Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

jueves, 26 de abril de 2012

La Fuente de Faya



¿Por qué ciertas fuentes cuentan con tradición de curativas, o de aparición de xanas, mouras o encantadas en  días señalados? ¿En qué se diferencian del resto?  La Fuente de Faya es una de estas fuentes mágicas, habitada por un ser mágico cuyo recuerdo, tal vez, se pierde en los más profundo de la memoria colectiva popular.

«Se cuenta, aunque es una tradición que parece estar prácticamente perdida, que en Santa Lucía había una joven pastora que acudía a la fuente de Faya a colmar su sed en las horas más calurosas del verano, una vez recogido el ganado. Cada día, la joven escogía la frescura de la cueva que hay un poco más arriba para pasar la hora de la siesta. El lugar, armado por las paredes verticales de la estrecha hoz que lo recorre, ofrece un apacible refugio. Cuando el sol declinaba un poco, ella bajaba hasta la fuente que se abre en la grieta de la roca.
«La pastora, acunada por el murmullo del agua de la fuente, soñaba los sueños propios de las adolescentes, sobre todo sueños de amor, mientras el agua manaba rumorosa a la luz después de haber recorrido quién sabe qué recónditas oquedades.
«Un día ocurrió que entre las rocas de la fuente apareció el comienzo de un hilo de oro que refulgía entre las cristalinas y frías aguas. La sorpresa inicial de la pastora dió paso a su curiosidad y decidió coger un palo y bobinar el hilo de oro.
«Se dice que estuvo un buen rato bobinando y bobinando poco a poco y con suavidad, a medida que el hilo iba saliendo de la fuente. Pero, según parece, tal vez cansada de no encontrar el final del hilo, decidió cortarlo. Hay quien dice que lo rompió para seguir bobinándolo en otro palo, ya que el primero estaba repleto. El caso es que, una vez cortado el hilo, todo lo que había bobinado se convirtió en un sencillo hilo de bramante y oyó una voz que llegaba envuelta en el rumor del agua desde el fondo de la grieta rocosa lamentándose por lo ocurrido, porque si la pastora hubiera tirado un poco más, el hilo de oro hubiera sido suyo. También, quienes todavía lo cuentan -y ahora lo contamos nosotros- dicen que la voz era masculina, bien modulada y dulce, y que era la voz de un príncipe moro que se había quedado encantado, tal y como les ocurrió a muchos otros por estas tierras, bien en forma de piedra, árbol, río, fuente o pájaro.
«La pastora contó lo ocurrido y la gente pensó que el agua estaba envenenada, así que llevaron un cordero para que bebiese; el cordero bebió el agua, pero no se murió, tal y como esperaban los vecinos.
«El tiempo fue pasando y muchos se olvidaron de lo ocurrido, pero las jóvenes o mozas de Santa Lucía no lo olvidaron y, movidas por la esperanza de encontrarse con el apuesto príncipe que allí moraba encantado, iban hasta la fuente de Faya a beber agua.
«El tiempo siguió pasando y las mozas que acudían al lugar del manantial lo hacían porque deseaban encontrar el verdadero amor.
«Pero, ¿si el hilo de oro volviera a aparecer? Tal vez el príncipe o xano que allí habita encuentre otra moza o joven digna de su amor que tenga la paciencia necesaria de bobinar todo el hilo y rescatarlo de su encantamiento. Esperemos que así sea»(1).

Está fuente que el Mapa Topográfico Nacional traduce absurdamente como “Fuente del Haya”, está localizada en un paraje conocido como Faya Abajo(2), que junto a Faya Arriba, San Juan de la Casa y San Miguel, eran caseríos o poblados que al desaparecer, favorecieron el crecimiento de Santa Lucía(3). El texto que encabeza este artículo recoge, al parecer, una tradición popular relativa a esta fuente según la cual una pastora bobinaba un hilo de oro que salía de la fuente y que considero una metáfora de una corriente de agua de propiedades maravillosas. Un error cometido por la pastora debido a su impaciencia convierte el valioso hilo dorado en un vulgar hilo de bramante. Esta historia se repite en varios lugares.

Monolito en el camino a Fuente de Faya
Hace tiempo visité la fuente. Me llamó la atención encontrar por el camino un megalito o peña que podéis ver en la foto, aunque no he conseguido reconocer en él ningún potencial significado astronómico. Sin embargo, desde la fuente sí. Desde aquí sólo se ve un punto en el paisaje, muy conspicuo, que he identificado como el Collado el Campamento, el punto desde aquí más destacado de un monte muy accidentado, con varios picachos, cuyo pico con mayor altitud, aunque desde aquí no más elevado, es el Pico del Bregón. En este Collado el Campamento se produce la puesta del sol del solsticio de verano desde Fuente de Faya.

Nuestra tradición popular conserva, fosilizadas, creencias de un origen tan remoto que no podemos precisar. Creencia, por ejemplo, en las propiedades mágicas que adquiere el agua en el solsticio de verano y de las que carece el resto del año. El agua del mar, de las fuentes o de los ríos, el rocío,... todas las formas del agua son santas y milagrosas en la noche de San Juan, la fiesta cristiana que heredó la celebración del solsticio de verano. Otorga belleza, cura, previene contra enfermedades especialmente cutáneas, permite conocer el porvenir, favorece la prosperidad de plantas, protege y cura al ganado,...(4) La noche de San Juan es también una de las fechas especiales en la que se aparecen a los humanos mortales distintos seres fantásticos(5), tales como xanas, mouras o encantadas. El hecho de que desde esta fuente se produzca un alieneamiento solar en el solsticio de verano puede ayudarnos a entender por qué esta, y no otra, es el escenario de esta leyenda.
Fuente de Faya

Vista de el Collado El Campamento desde Fuente de Faya


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(1) GARCÍA, A., Santa Lucía de Gordón, " La fuente del hilo de oro", Diario de León, 10/8/1997

(2) http://www.santaluciadegordon.com/fuentes/fuentes.html

(3) CIMADEVILLA SÁNCHEZ, P., http://www.ayto-lapoladegordon.es/santalucia/

(4) CARO BAROJA, J. La estación de amor, Taurus, Madrid, 1986, 1ª ed. 1979, pp. 177-184

(5) CARO BAROJA, J. La estación de amor, Taurus, Madrid, 1986, 1ª ed. 1979, pp. 276-279

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