Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

jueves, 3 de mayo de 2012

El tesoro de Tamba



Nuestra geografía está llena de lugares en los cuales existe la tradición de un tesoro enterrado: una gallina con sus polluelos de oro, unos bolos de oro con los que juegan los moros, una figura animal de oro macizo,... Casi siempre estas historias son interpretadas literalmente con respuestas que van desde la total incredulidad a una cata, por si acaso, en busca del tesoro fabuloso. Ahora recuerdo el pueblo maragato de Molinaferrera y el dicho “de Cantalarrana a Matalacuba cien cantarillas de oro están escondidas”: cuando arreglaron el camino que va a la central, removieron el suelo buscando las cantarillas; o Quilós, en el castro de Picón, donde se hizo una excavación para localizar su corza de oro... En ocasiones, los vecinos de algunos de estos pueblos se refieren a una familia, cuyo enriquecimiento es consecuencia del hallazgo de un tesoro. Sobre este tema os recomiendo la lectura de En torno de Camposagrado. . Leyenda, eruditismo y mitología heráldica en la montaña cantábrica de Juan José Sánchez Badiola.
Desde mi punto de vista, estas leyendas destaca un lugar, lo distinguen del resto. Esta es una de las características principales de los lugares sagrados, pero su presencia no implica necesariamente que se trate de un antiguo santuario. Sin embargo, mi propuesta es que una de las razones que singularizan estos lugares, que insisten en su gran valor simbolizado por el oro ‒tal vez fundamental para la articulación social o para la supervivencia de las comunidades humanas que contribuyeron a su creación, hace miles de años‒, es una especial relación con el paisaje, de manera que subrayan alineamientos lunares en los lunasticios, o solares en solsticios, equinoccios o fiestas de media estación, o estelares que señalan el acontecimiento de una festividad especial.

En esta entrada, voy a hablaros de uno de estos lugares: Tamba. Un dicho muy conocido de la montaña de Gordón dice:

Entre Tamba, Tambica y Tambicón,
las tres colladas que son,
hay un tesoro enterrado
que vale más que la ciudad de León
con toda su guarnición.
El que lo ha de encontrar tiene que ser
pata de oveja, punta de reja, y moza gaceta(1)

El topónimo Tamba nos remite a Llombera. Según un artículo de González García, Lllamazares Prieto y Miranda Pérez-Seona sobre los límites del Concejo de Fenar:

«No nos ha resultado difícil localizar este topónimo. Constatamos que las gentes de Brugos, Rabanal, Orzonaga y lugares próximos, nombran a los vecinos de Llombera como "los de Tamba" [...] Pero Tamba no es Llombera exáctamente, sino un paraja de su término, que se localiza sobre un importante farallón caliz que se yergue al Sur del pueblo. Allí, según la tradición oral, "vivieron los moros y jugaban a los bolos con bolas de oro". Dejando a un lado las leyendas, Tamba es un pequeño valle por el que discurre un arroyo en dirección E.-O. hacia el Bernesga. En su cabecera, hacia el N.E. están los parajes de El Castro y los Montecillos y hacia el Oeste recibe el nombre de El Valle del Soito»(2).

Sobre el castro de Tamba, también dicen:

«El Castro que domina este valle de Tamba fue un hábitat prerromano o romano que, sin duda, dio origen a a las leyendas mencionadas y que apenas ha sido estudiado [...] El castro de Tamba, hacia el Sur, se halla circumbalado por un tajo o desnivel natural del terreno de unos 10-15 metros; sobre este tajo, que no es sino el borde de un estrato calizo, se observan claros vestigios defensivos artificiales, a modo de muralla, que lo regularizan. Hacia el Este, son visibles los restos de una muralla de unos 2 metros de anchura y, por el Oeste, hay un aterrazamiento artificial rematado en un muro, a modo de talud. Por ser esta la zona más vulnerable, la defensa se ve reforzada con la existencia de un foso desde el que debía de partir el acceso al castro [...] Hacia el norte, que es la zona más elevada, se ha instalado una antena y se han construido recientemente unas casetas que, por asentarse sobre la roca caliza, no han dejado al descubierto ningún resto arqueológico. Próximo a la antena, se encuentra un sumidero u hoyo natural de unos 3 metros de profundidad y entre 1 y 1,5 metros de diámétro cuya sección es más o menos circular. Según la tradición oral de las gentes de Llombera este pozo fue excavado en la roca por los "moros" y por ello se le llama El Pozo de los Moros. Su origen natural, sin embargo, es indiscutible y su función antigua, si es que tuvo alguna, la ignoramos.
«En la superficie de la acrópolis son abundantísimos los molinos de mano, que también se encuentran en las laderas exteriores al recinto fortificado e incluso en la base del grtan farallón del norte. Abundan, asimismo, los molinos circulares, si bien, en menor proporción. Ambos tipos de materiales arqueológicos indican una ocupación permanente del castro y dan cuenta de algunas actividades económicas de sus gentes. También han aparecido "pequeñas piedras circulares pulimentadas y perforadas en el medio". Creemos que se trata de fusayolas. Por nuestra parte, hemos encontrado un fragmento de una de estas piedras perforadas, que tiene, en la cara conservada, dibujos geométricos grabados, semejantes a los de piezas encontradas en otros castros leoneses. También hemos recogido algunos fragmentos de cerámica de difícil clasificación por ser poco significativos y estar muy rodados»(3).

