Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

martes, 10 de abril de 2012

La ermita de La Casa o de Peñafurada



Mi interés en este lugar surgió a partir de la descripción de su tradición por parte de Jose Antonio Balboa de Paz:

«leyenda que refieren en Tremor de Arriba acerca de la ermita de la Casa, erigida a unos diez kilómetros del pueblo, en una pradera entre montañas en la que se levantan piedras aisladas de extrañas formas. Una de ellas es una gran roca de más de diez metros de altura con una bóveda que sirve de refugio a los pastores. Se cuenta que hace muchísimos años, al levantarse, unos pastores vieron que alguien se había lavado en su palangana. En otra ocasión, un día de frío invierno, guardaron en aquella cueva el ganado y se fueron a otro refugio. A medio camino vieron luz en la cueva, regresaron y se encontraron con una pequeña y hermosa mujer que estaba lavándose la cara. Asustados, la dama les calmó diciendo que ella era la que había usado su palangana, tras lo que desapareció. Cuando regresaron al pueblo lo contaron a sus vecinos incrédulos; pero al invierno siguiente, a otro grupo le ocurrió lo mismo. Después de lavarse la cara, la mujer les daba las gracias. Esto sucedió varias veces. Un día en lugar de aquella señora apareció una pequeña imagen de piedra. Los vecinos de los pueblos de los alrededores construyeron allí una ermita, a la que se sube en peregrinación todos los 15 de agosto»(1).

Florentino-Agustín Díaz nos cuenta algo más:

«También las aguas del río podrían contarnos la leyenda azul de Ntra. Sra. de Peñafurada y San Roque, que tienen su ermita en unos montes de Posada, Torrecillo y Vegapujín. Nos la cuenta, al igual que otras curiosidades de este Valle, Rosario María Fernández Fuertes en un artículo titulado "El Valle Gordo de Omaña", publicado en "Narria". Nos recuerda la tradición de aquella vigencita, cuya imagen encontraron unos pastores ‒siempre la Virgen y el pastor en nuestras evocaciones marianas y campesinas‒, en una hornacina abierta en la roca que llaman Peñafurada. Las devotas gentes de dichos pueblos trajeron la imagen a Posada, pero sin que nadie supiera cómo la imagen desapareció de la iglesia para aparecer de nuevo en la peña. Así comprendieron los vecinos que era voluntad de la divina Señora se le diese culto en el montaraz paraje de su aparición, levantando una ermita junto a la famosa roca... Ya se han perdido, no seguramente en el recuerdo, muy antiguas costumbres relacionadas con esta ermita; se ha perdido su rica hacienda, se ha disuelto su cofradía; la casería, aneja, de la caridad y la asistencia al peregrino, se ha arruinado, pero se conserva la ermita con la solemnidad religiosa del 15 de agosto, víspera, a su vez, de otra solemnidad en honor de San Roque... Y si se han enfriado o desaparecido costumbres relacionasa con una tradición piadosa, popular y concejil, en los corazones de Posada, Torrecillo y Vegapujín, sigue viva la luz de Ntra. Sra. de Peñafurada»(2).

Sobre su romería hay también algunas notas de prensa, desde Omaña(3) y desde El Bierzo(4).

Así que me decidí a indagar algo más. La ermita se encuentra en Omaña entre Tremor de Arriba, al Sur, y Vegapujín, Posada y Torrecillo, al Norte. Salí desde Tremor en busca de la ermita y la cueva famosa. La ermita, como ya imagináis, fue fácil de encontrar. Pero la cueva... Esta vez no di con ella, aunque sí encontré algunas peñas con concavidades, muy curiosas. La siguiente vez salí desde Posada, habiendo preguntado a los paisanos por su emplazamiento y con su descripción por parte de Álvarez Rubio en mi cabeza. Por lo que me dijeron, es pequeña, casi pasa inadvertida, por lo que difícilmente podrían haberse cobijado en ella pastores.

