Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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domingo, 18 de diciembre de 2011

Quién es el dios Teleno. Indra y el dragón Vritra

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En el capítulo anterior habíamos señalado algunos paralelos entre el Marte latino y el Indra védico.
Indra es una de las divinidades védicas más importantes. Como védico me refiero al periodo histórico correspondiente a los vedas, los escritos más antiguos del hinduismo, entre el 1700 a.C. al 500 a.C. Después de matar al dragón Vritra con su arma, el rayo o vajra, y acceder al soma, logró liberar las aguas y se convirtió en el dios supremo(1).

De acuerdo a la metodología que hemos definido en el capítulo inicial vamos a intentar reconocer su carácter en relación con el Marte latino en el contexto de un relato mítico y el más importante es aquel en el que dio muerte al Dragón Vritra. Dice el Rig-Veda:

Proclamaré las antiguas hazañas de Indra, la primera que logró el portador del trueno.
Mató al dragón, liberó las aguas, y abrió los canales de los torrentes de la montaña.
Mató al dragón que descansaba en la montaña: su rayo celeste atronador que construyó Tvastar.
Como vacas mugiendo en rápido movimiento descienden las aguas hacia el océano.
Impetuoso como un toro, tomó el Soma y en tres cuencos sagrados bebió sus jugos.
Maghavan [Generoso, epíteto de Indra] cogió el rayo como arma, y golpeó hasta la muerte al primogénito de los dragones.
Cuando, Indra, tu has matado al primogénito del dragón, y superado los encantamientos de los magos,
entonces, dando vida al Sol, y al Amanecer y al Cielo, ya no encuentras enemigo que pueda oponerse a ti.
Indra con su grandioso y mortífero trueno golpeó y rompió en pedazos a Vritra, lo peor de los Vritras.
Como tronco de árbol con las ramas cercenadas, yace postrado el Dragón en el suelo.
Él, como un débil guerrero demente, desafió a Indra, el gran héroe que mató a muchos.
El, sin acusar los golpes de las armas, aplastó las fortalezas hechas añicos al caer.
Sin pies y sin manos todavía desafía a Indra, que lo golpea con su rayo entre los hombros.
Emasculado el que se creía el más vigoroso, así Vritra yace despedazado.
Ahí, como un río de riberas anegadas, las aguas se atreven a fluir sobre él.
El Dragón yace a los pies de las corrientes que Vritra con su enormidad había contenido.
Entonces, humillada la fuerza de la madre de Vrtra: Indra ha lanzado su mortífero rayo contra ella.
La madre estaba encima, el hijo debajo y como una vaca al lado de su ternero yace Danu.
Envueltos por corrientes imparables fluyendo sin descanso adelante.
Las aguas se llevan el cuarpo sin nombre de Vritra: el enemigo de Indra se sume en una larga oscuridad.
Guardados por el Dragón estaban las esclavas de los Dasas, las aguas estaban cautivas como las vacas por el ladrón.
Pero él, cuando golpeó a Vritra, abrió la cueva donde las corrientes habían estado prisioneras.
Como la cola del caballo para las moscas que le incomodan, Oh Indra, así le golpeaste con tu rayo.
Tú has recuperado las vacas, has ganado el soma; tú has dado curso a los Siete Ríos.
No le valió el relámpago, ni el trueno, ni el granizo o la niebla con la que se había envuelto:
Cuando Indra y el Dragón se esforzaban en la batalla, Maghavan obtuvo la victoria para siempre.
¿A quien viste para vengar al Dragón, Indra, que el miedo poseyó tu corazón cuando lo mataste;
que, como halcón atemorizado a través de las regiones, cruzaste los noventa y nueve ríos?
Indra es el Rey de todo lo que se mueve y de lo que no se mueve, de las criaturas domésticos y cornudos, el portador del Trueno.
Sobre todos los hombres el gobierna como Sovran, conteniendolos como los radios dentro de la llanta de la rueda(2).

En el relato Indra se enfrenta con su arma el rayo a Vritra, al que vence, mata y descuartiza. Mircea Elide identifica a Vritra: «Este no es el lugar para abordar el problema de "Vritra-Varuna", y no haremos más que recordar que estas dos entidades tienen más de una característica en común. Incluso si ignoramos la probable relación etimológica entre los dos nombres, es un punto importante que encontramos a ambos en referencia a las aguas, y especialmente a las "aguas contenidas" ("el gran Varuna ha ocultado el mar..." R.V., IX, 73, 3); y que Vritra, como Varuna, es a veces llamado mayin, "mago"»(3). De esta manera, uno de los significados de este mito sería la sustitución de una divinidad suprema decadente por una joven y vital. De hecho, Mircea Eliade, citando a Kuiper(4)sostiene que «es probable que, en época antigua, el combate entre Indra y Vritra constituyera el argumento mítico-ritual de las fiestas de Año Nuevo, que aseguraban la regeneración del mundo»(5). Con la liberación de las aguas está relacionado el triunfo de la luz, del sol, del amanecer.

Por lo tanto, para profundizar un poco más en este relato mítico debemos averiguar más cosas sobre Varuna. Varuna, en un principio, es el Dios del Cielo. En este sentido equivalente al iranio Ahura o al indoeuropeo Dyeus(6), o bien una evolución concreta de Dyeus, (del sánscrito div, “brillar”, “día”, dyaus, “cielo”, “día” ) el toro del cielo, “Dios Padre” consorte de la diosa “Tierra Madre” Prthivi, que hasta entonces se había manifestado demasiado omnipresente, omniscente, pasivo y desinteresado por las necesidades de los mortales(7). Aún así, Varuna mantiene en un principio su condición como dios supremo todopoderoso, un rey de hombres y dioses que todo sabe y que todo ve. Destruye enemigos demoniacos, adivino, mago, benevolente. Se dice que tiene un único ojo: el Sol, o que tiene miles de ojos, sus espías que envía desde el cielo para conocer todo lo que acontecer y que evocan las estrellas que cubren el firmamento con el que Varuna se identifica. El caballo que en todos sitios es un símbolo de soberanía debía ser matado para Varuna. Sin embargo, progresivamente esta divinidad única y suprema se va polarizando, y Varuna comienza a asociarse con la oscuridad, con la noche, con la vejez, la quincena en la que la luna mengua está consagrada a él y comienza a adquirir rasgos malévolos y siniestros, mientras que su contrario y complementario, Mitra, que en el Rig Veda significa “amigo” y que en un principio parece identificarse con el sol, pasa a representar el cielo diurno, un dios de paz. Mitra pacifica al cruel Varuna, que es representado como un justo, calvo, de ojo amarillo y viejo. Con Mitra, Varuna es frecuentemente invocados de manera conjunta para permitir que las personas muera sólo cuando son viejos, son los guardianes de la ley y el orden, soportan tierra y cielo, o tierra, cielo y aire, regulan las estaciones, castigan la falsedad, pero son benevolentes con el penitente. Varuna es un dios que liga con una cuerda. Puede curar o hacer enfermar a quien castiga: tiene dos cuerdas, una benevolente y la otra terrible.En el periodo védico tardío, cuando el dios toro Parjanya(8) ya ha asumido el papel supremo, consorte de la Tierra y fertilizador, a Varuna ya sólo le queda el dominio de las aguas, siendo destacable su relación con el estancamiento. Sus hijas son serpientes(9).


Esta es la prehistoria de nuestro mito del combate mortal entre Vritra e Indra en la que hemos definido el carácter de Vritra, una versión demoniaca del antiguo dios del cielo. Pero... ¿quién es Indra?