Luis Rojo Martínez, en el Valle de la Valcueva, añadía:

«El castro de Tamba, cuyos restos se esparcen por toda la cima de la montaña, son atribuidos por los comarcanos a los ubicuos moros, que en él jugaban a los bolos con piezas de oro, y excavaron un profundísimo pozo, todavía visible, para esconder sus fabulosas riquezas»(4).

Alto la Peña o Castro de Tamba
Resto de murallas del Castro de Tamba o Alto la Peña
Pozo de los Moros en el Alto la Peña
La Riba de Tamba(5) o Tanba consta como término del Concejo de Fenar en la confirmación de un fuero al Valle de Fenar realizado por Alfonso X en 1254: «En q fazian muchas merçedes al conçeyo de FFenar, Que jaz et /ntre tales terminos. Perlle cruz de Vega de Milleras, E perlla Riba de Arenas, / E perlla Riba de tanba, E pella riba de Utrera»(6). González García et al. ubican este topónimo en la parte alta del valle del arroyo de Menchinelares, entre El Alto la Peña y Peña Castro, que representan en la siguiente figura(7). El caso es que a mi esta identificación me recuerda mucho el emplazamiento descrito por la leyenda: “Entre Tamba, Tambica y Tambicón, las tres colladas que son...”, por lo que si a un lugar utilizado como importante e histórico mojón le añadimos el ser escenario de una tesoro fantástico, es fácil sentirse tentado a reconocer en él un monumento o lugar de culto de origen prehistórico. Recordemos la bien conocida función como punto límite entre comunidades humanas de los monumentos megalíticos(8).

Riba de Tamba. GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico,  Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, p. 93
Vista desde el Alto la Peña a San Mateo
Vista ¿desde un túmulo? en el Valle de Tamba a poniente (San Mateo parcialmenet oculto)
No conozco el emplazamiento preciso de este antiguo mojón del Concejo de Fenar, pero en la zona donde se considera su presencia se produce una alineamiento con el notabilísimo pico San Mateo en el lunasticio mayor Norte. El mismo pico establece un impreciso alineamiento en el solsticio de verano desde el Alto la Peña, donde se encuentra el famoso Pozo de los Moros. La propuesta es evidentemente discutible pues puede objetarse que la incertidumbre del emplazamiento del punto de observación permite acomodarlo para que se produzca algún alineamiento astronómico significativo suficientemente preciso. Es cierto.



--------------------------------------------------------------------------------------
(1) GONZÁLEZ, P., Leyenda de Tamba, http://www.llombera.es/leyendas.htm

(2) GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, pp. 90-91

(3) GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, pp. 91-92

(4) ROJO MARTÍNEZ, l., El valle de la Valcueva, León, 2001, p. 32, citado por BADIOLA, J.J., En torno a Camposagrado. Leyenda, eruditismo y mitología heráldica en la Montaña Cantábrica, Visión Libro, 2008, p. 144

(5) Tamba sería un topónimo con raíz prerromana *TAMARA, que para los autores significaría "coza alpina, majada" aunque también participa en hidrónimos, montes y nombres de poblaciones europeos. GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, pp. 103-104

(6) GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, pp. 85-87

(7) «así pues, la Riba de Tamba debe identificarse con Tamba, valle y castro estudiados. Su ubicación coincide casi exáctamente con la línea divisoria actual entre Fenar y Llombera. La Riba sería la loma sur del valle que es además un límite natural por ser una divisoria de aguas» GONZÁLEZ GARCÍA, J. M., LLAMAZARES PRIETO, M. T., MIRANDA PÉREZ-SEOANE, J., Límites medievales del concejo de Fenar. Estudio histórico-lingüístico, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Nº 69, 1987, p. 92

(8) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 22-32

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...