«El camino directo para llegar a Peñafurada arranca de Posada y sube primero al Alto del Pando [y 6 kilómetros más tarde] Enseguida alcanzarás la ermita y el promontorio que llaman Peñafurada. En su caída occidental hay una roca enhiesta, con dos oquedades gemelas, semejando la espadaña de una iglesia. No encontraras el peñasco fácilmente por la abundancia de robles y matorral que lo ocultan. La tradición relata que en uno de los orificios apareció la imagen de la Virgen [...] A este lugar se le conoce desde siempre como la Casa de los Ríos y a su patrona se le llama La Virgen de la Casa»(5).

Vista desde el Alto del Pando hacia Peñafurada y el Teleno, al fondo, tocando el cielo
El camino desde Posada me gustó más. Una vez alcanzado el Alto del Pando se abren unas vistas impresionantes, con el Monte Teleno al fondo, en una posición destacada, acompañado por los Montes Aquilanos a poniente. Abajo, la Peña Furada... ¡Bueno! ¡Juzgad vosotros mismos la belleza del paisaje a partir de las fotos! Esta vez sí ‒creo‒ haber encontrado la Casa de los Ríos.

Ermita de la Casa y Peñafurada, detrás
Interior de la ermita de La Casa
Peñafurada
Ermita de la Casa de Peñafurada
Rocas cóncavas en Peñafurada, hacia oriente
La Casa de los Ríos (creo)
Alvárez Rubio, también recoge las Ordenanzas de 1751 que regulan el lugar y su culto: «Los lugares de Vegapujín, Posada y Torrecillo tienen en común una casería y hospital con una ermita que se dice Nuestra señora de Peña Forada. Y que todos los montes, prados y tierras de la dicha Casería son propios de los dichos tres lugares y les toca nombrar cada tres años un casero, que se los da dicho concejo para el sustento de los ganados de la Virgen y los suyos propios. Y que el dicho casero tiene obligación de dar posada y lumbre y no otra cosa a todos los pasajeros que lo pidan a tiempo» y que «es costumbre que el concejo y vecinos de estos tres lugares han de ocurrir a la festividad. Que se ha de dar una limosna de pan de centeno y un trago de vino a los pobres que se hallasen en la festividad. Que a los vecinos y cofrades se les dará una bolla de trigo, tres tragos de vino y una tajada de queso. Que el vino se costeará dejando pasar ganado forastero en los montes de la casería. Que para ir por el vino, los mayordomos han de llevar dos bueyes de los que tuviese la compañía de la Gloriosa Virgen y que el casero ha de dar un queso de dos libras a los mayordomos y estos, al casero, una cañada de vino en cuanto lo traigan»(6). Según este autor y montañero, «Actualmente, cada quince de agosto, se celebra la romería que incluye procesión, misa y comida campestre. Encabezan la marcha los pendones que, en aquellas alturas, suelen flamear con brío. Detrás va la Virgen portada en andas, por el camino de Tremor adelante, hasta un lugar que cae justamente frente al peñasco donde dicen que se apareció. La Virgen de La Casa es patrona de los dos valles. En el siglo XVIII, los pueblos de Tremor, Posada, Vegapujín y Torrecillo sufragaron la talla por suscripción pública.
«Aún pervive una curiosa creencia en los poderes curativos de esta roca de Peñafurada. Los romeros capaces de acercarse a ella acostumbran a llevarse un pedacito que, cuando conviene, introducen en la boca para que sirva como analgésico»(7).