En el mundo iranio, Mithra pasa a tomar un papel más activo, opuesto al Toro Divino y armado con el rayo, el vazra, consigue que caiga el agua y fertilice la tierra(10). Sin embargo, en los Vedas este papel corresponde al poderoso Indra. Es el dios más invocado. Es el dios de la tormenta, el dominador de los demonios de la sequía o oscuridad con la consecuente liberación de las aguas y el triunfo de la luz. Es el dios de la batalla. Su panza está llena del soma al que es adicto y que le proporciona sus poderes divinos. Le estimula para acometer hazañas cósmicas, como soportar tierra y cielo, o extender la tierra, asesinar al dragón o Vritra, o la conquista de enemigos. Tiene el pelo y la barba rojizos. A veces es descrito como dorado, o con armas doradas. Sus brazos, que portan el rayo (vajra), son largos, grandes, fuertes y bien definidos. El vajra es el arma exclusivamente apropiado a Indra, y es descrito como metálico, dorado, rojizo o brillante. También es referido como una piedra o una roca. El relámpago en la mano de Indra es comparado con el sol en el cielo. A veces se dice que Indra está armado con arco y flechas, un gancho con el que otorga la riqueza o que utiliza como arma. Utiliza un carro dorado y más rápido que el pensamiento del que tiran dos corceles rojizos, o hasta cien, cuyos ojos son el sol. Tiene un gran apetito: llega a comer hasta 300 bufalos tostados por Agni. A menudo se habla de su nacimiento, que al producirse, ilumina el cielo como el rayo que se abre desde las nubes tormentosas. Entonces montañas, cielo y tierra temblaron, y todos los dioses tuvieron miedo. Su madre es una vaca y él, un toro. Su madre es Nistigri, epíteto de Aditi, o Ekastaka, hija de Prajapati. Indra tiene el mismo padre que Agni, que es hijo de Dyaus y Prthivi. Su padre hizo su rayo. Indra bebió soma en la casa de su padre, ofrecida a él por su madre. Mató a su padre para robar el soma, lo que produce la hostilidad de los dioses. Se dice que fue creado por los dioses como destructor de demonios, o también que soma es su generador, o que él y Agni provienen de la boca de un gigante-mundo, o que él, junto como Agni, Soma(11) y Paramesthis fueron creados por Prajapati. El Sama Veda identifica a Indra con el sol y a Vritra con la luna. A veces tiene una apariencia gigantesca. No tiene rival. Es el más fuerte. Incluso los dioses más antiguos están ahora subordinados a él. Incluso Varuna y Surya(12) están sujetos a sus órdenes. El es reclamado para destruir los enemigos de Mitra, Aryaman y Varuna. Es el rey de todo el mundo, de todo lo que se mueve y respira. Es el monarca universal. Tanto es joven, como no tiene edad, como es viejo. Estimulado con el soma y escoltado por los Maruts(13) entra en combate con el jefe de los demonios de la sequía, frecuentemente denominado Vritra, "el que obstruye" y también ahi la "serpiente" o "Dragón". Indra, además de Vritra, mató a otros demonios como Urana o Visvarupa, que tenía tres cabezas y 6 ojos. Se dice que barre los Asuras con su rueda. Con la muerte de Vritra, hace visible al sol en el cielo. Indra crea los relámpagos de las tormentas y hace que caiga la lluvia. Separó cielo y tierra como consecuencia de su victoria sobre el demonio. Indra es invocado antes de la batalla. Indra tuvo un conflicto con Usas(14), destrozando su carro con su rayo lo que implica una oposición de la luz del rayo con la del amanecer del sol. Se le adscriben acciones de Varuna. Indra, en los Vedas, parece haber tomado el lugar de Dyaus(15).

Agni es el hermano gemelo de Indra, lo cual parece repetir la dualidad Mitra-Varuna o la de los gemelos Asvins(16). Pusan(17) es también su hermano. Su esposa es Indrani. Está asociado con varios dioses, principalmente los Maruts. Con Agni, Indra está más frecuentemente ligado como divinidad dual que cualquier otro dios. También está ligado con Varuna, y Vayu(18), menos frecuentemente con Soma, Brhaspati, Pusan y Visnu(19), que es su amigo fiel y a veces lo ayuda en su lucha con los demonios. A veces se identifica con Surya, o recibe el epíteto de Savitr(20).

Este papel destacado de Agni(21), el dios tripartito del fuego, la luz tanto del amanecer como del relámpago y amigo de los hombres(22) nos complica las cosas a la hora de reconocer a Marte en el panteón védico. Es hermano gemelo de Indra, pero es difícil discernir cuál de ellos responde a la componente luminosa y cuál a la oscura. Por una parte se ha dicho que Varuna está íntimamente relacionado con Agni(23). En un himno del Rig Veda Varuna, Soma y Agni fueron convencidos por Indra para que le ayudaran en su lucha contra Vritra estando anteriormente del lado del demonio al que llamaban padre(24) y en otro que «Agni, Soma, Varuna, todos ellos fuera. Su imperio ha sido derrocado... Estos Asuras han perdido su poder mágico»(25). Incluso Agni es descrito como “serpiente furiosa”(26) y identificado con el maléfico Rudra(27), que parece una versión oscura de Indra. Sin embargo, también Indra se identifica con Varuna Yo Varuna, soy Indra»(28), de hecho, como hemos visto, lo reemplaza. Pero además, Agni también utiliza con mucha frecuencia el epíteto de Indra, "asesino de Vrtra", y es invocado como asesino de demonios y el que aleja el mal(29). De hecho, Gonda advierte «Esta relación entre Mitra y Agni es, de hecho, un punto que no parece haber siempre atraido la atención que merece. ¿No debe tener alguna importancia la afirmación RV 5,3,1 "Tú, Agni, eres Varuna, cuando naces, tú te conviertes en Mitra cuando has sido encendido o inflamado"?" La relación entre Agni y Mitra se pone de manifiesto en himnos del Rig-Veda en las que se ruega por protección contra enemigos demoniacos»(30). Agni muestra un carácter ambivalente con el que nos vamos a encontrar en otros capítulos. También en el Atharva-Veda se dice «Agni se convierte en Varuna en el atardecer; naciendo en la mañana es Mitra»(31).

Llegados a este punto, necesitamos una recapitulación. Hemos visto la evolución de Varuna, cómo se transforma de dios supremo del cielo a la componente nocturna, lunar y maligna del cielo, a aquel que retiene las aguas, en el dragón Vritra. Hemos visto también cómo después del conflicto con Vritra, Indra asume el papel de dios supremo, se acentúa su carácter guerrero cuya misión es alejar el mal. También que se asocia a una figura polifacética, Agni, en la que queremos ver una réplica del dualismo Mitra-Varuna pero cuyos aspectos opuestos y complementarios nos cuesta delimitar. A pesar de ello, Oldenberg dice que «Hay una diferencia perceptible entre ambos. La fuerza invencible resalta más en el caso de Indra, es la sabiduría en el caso de Agni. El primero es un gran guerrero, el último, el gran sacerdote»(32).

Sin embargo, hay un contexto en el que los rasgos y atributos de los participantes está perfectamente definido, un contexto análogo al romano estudiado en el capítulo anterior y como aquel, íntimamente relacionado con la transición estacional invierno-verano y con el comienzo del año. Se trata del combate entre Indra y Vritra, con el que empezábamos el capítulo.

Por una parte, está claro que nos es Indra la divinidad atmosférica. Es Vritra quien se sirve de los elementos atmosféricos: relámpagos, truenos, granizo y niebla para defenderse. Indra sólo cuenta con una arma, el vajra, que se identifica al rayo pero también con el sol del cielo. Indra no es aquí un dios de la tormenta, es un dios de la luz. Hay otro elemento interesante con el que nos vamos a encontrar más veces. Vritra, vencido, ha perdido manos y pies. Un intresante artículo de Adolfo Zavaroni analiza los motivos de manos extendidas y huellas de pies en varios petroglifos escandinavos, italianos, españoles y franceses(33) en el que defiende que las huellas de pies aluden al viaje del divino psichopompos, el redentor de las almas que debe regresar a la tierra, mientras que la mano abierta, es un símbolo de resurrección por excelencia y del dios de la fecundación. Un dios que ha perdido manos y pies es un dios inutil, que ya no puede ejercer su función. Aguilar i Matas sostiene que el destronamiento «el destronamiento de Varuna por Indra puede difícilmente separarse del hecho de que Varuna es el dios tutelar de los ari. Como Varuna es el dios de los ari debe ser destronado por Indra, el dios de los suri, en una sociedad en la que los ari son una élite en descrédito, mientras que los suri eran en todas partes elogiados, el dios de los ari estaba destinado a perder su hegemonía»(34). Sin embargo, y sin que esto suponga el descrédito a esta conclusión, pienso que el significado fundamental de este destronamiento de Varuna-Vritra por Indra es el de la renovación periódica de dios. Los nombres que utilicen cada una de las partes es lo de menos, porque los vamos a encontrar en todas las culturas.

De acuerdo a lo visto, el equivalente de Marte no es Indra, sino Varuna, la faceta oscura e invernal del dios del cielo que ante la evidencia de su decadencia es necesario exorcizar para que un nuevo ciclo de comienzo. La expulsión la realiza el nuevo dios del cielo armado con la luz que disuelve la oscuridad. Indra, por tanto, sería equivalente a Quirino, el nuevo Marte. Sin embargo, Quirino fue Rómulo deificado, un mortal que ha ascendido a la categoría divina, un papel que parece encajar más en Agni que, por otra parte, no participa en este relato.

Hay otros dioses, en culturas próximas, equivalentes a nuestro Indra. Uno de ellos era Mitra, que en el mundo védico no se ha desarrollado completamente como sucedía con el Mitra iranio asesino del Toro Divino. Recordemos que su nombre significaba “amigo” y que era quien pacificaba al cruel Varuna, al igual que Quirino significaba la paz y Marte la guerra. También iranio es el héroe Verethragna, cuyo nombre incluye el de Vritra y es “el que golpea la resistencia”(35) y por tanto equivalente al epíteto de Indra, Vritrahan, el “asesino del que retiene”. Verethragna es el dios de la victoria en el Avesta que en Armenia se denominó Vahagn cuyo título es Vishabakagh, "mata-dragones". En el mito armenio, Vahagn surge del fuego y tiene llamas por cabello, y en ambos han sido interpretados como el griego Herakles(36).

