Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Las pinturas rupestres de Morla de la Valdería

Hasta no hace mucho, los únicos testimonios leoneses de lo que se conoce como “arte esquemático” eran las pinturas rupestres de Morla de Valdería, Librán y Sésamo, así como los grabados de Peña Furada en Turienzo de los Caballeros(1).

Algo menos de un mes antes del terrible incendio que asoló la zona Miguel Ángel Fernández Morán de Castrocontrigo me mostró las pinturas, así como otros lugares interesantes de la zona.


En las proximidades del Pozo de Rocebros
El precipicio de la trampa de La Corralada se aprecia en la muesca más acusada
Interior de la Peña de la Casa
El primero de ellos es la cueva de la Peña de La Casa en cuyo interior fue hallada un hacha pulimentada y lascas de sílex(2) así como La Corralada de Las Dos Hermanas, un paso entre paredes limitado por muros de piedra seca que llegan a un área limitada rodeada por muros excepto una salida a un precipicio de unos 25 metros de altura. Miguel Ángel Fernández defiende que se trata de una trampa prehistórica(3). Que haya sido utilizado para cazar animales me parece verosímil, aunque atribuir su construcción a los habitantes prehistóricos de la Valdería es un poco arriesgado sin más evidencia que su proximidad a la cueva de la Peña de la Casa y al Peñeo del Tesoro donde está una de las estaciones de pinturas rupestres.

Las pinturas se encuentran en tres estaciones: en un pequeño abrigo en forma de arco próximo a La Corralada de Las Dos Hermanas que el catálogo de Bienes de Interés Cultural de la Junta de C. y León llama Cerro de Llamaluenga, en el Peñeo del Tesoro sobre el Pozo de Rocebros que el citado catálogo denomina Peña de Pozo de Recebros, y un tercero, aún no precisamente localizado por Miguel Ángel Fernández, en Llamaluenga o Llamalarga, en el valle.

«Este yacimiento corresponde a un abrigo en el que se han documentado una serie de pinturas rupestres. Estos restos fueron localizados por Luis Alberto Crespo Cenador, vecino de Castrocontrigo. Los restos pictóricos se han reconocido en dos lugares diferentes: la Peña del Pozo de Rocebros, que se trata de un farallón bastante protegido en el que se han localizado hasta cinco figuras humanas esquemáticas realizadas en color rojizo y, por encima de ellas, un posible circuliforme. El segundo lugar es el Cerro de Llamaluenga, abrigo natural con dos paneles diferentes; en uno de ellos se observa un "phi" en color rojizo y en el segundo se evidencian, no sin dificultad, un soliforme y tres figuras esquemáticas humanas. En cuanto a la cronología de estas pinturas, se han adscrito a momentos indeterminados del Neolítico, Calcolítico o Edad del Bronce»(4)

Abrigo de la estación denominada del Cerro de Llamaluenga
Vista desde el exterior del abrigo encabezado por el accidente alineado en el lunasticio
Vista desde el exterior del abrigo

Como se muestra en las fotografías del paisaje visible a la salida del pequeño abrigo, sólo podemos considerar un accidente que se muestra de manera dominante y destacada, recortado en el horizonte. Su acimut, 126.1º y elevación, 9.26º implican una declinación de -18.9º suficientemente precisa para señalar el lugar de salida de la Luna en el lunasticio menor Sur.