En Teleno. Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte, reflexionábamos sobre la recurrencia de apariciones marianas a pastores, una tradición cristiana que hunde sus raíces en otras más antiguas en la que señoras luminosas se aparecen en grutas, árboles, peñascos, fuentes,... en fechas especiales como el solsticio de verano(8):

«As aparições da Senhora de Fátima são mais outras aparições de mouras encantadas, num contexto moderno. São inúmeros os exemplos de “rumores” que tanto se referem ao apacimento de uma moura, como de Nossa Senhora […] exemplos em que as duas aparições se condundem e onde, para além de se reafirmar o seu vestígio pagão, às mouras também se ofrecem sacrifícios e flores. As mouras e Nossa Senhora são igualmente confundidas quando, por vezes, se diz que esta leva uma pedra à cabeça […] Por outro lado, o tipo de local –gruta, árvore (como é exemplo a azinheira), penhasco, poço, mina, caminho, fonte, etc.– a descrição da aparição –uma senhora resplandeciente, muito branca e bela– e um, ou outro ponto, não menos importante –como aparecer a pastores ou jovens das populaçãos rurais, o segredo a manter, etc– são outros tantos elementos que se repetem nestes dois géneros de aparições. Curiosamente, em Vila do Conde, em São João, o Sol nasce a bailare dá três voltas sobre si propio, à semelhança do que se diz ter acontecido em Fátima, na última aparição de 13 de Outubro de 1917 [...] Estas festividades [solsticiais] bem como as dos outros santos, Stº Antonio e S. Pedro, estão em íntima conexão com as aparições de mouras e o seu significado é exactamente o mesmo. E estão em íntima conexão com o que dissemos acerca da relação entre as aparições de Nossa Senhora de Fátima e todo este corpus mítico»(9).

También reparábamos en la extendida y antigua interpretación antropomorfa de monumentos megalíticos y rocas naturales(10) que Chris Scarre apunta:

«Durante más de doscientos años, los anticuarios y los arqueólogos han reflexionado sobre el significado de la construcción megalítica. ¿Por qué se emplearon piedras de tamaño tan extravagante cuando las pequeñas piedras en hiladas regulares de mampostería habrían sido más fáciles de manipular? Se podría proponer un gran número de explicaciones, y entre ellas se encuentra la de que algunos de los bloques monolíticos, quizás muchos, eran considerados en cierta manera representaciones de seres humanos. Esto puede ilustrarse a partir del gran número de piedras que se tallaron con características humanas o se modelaron con semejanza a la forma humana [...] ¿Podría ser que la tradición megalítica tuviera sus orígenes en la tradición de tratar a ciertos bloques megalíticos como si fueran “humanos”? Esta idea toma peso al examinar la tradición popular que ha atribuido habitualmente cualidades humanas a los monolitos megalíticos. Así, como vimos antes, el círculo de piedras Merry Maidens en Cornualles era interpretado como un grupo de mujeres jóvenes atolondradas convertidas en piedra por bailar en el Sabbath. Asimismo, las hileras de piedras de Carnac a veces han sido vistas como soldados romanos petrificados a través de la intervención divina para frustrar su persecución de Saint Cornély. Los datos etnográficos también apoyan la idea de que los monolitos megalíticos son considerados a veces representaciones de personas. El pueblo merina de Madagascar, por ejemplo, llama a ese tipo de piedras valotahy o “piedras-hombre”»(11) 

y Mircea Eliade resuelve:

«El antropólogo inglés Hutton cree que estos monumentos megalíticos funerarios –frecuentes en las tribus no civilizadas de la India– tienen por misión “fijar” el alma del muerto y servirle de morada provisional cerca de los vivos; esto le permite influir en la fertilidad de los campos por las fuerzas que su naturaleza espiritual le confiere y, al mismo tiempo, le impide errar y hacerse peligrosa […] desde el punto de vista morfológico, se les puede comparar con los megalitos y menhires prehistóricos europeos […] cuando se trata de una muerte violenta (por rayo, serpiente, tigre) se erige el monumento en el lugar mismo del accidente […] Esto último revela el sentido originario de los monumentos líticos funerarios, porque la muerte violenta deja un alma agitada y hostil, llena de resentimientos […] la piedra funeraria se convierte así en un instrumento de la vida contra la muerte. El alma “habita” la piedra, como en otras culturas habita la tumba, que, por las mismas razones, es considerada como la “casa del muerto” […] “las piedras son el espíritu petrificado de los antepasados” [...]»
«Hay rocas que representan o encarnan dioses, antepasados o héroes “civilizadores” […] Los khasis de Assam creen que la gran madre del clan está representada en los dólmenes (maw-kynthei, “piedras femeninas”) y el gran padre en los menhires (maw-skynrang, “piedras masculinas” […] En otras áreas culturales, los menhires encarnan incluso la divinidad suprema (uránica)»(12).