El origen de Indra como un héroe mortal aunque de origen divino convertido en dios, equivalente a Herakles, tampoco a pasado desadvertido. Ya Lionel Barnett en 1922 decía: «Sospecho que RV. IV.xxvi. 1 y 4, con su mención a Manu, a quien le fue brindado el soma, son ecos de una anticua y cierta tradición de que Indra fue una vez mortal»(37). Sobre esta posibilidad abundaron Benveniste y Renou:

«En ninguna parte consta que Indra fue primero un hombre, y que después póstumamente le fueron concedidos atributos divinos. Pero esto no ha de limitarnos. Renou, en su estudio sobre Vritra, ha llegado a la conclusión de que Indra fue originalmente un héroe, y que después fue elevado al panteón al ser combinado con el dios indoario Vritahan, de acuerdo a su papel como asesino de demonios [...] Indra es un héroe, primero de acuerdo a su nombre, que Renou explica como "el principio masculino por excelencia"; con él están combinados los epítetos indriyá-, nárya- y mánusha-. Las descripciones de su nacimiento y apariencia pintan a un hombre, así como ciertas características: su apetito, sus borracheras, etc. "Noes recuerda a Heracles en el banquete de Admete". Su fuerza física lo cualfica como dios entre los hombres; su dominio sobre Vrtra como rey de los dioses. Pero los dioses se niegan a reconocer sus pretensiones, y él tiene que hacer uso de la fuerza para ganar su lugar. Renou, en una nota a pie de página, complementa su argumento señalando que su madre era totalmente humana en aparienciam y que las aguas que liberó eran aguas terrenales -los grandes ríos. Concluye que estos hechos son contrarios al origen divino de Indra. [...] Podemos añadir otro hecho más a los avanzados por Renou: que Indra, a diferencia del resto del panteós, se denominado constantemenet "amigo" (sakhi). Esto podría indicar un mayor grado de proximidad entre Indra y la humanidad que el usual entre hombres y dioses [...] Benveniste y Renou evidentemente pasaron por alto el hecho de que Bréal había ya establecido una posible relación entre Indra y Heracles, y había mostrado que Vritra puede encontrarse en la mitología griega con el nombre de Orthrus»(38).

Ahora ya podemos replicar exactamente el patrón reconocido en Roma. El latino Jupiter Ieus Piter es el védico Dyaus Pater, Marte en su aspecto como Mamurius Veturius es Varuna y Vritra enfrentado en periódico combate mortal con Quirino, que es Indra. Oldenberg reconoce un patrón similar en el panteón indoeuropeo: «estos dioses fueron el "Padre Cielo", el heroico Dios de la Tormenta y el joven y hermoso Dioscuro»(39).

Tenemos entonces claramente definidos en nuestro relato mítico los dos caras opuestas y complementarias de la divinidad suprema del cielo. ¿Cuál es el elemento central? Este son las vacas, cuyos cuernos revelan que son símbolo de la Luna y que además representan a las aguas(40). Cuando han sido capturadas y retenidas por el dios celeste son nubes henchidas de agua que impiden que los rayos del sol alcancen la tierra. Indra, al liberarlas, hace que se dirijan al suelo convertidas en agua, despejando el cielo azul y permitiendo que la luz del sol caliente y de vida a la vegetación. Indra, con su luz, derrota al espíritu maligno del invierno da paso al verano, libera las vacas y las dirige al suelo. Indra es el Pastor Divino lo cual nos proporciona una posibilidad de interpretación de las numerosas traidiciones de pastores y pastoras a los que se aparece una señora luminosa o las múltiples rocas o monumentos megalíticos que la tradición ve en forma antropomorfa, y particularmente como pastor o pastora.

Siguiendo el rastro de Marte, hemos reconocido en la India védica el mismo patrón que en la antigua Roma y tenemos un dibujo más nítido del significado que podría haber tenido el dios Teleno para los habitantes prehistóricos de los valles que nacen en los Montes de León, los antepasados de los astures que conocieron los romanos. Vamos a seguir buscando a nuestro Marte. Ahora, sin mirar, seleccionaré un punto al azar en el mapa. Um... Irlanda. ¡Vale! Admito que no había cerrado los ojos...


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(1) JORDAN, M., Dictionary of gods and goddesses, Facts On File, 2004, pp. 138-139; LURKER, M., The Routledge Dictionary of Gods and Goddesses, Devils and Demons, Routledge, 2004 (1ª ed. 1984), p. 88

(2) Libro 1, Himno 32, Rig-Veda, traducido por Ralph T.H., Griffith, 1896

(3) ELIADE, M., Images and symbols: studies in religious symbolism, Princeton University Press, 1991 (1ª ed. 1952 por Libraírie Gallimard), pp. 98-99

(4) KUIPER, The ancient Aryan Verbal Contest, Indo-Iranian Journal 4, 1960), p. 269

(5) ELIADE, M., Historia de las creencias e ideas religiosas, I. De la Edad de Piedra a los Misterios de Eleuses, Paidós Orientalia, 1999 (1ª ed. castellano 1986, 1ª ed. francés 1976 por Payor&Rivages), p. 273

(6) «Varuna es sin duda el dios soberano por excelencia en la tradición indoaria más antigua, tal y como los siguientes puntos nos permiten ver: 1) En el contexto Indo-Ario no está sólo íntimamente conectado con el ksatra, sino también caracterizado como el Asura supremo y el Aditya supremo. 2) En el contexto Indo-Ario, se corresponde con el iranio Ahura. 3) En el contexto Indo-Europeo es funcionalmente equivalente con el dios supremo del panteón Indo-Europeo *Dyeus» AGUILAR I MATAS, E., Rigvedic society, E.J.Brill, 1991, pp. 43-46

(7) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 147-150; BHATTACHARJI, s., The Indian Theogony: A Comparative Study of Indian Mythology from the Vedas to the Puranas, Cambridge University Press, 1970, pp. 23-47; MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 21-22

(8) Parjanya. Papel muy subordinado en el RV. Su nombre significa "nube de lluvia". Es un rugiente toro que con su agua de lluvia pone su semilla en las plantas como gérmen. La lluvia que derrama es su carcaterística más importante. A veces se dice que truena, y que así golpea a los demonios. El y Vata son los portadores del trueno poderoso. También se asocia con el relámpago, pero menos. Es el que nutre la vegetación. A veces se el describe como soberano, que gobierna todo el mundo recibiendo el epíteto de padre. Su esposa es la Tierra. Su asimilación con el toro, su relación con el trueno, el relámpago y la lluvia lo aproxima al carácter de Dyaus, de quien se dice que fue su hijo. Está asociado con varios dioses como Vata, los Maruts, Agni, y especialmente Indra con el que comparte la misma base. El nombre y carácter de Parjanya lo relaciona estrechamente con el lituano Perkunas. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 83-85

(9) MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 22-29; BHATTACHARJI, s., The Indian Theogony: A Comparative Study of Indian Mythology from the Vedas to the Puranas, Cambridge University Press, 1970, pp. 23-47

(10) DUMEZIL, G., Mitra-Varuna, Zone Books, 1988, p. 117; JORDAN, M., Dictionary of gods and goddesses, Facts On File, 2004, p. 200; LURKER, M., The Routledge Dictionary of Gods and Goddesses, Devils and Demons, Routledge, 2004 (1ª ed. 1984), p. 127

(11) Soma. Una de las divinidades védicas más importantes. Divinidad dual con Indra, Agni, Pusan o Rudra. Relación con una planta terrestre con jugo intoxicante. Tres hogares. Estrecha relación con las aguas. Soma controla las aguas. Soma es un joven entre aguas o vacas. El relámpago purifica el soma. Soma ruge como un toro entre aguas-vacas. Soma es inmortal y los dioses lo beben para conseguir la inmortalidad. es medicinal. Tiene miles de ojos. Soma es el alma de Indra. Con Soma, Indra consigue que el agua fluya. Soma es a veces llamado el rayo de Indra. Es un tesoro, proporciona protección contra el enemigo. Conduce el carro de Indra. Es ayudado por los Maruts. Forma pareja con Agnim Pusan y Rudra y algunas veces es identificado con Varuna. Es el señor de las plantas. En la literatura post-védica Soma es es el nombre de la luna. Matrimonio de Soma y Surya. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 104-114

(12) Surya. Su nombre designa al orbe solar. La luz adorable de de Surya en el cielo es como la cara del gran Agni. Es el ojo de Mitra y Varuna, o de Agni. Tiene un carro que es llevado por un único corcel, o por un número indefinido de caballos, o por siete caballos. El camino de Surya es peparado por Varuna o por los Adityas Mitra, Varuna, Aryaman. Pusan es su mensajero. Los amaneceres producen o revelan Surya además de Agni. El Amanecer es la esposa de Surya. Su padre es Dyaus. Como forma de Agni fue puesto por los dioses en el cielo. También saltó de Vrtra. También se dice que Indra lo generó y hace que brille y se eleve en el cielo. Indra-Visnu lo generó. Indra-Soma lo crío con luz. Indra-Varuna lo elevó al cielo. Mitra-Varuna lo elevó y puso ene l cielo. Soma puso luz en él. Agni establece su brillo. Es un pájaro. Un águila. Un toro jaspeado. Un corcel blanco y brillante. Es una rueda, o se habla de la rueda del sol. Expulsa a la oscuridad con su luz, triunfa sobre seres oscuros, expulsa la enfermedad. Acude al matador de Virtra, Indra y se le considera incluso asesino de Vrtra cuando se invoca con Indra. El único mito de Surya dice que Indra lo conquistó y robó su rueda. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 30-32

