Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Iniciación a la Arqueoastronomía

En este artículo vamos a presentar las herramientas básicas para poder estudiar la posible relación de monumentos prehistóricos con los ciclos de distintos astros en el cielo.

Clive Ruggles es un astrónomo y arqueólogo británico y una de las principales autoridades en este campo multidisciplinar que generalmente se conoce como arqueoastronomía. La define «como el estudio de creencias y prácticas relativas al cielo en el pasado, y especialmente en la prehistoria, y los usos a los cuales el conocimiento de los cielos de los hombres se aplicaba. Puede llevar a error pensar que la arqueoastronomía es el estudio de la astronomía antigua, ya que los hombres en el pasado pueden haberse relacionado con el cielo de maneras muy distintas que el hombre del mundo moderno occidental»(1).

La razón principal del interés del hombre antiguo en el cielo estaría en la constatación de la regularidad de distintos ciclos del Sol, la Luna, los planetas visibles y las estrellas y su relación con los ciclos productivos de la Naturaleza, siendo especialmente importantes los ciclos de la Luna en sociedades de cazadores y del Sol en sociedades ganaderas y agrícolas.

«El primer tipo de astronomía que encontramos [en Europa] es una tradición antigua de dividir el año en ocho partes iguales utilizando simples observaciones de la salida y la puesta del Sol. La preocupación central de esta astronomía es determinar ritualmente y en el calendario fechas importantes, pero el método era estrictamente observacional. Los observadores notaron que el Sol alcanzaba alcanzaba un punto particular como medio para marcar un día particular. Esta astronomía, al igual que otras astronomías tradicionales, no cuentan con un marco teórico más allá del simple concepto de dividir el año en partes iguales»(2).

Este tipo de uso ha sido documentado en varios pueblos contemporáneos. Un ejemplo clásico es el de los Hopi de Arizona, Estados Unidos de America: el etnógrafo Alexander Stephen pudo observó que utilizaban observaciones solares en el horiozonte para regular sus actividades de siembra y cosecha así como para señalar el acontecimiento de sus fiestas principales(3). También los Mursi de Etiopía realizan observaciones en el horizonte para reconocer las dos “casas” del Sol, donde nace durante un tiempo en su viaje por el horizonte sobre el momento de los solsticios(4); o los Zuni que tienen estaciones de observación solar que les permite conocer los solsticios al ocupar la puesta o salida del Sol determinadas posiciones destacadas del horizonte(5); o los polinesios de la isla de Mangareva, que a pesar de tener un calendario lunar, determinan el solsticio cuando el Sol nace entre dos piedras visto desde un punto localizado en el centro del poblado(6). Si estos usos fueron conocidos de primera mano en estos y otros pueblos, es razonable esperar que también lo hicieran los pueblos prehistóricos y que esta utilización pueda reconocerse en la tradición oral y en el registro arqueológico.

Hay numerosos monumentos de la Prehistoria para los que se postula algún tipo de uso astronómico. En la tumba de corredor irlandesa de Newgrange y en la cueva paleolítica de Parpalló en España la luz del Sol del amanecer del solsticio de invierno penetra a través de un pasadizo e ilumina brevemente el interior(7); el amanecer del solsticio de verano se eleva al lado de la Heelstone de Stonehenge a lo largo del eje del monumento de arenisca, aunque parece que la de la puesta del Sol en el solsticio de invierno fuera de mayor importancia para sus constructores(8); en el Túmulo de la Serpiente de Ohio, Estados Unidos, su cabeza mira a la dirección de puesta del solsticio de verano ; el monumento megalítico escocés de Kintraw consistente en un menhir de 4 metros está alineado hacia un valle profundo entre dos picos destacados en la puesta de Sol del solsticio invernal(9); Brainport Bay, en Escocia, es un lugar megalítico integrado por plataformas, piedras hincadas y piedras con grabados, y numerosas piedras de cuarzo dispersas. Allí dos rocas verticales de aproximadamente un metro de altura apuntan aproximadamente al valle formado entre dos picos en la puesta del Sol del solsticio de verano(10); el santuario circular de postes de madera de Sarmizegetusa Regia en Rumanía, del final del primer milenio a.C., señala la salida del Sol del solsticio de verano(11); Ballochroy es un lugar megalítico escocés que presenta tres piedras verticales alineadas con distintos puntos conspicuos del paisaje revelando alineamientos de la puesta de Sol en ambos solsticios(12); se realizó un estudio estadístico de los dólmenes o antas del oeste europeo, en la Península Ibérica y Francia occidental hasta Bretaña, que concluía que estaban mayoritariamente orientados a oriente, produciéndose un máximo en unas fechas intermedias entre los equinoccios y el solsticio de invierno(13); y un larguísimo etcétera..

