Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

jueves, 27 de octubre de 2011

La Peña Furada de Carrasconte y Peña Ubiña

«A la caída de el bidular, al.lí pa cuntra Vil.laseca, está Carrasconte, que tien una ilesia nel límite mismu de Babia ya L.laciana, sitiu de rumeros. Faise la rumería principal el quince de agostu que yía Nuestra Señora de Carrasconte. Acude al.lí muita xiente de Babia ya de L.laciana; oise misa cantada pulas mozas de algunus pueblus, prencipalmente de Piedrafita ya Quintaniel.la, peru a veces encurnétanse ya deixían lus curas solus. Espués de la misa miriendan lus de cada pueblu tous xiuntos. Veise cada mirienda al.lí... Ya en acabandu de merendar tómase café ya copa debaxiu de lus toldus ya báil.lase algu, poucu purque se fay tarde ya hay que se marchar pa casa, que al día siguiente yía San Roque en Torre ya Vil.lablinu, ya nun puede perderse la fiesta» (1)



Justo enfrente del santuario, al Norte, y adosada a una pared al otro lado de la carretera, encontramos un monolito con un agujero y una cruz grabada sobre este. Se conoce como Piedra Furada y es anterior a la ermita(2). Sin embargo, tenemos también noticia de otros dos próximas: en Leitariegos(3) y la que dio nombre a Piedrafita de Babia.

Contamos con una mención a la Piedra Furada en un privilegio concedido por el Rey Alfonso X a los de tierra de Laciana para que poblasen en San Mamés del 14 de marzo de 1270 en la que, al describir los límites del realengo de Laciana dice:

«E otro sí, les otorgamos que ayan estos términos libres e quitos por estos lugares, como comiença porla caraçal delos Vaos e dende ala Piedra Forçada de Carascón e porla sierra de Torona de goda que parte con Vabia, e dende ala barnna de Almuçara la Vieja que parte con Babia e con Sen Miedo e por Piedra Frinso e dende como parte con Sen Miedo e por el Aluergueria de Castrernal que parte con Cangas, e por el piélago del Moro que parte otrosí con Cangas e por elpino que es cabo de casa de Pedro Martínez de Degaña assí como parte con Cangas, e dende por cima de Piedra Fita. E dende porla sierra de Queyxa e por el río de Teyxedo e por el río de Urria. E dende al coto de Çebelledo e dende al quadro que pro con Bivero e por la sierra de Trabajes que parte con los Vaos»(4)

La ermita debió construirse algo después, hacia los siglos XIV y XV, con ocasión de la noticia, que debió contrastar el obispo de Oviedo, de la aparición de la Virgen a un pastor en medio de un gran resplandor en un carrascal o encinar, al que entregó su talla y le encomendó la construcción de su ermita. En 1634 un visitador ordena que se dore y encarne la imagen de la Virgen hallada por el pastor. Más tarde se construyen la casería y el hospital para servir a los romeros a Santiago. La iglesia actual fue edificada en el siglo XVIII(5).

La diócesis de Oviedo nombraba anualmente dos Mayordomos, respectivamente para los Concejos de Babia y Laciana, que administraban los bienes del santuario(6). Próxima hay una fuente.

Antiguamente se celebraban las festividades de La Anunciación, en marzo, San Roque, Santo Tirso y Nuestra Señora de Agosto. En las últimas décadas, en la víspera de La Asunción, una comitiva de mozos parte desde Laciana portando antorchas, desarrollándose la ofrenda a medianoche. El día siguiente se hacen misas, feria y una romería muy concurrida a la que acuden gentes de Babia, Laciana, Luna, Omaña, Somiedo,...(7)

Eva González relata en un poema la participación de una mujer en la romería de Carrasconte