(13) Maruts. Forman una tropa y se mencionan en relación con Indra, Agni y Pusan. Su número es tres veces 60 o tres veces 7. Son hijos de Rudra y a veces se denominan Rudras o Rudriyas. Su madre es una vaca. Al nacer son comparados con fuegos. También se dice que nacieron de las carcajadas de los relámpagos. También se dice que Agni los creó o engendró, o que Vayu lo engendró en el vientre del cielo. Son los hijos, héroes o varones del cielo. Todos son iguales, ninguno es más joven y tienen una únicamente. La diosa Rodasi es su novia, o Indrani su amiga. Se hace mención constante a su brillo, como el de Agni. Con frecuencia se relacionan con el relámpago, brillando acompañados de lluvia. Portan relámpagos en sus manos, representadas como lanzas y a veces como hachas doradas. También a veces portan el rayo (vajra) de Indra, o arco y flechas. Conducen carros que brillan como relámpagos, doradosm tirados por corceles rojizos. Son jóvenes y sin edad, divinos, impetuosos, vigorosos, fieros, irascibles, terribles. El ruido que hacen es el trueno o el bramido del viento. Hacen las montañas temblar. Atemorizan a los animales. Suben desde el océano y derraman el agua, cubriendo con nubes el ojo del sol. El agua que brinda Indra se llama marutvath "atendida por los Maruts". Preparan el camino del sol. Asisten a Indra en su combate con Vrtra, que así gana la luz, encuentra a las vacas y soporta el cielo. A veces son los Maruts quienes asesinan a Vrtra, con o sin la ayuda de Indra, pero también se dice que abandonaron a Indra sólo en su lucha con el dragón. Hay alguna referencia a un conflicto entre ambos. Son como los hijos de Indra y se les llama sus hermanos. Cuando no están asociados a Indra, son malévolos y se les ruega no perjudiquen a quien los adora. Como su padre, tienen propiedades curadoras relacionadas con las aguas de la lluvia. Como Agni, se dice que son puros o purificantes. De su relación con el relámpago, el trueno, el viento y la lluvia se deduce que son dioses de la tormenta el el RV. Algunos autores los ven como la personificación de las almas de los muertos. Su etimología remite a "morir", "machacar" o "brillar". MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 77-81

(14) Usas. la joven diosa del amanecer. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, p. 46

(15) MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 54-66

(16) Asvins. Son gemelos, inseparables. Uno el príncipe victorioso y el otro, el hijo del cielo. O también, el hijo de la noche y el otro el hijo del amanecer. Son jóvenes, los más jóvenes entre los dioses. Hermosos, fuertes, rojos. Les gusta el Soma, al que están invitados a beber con Usas y Surya. Su carro es como el sol, es dorado. Tiene tres ruedas perdiéndose una de ellas en la boda de Surya con Soma. Su nombre imopica la posesión de caballos, pues estos son sus rayos. Como dioses del amanecer, disipan la oscuridad. La hora en la que aparecen es durante el crepúsculo. Son hijos del cielo. Como dioses másculinos están generalmente asociados con una mujer llamada Surya o la hija de Surya, y ambos son sus esposos. Son médicos divinos, guardianes de la inmortalidad. Otros autores los consideran representación respectiva del Cielo y la Tierra, o del Sol y la Luna. Otros que se corresponden con los crepúsculos del amanecer y del anochecer. Los Asvinsi, hijos de Dyaus, que recorren el cielo con sus corceles y posee una hermana, tienen un paralelo en los dos famosos caballeros de la mitología griega, hijos de Zeus, hermanos de de Helena. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 49-54; Como los dos Asvins, que posteriormente serían distinguidos con los nombres de Dasra y Nâsatya, encontramos otra pareja de dioses, Indra y Agni, a los que se refieren conjuntamente el nombre dual Indrâgnî, pero también como Indrâ, los dos Indras, y Agnî, los dos Agnis, de la misma manera que cielo y tierra son llamados los dos cielos, y los Asvins los dos Dasras, o lod dos Nâsatyas. Indra es el dios del cielo brillante, Agni el dios del fugo, y ambos tiene su propia y distinta personalidad; pero cuando son invocados juntos, se convierten en poderes correlativos y son concebidos como una única divinidad. Curiosamente, en realidad en un pasaje son denominados asvinâ., y comparten varios atributos en común con los Asvins. Se dice que son hermanos, se dice que son gemelos; y como los Asvins son denominados ihehajâte, nacidos aquí y allí, es decir, en lados opuestos, en el Este y en el Oeste, o en el cielo y ene l aire, así Indra y Agni, cuando son invocados juntos, se llaman ihehamâtarâ, ellos cuyas madres están aquí y allí. Atributos que comparten con los Asvins son vrishanâ, toros, o brindadores de lluvia; vritrahanâ, destructores de Vritra, o de los poderes de la oscuridad; samnhuvâ, que proporcionan felicidad; supâni, con buenas manos; vîlupânî, con fuertes manos; jenyâsû, con riqueza genuina. pero a pesar de estas similitudes, no se debe suponer que Indra y Agni juntos fueran una simple repetición de los asvins. Hay ciertos epítetos constantemente aplicados a los Asvins (subhaspatî, vâjinîvasû, sudânû, etc.) que no son, hasta donde sé, aplicados a Indra y agni juntos; y viceversa (sadaspatî, sahurî). de nuevo, hay ciertas leyendas constantemente referidas a los Asvins, particularmente su carácter como protectores de los necesitadios y moribundos, y resicitados de la muerte, que no han sido transferidos a Indra y Agni, MÜLLER, M., Lectures on the science of language, Volumen 2, Conferencia XI-Mitos del amanecer, 1863, pp. 495-496; Yâska, en su duodécimo libro de su Nirukta, cuando explica las divinidades del cielo, comienza con los dos Asvisn. Ellos vienen primero, dice, de todos los dioses celestes, llegan incluso antes del amanecer. Su nombre es explicado en la manera imaginativa usual en los comentaristas indios. Son denominados Asvin, dice Yâska, de la raíz as, "dominar"; porque uno domina todo con humedad, el otro con luz. El, asimismo, cita Aurnavâbha, que deriva Asvin de asva, caballo. ¿Pero quienes son estos Asvins? pregunta, "Algunos", contesta, "dicen que son el cielo y la tierra, otros que el día y la noche, otros que el sol y la luna; y las leyendas sostienen que fueron dos reyes virtuosos" MÜLLER, M., Lectures on the science of language, Volumen 2, Conferencia XI-Mitos del amanecer, 1863, p. 489

(17) Pusan significa "el que prospera". Señor de la riqueza en relación con la luz del sol manifestada principalmente como una divinidad pastora. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 35-37

(18) Vayu-Vata Personificación del viento. Vayu es un dios estrechamente asociado con Indra, tanto que cualquiera de los dos representa a la componente atmosférica de la triada védica. Se dice que nació del aliento del gigante-mundo. Raramente se relaciona con los Maruts, excepto cuando se dijo que los había generado del vientre del cielo. Es bello y como Indra, se dice que toca el cielo, que es rápido como el pensamiento y que tiene mil ojos. Su carro brillante es tirado por una yunta de un centenar o un millar de caballos o por una pareja de corceles rojos. Es el protector del Soma. Como Rudra, tiene poderes curativos y prolonga la vida. El viento se menciona en relación con la tormenta. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 81-83

(19) Visnu. Aunque ocupa una posición importante en la mitología de los Brahmanas, ocupa una posición subordinada en el RV. Su único rasgo antropomorfo son las frecuentemente mencionados pasos que da , su ser he only anthropomorphic traits of Visnu are the frequently mentioned strides which he takes, la juventud de su cuerpo, que ya no es un niño. El rasgo esencial de su carácter es que esta formado por tres partes. Se dice que tiene tres moradas, trisadhastha, epíteto en principio propio de Agni. Se cree que los tres pasos de Visnu se refieren al curso del sol: nacimiento, culmen y puesta. Visnu se describe en una pasaje que se pone en marcha como una rueda giratoria con sus 90 corceles (=días) y con sus cuatro nombres (estaciones). En cuanto a su etimología, parace significar "el que es activo" representando el movimiento del sol. Visnu es la etapa más elevada. Su segunda carcaterística más importante es su amistad con Indra, con el que está frecuentemente aliado en su lucha contra Vrtra, e igualmente asociado con los Maruts. Según el Padma-purana, Visnú es el dios principal de la trimurti; es decir, él es el creador, preservador y el destructor del universo: cuando Visnú decidió crear el universo se dividió a sí mismo en tres partes. Para crear dio su parte derecha, dando lugar al dios Brahmá. Para proteger dio su parte izquierda, originando a Visnú (es decir, a sí mismo) y por último, para destruir dividió en dos partes su mitad, dando lugar a Sivá. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 37-42

(20) MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 54-66; Savitr epíteto aplicado al sol como gran estimulador de la vida y del movimiento del mundo. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 32-35

(21) Al lado de Varuna e Indra están las dos grandes divinidades rituales Agni y Soma. Estos dos junto con Indra son, de acuerdo a la frecuencia de los himnos dirigidos a ellos, los tres dioses más populares del Rig Veda. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, p. 20

