de la antigua fiesta de media estación que da comienzo al invierno. En ella se celebraban tradicionalmente sacrificios y ofrendas a los espíritus de los muertos, que son representados con máscaras, como agradecimiento por la fertilidad de los campos.

«Las máscaras que encarnan a los antepasados, las almas de los muertos que visitan ceremonialmente a los vivos (Japón, Germania, etc.) significan también que las fronteras han sido anuladas y sustituidas por la confusión de todas las modalidades. En este paradójico intervalo entre dos “tiempos” (=entre dos cosmos) se hace posible la comunicación entre los vivos y los muertos, es decir, entre las “formas” realizadas y lo preformal, lo larvario»(2).


Puede parecer curioso que se dirija el culto a los muertos o antepasados en demanda o agradecimiento de fertilidad. No parece tan extraño si consideramos que la semilla es enterrada en el suelo, en el dominio de los muertos. De ellos dependerá que den fruto o no.

«Los elementos agrarios que figuran en las fiestas del invierno se explican por fusión de los cultos de la fertilidad con cultos funerarios. Bajo la jurisdicción de los muertos que van a proteger la sementera está también la cosecha amontonada en las granjas, sustento de los vivos durante el invierno»(3).


El sembrado tenía antiguamente connotaciones fúnebres. Según Plutarco:

«¿Cómo explicaremos nuestros sacrificios funerales, lúgubres y tristes, si no debemos ni omitir los ritos establecidos ni mezclar y alterar nuestros conceptos sobre los dioses con sospechas absurdas? Porque los griegos ejecutan también muchos ritos que recuerdan a los de los egipcios y se cumplimentan en la misma época del año. Así en el festival de las Thesmoforias, en Atenas, las mujeres se sientan en el suelo y ayunan y los beocios abren los subterráneos de la Dolorosa, nombrando así a esta triste fiesta a causa de la pesadumbre de Deméter por el descendimiento de la Doncella. El mes es el mes de la siembra, hacia la desaparición de las Pléyades. Los egipcios le llaman el mes Athir, los atenienses Pyanepsion, los beocios el mes de Deméter..., pues es la época del año en que ven los frutos desaparecer y caer de los árboles, mientras otros siembran de mal talante y con dificultad, arañando la tierra con las manos y amontonándola otra vez en la incertidumbre de si lo depositado en ella llegará a salir y madurar. De este modo se asemejan en muchos respectos a los que entierran y se enlutan por sus muertos»(4).


Esta ofrenda que reciben los muertos es también considerado como un tributo que las fuerzas del Invierno, los muertos, exigen para ser aplacados. Por lo tanto, esta es la fecha de los terribles tributos exigidos por los irlandeses Fomoré, el rey Minos, los moros o los dragones.

De acuerdo a este sustrato cultural tenemos que considerar el significado de la Fiesta de Todos los Santos. El primero de noviembre producía entre la gente gran miedo pues en esta fecha se intensifican las apariciones de procesiones nocturnas de almas o difuntos en los caminos, encrucijadas, puentes y otros lugares de tránsito portando antorchas y augurando la muerte de algún vecino. Se denominan Fairy Host en Irlanda, Sluagh en Escocia, Toili en Gales, Santa Compaña en Galicia, Huestia en Asturias, Huéspeda o Hueste en León, “Cacería Salvaje” en los países germánicos,... si bien existen otras muchas denominaciones: estantigua, procesión de ánimas, etc.(5)

Observamos, por tanto, que el culto a los antepasados, considerados de manera de manera más o menos amable, ocupa un papel central en estas fiestas. O se realizan ritos para alejar a los malos espíritus, o son obsequiados con alimentos, se encienden luces y el hogar para guiarlos con su luz y confortarlos. Algunas tradiciones en este sentido son el banquete fúnebre rendido al difunto, travesuras disfrazados de fantasmas, petición de dinero en nombre de los difuntos o de los pobres así como ofrendas de alimentos a difuntos entre las que se incluyen, como veremos, los magostos. A pesar de que lo consideramos una invasión cultural estadunidense, también eran características las calabazas, remolachas, nabos o calabacines que habían sido vaciados y a los que se practicaban orificios buscando la apariencia de una calavera, colocando en su interior velas. Luego, son colocadas en los caminos o en las proximidades de los cementerios con el objeto de asustar a los transeúntes(6).