Curiosamente, una de las figuras que frecuentemente encarna estos monumentos pétreos, naturales y artificiales, es un pastor o pastora:

«En Huelva hay un dolmen de la Pastora, y en Valencina, Sevilla, un dolmen de la Cueva de la Pastora. La Peña de la Pastora, en Fresneda de la Sierra, Burgos, es una estela con figura humana labrada en una roca. Pierre de la Bergère –pastora en francés–, en el pueblo de Salvan, Suiza, fue el lugar desde el cual Marconi hizo su primera transmisión radio. En Francia están el menhir conocido como “La Pierre du Hochu” o “Pierre à la Bergère” localizado en la parte oeste del bosque de Domnaiche cerca del pueblo de Lusanger (Loira Atlántico), el dolmen “du Malroch” o “de la Bergère” en Montluçon (Allier) y la desaparecida “Pierre à la Bergère” en Allouis. También en Draguignan, Var, en la Provenza participa una pastora en la leyenda relativa al dolmen Pierre de la Fée, según la cual un hada se disfrazó de pastora y enamoró a un mozo con el que acordó casarse con la condición de que la boda se celebrara sobre una mesa con tres rocas de la cual hizo un dibujo. El hombre lo intentó pero no lo consiguió, pagándolo con la vida: el hada/pastora lo convirtió en piedra. En Monsal Dale, Derbyshire, Inglaterra, la pastora de The Warren Stone se suicidó para evitar ser raptada por un gigante, que fue convertido en piedra como castigo. En Bidarrai, Pirineos Atlánticos, Aquitania, cuenta una leyenda que una pastora desapareció y que fue hallada en el interior de la cueva de Harpeko Saindua convertida en piedra. Las pastoras aparecen frecuentemente en las leyendas fantásticas, y muy especialmente en aquellas sobre apariciones de la Virgen María, que incluso cuenta a la Divina Pastora como una de sus advocaciones»(13).

Desde la publicación del libro hemos avanzado, y hemos reconocido la figura ancestral del pastor divino en el Indra védico. En el estudio que le dedicamos, concluíamos:

«Tenemos entonces claramente definidos en nuestro relato mítico los dos caras opuestas y complementarias de la divinidad suprema del cielo. ¿Cuál es el elemento central? Este son las vacas, cuyos cuernos revelan que son símbolo de la Luna y que además representan a las aguas. Cuando han sido capturadas y retenidas por el dios celeste son nubes henchidas de agua que impiden que los rayos del sol alcancen la tierra. Indra, al liberarlas, hace que se dirijan al suelo convertidas en agua, despejando el cielo azul y permitiendo que la luz del sol caliente y de vida a la vegetación. Indra, con su luz, derrota al espíritu maligno del invierno, da paso al verano, libera las vacas y las dirige al suelo. Indra es el Pastor Divino lo cual nos proporciona una posibilidad de interpretación de las numerosas tradiciones de pastores y pastoras a los que se aparece una señora luminosa o las múltiples rocas o monumentos megalíticos que la tradición ve en forma antropomorfa, y particularmente como pastor o pastora»(14).

Ahora que tenemos el contexto mitológico, cultural, histórico y prehistórico de la leyenda de la aparición a unos pastores de la Virgen, en forma luminosa, en una roca singular asimilada a una cueva y conocida como la Casa de los Ríos, podemos pasar a estudiar su potencial astronómico.

