Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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martes, 3 de julio de 2012

Lunasticio

En varias ocasiones me he referido a monumentos o lugares sagrados antiguos con alineamientos a los lunasticios, bien definidos por su estructura bien en relación con el paisaje. En este artículo voy a intentar dar una explicación lo más sencilla posible de lo que son estos fenómenos astronómicos.

Como sabréis, desde la superficie de la Tierra observamos como todos los cuerpos celestes aparecen en el cielo en el Este, lo recorren siguiendo un arco y desaparecen en el Oeste. Desde un lugar de observación determinado estas posiciones de salida o puesta están determinados por una característica específica de cada astro que se denomina declinación (δ), definido como el ángulo que este forma con el Ecuador. Es decir, desde nuestra ubicación fijada vamos a observar que cada estrella nace y se pone en el mismo lugar del horizonte porque su declinación respectiva se mantiene fija durante todo el año, si bien varía lentamente a lo largo de los siglos como consecuencia del fenómeno conocido como precesión de los equinoccios.

La declinación del Sol varía entre dos extremos (solsticios) en un ciclo que se conoce como año tropical y que dura 365’242 días. Esta variación de la declinación del Sol a lo largo del año tiene como consecuencia la oscilación en las posiciones de salida o de puesta del sol entre dos posiciones extremas definidas por los solsticios. O dicho de otra manera, el Sol nace en el Este y se pone en el Oeste en sus posiciones más septentrionales, NE y NO respectivamente. A medida que transcurren los días observaremos como el lugar de salida y de puesta del Sol se va desplazando cada día más hacia el Sur coincidiendo aproximadamente con el Este y Oeste verdaderos en el equinoccio de Otoño hasta alcanzar sus posiciones más meridionales en el solsticio de invierno, momento en el que se invierte el sentido del desplazamiento de las posiciones de orto y ocaso hacia el Norte, pasando por el Este y Oeste verdaderos en el equinoccio de Primavera hasta llegar nuevamente a sus posiciones más al Norte en el solsticio de Verano.

Con la Luna sucede lo mismo, es decir, sus posiciones de salida y puesta oscilan entre dos extremos en un ciclo con un periodo conocido como mes sinódico que dura 29’53 días. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucede con el Sol, estos dos extremos varían a su vez entre dos valores límite que siguen a su vez un ciclo conocido como ciclo de regresión de los nodos de la Luna que dura 18’6 años. Vamos a recapitular un poco.

1.- En una ubicación fija determinada por su latitud los lugares de salida y puesta de un cuerpo celeste están determinadas por la declinación del mismo.

2.- La declinación de cada estrella varía lentamente en un ciclo conocido como precesión de los equinoccios con periodo igual a 25776 años.

3.- La declinación del Sol (δSol) varía en el ciclo del año tropical entre dos extremos ó -ε ≤ δSol ≤ ε, donde ε se conoce como oblicuidad de la eclíptica con un valor de 23’45º en la actualidad(1). El plano de la eclíptica es el plano medio de la órbita de la Tierra alrededor del Sol.

4.- La declinación de la Luna (δLuna) varía en el ciclo del mes sinódico entre dos extremos ó -m ≤ δLuna ≤ m. Sin embargo, el valor m oscila entre dos valores límite, ó (ε -i) ≤ m ≤ (ε +i), donde ε es la oblicuidad de la eclíptica e i es el ángulo de inclinación de la órbita de la Luna respecto a la eclíptica.

Esto tiene como consecuencia que habrá una lunación cada 18,6 años en la que un día la Luna nacerá y se pondrá en sus posiciones más extremas al Norte, más allá de la posiciones de orto y ocaso del Sol en el solsticio de verano, y que en la misma lunación, quince días después, la Luna nacerá y se pondrá en sus posiciones más extremas al Sur, más allá de la posiciones de orto y ocaso del Sol en el solsticio de invierno. Esta lunación será el Lunasticio Mayor, siendo cada uno de sus extremos el Lunasticio Mayor Norte y el Lunasticio Mayor Sur, respectivamente. Aproximadamente 9 años después los extremos de declinación de la lunación tomarán sus valores mínimos e interiores a los correspondientes a los solsticios en el Lunasticio Menor, al Norte y al Sur(2).