«De nueite piechu marchanon
Sil arriba, Sil arriba,
garradina a un estandochu
camina la pelegrina.
En chegando a Carrasconte
templanu a l'amanecida
cantóu, cantóu la romera,
cantaba la pelegrina:
"!O, Virxen de Carrasconte!
¡O, Virxen carracontina!
qu'entre L.laciana ya Babia
tienes tua ilesia, tua armita.
Empara, empara esta probe,
esta mucher humildina
que vien l.luenche muitas leuguas
a pidite dúas cousinas.
La primera yía que'l frutu
que l.levo na mia barriga
naza vivu ya con xeitu
pa defendese na vida.
La outra cousa que te pido
madre del cielu querida
que'acheguemos bien a casa
ya tenga una hora cortina..."
Escalza díu la l.limosna,
xunto a la Virxen bendita,
tamién a ciegos ya coxos
que na puerta se ponían.
Amiranon los pereiros
conas banastras tendidas,
mercanon
peras, pacencias,
dulces ya unas ablaninas.
L.lu al l.lau d'una solombra
comienon la merendina,
emapanada ya feisuelos,
queisu, ablanas ya perinas»(8).

En cuanto a nuestro habitual estudio arqueoastronómico, desde el Santuario y la Piedra Furada se produce el nacimiento del Sol sobre la célebre Peña Ubiña en las fiestas de media estación del verano, Beltaine y Lugnasad, de modo que esta última bien pudo haberse cristianizado en las celebraciones de San Roque y La Asunción, a primeros de agosto.

Peña Ubiña, que Jovellanos creía la montaña más alta de España(9), se encuentra en una zona con importantes manifestaciones arqueológicas de actividad humana en la Prehistoria. Se localiza entre las minas de cobre del Aramo y La Profunda, y próxima a localizaciones megalíticas y lugares de hallazgos descontextualizados de objetos metálicos. De allí procede una punta de tipo Palmela(10). Hay quien la relaciona con el monte Vindio, mencionado en la campaña romana contra los cántabros del primer siglo antes del cambio de era(11).

Parece ser también lugar frecuentado por las brujas. Mario Roso de Luna se refería a un pastor llamado el Raposa que decía que brujas «Más de veinte veces he visto, cuando he ido de viaje o a coger higos, de madrugada, plantificarse en la carrilona a las brujas, o más bien encantadas, con su mantón azul floreado, llamando a los tontos, que si se dejan engañar quedan encantados también para más de un siglo, mientras ellas se escapan volando sobre sus escobas o en un rayo de la luna. [Van] A muchas partes; pero sobre todo, a los altos de la sierra y a la Peña Ubiña de frente al Puerto de Pajares, y hubo una buena pieza de éstas, más vieja que la sarna, que antes de morirse... de risa, pidió como un gran favor, para salvar su alma, que la llevasen hasta la misma peña, para enseñarles allí –decía– una cosa muy importante. Unos cuantos tontos la llevaron en hombros hasta el risco, y al verse allí, la muy pécora, levantó los brazos en alto, como la mejor comedianta, diciendo:

Peña Ubiña, Peña Ubiña,
canto pelao...
¡Qué guapos mis arrieritos
del chaleco colorao!

y entonces los bobalicones, que se habían dejado engañar así, la tiraron del risco a abajo... [Las brujas emplean muchos instrumentos para sus maleficios] Sobre todo, el argadillo o devanadera, con cuyos hilos enredan a muchos, que no se pueden desenredar»(12). De esta descripción se deduce su estrecha relación con la Luna(13).

He estimado una orientación de la propia Peña Furada con un ángulo de 163º ó 243º, según miremos al Sur o al Norte, implicando las declinaciones -27,46º y 49,43º, respectivamente. La primera, debida a que la salida del astro se produce a casi 18º de altitud sobre le horizonte, se encuentra a medio camino entre el solsticio de invierno y el lunasticio mayor Sur. Sin embargo, la declinación al Norte, repite otras declinaciones producidas en el entorno de los 45º, al Este, que ya había reconocido en el valle alto del Duerna, en Maragatería(14). En aquella ocasión los relacionaba con alineamientos hacia α-Coronae en el entorno del 2000 a.C. cuyo orto acrónico señalaba el acontecimiento de la fiesta de media estación de Imbolc.

Ya he explicado en varias ocasiones que la interpretación de un alineamiento definido por una estructura que suponemos prehistórica en función de un alineamiento estelar es sumamente problemática, pero que tampoco podemos renunciar a ella, pues nos consta el interés de los pueblos históricos y prehistóricos en fenómenos estelares para regular sus calendarios(15). El hecho de que nos encontremos varias veces con una misma declinación, que en el caso de las estrellas, como sabemos, varía gradualmente a lo largo de los siglos, refuerza su consideración.