En el trayecto desde esta estación hasta la Corralada de Las Dos Hermanas Miguel Ángel Fernández llamó nuestra atención sobre una pequeña pila grabada en una peña que está alineada con un punto especialmente destacado del paisaje, la cumbre aparente de la Sierra del Pinar, en la puesta del Sol del solsticio de verano (declinación 23.95º).
Pila
En el pico aparente más prominente se produce la puesta del sol en el solsticio de verano desde la pila grabada
Los grabados del Piñeo del Tesoro se encuentran en una pared vertical, por encima del Pozo de Recebros. Afortunadamente no han sido dañadas por el incendio(5). Desde aquí podemos considerar tres referencias en el horizonte: la Llera, la Cobertera y Punta de Arriba de la Cuesta, que ofrecen respectivamente las declinaciones -43.99º, -16.02º y 11.15º. De aquí se desprende que la que ofrece alguna posibilidad de ofrecer un alineamiento astronómico de interés, en este caso solar, es la Cobertera (atención al topónimo pues podría señalar la presencia de restos dolménicos). Si validamos el alineamiento para las fiestas de media estación invernales, Imbolc y Samain, obtenemos un error de 0.3º, u una probabilidad de que el alineamiento sea casual del 27.24º.

Pinturas del Peñeo del Tesoro
La Llera
La Cobertera
Punta de Arriba de la Cuesta, a la derecha
Pozo de Rocebros
A la hora de decidir si publicar o no las coordenadas precisas de estos yacimientos me he encontrado con un fuerte conflicto interno pues soy un firme partidario de la segunda opción. Estoy convencido de que el conocimiento es el medio más eficaz para que la conservación y protección de estos lugares sea la más probable. Es cierto que la publicidad atrae a todo tipo de visitantes y que el vándalo es una especie demasiado frecuente en nuestra población, pero me hierve la sangre pensando en la Peña Furada de Turienzo y saber que fue seriamente dañada por trabajos forestales encargados por la misma administración que conocía su existencia y debía protegerlos. Creo que quien sabe lo que tiene y es consciente de su valor, es más probable que lo cuide. Habría que dar mucho más peso a las juntas vecinales, en León toda una institución milenaria, en lugar de hacer que desaparezcan. No voy a seguir con esta u otras críticas porque me caliento... En definitiva, he optado por el secreto (aunque la ficha de la declaración BIC da indicaciones sobre su paradero) y lo he hecho por dos razones: la primera es que la persona que me mostró las pinturas rupestres bercianas (sobre las que hablaré en próximas entregas) me manifestó expresamente que prefería que su localización fuera un secreto, así que extenderé este tratamiento al conjunto valderiense, y segundo, por su innegable fragilidad. No creo que sea fácil que sean expoliadas, pero sí que algún imbécil decida adornarlas con su firma, como ya ha sucedido con otras.

Voy a finalizar con dos noticias procedentes de la tradición popular de Castrocontrigo, que aunque no está directamente relacionadas con los restos arqueológicos estudiados, voy a dejar aquí registro escrito. La primera es la antigua existencia de una fuente en Prauteruelo, en la salida de Castrocontrigo hacia Torneros de la Valdería, entre los kilómetros 1 y 2. Me dice Miguel Ängel Fernández que, según la tradición local, ahí vivía un bicho con un único ojo que mataba a quien mirara. La fuente ha desaparecido y aún no he hecho un estudio del potencial astronómico del paisaje. La segunda es una costumbre propia del Antrueyo o Antroyo en Castrocontrigo: se recorrían todos los mojones del pueblo depositando los participantes una piedra a modo de ofrenda en cada uno.

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(1) VV. AA. Historia de León. Tomo I, Universidad de León, Diario de León, 1999, pp. 71-74

(2) FERNÁNDEZ MORÁN, M.A., Cosas de Morla, nº 5, 2010, pp. 23-25; FERNÁNDEZ MORÁN, M.A., Cosas de Morla, nº 6, 2010, pp. 11-16

(3) FERNÁNDEZ MORÁN, M.A., Cosas de Morla, nº 8, 2012, pp. 21-24; FERNÁNDEZ MORÁN, M.A., Cosas de Morla, nº 9, 2012, pp. 21-24

(4) Bien de Interés Cultural Comunidad Autónoma de C. y León: Pintura rupestre La Peña del Pozo de Rocebros

(5) DOMINGO, A., El arte rupestres resiste siglos y hasta el incendio de Castrocontrigo, Diario de León 19/9/2012 

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