Posiblemente, el monumento prehistórico objeto de estudio consistirá en una estructura que cuente con elementos que señalen alguna dirección (el eje de simetría de un dolmen, la línea formada por dos rocas, etc.) o puede que esta dirección esté definida respecto a un punto conspicuo del paisaje como la cima de una montaña de modo que podamos considerar este monumento como una suerte de observatorio. En el plano horizontal, esta dirección formará un ángulo con el eje Norte verdadero denominado acimut que podemos medir de varias formas: Podemos utilizar una brújula magnética y corregir la declinación magnética(14). También podemos utilizar como referencia un cuerpo celeste, tomando nota de la fecha y hora en la que se produce el alineamiento y obtener finalmente el valor del acimut a partir de una aplicación de simulación astronómica como Cartes du Ciel. O, finalmente, partir de las coordenadas de dos de los puntos que definen esta dirección calculando el ángulo que definen mediante trigonometría esférica. Sin embargo, no es buena idea medir el acimut en un plano topográfico, el cual es una proyección esférica sobre una cilíndrica. Puede haber diferencias demasiado importantes entre este acimut plano y el geográfico.


En esta dirección, encontraremos cierto astro saliendo (acimut<180 acimut="acimut" ndose="ndose" o="o" poni="poni">180º) en un punto conspicuo del paisaje, tal vez un pico montañoso, y formando cierto ángulo respecto al plano horizontal que se denomina elevación. Podemos medir este ángulo utilizando un inclinómetro o por trigonometría a partir de las altitudes de los puntos de observación y de referencia. Una vez obtenido, no debemos olvidar corregir los errores debidos a la refracción atmosférica, el diámetro aparente del disco del cuerpo celeste y al paralaje (este último importante en el caso de la Luna). Podéis encontrar los detalles matemáticos en el capítulo Conceptos y modelos del movimiento de los astros de mi libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia(15).

En este artículo voy a proporcionar una herramienta, una hoja de cálculo en Excel, con dos pestañas: la primera, Cálculo de declinación permite obtener la declinación astronómica a partir de las coordenadas de los puntos de observación y de la referencia en el horizonte que señala al astro que queremos identificar. La segunda pestaña, Validación, permite calcular el error en acimut cometido para un alineamiento definido por las coordenadas de los puntos de observación y de referencia suponiendo una declinación teórica determinada. Veamos en detalle cada una de estas posibilidades.

A.- Cálculo de declinación

Supongamos que el monumento bajo estudio consiste en un yacimiento con grabados incisos cuyas coordenadas son : 42º23’22.00’’N 6º18’56.00’’O, con un altitud de 1165 m. Se trata de los dos célebres paneles rocosos con laberintos de Peñafaciel, León, al pie del Monte Teleno. A partir de fotografías tomadas in situ y con la ayuda de Google Earth y Sigpac podemos identificar los picos más destacados del horizonte y sus coordenadas. Uno de estos es el llamado La Cetrera, en el Teleno, con coordenadas 42º21’09.00’’N 6º24’23.00’’O, y altitud 2030 m. Si introducimos estos parámetros en la hoja de cálculo, con el mismo formato que observamos en el ejemplo, obtenemos una declinación astronómica de -16,76º. ¿Podemos su posible interés para el hombre antiguo?.

En el artículo La génesis del calendario: el calendario prehistórico, proponíamos la existencia de un calendario prehistórico vertebrado por los dos solsticios y formado por cuatro estaciones, Primavera, Verano, Otoño e Invierno, que darían comienzo en las fiestas de media estación que en la antigua Irlanda se conocían como Imbolc, Beltaine, Lugnasad y Samain y que serán las denominaciones que de manera convencional utilizaremos. También de manera convencional, para el 2000 a.C. seguiremos las declinaciones solares: solsticio de verano (23,93º), solsticio de invierno (-23,93º), equinoccio de primavera (0,48º), equinoccio de otoño (0,49º), Imbolc (-16,30º), Beltaine (16,81º), Lugnasad (17,02º) y Samain (-16,52º), que vamos a simplificar a: solsticios (±23,93º), equinoccios (0,48º), Imbolc/Samain (-16,4º), Beltaine/Lugnasad (16,9º). En el mismo artículo indicaba un enlace para descargar una aplicación simple que permite obtener fechas y declinaciones solares de estas festividades para cualquier año.

En el artículo Lunasticio también planteamos el interés del hombre antiguo por el fenómeno lunar conocido ciclo de regresión de los nodos de la luna que tiene un periodo de 18,6 años. Si estamos considerando para el 2000 a.C. una oblicuidad de la eclíptica de 23,93º, y una inclinación de la órbita lunar respecto a la eclíptica de 5,15º, tendremos que las declinaciones lunares en los lunasticios mayor y menor al Norte son de 29,08º y 18,78º, y en los lunasticios mayor y menor al Sur, de -29,08º y -18,78º, es decir, ±29,08 y ±18,78.

B.- Validación

En total, estamos considerando 5 declinaciones solares y 4 lunares. El valor que obtuvimos para nuestro yacimiento respecto a la Cetrera del Teleno, -16,76º, se parece a la correspondiente a las fiestas de media estación que dan comienzo y final al invierno, Imbolc y Samain, con una declinación solar de -16,4º. Vamos a la pestaña Validación de la hoja de cálculo, seleccionamos OCASO por ser el acimut del alineamiento superior a 180º, seleccionamos SOL, introducimos -16,4º en la declinación teórica y las coordenadas de los puntos de observación y de referencia, considerando el alineamiento válido si el error obtenido es menor o igual a 1º(16). En el ejemplo, obtenemos un error de 0,8.