Sin embargo, en esta ocasión, la Peña Furada mira hacia la puesta del astro, y no a su salida, lo que invita a reconsiderar la elección de la estrella asociada a esta declinación del entorno de los 45º. Sobre el 2400 a. C., α Bootis o Arturo, que es mucho más brillante que α-Coronae, también tiene esta declinación y tiene además una gran interés potencial en la regulación del calendario ya que en torno al 2000 a.C. su orto heliaco señala el acontecimiento de Lugnasad y su ocaso acrónico, el solsticio de verano(16).

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(1) ÁLVAREZ, G., El habla de Babia y Laciana, Ediciones Leonesas, 1985, pp. 127-128

(2) DÍEZ ALONSO, M., Carrasconte: Santuario y piedra furada, Diario de León 5/9/2010ç

(3) «Illa albergueria que est ad illam petram de illo Porto de Lactaregos est de Corias et populauit eam quidam hospitalarius qui habitabat in illo hospitale de Ferrera, Iohannis Didaci nomine, in diebus Petri abbatis» GARCÍA GARCÍA, M.E., San Juan Bautista de Corias. Historia de un señorío monástico asturiano (siglos X-XV), Universidad de Ovierdo, 1980

(4) Memorial Histórico Español: Colección de documentos, opúsculos y antigüedades que Publica la Real Academia de la Historia, Tomo I, Imprenta de la Real Academia de la Historia, 1851, pp. 261-262

(5) ALONSO PÉREZ, E., La ineludible cita de Carrasconte, Diario de León 15/8/2006; ALDEA VAQUERO, Q., MARÍN MARTÍNEZ, T., VIVES, J., Diccionario de Historia Eclesiástica de España, Instituto Enrique Flórez, 1975, p. 2240; http://www.aytovillablino.com/html/areas/deportes_ferias_fiestas_turismo_medioambiente/romeria_carrasconte.htm; http://usuarios.multimania.es/muxiven/carrasconte.htm

(6) ÁLVAREZ RUBIO, J., Babia, Laciana, Alto Luna, Edilesa, 2006, pp. 182-183

(7) ÁLVAREZ RUBIO, J., Babia, Laciana, Alto Luna, Edilesa, 2006, pp. 184-185

(8) GONZÁLEZ,E., Poesía completa, Academia de la Llingua Asturiana, 1991, pp. 70-71

(9) «A la derecha la famosa Peña de Ubiña, que se cree ser la más alta de España. Vese desde tierra de Segovia y desde muy adentro del mar. Los de Cudillero, que navegan por ella, la llaman la Becerra; va a dar al concejo de Lena» JOVELLANOS, Diario, edic de Caso González, t. VI, p. 382; edic. de Menéndez Peláez, p. 168, citado en CASO GONZÁLEZ, J. M., CANGA MEANA, B., PIÑÁN, C., Jovellanos y la naturaleza, Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias, 2006, p. 117

(10) ONTAÑÓN PEREDO, R., Caminos hacia la complejidad. El Calcolítico en la región cantábrica, Universidad de Cantabria, 2003, p. 158

(11) «De lat. albus deriva probablemente Peña Ubiña (León): *Pinna Albinia > *Peña Aubiña > *Peñ(a-A)ubiña > Peña Ubiña, con falso corte y aglutinación de la inicial de *Aubiña con Peña antes de la alteración del diptongo. Peña Ubiña vendría a ser un calco romance del viejo celtismo Vindius mons de las fuentes clásicas, del cel. vindo- "blanco", Vindo-magus, Vindo-bona, etc.; el monte Vindius suele situarse precisamente en las proximidades de Peña Ubiña» BASCUAS, E., Estudios de hidronimia paleoeuropea gallega, Verba, Anexo 51, Servicio de Publicacións e Intercambio Científico, Universidad de Santiago de Compostela, 2002, p. 283; «De aquí huyeron al elevadísimo monte Vindio, allí creían que antes llegarían las aguas del océano que las armas romanas» Floro, Epitoma de Historia Romana, II, 33.49. Orosio, en cambio dice «entonces, al fin, los cántabros, habiendo trabado gran combate bajo las murallas de Attica, y ee aquí derrotados huyeron inmediatamente al Monte Vindio, una fortaleza natural» Orosio, VI, 21.5