El paisaje es especialmente rico a poniente con los montes de Bicicuenda, Infiernos, La Fana, Campa Grande y Miromalo. Al Sur, muy lejanos, se reconocen la Cabeza de la Yegua, el Alto de las Berdiaínas, Pico Tuerto y la Guiana. Al este, poco pronunciado, el Suspirón.
Vista desde la ermita de la Casa al Suspirón
Vista desde La Casa hacia La Guiana y Bicicuenda
Vista desde La Casa a poniente
Desde la Casa del Río se producen alineamientos en los lunasticios mayor y menor Norte sobre Miromalo 2 y La Fana, respectivamente. También podrían admitirse alinemientos en las fiestas de media estación y en el solsticio de invierno sobre Bicicuenda —con precisión bastante pobre— y un pequeño pico de este monte hacia el Sur que vamos a denominar Bicicuenda 2 —si bien, es bastante menos destacado que los otros que estamos considerando‒. La Fana podría ser referencia compartida pues en él se pone el Sol de las fiestas de media estación de Beltaine y Lugnasad desde el lugar donde se emplaza la ermita, lo que estaría en consonancia con su advocación y podría estar indicando que se construyó sobre un lugar de culto anterior. Desde aquí también se produce el alinemiento en el solsticio de verano sobre Miromalo. Recordemos que los lunasticios norte, tanto mayores como menores, siempre presentan una Luna llena en el solsticio de invierno y una Luna nueva en el solsticio de verano(15).



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(1) BALBOA DE PAZ, J.A., Mitos y supersticiones, Biblioteca leonesa de tradiciones, Diario de León, Edilesa, 2009, pp. 33-34

(2) DIAZ GONZALEZ, F.A., De la Omaña y sus hijos, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, nº 49, 1982, p. 67

(3) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, M. L., El Valle Gordo se engalana. Gentes de Omaña y el Bierzo acuden cada verano a Posada a la romería a recoger las bollas de San Roque, pequeños panes bendecidos, Diario de León 8/8/2010, http://www.diariodeleon.es/noticias/revista/el-valle-gordo-se-engalana_545790.html

(4) Tremor portará su pendón monte a través hasta la ermita de Peñafurada, Diario de León 12/8/2010

(5) ÁLVAREZ RUBIO, J., Omaña. Pueblos, paisajes y paseos, Edilesa, 2007, pp. 96-98

(6) ÁLVAREZ RUBIO, J., Omaña. Pueblos, paisajes y paseos, Edilesa, 2007, pp. 98-99

(7) ÁLVAREZ RUBIO, J., Omaña. Pueblos, paisajes y paseos, Edilesa, 2007, p. 99

(8) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 240

(9) FRAZÃO, F., MORAIS, G., Portugal, mundo dos mortos e das mouras encantadas, 1 y 2, Apenas Livros, 2009, pp. 10-38

(10) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 24

(11) SCARRE, C., Nuevos enfoques para el estudio de los monumentos megalíticos de Europa Occidental, en PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, pp. 12-23

(12) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 334-337

(13) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 30-31

(14) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Quién es el dios Teleno. Indra y el dragón Vritra, Asturiensis Prouincia Indigena, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/12/quien-es-el-dios-teleno-indra-y-el.html

(15) SIMS, L., The 'solarization' of the moon: manipulated knowledge at Stonehenge, Cambridge Archaeological Journal, 16, 2, 2006, pp. 202-204; «En el solsticio de junio, la Luna es llena cuando está lo más lejos hacia el sur, y nueva cuando está lo más lejos hacia el norte. Con el solsticio de invierno, por otra parte, sucede lo contrario. Esto significa que en el hemisferio norte, la Luna llena del solsticio de verano –o más precisamente la Luna llena más próxima al solsticio de verano, que puede ocurrir hasta dos semanas antes o después del propio solsticio– nacerá o se pondrá en, o cerca de, el límite sur de sus movimientos mensuales. A la inversa, la Luna llena del solsticio de invierno será en o cerca del límite norte» RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, 272-273

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