(22) Agni Es la divinidad terrenal más importante, personificación del fuego sacrificial. Junto con Indra es el más destacado de los dioses védicos. Su nombre designa al fuego, su cabello es llameante o rojizo y su lengua bella. Se le describe sin pies ni cabeza, pero también que su cabeza es ardiente o que tiene tres cabezas y siete rayos. Mira en todas las direcciones. se dice que tiene tres o siete lenguas, así como sus corceles. La mantequilla es el ojo de Agni. Tiene 4 ojos, o mil ojos, y mil cuernos. En su mano lleva muchos regalos para los hombres. Es un arquero. Es un toro. Tiene cuernos, que afila. También se le compara con un corcel. Es el águila del cielo y pájaro divino. Es alado y a veces se le describe como una fiera serpiente. Es comparado con objetos como el oro, un hacha, un carro conducido por otros o la riqueza. La madera es su alimento, mezclado con mantequilla. Come y mastica bosques con dientes afilados o los ennegrece con su lengua. A veces es invitado a beber Soma. Es brillante, brilla como el sol, como el de los rayos del sol al amanecer o como los relámpagos de una nube de lluvia. Brilla incluso de noche. Expulsa y destruye la oscuridad con sus rayos. La tierra envuelta de oscuridad y el cielo se hacen visibles cuando él nació. Por otra parte, el curso de Agni, o los aros de sus ruedas son negros, y sus corceles hacen surcos negros. Sus llamas son como las olas rugientes del mar, y su sonido como el viento o el trueno del cikelo. Ruge como el atronador Dyaus o Parjanya o un león. Brama como un toro. Nació en un carro luminoso tirado por dos o más caballos en el que lleva a los dioses: Varuna, Indra o los Maruts. Es el hijo de Dyaus y Prthivi. Sus nuevos nacimientos se oponen a él como viejo. Cuando se hace viejo renace como joven. Es joven, pero al mismo tiempo también es viejo. Se le llama embrión de los árboles y plantas. Es el embrión de las aguas, el toro que ha crecido en el regazo de las aguas. Es el relámpago. También se le compara con el sol. Nace cuando el sol sale en la mañana. Cuando el sol se pone, entra en Agni y se produce de él. Con frecuencia se destaca el triple carácter de Agni. Tambiém tiene tres cabezas, tres lenguas, tres cuerpos, tres estaciones. El poeta dice "del cielo primero Agni nació, la segunda vez de nosotros (los hombres), la tercera en las aguas". El orden de us moradas es también cielo, tierra, aguas. Es uno de tres hermanos. La forma celeste es la más elevada. Esta naturaleza tripartita fue el prototipo de la triada posterior de Sol, Viento y Fuego. Nació en los cielos, las aguas, la piedra, los bosques y las plantas. Es la chispa de la vida. También se denota su naturaleza bipartita basada en la división del Universo en Cielo y Tierra. Así, se dice que Agni tuvo dos nacimientos señalando la oposición entre el fuego terrenal y el celestial o entre su nacimiento en el cielo o en las aguas. La naturaleza triple de Agni también se revela de la idea de tres hermanos mayores que él. Alguna vez se dice que Varuna es hermano de Agni, y que Indra es su hermano gemelo. Indra de hecho está más frecuentemente asociado con Agni que con cualquier otro dios y es con el único, salvo dos ligeras excepciones, con el que Agni forma una divinidda dual. Agni también se empareja con Soma. Agni se identifica con Varuna cuando va al sacrificio, es Varuna cuando nace y Mitra cuando se enciende. En el atardecer es Varuna y en el amanecer es Mitra. Se convierte en Savitr cuando atraviesa el cielo e Indra cuando ilumina el cielo en el medio. La función más antigua del fuego en relación con su culto es la de quemar y alejar los malos espíritus. Agni aleja a los duendes con su luz. Aunque la función de alejar a los demonios terrestres es compartida con Indra (además de con Brhaspati, los Asvins y especialmente Soma), inicialmente le correspondía a él, así como la de expulsar a los demonios aéreos fue transferida a Agni de Indra. Está más ligado a la vida de los humanos más que ningún otro dios. A menudo se le considera como huesped de cada casa. Es un intermediario entre el Cielo y la Tierra. Es el mensajero de los dioses. Es un gran sacerdote, al igual que Indra es el gran guerrero. Es vidente, conoce el sacrificio y todos los ritos, es sabiduría e inspira sabiduría en los hombres. Todo lo sabe. Es inventor y un gran orador, elocuente y cantor. Proporciona riqueza, brinda el agua del cielo. Es un monarca divino, fuerte como Indra. Es inmenso. Recibe con cierta frecuencia el epíteto de asesino de Vrtra y destructor de fortalezas, cualidades guerreras adecuadas a Agni en su forma de relámpago y derivadas sin duda de Indra, con el que frecuentemente está asociado. El encendido de Agni está estrechamente ligado con el amanecer. El sol se hace visible cuando Agni nace. Agni es el guardián y señor de la inmortalidad que concede a hombres mortales. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 88-101

(23) Varuna está íntimamente relacionado con Agni, el dios del fuego, otro dios nocturno. Se identifica con Agni o se dice que es el hermano de Agni en el Rigveda, IV, 1. Se dice que en la boca de Varuna hay tres lenguas brillantes, lo que evoca las llamas de fuego deidificadas en Agni. BHATTACHARJI, s., The Indian Theogony: A Comparative Study of Indian Mythology from the Vedas to the Puranas, Cambridge University Press, 1970, p. 42

(24) Libro 10, Himno 124, Rig-Veda, traducido por Ralph T.H., Griffith, 1896

(25) Rig Veda 10.124.4-5

(26) Rig Veda 1, 79

(27) Rudra. Tiene una mano, brazos, hermosos labios y pelo trenzado. Su forma marea y es multiforme. Viste una piel y vive en montañas. Su arma es el rayo, también arco y flechas o porra. Es el padre de los Maruts. Es una de las diversas divinidades identificadas con Agni. A veces Rudra es epíteto de Agni. Es feroz y destructivo como una bestia terrible. Es el rojizo jabalí del cielo. Es un toro. Fuerte, rápido. Es joven o no tiene edad. Hace que las corrientes fluyan. Inteligente, sabio y benevolente. Sin enmargo, con frecuencia es malévolo. Quien lo adora, le ruega que no asesine a sus adoradores, ni a su familia o posesiones. Sólo aparece asociada a Soma como dios dual. Sin embargo, se le adora para prevenir la calamidad y para otorgar bienestar a personas y animales. Tiene poderes curativos. Es un dios de la tormenta, pero sus proyectiles son malévolos, a diferencia de los de Indra. Es el lado destructivo del rayo. Su caracter benéfico y curativo procede de sus propiedades fertilizantes. Rudra significa el que brilla o el rojo. Parece una forma de Agni o de Indra, un dios de destrucción. MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 74-77

(28) Rig Veda, 4, 42

(29) MacDONELL, A. A., Vedic mythology, Strassburg K.J. Trübner, 1897, pp. 54-66

(30) GONDA, I., The Vedic god Mitra, E.J. Brill, 1972, pp. 45-53; Superposición de Agni e Indra: ambos asesinos de Virtra y empuñadores de Vajra, liberador de vacas y agua, del sol y del amanecer, OLDENBERG, H., The religion of the Veda, Motilal Banarsidass, 1993, p. 50

(31) Atharva-Veda, XIII, 3, 13

(32) OLDENBERG, H., The religion of the Veda, Motilal Banarsidass, 1993, pp. 61-62


(34) AGUILAR I MATAS, E., Rigvedic society, E.J.Brill, 1991, pp. 52-53

(35) «Verethragna. Antiguo dios iranio de la visctoria que se manifiesta a si mismo como el viento, y entonces en forma antromórfica y teromórfica. Particularmente notoria es su encarnación como jabalí que apalsta a sus oponentes con sus pies metálicos. Su nombre contiene la palabra vritra = retenedor, obstrucción. Verethragna es el que vence la resistencia, el visctorioso» LURKER, M., The Routledge Dictionary of Gods and Goddesses, Devils and Demons, Routledge, 2004 (1ª ed. 1984), p. 197

(36) «Vahagn, como dios nacional, pronto encontró un lugar al lado de Aramazd y Anahit con quienes fundó triada. Cuando el zoroastrismo se extendió en Armenia, sustituyendo los dioses del país, había tanta vitalidad en el culto de Vahagn que el mismo Mithra no pudo poner pie firme en aquella tierra, por la popularidad de su rival nativo [...] Vahagn luchó con y dominó a dragones, de ahí su título Vishabakagh, "mata-dragones". Es invocado como dios del valor, después identificado con Herakles. Era también un dios-sol, rival de Baal-shamin y Mihr" [...] El nombre, originalmente Verethragna, el dios de la victoria en el Avesta, pasó a Varhagn [..] y después tomó la forma de Vahagn» Conexión con el fuego en sus tres formas. KURKJIAN, V.M., A History of Armenia, Armenian General Benevolent Union of America, 1958 (http://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Gazetteer/Places/Asia/Armenia/_Texts/KURARM/home.html), p. 305; «Vahagn, dios armenio del valor y la vistoria, correspondiente con el iranio Verethragna. Su epíteto, Vimapakal, no ha sido explicado satisfactoriamente. Puede significar "asesino de dragones"..., en el sentido de un dios del trueno o la tormenta. En el mito armenio, Vahagn surge del fuego y tiene llamas por cabello» LURKER, M., The Routledge Dictionary of Gods and Goddesses, Devils and Demons, Routledge, 2004 (1ª ed. 1984), p. 194; «Quizás la evidencia más clara de esto [sincretismo entre el Este Medio y el litoral mediterráneo] en el Oeste pueda todavía ser visto en el templo en lo alto de una montaña y santuario mortuorio en Nemrud Dagi en el sureste de Turquía. Construído por un tal Antiochus (69-34 a.C.), rey del pequeño estado helenístico de Commagene, el santuario muestra estatuas gigantes y relieves del propio rey y de dioses híbridos griegos e iranios que le protegen así como a su estado. De hecho, algunas de estas divinidades, tanto griegas como iranias, también aparecen en las monedas de Kaniska I y Huviska, y aquí son indicadas con asteriscos. Lo más destacado del panteón de Nemrud Dagi es la estatua de la divinidad suprema con el nombre sincretizado griego-iranio de Zeus-Orormases (*Arhuramazda); al lado está el dios solar al que le dan cuatro nombres Apolo-*Mitra-*Helios-Hermes. Es seguido por el dios guerrero Artagnes (el dios avéstico dios de las victorias *Verethragna), cuyo nombre inscrito está ligado al de dos elementos griegos, el héroe Heracles y el dios de la guerra Ares; y finalmente una diosa del estado (la Tyche de Commegene). Tmbién se incluyen los relieves de los ancestros divinizados del rey, iranio por la parte paterna con Dario el Grande, y griego por la parte materna, comenzando con Alejandro el Grande». BRANCACCIO, P., BEHRENDT, K.A., Gandhāran Buddhism: archaeology, art, texts, ubc pRESS, 2006, pp. 14-16