(12) ROSO DE LUNA, M., El tesoro de los lagos de Somiedo, Editorial Eyras, 1980 (1ª ed. 1916), pp. 242-243

(13) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 67-69

(14) En total 3: En la orientación de uno de los paneles de laberintos respecto a Peñafaciel, en el santuario rupestre de San Salvador de Quintanilla de Somoza respecto a San Mamede de Villalibre, en el Arca de la Escrita GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 226-232

(15) Un magnífico ejemplo podemos encontrarlo en el estudio sobre Etnoastronomía de la Isla de Pascua realizado por Edmundo y Alexandra Edwards que puedes encontrar en mi Biblioteca.

(16) NORMAN LOCKYER, J., Stonehenge and Other British Stone Monuments Astronomically Considered, MacMillan and Co., 1906, p. 117; Cartes du ciel, versión 3.4.1; En el caso que nos ocupa, obtenemos la declinación de 49,5º aproximadamente en el 3150 a.C. Para el 3000 a.C. , una elevación de Arturo de 5º 41, una declinación de Arturo de 48º34’, la fecha en la que la elevación del Sol es -6º es el 22/6/3000 a.C. 5:04, y para una elevación del Sol de -18º, el 23/7/3000 a.C. 3:16
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CRÉDITOS DE LAS FIGURAS

(1) Peña Furada de Carrasconte. Miguel Ángel González, 2010

(2) Santuario de Carrasconte. Miguel Ángel González, 2010

(3) Vista hacia Peña Ubiña (cubierta por nubes) y Peña Ubiña Pequeña desde Carrasconte, en la carretera ya fuera del núcleo de población. Miguel Ángel González, 2011

jueves, 20 de octubre de 2011

El santuario megalítico de la Virgen del Camino

«Y como la montaña leonesa no sufrió las bárbaras invasiones de Godos ni de Árabes, en ella se perpetuó la devoción Mariana con tal esplendor, y con piedad tan encendida, que no hay cumbre, ni valle, ni recodo en donde la imagen de la Virgen no tenga un trono»(1)



En Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte daba noticia de un posible monumento megalítico constituido por grandes rocas de cuarzo blanco, el Arca de la Pastora, que es mojón entre Lucillo, Villalibre de Somoza y Quintanilla de Somoza, que reune una serie que características que apoyan su identificación como un monumento prehistórico y que además está alineada astronómicamente con el Nicho del Monte Teleno en las fiestas de media estación invernales y con el Pico Becerril en las fiestas de media estación estivales(2). Hoy vamos a ver otro ejemplo análogo, pero mucho más poderoso: el monumento megalítico que dio origen al Santuario de la Virgen del Camino. José González Fernández nos relata su leyenda de su fundación, registrada a su vez en el archivo del santuario(3):

«Y un día... –lo cuenta la tradición– estaba un pastor de Velilla de la Reina, llamado Alvar Simón Fernández, el día 2 de julio de 1505 –fiesta de la Visitación de la Virgen–, guardando su ganado y entreteniendo sus ocios en profundas meditaciones, cuando vio en el sitio en que está hoy la Ermita del Humilladero, a la imagen de Nuestra Señora, parecida en la forma de Nuestra Señora, parecida en la forma de la Virgen del Camino, de León: “Se sorprendió el pastor, dice la relación que copiamos, al ver delante de sí a tan gran reina, rodeada de claros resplandores, y más cuando oyó que le hablaba la misma Señora, diciéndole: Vete a la ciudad, avisa al Obispo que venga a este sitio y coloque en lugar decente esta mi imagen, la cual ha querido mi Hijo se aparezca en este lugar, para bien de esta tierra. A lo que respondió el pastor: Señora, ¿cómo me creerán de que sois Vos la que me envía? Y le dijo la Virgen: Dame esa honda que tienes en la mano; y tomándola en la suya, la Soberana señora cogió una piedra pequeña, la colocó en la honda y la arrojó diciendo: Dí al Obispo que encontrará esta piedra tan grande, que será señal suficiente de que Yo te envío, y en el mismo sitio que hallareis la piedra, es mi voluntad y la de mi hijo que se coloque la imagen. Dicho esto desapareció la visión. Se dirigió a León el pastor, dando cuenta de los sucedido al Obispo, quien vino con muchos eclesiásticos y seglares a registrar por si mismos el prodigio, viendo todos la devota imagen y adorándola con singular devoción, pasaron a ver la piedra tan crecida, que se convencieron de la verdad. Luego trataron de levantar en aquel sitio una ermita para colocar en ella la bendita imagen»(4)