En nuestro yacimiento hemos reconocido, al menos, un alineamiento de potencial interés para el hombre prehistórico, un alineamiento que además yo he verificado en la fecha adecuada mediante una fotografía. En realidad, hay otros. La diferencia respecto a la situación hace 4000 años es muy pequeña, y demás medible pues es debida a la variación lenta de la inclinación de la eclíptica. Sin embargo, es importante preguntarnos: ¿Conocía el constructor del monumento la existencia de este alineamiento astronómico? ¿Fue el factor que determinó su emplazamiento? No hay manera de probarlo de manera irrefutable, de la misma manera que tampoco se puede probar de manera irrebatible cualquier afirmación que realicemos que pretenda dar alguna interpretación al registro arqueológico. Lo único que podemos hacer es aportar peso a nuestra propuesta, que en ausencia de otra información, realizaremos en base a un análisis estadístico cuyo propósito es estimar su grado de intencionalidad. 

«La necesidad del análisis estadístico surge en arqueoastronomía porque patrones astronómicos que percibimos en el registro arqueológico pueden producirse por casualidad, o para ser más precisos, como resultado de factores poco relacionados con la astronomía. Las dudas sobre intencionalidad pueden aplicarse a un conjunto rango de tipos de evidencias relativos a astronomía antigua: monumentos alineados según la posición de salida y puesta del Sol de los cuerpos celestes; exposiciones de iluminación solar y sombra sólo visibles en ocasiones especiales; grupos de monumentos emplazados de forma que sus posiciones en el suelo reproducen la forma de una constelación; patrones de cazoletas o artefactos portables que pudieron haber funcionado como calendarios, etc.»(17)

En el caso de yacimientos aislados, ya expusimos una posibilidad en el artículo Evaluación estadística de observatorios astronómicos prehistóricos. En el caso de un conjunto de monumentos, el análisis que fue inicialmente desarrollado por el ingeniero escocés Alexander Thom, consiste principalmente en acumular las declinaciones de muchos monumentos para detectar la aparición de picos, es decir, casos repetidos de determinadas declinaciones que implicaría un propósito astronómico consistente, la existencia de un patrón(18).

Otro elemento que puede incrementar notablemente el crédito al uso astronómico de un monumento prehistórico determinado sería recabar alguna noticia en la tradición oral local que lo suscribiera. Es muy difícil porque los depositarios de este saber milenario están desapareciendo sin transmitir sus valiosos conocimientos a nuevas generaciones, pero a veces sucede... como en este caso concreto(19).

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(1) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, p. 10

(2) MacCLUSKEY, S.C., Astronomies and cultures in early medieval Europe. Cambridge University Press, 1998, pp. x-xi

(3) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. XX, XXIV, 59-61, 115-117, 186-188; STEPHEN, A. M., Hopi Journal, ed. Elsie Clews Parsons, Columbia University Press, 1936, Parte I, Parte II

(4) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. 274-275

(5) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. xxiv-xxv

(6) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. 241-243

(7) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada NEWGRANGE, pp. 309-312; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, pp. 12-19; ESTEBAN, C., AURA TORTOSA, J.E., The winter sun in a Palaeolithic cave: La Cova del Parpalló Astronomy, Cosmology and Landscape, ed. por C. Ruggles, F. Prendergast y T. Ray, Ocarina Books, Bognor Regis, 2001, p. 8

(8) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada STONEHENGE, pp. 405-409; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, pp.35-41, 38, 44-47; LOCKYER, J., Stonehenge and Other British Stone Monuments Astronomically Considered, MacMillan and Co., 1906

(9) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada KINTRAW, pp. 211-213; RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. 25-29; THOM, A., Megalithic Sites in Britain, Oxford University Press, 1967 (reimpresión 2002), p. 154

(10) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada BRAINPORT BAY: 48-50; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, p. 29

(11) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada SARMINZEGETUSA REGIA, pp. 370-372

(12) RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, pp. 19-21, 23, 25

(13) HOSKIN, M., El estudio científico de los megalitos. La arqueoastronomía, PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, pp. 84-91; HOSKIN, M., Orientations of dolmens of Western Europe, Complutum, Nº 20, 2, 2010, pp. 165-175

(14) La página http://www.magnetic-declination.com/ puede ayudarnos a obtener el valor de corrección adecuado

(15) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 211-220

(16) En Astronomía Prehistórica pueden aceptarse imprecisiones de hasta ±0,5-1º, RUGGLES, C.L.N., Megalithic Astronomy: a New Archaeological and Statistical Study of 300 Western Scottish Sites. BAR British Series 123, British Archaeological Reports, 1984, p. 306, citado en GRAN-AYMERICH, J.G., ALMAGRO GORBEA, M., El estanque monumental de Bibracte (Mont Beuvray-Borgoña), Complutum, Nº Extra 1, 1991, p. 159

(17) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada STONEHENGE, pp. 399-401

(18) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 267-270

(19) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 292-293

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