Henry Boyle Townshend Somerville fue el primero en hablar de la evidencia de orientaciones lunares en monumentos prehistóricos como el círculo de piedras de Callanish, Escocia(3). Desde entonces, sólo en las Islas Británicas se conocen 323 monumentos de finales del Neolítico y comienzos de la Edad del Bronce, agrupados en cinco grupos regionales, que exhiben pares de alineamientos con el ocaso del solsticio de invierno y con la puesta de la Luna en sus lunasticios mayor y menor meridionales: 64 círculos de piedra yacente escoceses(4), 28 túmulos de piedras con tumba de cámara tipo Clava(5) «Clava cairns», 189 filas de piedras del Oeste de Escocia y 48 del suroeste de Irlanda(6), el círculo de piedras de Avebury y las fases 1, 2 y 3 de Stonehenge(7). Contamos también con alguna noticia literaria, como la que aporta Diodoro Sículo acerca de un recinto sagrado y templo circular consagrado a Apolo localizado en una gran isla habitada por los hiperbóreos y de la visita del dios cada 19 años:

«De entre aquellos que escribieron sobre los mitos antiguos, Hecateo y otros dicen que en las regiones que se extienden más allá de la tierra de los celtas hay una isla en el océano no menor que Sicilia. Esta isla, el informe continúa, está situada al norte y es habitada por los hiperbóreos, que son denominados así porque su hogar está más allá del punto donde el viento del norte (Boreas) sopla [...] Leto nació en esta isla, y por esta razón Apolo es honrado por ellos sobre todos los otros dioses; y los habitantes son considerados como sacerdotes de Apolo, en cierto modo, ya que diariamente alaban al dios cantando sin interrupción y le honran en modo extremo. Y hay también en la isla un magnífico recinto sagrado a Apolo y un templo notable que es adornado con muchas ofrendas votivas y tiene forma esférica. Además, una ciudad está consagrada a este dios, y la mayoría de sus habitantes tocan la cítara; y estos continuamente tocan este instrumento en el templo y cantan himnos de alabanza al dios, glorificando sus hazañas.
«Los hiperboreos tienen una lengua con un dialecto especial, ya informamos, que les es peculiar, y son los más amistosamente predispuestos hacia los griegos, y especialmente hacia los atenienses y los delios, que han heredado esta buena voluntad de los tiempos más antiguos. El mito también relata que ciertos griegos visitaron a los hiperbóreos y dejaron detrás de ellos costosas ofrendas votivas con inscripciones en caracteres griegos. Del mismo modo Abaris, un hiperboreo, vino a Grecia en tiempos antiguos y refrendó la buena voluntad y parentesco de su gente con los delios. También decían que la Luna, vista desde la isla, parece estar muy próxima a la tierra y tener sobre ella montes, como los de la tierra, que son visibles a simple vista. El informe también sostiene que el dios visita la isla cada 19 años, el periodo con el que las estrellas ocupan nuevamente la misma posición en los cielos; y por esta razón el periodo de 19 años es denominado por los griegos como "el año de Meton". En el momento de su aparición toca la cítara y danza toda la noche desde el equinoccio vernal hasta la aparición de las Pleyades, expresando de esta manera el placer de su éxito. Y los reyes de esta ciudad y los supervisores del recinto sagrado son denominados Boreadae, como descendientes de Boreas, y la sucesión a estos puestos se mantiene siempre en sus familias»(8).

Ahora bien, ¿qué interés podría tener el hombre antiguo en señalar el acontecimiento de estas lunaciones extremas, de los lunasticios mayor y menor?

