Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

jueves, 10 de mayo de 2012

La Peña de la Moura de Rosales



Un artículo muy interesante de Fernando Alonso Romero, Las mouras constructoras de megalitos: estudio comparativo del folklore gallego con el de otras comunidades europeas(1), trata sobre la recurrente evidencia en la tradición popular de la regiones megalíticas europeas de un ser femenino de gran fuerza, responsable de la construcción de monumentos megalílicos o grandes rocas naturales asociadas a antiguos lugares de culto ‒algunos cristianizados‒, que remitirían a una antigua diosa que reúne algunas características tales como su ancianidad, el ser creadora del entorno geográfico de un determinado territorio y estar ligada a la siembra y la cosecha de cereal. Este ser, en Galicia, Asturias, León y Portugal es conocido como La Vieja.

Así, en Galicia o Asturias, según la tradición popular, distintos monumentos megalíticos fueron construidos por una vieja o una moura joven y hermosa que lleva las piedras sobre su cabeza mientras hila o teje al mismo tiempo. En el País Vasco es Mari o alguna bruja quien transporta sobre su cabeza, mientras hila, las piedras de ciertos dólmenes. En Menorca, una giganta porta sobre su cabeza una gran recipiente de agua relacionada con un culto en una taula. En Bretaña hay también leyendas sobre monumentos megalíticos que fueron construidos por hadas que llevaban piedras en la cabeza o en el delantal, mientras van hilando o tejiendo. En otras ocasiones es la Virgen o una Santa la protagonista de esta proeza. Un ejemplo significativo es el relativo a la legendaria construcción de una roca de 41 metros de altura y 70 de diámetro conocida como Peña Gorda, en Peña, Vitigudino, Salamanca, con tradición de tesoro escondido ‒un becerro de oro‒ y presencia de elementos de arte rupestre como huellas de pies y cazoletas. Es decir, aunque el monumento construido por este ser femenino sea en realidad una roca natural, parece indicar el haber sido un antiguo lugar de culto.

Si en Asturias es Cristobo de Milio Carrín quien recoge algunos ejemplos de las profundas raíces de la tradición de la Vieja en la Asturia transmontana, en La creación del mundo y otros mitos asturianos, en la región cismontana es Nicolás Bartolomé Pérez quien nos refiere la historia de La Griega que lleva rueca y huso mientras construye el canal de su molino o la creencia de que en la luna hay una mujer vieja hilando(2). En Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte(3) también tratamos sobre esta antigua diosa, exponiendo algún ejemplo recogido en Maragatería, y a quien identificábamos con la Gran Diosa que se manifiesta como Virgen, Madre y Anciana, en analogía con las fases lunares y como representación del eterno ciclo productivo: siembra, madurez y recolección. Como dice Mircea Eliade, la Gran Diosa es sustituida por diosas agrarias pasando a mostrar distintas facetas que buscan adecuarse al ciclo de la vida: «Empiezan a tener una historia patética, a vivir el drama del nacimiento, de la fertilidad y de la muerte»(4):

«La Luna “liga” entre sí, por su modo de ser, un sinnúmero de realidades y destinos. Armonías, simetrías, asimilaciones, participaciones, etc., coordinadas por los ritmos lunares, constituyen una “trama” sin fin, una “red” de hilos invisibles, que “liga” entre sí a hombres, lluvias, vegetación, fecundidad, salud, animales, muerte, regeneración, vida post mortem, etc. Por eso, en muchas tradiciones, la Luna, personificada por una divinidad o representada por una animal lunar, “teje” el velo cósmico o los destinos de los hombres. Fueron diosas selénicas las que inventaron el oficio de tejedor […] o se hicieron célebres en el arte de tejer […] o tejen vestidos de dimensiones cósmicas»(5).
Paisaje en el Monte de la Salsa de Rosales, en Omaña
En este blog ya hablamos de una moura constructora de megalitos en la tradición popular leonesa que cristianizada como la Virgen María dió origen al santuario de la Virgen del Camino. Hoy, sin embargo, vamos a tratar una versión conservada en un estado más puro, comparable a las anteriormente presentadas. Se trata de la Peña de la Moura, en el Monte de la Salsa de Rosales, que conocemos por uno de sus hijos más notables: César Morán Bardón:

Peña de la Moura de Rosales
«La Peña de la Mora.- Así llaman en Rosales a una peña enhiesta colocada en el monte de la Salsa, en la parte alta de la vallina de los Tagarros. Puede pesar unas quince toneladas y es fama que la subió encima de la cabeza una mora hilando desde el río hasta la altura en que se encuentra, unos mil quinientos metros de distancia. Tiene dicha peña unos dos metros de altura. Después de examinada bien su base queda la duda de si es natural o colocada. De todos modos la considero como un menhir, es decir, un monumento megalítico cuya significación y destino es todavía un enigma para los arqueólogos»(6).


Ciertamente, a la vista de la Peña de la Moura, no es fácil discernir si se trata de un menhir o una roca natural aunque lo segundo parece lo más acertado. Sin embargo aún en el segundo caso no se trataría de una peña cualquiera ya que, de acuerdo a la explicación popular de su existencia, sería obra, ni más ni menos, de la misma diosa Luna en forma de moura. Anteriormente vimos que algunas rocas naturales participan de la misma tradición, como la Peña Gorda de Peña, Vitigudino, Salamanca, con indicios que denotan su carácter como lugar de culto antiguo. Nuestra Peña de la Moura podría ser entonces una roca natural que tenía un significado especial para las personas que convivieron con ella durante siglos. ¿Qué tiene de especial respecto a otras peñas del entorno?

En las siguientes imágenes se identifican los picos que podrían utilizarse como referencias en el horizonte: Paxarín, Peña la Arena, Alto de la Cañada, Rosales, Peña Ubiña, Peña Ubiña Pequeña, Piquín de Filera ‒este nombre se lo he puesto yo‒, La Genestosa, Cerro de Pedroso, Pico Feliciano, Alto de la Viesca, Amargones, Peña la Muezca y Pico de Santiago. Entre estos, la Peña de la Moura observa alineamientos en los lunasticios al Norte con el cerro de Pedroso y Amargones, mayor y menor respectivamente, así como otro solar con Peña la Muezca en las fiestas de media estación que dan comienzo y fin al verano. Tres coincidencias entre 14 blancos posibles que suponen una probabilidad de que se deban meramente a la casualidad del 15,12% de acuerdo al cálculo expuesto en el artículo Evaluación estadística de observatorios astronómicos prehistóricos.








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(1) ALONSO ROMERO, F, Las mouras constructoras de megalitos: estudio comparativo del folklore gallego con el de otras comunidades europeas, Anuario Brigantino nº 21, 1998, pp. 11-28

(2) BARTOLOME PEREZ, N., La fiesta de Santa Brígida en León: una celebración invernal preludio de la primavera, Revista Folklore nº 293, 2005, pp. 147-161

(3) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 67-70

(4) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 388-389

(5) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 286-287

(6) MORÁN, C., Por tierras de León, Breviarios de la Calle del Pez, 2ª ed. (1ª ed. Colección Papalaguinda, 1987), pp. 43-44

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