(37) BARNETT, L. D., Hindu gods and heroes. Studies in the History of the religion of India, 1922, p. 31

(38) BENVENISTE, E.,RENOU, L.,Vrtra et Vr(th)ragna; etude de mythologie indo-iranienne, Cahiers de la Societe asiatique, III, Paris, 1934, pp. 189-192; BREAL, M., Hercule et Cacus: étude de mythologie comparée, Paris, A. Durand, 1863, p. 95; citados en DAHLQUIST, A., Megasthenes and Indian Religion, Motilal Banarsidass, 1977, pp. 161-162

(39) OLDENBERG, H., The religion of the Veda, Motilal Banarsidass, 1993, pp. 23

(40) ELIADE, M., Historia de las creencias e ideas religiosas, I. De la Edad de Piedra a los Misterios de Eleuses, Paidós Orientalia, 1999 (1ª ed. castellano 1986, 1ª ed. francés 1976 por Payor&Rivages), pp. 257-295

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(1) Indra - el vencedor de dragones. A. Fantalov, 2001. http://fantalov.tripod.com/Indian2.htm

(2) Perun derrotando a la serpiente. A. Fantalov, 1992 http://agora.ya.com/mitos1/slav5.htm

(3) Indra representado en Yakshagana, arte popular tradicional de Karnataka. 
Devendra Shivashankara, Manohara Upadhya, 2007. 

(4) Tauroctonia en el Museo Kunsthistorisches. CristianChirita, 2010. 


(6) Herakles como niño estrangulando una serpiente. Marbie, arte romano, Palazzo Nuovo, 

(7) Estatua de Vahagn el asesino de dragones (Vishapakagh) en Yerevan. 

(8) Hercules y la Hidra, Antonio Pollaiuolo, 1475, Galleria degli Uffizi a Firenze





lunes, 12 de diciembre de 2011

El descubridor de los petroglifos halla en Quintanilla de Somoza un altar rupestre

VERÓNICA VIÑAS, Diario de León 12/12/2011


El descubridor de los petroglifos de la Maragatería, Juan Carlos Campos, ha localizado un altar rupestre en Quintanilla de Somoza. Tiene forma de una gran piedra tallada y recortada de forma rectangular y sobresale como si fuera una mesa. Esta losa ritual está decorada con cazoletas —marcas circulares grabadas en la roca— tanto en la parte superior como en la ‘falda’ de la piedra.

Es una de los últimos descubrimientos que Campos incluye en un libro que presenta el jueves en primicia el Museo Romano de Astorga, donde aparecen profusamente descritos todos sus hallazgos. El libro, titulado Petroglifos en Maragatería. El enigma de los laberintos del Teleno, detalla con fotografías todos los espectaculares petroglifos que ha localizado en Peñafadiel, así como varias estaciones rupestres inéditas. Las pesquisas de este aficionado astorgano han permitido sacar a la luz un arte prehistórico leonés que había permanecido oculto hasta ahora. Han sido años de rastrear por las comarcas de Maragatería y Cepeda en busca de vestigios de una época tan transcendental para la humanidad como la Revolución Neolítica. Campos sostiene que los laberintos leoneses son los más antiguos encontrados en el mundo, echando por tierra las teorías de que surgieron en Creta y, desde esta isla, se difundieron por todo el Mediterráneo. Una de las mayores autoridades en laberintos, el norteamericano Jeff Saward, que se desplazó hasta Maragatería alertado por Campos, «se quedó impresionado». Saward afirmó en la revista Caerdroia que «los laberintos descubiertos en la provincia de León son uno de los grupos de laberintos más difíciles de explicar». También los investigadores de la Universidad de León han certificado que son, como mínimo, del Calcolítico —período intermedio entre el Neolítico y la Edad del Bronce—; es decir, más de 5.000 años de antigüedad. «Mucho antes de la civilización cretense los laberintos de Maragatería ya estaban aquí. Así que, en todo caso, fue desde la Maragatería desde donde se ‘exportaron’», afirma Campos, quien insiste en que «no se conoce otro lugar en el mundo donde se puedan contemplar seis laberintos prehistóricos juntos», con la particularidad de que presentan distintos patrones, es decir, son de diseños y tamaños diferentes.

Pese a que los descubrimientos de este aficionado a la arqueología obligaron a la Junta a iniciar una investigación sobre los petroglifos leoneses, lo cierto es que siguen sin ninguna medida de protección.

La Revista de Arqueología del Siglo XXI, que dirige el leonés Nacho Ares, incluye en su número de este mes un largo artículo de diez páginas y 13 fotografías con un extracto del capítulo Los laberintos del libro de Campos, que siempre ha ido un paso por delante de los investigadores ‘titulados’.

Un enigma ancestral. Campos no se ha limitado a descubrir petroglifos y cazoletas en Maragatería, sino que ha tratado de desvelar por qué están aquí. En su libro ofrece algunas teorías. El libro, con una tirada inicial de mil ejemplares, que se ha costeado de su bolsillo, trata de probar que los laberintos que localizó en Peñafadiel —dos piedras gigantescas con tres laberintos cada una— son los más antiguos del mundo. «Son seis laberintos muy extraños. No hay ninguno igual en otra parte», asegura. Campos defiende que la Maragatería pudo ser «la cuna» de los laberintos.

Falta averiguar si los petroglifos maragatos son las primeras manifestaciones de escritura y cuál es su significado; un enigma que nadie ha conseguido desentrañar. Podrían ser representaciones solares que servían a las primitivas sociedades campesinas para llevar a cabo ritos de iniciación o propiciar la fertilidad.

En las dos grandes losas de Peñafadiel aparece grabada una cruz de brazos iguales, un surco que desemboca en un haz de líneas y una especie de hoja. Son dibujos sin precedentes. «Muy raros», como certifica el experto Jeff Saward. Tres laberintos en cada una de estas dos rocas, decoradas también con cavidades redondas o cazoletas. El estudio certificó que primero se hicieron los laberintos y luego las cazoletas.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Quién es el dios Teleno. Marte en la antigua Roma

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Marte es el dios romano de la guerra. En un principio podríamos pensar que por esta razón el dios del Teleno era simplemente un dios guerrero, propio de un pueblo en extremo belicoso, tesis en principio apoyada por la referencia de Estrabón a los sacrificios a Ares de animales prisioneros y caballos atestiguados para astures, galaicos y cántabros(1). Esta parece la opinión general, pero nosotros intentaremos ahondar un poco más.

Es también conocida la antigua dimensión agraria del dios de la guerra:

«MARS, una contracción de MAVERS o MAVORS [...] El Marte romano, que fue un dios de la guerra se apellida Gradivus (= grandis divus, el gran dios), también llevaba el epíteto de Silvanus, y parece haber sido antiguamente una divinidad agrícola; y se le hacían ofrendas propiciatorias como guardián de los campos y ganados [...] Figuraba al lado de Júpiter; como él llevaba el epíteto honorable de Padre (Mars-piter); fue uno de los tres dioses tutelares de la ciudad, a cada uno de los cuales Numa asignó un flamine [sacerdote]»(2).

Fue el primer gran dios de los romanos, el padre de sus fundadores Rómulo y Remo, y además un dios-toro: «Hubo un tiempo en el que el toro estaba en estrecha relación con el dios [Marte], mejor aún, mejor dicho, en realidad lo representaba, exactamente lo mismo que hicieron el lobo y el pájaro picapinos»(3). Para Mircea Eliade el dios-toro es una divinidad universal, consecuencia de la evolución de las divinidades celestes que producen dos tipos que interfieren ente si: «1) el dios del cielo, dueño del mundo, soberano absoluto (déspota) guardián de leyes; 2) el dios del cielo, creador, principio masculino por excelencia, esposo de la gran diosa telúrica, dispensador de la lluvia […] Pero en todos sus representantes aparecen las siguientes constantes: hierogamia con la diosa Tierra; el trueno, la tormenta y la lluvia; relaciones rituales y míticas con el toro»(4). Incluso el culto de Marte rivalizaba con el de Júpiter(5), siendo representado vestido con armadura, casco emplumado, escudo y lanza(6).