Según Alexander Thom “el hombre megalítico” sería capaz de reconocer el ciclo de perturbación de la órbita de la Luna con amplitud aproximada de 9’ y periodo de 173 días superpuesto al ciclo de los nodos de la Luna de 18,6 años cuyos máximos se producen cada vez que la Luna cruza el plano de la eclíptica, y por tanto cuando se pueden producir eclipses, para lo cual se servirían de dispositivos adicionales o de extrapolación en combinación con los alineamientos lunares encapsulados en los monumentos(9). Sin embargo, parece más plausible que el interés por este fenómeno se deba a otra circunstancia que lo acompaña. Se observa que en los años con lunasticio mayor o menor, cada uno de los 13 lunasticios presenta una fase equivalente a la de un ciclo sinódico completo, pero esta vez a lo largo de un año y con una secuencia inversa. Los lunasticios norte, tanto mayores como menores, siempre presentan una Luna llena en el solsticio de invierno y una Luna nueva en el solsticio de verano. Por otra parte, con los lunasticios Sur, la Luna nueva se produce en el solsticio invernal y la llena en el de verano(10). De alguna manera, se produce la sincronización de los ciclos lunar y solar que regían respectivamente el calendario lunar de las sociedades cazadoras matriarcales preneolíticas y el calendario solar de las sociedades que comienzan la explotación agrícola y ganadera de la Naturaleza. Para mayor profundidad y detalle os recomiendo el artículo The 'solarization' of the moon: manipulated knowledge at Stonehenge, de Lionel Sims.

Extremos de declinación mensual durante el lunasticio mayor de 1969. SIMS, L., The 'solarization' of the moon: manipulated knowledge at Stonehenge, Cambridge Archaeological Journal, 16, 2, 2006, p. 9

Extremos de declinación mensual durante el lunasticio menor de 1978. SIMS, L., The 'solarization' of the moon: manipulated knowledge at Stonehenge, Cambridge Archaeological Journal, 16, 2, 2006, p. 9

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(1) Este valor varía asimimismo con el tiempo de acuerdo al fenómeno conocido como variación de la oblicuidad de la eclíptica con un periodo de 41000 años

(2) Para más información, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 211-220

(3) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, p. 389

(4) RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999

(5) Estudio de los cairns tipo Clava: orientaciones a los lunasticios sur y al solsticio de invierno, BURL, A., By the light of the cineray moon: Chambered tombs and astronomy of death, RUGGLES, C.L.N, WHITTLE, A.W.R., eds, Astronomy and society in Britain during the period 4000-1500 BC, 1981, pp. 243-274

(6) RUGGLES, Sun, moon, stars and Stonehenge, Archaeoastronomy 24, 1999, pp. 83-88

(7) NORTH, J., Stonehenge: Neolithic man and the Cosmos, Harper Collins, 1996

(8) DIODORO SICULO, Bibliotheca Historica II, 47

(9) THOM, A., THOM, A.S., A new study of all megalithic lunar lines, Archaeoastronomy, nº 12, Journal for the History of Astronomy, Vol. 11, 1980, pp. 78-89; TTHOM, A., THOM, A.S., THOM, A.S., Stonehenge as a possible lunar observatory, Journal for the History of Astronomy, Vol. 6, 1975, pp. 19-30

(10) SIMS, L., The 'solarization' of the moon: manipulated knowledge at Stonehenge, Cambridge Archaeological Journal, 16, 2, 2006, pp. 202-204; «En el solsticio de junio, la Luna es llena cuando está lo más lejos hacia el sur, y nueva cuando está lo más lejos hacia el norte. Con el solsticio de invierno, por otra parte, sucede lo contrario. Esto significa que en el hemisferio norte, la Luna llena del solsticio de verano –o más precisamente la Luna llena más próxima al solsticio de verano, que puede ocurrir hasta dos semanas antes o después del propio solsticio– nacerá o se pondrá en, o cerca de, el límite sur de sus movimientos mensuales. A la inversa, la Luna llena del solsticio de invierno será en o cerca del límite norte» RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. 272-273

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