Esta aparición mariana parece guardar alguna relación con la de la Virgen de la Iglesia del Mercado, también Virgen del Camino, que tiene un origen bastante más antiguo(5). Asimismo es cierto que el personaje histórico de Alvar Simón existió realmente y que no hay referencias a ermitas u hospitales en esa zona con anterioridad al s. XVI(6), lo que da cierto grado de verosimilitud a la historia, dejando aparte el crédito que demos a la certeza de las apariciones de la Virgen. Sin embargo, hay, en mi opinión, razones importantes que sostienen la antigua existencia en aquel lugar de un santuario de culto no sólo precristiano, sino también prehistórico y megalítico. Me estoy refiriendo al lugar donde ahora está la ermita del Humilladero, reconstruida después de su destrucción durante la Guerra Civil, y no al actual Santuario de la Virgen del Camino, erigido para sacar provecho del tráfico de peregrinos a lo largo del Camino Francés a Santiago:


«En los primeros momentos de la Aparición, se construyó una ermita pequeña y pobre en el sitio que hoy se llama el Humilladero, como lugar señalado por el pastor Ximón, de la presencia de la Virgen, o mejor dicho del sitio en que paró la piedra arrojada por la Madre de Dios. Pronto sintieron los devotos la conveniencia de acercar el Santuario al camino francés, ruta concurrida de peregrinos y de romeros, y accediendo a estos deseos el Cabildo y el Corregidor encargaron la construcción de otra ermita más lujosa y más amplia a los canteros Sáiz, haciendo probablemente los planos el famoso Badajoz. Antes que la ermita nueva se debió hacer el Hospital de peregrinos»(7)


No sólo la tradición megalítica descrita en la leyenda de la fundación de la ermita, sino que además su propia denominación, "humilladero", nos invita a suponer este origen prehistórico. Sin tener que ir muy lejos, en Galicia el milladoiro es un montón de piedras situado en ciertos lugares, generalmente al lado de caminos, coronado por una cruz y asociado a la célebre tradición de que cada caminante debe echarle una piedra(8). El Diccionario de la Real Academia Española lo define como «Lugar devoto que suele haber a las entradas o salidas de los pueblos y junto a los caminos, con una cruz o imagen». El origen pagano de muchos de estos lugares se deduce, entre otras razones, de las arengas de Martín Dumiense contra las supersticiones de origen precristiano que persistían en el Noroeste en el siglo VI:

«Otro demonio, por fin, quiso llamarse Mercurio, que fue el inventor doloso de toda clase de robos y fraudes. A este los hombres avaros le ofrecían en sacrificio, como al Dios del lucro, montones de piedras, que lanzaban al pasar por encrucijadas de los caminos»(9)

En cuanto a la tradición festiva del santuario, nos dice José González Fernández que «Eran frecuentes las rogativas públicas y las procesiones solemnes; sobre todo tenían fama las fiestas de 16 de agosto, 29 de setiembre y San Froilán, en cuyos días la concurrencia era extraordinaria, no solo del Reino de León, sino de Asturias y de Galicia»(10). La romería principal se hacía en un principio el día 16 de agosto, aprovechando el poder de convocatoria de las fiestas de la Patrona de la Catedral de León que se celebraban el día anterior con las funciones de las Cantaderas y los toros(11). Al parecer, la romería de San Miguel de septiembre surge como un desplazamiento de la romería de la Asunción, que desaparece, y cuyo culto tendría origen en la advocación del arciprestazgo al que pertenece el Santuario(12). Con el tiempo, la romería de San Froilán, celebrada en la primera quincena de octubre, se convirtió en la más importante y referencia de todas las romerías de su entorno.