Como Marmar era invocado para proteger el campo de enemigos invisibles como pestes, enfermedades, etc. Así sucede en la la invocación de los Hermanos Arvales, una secta cuya obligación era guardar los campos y ganados: el Carmen Arvale en la que se suplicaba al dios Marte y a los Lares para que protegieran los campos de plagas y calamidades en el contexto de una fiesta celebrada en mayo en honor de la diosa Dea Dia(7). Como Mamurius representaba el espíritu del año que daba término siendo expulsado con varas: «Cada año el 14 de marzo un hombre vestido con pieles se conducía en procesión a través de las calles de Roma, golpeado con varas largas blancas, y expulsado de la ciudad. Se le denominaba Mamurius Veturius, es decir, "el viejo Marte" y como la ceremonia tenía lugar en el día que seguía a la primera luna llena del antiguo año romano (que comenzaba el 1 de marzo), el hombre vestido con pieles debía representar el Marte del año pasado, que era expulsado en el comienzo de uno nuevo [...] Una vez más, el hecho de que el mes vernal esté dedicado a Marte parece apuntar a que era una divinidad de la vegetación que germina»(8). Se celebraban carreras de caballos en honor de Marte, denominadas Equiria, que tenían lugar el 27 de febrero y el el 14 de marzo y carreras de carros el 15 de octubre, ocasión en la que un caballo denominado Equus October se sacrificaba al dios en el Campus Martius, utilizándose su sangre en magia de fertilidad(9). Cada cinco años, el estado realizaba un solemne sacrificio (dei suovetaurilia) en su honor, sacrificándose un cerdo, una oveja y un toro(10).

Su mes era Marzo, cuyo comienzo marcaba el comienzo del año, además del comienzo de las campañas militares y las operaciones agrícolas(11). Obsérvese que, junto con Jano, estaba relacionado con el comienzo del año.

Marte formaba parte de la arcaica triada capitolina junto con Júpiter y Marte, y cada uno contaba con sus respectivos sacedotes, los flamines mayores: los Flamen Martialis, los Flamen Dialis y los Flamen Quirinalis, respectivamente.

Los Salii eran los “sacerdotes saltarines” de Marte, y se dice que saltaban para que, por magia simpática, los cultivos crecieran. Doce patricios, los Palatini por Marte se enfrentan a doce Agonales por Quirino en una danza en honor de los dioses Marte y Quirino que tiene lugar en marzo. Llevan túnicas bordadas con cinturones de bronce, togas con tiras escarlatas y púrpuras y gorros cónicos. Cada uno de los danzantes salios lleva una espada al cinto, una lanza en su mano derecha u un escudo tracio en su izquierdo. Hacen movimientos rírmicos al sonido de una flauta y cantan himnos tradicionales. En sus cantos los danzantes salios hacen mención a Mamurius Veturius, el Marte Viejo, y un golpean un cuero con barras(12). Los escudos son copias del escudo sagrado de Marte, el ancilo, que cayó del cielo y que, conservado en la oficia del pontífice máximo del Foro, era considerado como la promesa o garantía de la continuidad del Imperio Romano(13).


El enfrentamiento ritual entre dos bandos, la alusión al Marte Viejo, la expulsión del mal y del invierno personificado en un hombre vestido con pieles, el comienzo del año,... todo ello hace referencia a los ritos y celebraciones ligados a la crítica transición del invierno al verano. Además, el estruendo de la lanza y el escudo en la danza puede representar la magia del trueno, como demanda de lluvia para los campos(14). Aquí, Marte parece estar representando el papel del invierno que es derrotado por el verano, cuyo papel es desempeñado por Quirino pero ¿quién es Quirino?


Quirino es el patrón de los ciudadanos, los quirites y recibió culto desde la mayor antigüedad en la colina Quirinal, en un sacellum próximo a la Porta Quirinalis. Su carácter es confuso, presentándose como una divinidad originalmente propia de los sabinos, simétrica a Marte, y sincretizada después de la reconcilización de sabinos y romanos. Servius Danielis en Aeneid 1.292 dice «cuando Marte brama como una tormenta sin control (saevit), se le llama Gradivus; cuando está tranquilo (tranquillus), se le llama Quirino», y más adelante «Quirino es el Marte que preside sobre la paz y que es adorado dentro de la ciudad, miestras que el Marte de la guerra (belli Mars) tiene su templo fuera de la ciudad»(Aeneid 6.859)(15). Quirino es el Portador de la Lanza o Guerrero, y era también epíteto de Marte, aunque era utilizado más frecuentemente como nombre de Rómulo deificado(16). Es decir, Marte y Quirino se nos presentan como las dos caras opuestas de una misma divinidad, representando respectivamente el invierno y el verano, la noche y el día, la muerte y la vida, la guerra y la paz, dos facetas que se unen en el Padre Marte, el dios-toro invocado para proteger las cosechas. Esta propuesta es muy distinta de la trifuncional de Dumezil(17), que asigna a Marte la segunda función, o guerrera, y a Quirino la tercera o productiva.

Marte y Quirino son así una especia de gemelos divinos, como son también Hércules y Iphicles, Apolo y Diana, Castor y Polux, o Rómulo y Remo, hijos de Marte y fundadores de Roma. Por cierto, Rómulo y Remo mataron al usurpador de su abuelo Numitor, su hermano Amulio, y Rómulo mató también a su hermano Remo. Hay también otra circunstancia relevante: Quirino, como Rómulo deificado, es hijo de Marte y es también un hombre que ha adquirido finalmente la condición de dios, lo que le permite actuar como mediador entre los hombres de los dioses, como psicopompo. Quirino sería así análogo a una especie de Mercurio, Hércules o Cristo.

Voy a terminar profundizando algo más en la dimensión atmosférica de Marte como dios supremo. Ya habíamos apuntado previamente su identidad como dios-toro, que la lanza, asimilable al rayo, era uno de sus atributos y que en la danza de los salios, que representa el combate mortal entre Marte y Quirino, se utilizaba el sonido rítmico de lanzas y escudos para propiciar la lluvia por magia simpática. Varios autores subrayan el carácter de Marte como divinidad del tiempo atmosférico a través de la etimología de su nombre. Así Max Müller defendía que las raíces MAR y MAL, presentes de Marte, en el nombre del martillo de Thor, Miölnir, o en los védicos Maruts, dioses menores atmosféricos asistentes del dios Indra, significarían “machacar” o “golpear”:

«Regresemos ahora al significado original de MAR y MAL, que fue, como hemos visto, es "machacar", "golpear"[...] Es curioso que el nombre del rayo de Thor derive de la misma raiz; el martillo de Thor, Miölnir, significa "lo que golpea violentamente o machacador" [... ] Y si los Moliones y Aloadae derivan su nombre de la raíz "mar", difícilmente podemos dudar que Marte y Ares, el prisionero de Aloadane, tienen ambos el mismo origen. En sánscrito la raíz MAR lleva a Marut, la tormenta, literalmente "el machacador" y en el carácter de los Maruts, los compañeros de Indra y su batalla diaria con Vritra, es fácil descubrir los gérmenes de las divinidades marciales. La misma raíz puede explicar completamente el Marte latino, Martis, y considerando el carácter incierto de la "m" inicial, el griego Ares, Areos [...]; Tanto Marte en Roma como Ares en Tracia, aunque su culto estaba restringido a pequeños territorios, ambos asumían el carácter de divinidades supremas tutelares. La única conexión entre las divinidades clásicas Marte y Ares y los Maruts indios es su carácter guerrero; y si tomamos a Indra como el conquistador del invierno, como el destructor de la oscuridad, como el continuo ganador en la batalla contra las fuerzas hostiles de la Naturaleza, entonces él, como líder de los Maruts, que actúan como su armada, asume un papel con una marcada similitud con Marte, el dios de la primavera, el proporcionador de la fertilidad, el destructor del mal»(18).

Henry Nettleship hace referencia a Marte como «el dios de la destrucción, y así el dios tanto de las tormentas como de la guerra», que apoya con una nota sobre su etimología:

«Marte es frecuentemente identificado con Marút-, el título de los dioses de la tormenta en el Rig-veda. Grassmann supone mar- en este caso con el significado "brillar" y así hace a los Maruts y a Marte dioses de la luz o el brillo. Parece más natural conectar a Marte con mar-cus, un martillo (Isidoro 19.7, marcus malleus maior), y suponer que la palabra significa "el que golpea", por tanto, el dios de la tormenta y la luz. Esto fue sugerido en una nota de Paulo, (p. 131), Mamercus praenomen est Oscorum ab eo quad hi Martem Mamertem dixerunt. Mamercus debe ser marcus reduplicado, como Mamers significa Mar-mers: las formas Mar-mar y Mar-mor en realidad se producen en el carmen fratrum Arvalium. Ma-murius (=Mar-murius) es el martillo de la leyenda italiana. Mar- es explicada por Böthlingk y Roth como serschlagen, zerstören. Así marcus sería la cosa, Marte la persona, cuya función es golpear y destruir. La forma Maspiter (=Mars pater) es atestiguada por Varro, L.L. 8,49; 9, 76; 10, 65. Mavors creo que es una palabra diferente de Mamers. Cicerón (N.D. 2, 67) menciona una etimología para Mavors, qui magna verteret. En lo que se refiere a verto, creo que tiene razón: Mavors puede bien significar "el que previene la destrucción" (mar-vort-)»(19).