Nuestra idea actual de la celebración de Todos los Santos es la de cementerios llenos de visitantes y flores, pero antiguamente la conexión con los difuntos era mucho más íntima. Al menos en el Noroeste, una de las costumbres con raíces más profundas era comer sobre las tumbas y reservar alimentos a los muerto, práctica que fue combatida por la Iglesia ya en el siglo VI pues los cánones LXVIII y LXIX del IIº Concilio de Braga condenan «que no es lícito celebrar la misa sobre la tumba de los muertos. No conviene que los clérigos ignorantes y atrevidos, trasladen los oficios y distribuyan los sacramentos en el campo sobre las tumbas, sino que se deben ofrecer las misas por los difuntos en las basílicas, o allí donde estén depositadas las reliquias de los mártires» y que «No está permitido a los cristianos llevar alimento a las tumbas de los difuntos, ni ofrecer a Dios sacrificios en honor de los muertos»(7). Todavía en el s. XVI el obispo Pedro de Acuña denunciaba su pervivencia en el obispado de Astorga: «Por quanto es venido a nuestra noticia que en muchas villas y lugares de este nuestro obispado ay una perniciosa cosa, costumbre y abuso: que el dia de los Finados, que se celebra al dia siguiente de Todos los Santos, cada año van a comer sobre la sepultura de sus finados, lo qual parece mas rito gentilito que hecho ni obra de buenos cristianos»(8).


Otro ingrediente imprescindible son los fuegos y las hogueras en las que se asan o tuestan los frutos de la cosecha reciente, especialmente castañas y avellanas, acompañados por dulces típicos. En las Islas Británicas era un extendida tradición la utilización de avellanas en los rituales adivinatorios de esta fiesta de media estación, bien arrojándolos al fuego, bien repartiéndolos así como su uso como ofrenda o alimento para el Otro Mundo. Como ejemplo cercano, en los magostos, hay una creencia popular según la cual las ánimas bajan a calentarse al lado del fuego del magosto y que cada castaña comida es un alma que se salva(9). Al menos en Galicia, se introducían en las cajas de las tumbas de los muertos(10). Las mamucas o castañas asadas de los magostos bercianos eran arrojadas desde los campanarios “en agradecimiento a las ánimas de los difuntos. Por cada castaña que la gente recogía, tenía que rezar un padrenuestro por dichas ánimas(11).

Magosto, magüestu, amagüestu, magosta, gaztañarre, castanyada, chiqutía, calvochá, calbote, tostón,... recibe diferentes nombres y se celebra en todas las regiones y comarcas en las que se den castañas. Dice la tradición que el magosto debe realizarse en la víspera de Todos los Santos, constituyendo una ocasión de reunión de los vecinos. En la actualidad hay varias convocatorias multitudinarios en diversas fechas entre finales de octubre y el mes de noviembre. Este año, en León, puedes asistir, entre otras muchas, a las de Balboa el 2, 3 y 4 de noviembre, Santa Marina del Sil el 10 y 11 de noviembre, en Cunas de Cabrera el 1 y 2 de noviembre o Noceda del Bierzo el 10 de noviembre, organizado por la Asociación Cultural Faceira.

Os recomiendo también la lectura de este artículo: Los muertos comen castañas y beben, de Manuel Bandianes.



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(1) MacCLUSKEY, S.C., Astronomies and cultures in early medieval Europe. Cambridge University Press, 1998, p. 59

(2) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 560-561

(3) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), p. 497

(4) FRAZER, J.G., La rama dorada. Magía y religión, Fondo de cultura económica, 1981 (1ª ed. 1890), p. 427

(5) ALBERRO, M. Los celtas de la antigua Gallaecia, Toxosoutos, Serie Keltia, 2004, pp. 104-105

(6) RUA ALLER, F.J., RUBIO GAGO, M. E., La piedra celeste. Breviarios de la calle del Pez, Diputación Provincial de León, 1986, pp. 25-55; ALONSO PONGA, J. L.: El “dar la caridad, y otras comidas rituales relacionadas con los difuntos en la tierra llana leonesa, y algunos datos para su estudio, Etnografía y folklore en Castilla y León, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1986


(8) BALBOA DE PAZ, J.A., Mitos y supersticiones, Biblioteca leonesa de tradiciones, Diario de León, Edilesa, 2009, p. 131

(9) LOPEZ TEMEZ, X., El magosto, Revista Folklore nº 32, 1983, pp. 48-50

(10) MANDIANES, M., Los muertos comen castañas y beben, Tribuna libre, El Mundo, 1/11/2006
http://www.almendron.com/tribuna/los-muertos-comen-castanas-y-beben/

(11) BALBOA DE PAZ, J.A., Mitos y supersticiones, Biblioteca leonesa de tradiciones, Diario de León, Edilesa, 2009, pp. 131-132

2 comentarios:

  1. Assi meslu ye que se fazien d'antes lus Magostus an Cicuiru, mas sin lus geiteirus... Dios ! Issu yê pa'lus turistas !
    Mira que ye angraçadu purque dixu-me mie mai que nal die 1 faziên-se llumes assi cume aqueste ne las eiras llougu an frente'l semiteriu.
    You ya nun cuinecie aqueste tiêmpu y hoije cad'un assa las sues castañas an casa d'él cu l'assador de fiêrru.

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  2. Nal wikipedia dizen que yera mesmu tradicional la cousa de lus gueiteirus durante'l Magostu. Pus nun sabie !

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