Por último, y como introducción al próximo capítulo, un extrato de Roger D. Woodard que muestra la analogía entre la invocación de los Hermanos Arvales a Marte y los Lares en relación con la actividad del dios védico Indra y los Maruts:

«En la diagonal que se extiende desde el olivar de Robigus y cruzando la ciudad de Roma está el templo de Marte en la Via Appia, con el cual Alföndi relacionaría el grupo de estatuas formada por Marte y lobos de Tito Livio. Alföldi señala la localización del templo al sureste en el Ager Romanus; aunque como hemos visto hay gran evidencia de que el templo estaba más cerca de Roma que lo que era habitual con los puntos límite. Sin embargo el lugar del templo es de gran interés, como hemos visto, ya que hay se encontraba una piedra (resultando la reminiscencia local de de un espacio límite con su característico terminus de piedra) - la piedra conocida como Lapis Manalis. Los Pontífices la transportaban dentro de las murallas de Roma en los tiempos de sequía, para traer lluvia a la ciudad. La piedra que hacía llover toma su nombre de los Manes.
«Lo poco que conocemos de la Lapis Manalis es suficiente para revelar algunas características que ya hemos encontrado a lo largo del límite del Ager Romanus. No sólo hace acto de aparición nuevamente Marte, sino que lo hace junto con un brindador de lluvias. Esta es exactamente la concatenación provocada por los Fratres Arvales cuando, invocando a Marte, le ruegan para llamar a los Semones, los brindadores de la lluvia -una combinación paralela a la de Indra y los Maruts. ¿Puede el conjunto romano extenderse a los tres miembros recurrentes? No sólo los Arvales cantan a Marte y los Semones, sino también a los Lares, hijos de la ctónica Mater larum. Precisamente, la piedra brindadora de lluvia de Marte en la Via Appia lleva el nombre de los Manes moradores de la tierra. En la India védica, los Maruts no son extraños al conjunto extendido. Como hemos visto, la Atharva Veda presenta a los Maruts como los que transportan a los muertos a la compañía de Pitaras (los manes) y los refrescan con la lluvía que desciende. En la Via Campana y en la Via Appia estamos probablemente en la presencia del conjunto divino de tres con un muy profundo origen arcaico indoeuropeo»(20).

Vamos a desarrollar esta interesante conexión de Marte con Indra. Próxima parada: la India védica.

AÑADIDO 26/8/2014

Un paralelo de la lucha ritual del dios viejo del invierno contra el joven del verano en la Antigua Mesopotamia:

«El akitu podrías ser celebrado lo mismo en el equinoccio de primavera, en el mes de Nisán, que en el equinoccio de otoño, en el mes de Tishrit [...] En el curso de la ceremonia akitu, que duraba doce días, se recitaba solemnemente, y varias veces, el poema llamado de la creación: Enuma elish, en el templo de Marduk. Así se reactualizaba el combate entre Marduk y el monstruo marino Tiamat, combate que se desarrolló in illo tempore y que pusó final al caos por la victoria final del dios. (Lo mismo entre los hititas, donde el combate ejemplar entre el dios huracán Teshup y la serpiente Illuyancash era recitado y recitado y reactualizado dentro del marco de las fiesta de Año Nuevo) [...] El combate entre Tiamat y Marduk era imitado en una lucha entre dos grupos de figurantes, ceremonia que se encuentra en los hititas siempre en el cuadro del escenario dramático del Año Nuevo, entre los egipcios y en Ugait. La lucha entre dos grupos de comparsas no conmemoraba sólo el conflicto primordial entre Marduk y Tiamat; repetía, actualizaba, la cosmogonía, el pasaje del caos al cosmos». ELIADE, M., El mito del eterno retorno, Alianza Editorial, 1972, pp. 70-71


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(1) «[Los montañeses galaicos, astures y cántabros] Generalmente comen carne de macho cabrío y sacrifican a Ares uno de estos animales, prisioneros y también caballos: Hacen hecatombes de cada especie al modo griego, como dice Píndaro, “de todo sacrifican cien”» ESTRABÓN, Geografía, III, 3, 7-8

(2) CHAMBERS, W. y R., Chambers's encyclopædia, A dictionary of universal knowledge for the people, Vol. VI, 1864, p. 339

(3) ALTHEIM, F., A history of Roman Religion, Methuen & Co. Ltd., 1938, pp. 66-67; «En la mitología romana, Marte, un dios de la guerra, era conocido como el "dios-toro" y frecuentemente representado con las orejas y cuernos del toro». DALY, K.N., RENGEL, M., Greek and Roman Mythology A to Z, Chelsea House, 2009, p. 28

(4) Ejemplos son T'ien, Varuna, Ahura Mazda, en el primero, y Zeus, Min, Parjanya, Indra, Rudra, Haddad, Ba'al, Júpiter Dolichenus o Thôrr. ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 166-167; «Destacado entre estos [divinidades reguladoras del tiempo y las estaciones] estaba el dios del trueno, que traía el rayo y la lluvia; en los himnos védicos este papel era cumplido por el dios supremo Indra; en el mundo latino era Júpiter Tonante; en la mitología Nórdica, aparecía como Thor que es el siguiente en importancia al propio Odín, y en la mitología céltica era conocido como Taranis. El dios de la tormenta recibía culto bajo el título de Maruts, el latino Marte y el griego Ares». MacBAIN, A., Celtic Mythology and Religion, Cosimo, 2005, p. 36

(5) CARTER, J. B., The Religion of Numa, Macmillan, 1906, pp. 174 y ss

(6) JORDAN, M., Dictionary of gods and goddesses, Facts On File, 2004, p. 191

(7) «debido a su caracter fertilizador y portador de la lluvia que hace que la vegetación crezca, el dios del trueno se considera a veces como un dios de la agricultura, incluso en su caracter de dios de la guerra. El Marte romano así aparece en la canción de los Hermanos Arvales, una secta cuya obligación era guardar los campos y ganados». SPENCE, L., An Introduction to Mythology, Cosimo, 2005, p. 124

(8) FOWLER, W.W., The Roman Festivals of the period of the Republic, MacMillan, 1899, p. 48

(9) RAMSAY, W., A manual of Roman antiquities, Charles Griffin and Company, 1870, p. 319

(10) LURKER, M., The Routledge Dictionary of Gods and Goddesses, Devils and Demons, Routledge, 2004 (1ª ed. 1984), pp. 120-121

(11) FOWLER, W.W., The Roman Festivals of the period of the Republic, MacMillan, 1899, p. 36; WILSON, C.G., One God One Word: The Truth About The Knowledge And Worship Of God, Trafford, 2004, p. 18

(12) DILLON, M., GARLAND, L., Ancient Rome: from the early Republic to the assassination of Julius Caesar, Routledge, 2005, p. 120; FRAZER, J. G., The Golden Bough. A Study in Magic and Religion. IX. Part 6. The scapegoat, Volumen 9, Elibron Classics, 2005, (facsimil de la edición de 1920 publicada por MacMillan), pp. 213-232; SMITH, W., A dictionary of Greek and Roman antiquities, 1842, p. 835

(13) LURKER, M., The Routledge Dictionary of Gods and Goddesses, Devils and Demons, Routledge, 2004 (1ª ed. 1984), pp. 120-121

(14) WILSON, C.G., One God One Word: The Truth About The Knowledge And Worship Of God, Trafford, 2004, p. 18

(15) BONEFOY, Y., Roman and European Mythologies, University of Chicago Press, 1992, p. 145

(16) RAMSAY, W., A manual of Roman antiquities, Charles Griffin and Company, 1870, p. 319; Tanto Jano como Marte llevan el epíteto Quirino. PALMER, R. E. A., The Archaic Community of the Romans, Cambridge University Press, 1970, p. 166

(17) DUMEZIL, G., Los dioses de los germanos, Siglo XXI editores, 3ª ed (1ª ed. español 1973 por Siglo XXI, 1ª ed. francés por Presses Universitaires de France, 1959), pp. 25-26

(18) MÜLLER, M., Lectures on the science of language, Volumen 2, Conferencia VII-Sobre el poder de la raíces, La raíz MAR, 1863, pp. 322-324

(19) NETTLESHIP, H., Lectures and Essays on Subjects Connected with Latin. Literature and Scholarship, II. Early Italian Civilization: considered with espacial reference to the evidence afforded on the subject by the Latin language, pp. 23-44, Cambridge University Press, 2010 (1ª ed., 1885), p. 44

(20) WOODARD, R. D., Indo-European sacred space: Vedic and Roman cult, Board of Trustees of the University of Illinois, 2006, pp. 235-236
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(1) Plato de cobre grabado mostrando al dios romano Marte (o Ares), dios de la guerra y padre de Rómulo y Remo, de The war habits of the Romans, Der Kriegswesen der Roemer, 1824

(2) Moneda romana de época de Trajano, Æ Sestertius. Roma, d.C. 101-102 http://legacy.stacks.com/Lot/ItemDetail/59249

(3) Escena del sacrificio de un toro al dios Marte, relieve del altar de Domitius Aenobarbus,Roma

(4) Rómulo y Remo, Museo Nuovo im Palazzo dei Conservatori, Rom

(5) La danza pírrica. Jean Leon Gerome, 1885

(6) Danza pírrica, Lawrence Alma-Tadema, 1869

(7) Danza Marcial, Gustave Boulanger, 1867
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