«Allí Sahagún y Ponferrada, Murias y La Bañeza, Astorga y La Vecilla, Riaño y Coyanza y Villafranca... los de las tierras de pan llevar y los frutales; y los del río Sil, el río de las pepitas de oro, y los del Esla y los del Órbigo... los de la Cepeda y los de la Maragaterís, los del Páramo y la Rastrería que viven a la sombra amorosa de su Virgen»(13)

El Santuario de la Virgen del Camino está también ligado al voto u obligación de hacer una ofrenda a San Isidoro por parte de la ciudad de León y los pueblos de la Sobarriba en el alto de Trobajo o Monte de San Isidoro, donde existió una ermita dedicada a este santo. Este compromiso nace, según la tradición, de la intercesión de San Isidoro para librar a la ciudad y su entorno de una terrible sequía ocurrida en el año 1158 y consiguiente agradecimiento del Concejo de León de forma conjunta con los pueblos de la Sobarriba por el cual debían realizar una ofrenda anual al santo en lo alto de este monte. A raíz de la orden del obispo Risoba en el siglo XVII prohibiendo las procesiones de más de media legua el Concejo de León se desvincula de los pueblos de la Sobarriba, que continuaron visitando al ermita de San Isidoro de Trobajo, y realiza su propio acto de ofrenda a San Isidoro, voluntario según el Ayuntamiento y obligatorio según el Cabildo isidoriano, que se conoce como Las Cabezadas y que en la actualidad se celebra el último domingo de abril. Por su parte, los pueblos de Antigua Hermandad de la Soba-arriba y de la Soba-abajo, los actuales ayuntamientos de Valdefresno y Villaturiel, junto con el de Valverde del Camino, trasladaron la ofrenda al Santuario de la Virgen del Camino una vez que se arruinó la ermita de San Isidoro en el siglo XIX(14).

Una vez asentado el contexto histórico y cultural del santuario de la Virgen del Camino, vamos a pasar al estudio de su potencial uso astronómico como calendario en el paisaje. Comenzamos el artículo anunciando que la Virgen del Camino constituía un paralelo poderoso del monumento megalítico del Arca de la Pastora entre Lucillo, Villalibre y Quintanilla de Somoza. En realidad, como hemos visto, es la ermita del Humilladero la que sugiere su erección sobre un monumento megalítico prehistórico. Su comportamiento astronómico es idéntico al del Arca de la Pastora, compartiendo incluso uno de sus blancos en el horizonte: el Nicho del Monte Teleno donde el sol, visto desde aquí, se pone en las fechas de las fiestas de media estación invernales, algo que, como ya sabemos, es congruente con el significado de la divinidad astur con la que se identifica. También, como el arca maragata, está orientada con las fiestas de media estación que dan comienzo y fin al verano, en este caso, en el amanecer del Sol sobre Peña Mayor que también es visible desde aquí. Es probable que las celebraciones de San Froilán y de la Asunción sean pervivencias cristianas de las fiestas paganas de Samain y Lugnasad señaladas en el Teleno y Peña Mayor.

Muy aclaratoria es igualmente la función astronómica exhibida por el Monte de San Isidro que ha dado pie al Voto de la Sobarriba y al rito leonés de Las Cabezadas, pues el lugar donde se emplazaba su ermita(15) está orientado también con el amanecer en las fiesta de media estación estivales sobre Peña Mayor. Por ello, cobraría sentido que su construcción guardara relación con un antiguo lugar de culto precristiano localizado en sus inmediaciones con este propósito astronómico.

En definitiva, la tradición legendaria relativa a la fundación del santuario de la Virgen del Camino, cuyo germen está en la ermita del Humilladero, nos remite a un antiguo monumento megalítico uno de cuyos elementos constructivos debía consistir en una gran roca que sobrevivió hasta comienzos del siglo XVI. Esta posibilidad está apoyada por su localización en la intersección de dos alineamientos solares definidos por dos montes muy notables, Teleno y Peña Mayor, que señalan el acontecimiento de todas las fiestas de media estación. Dos de ellas, Lugnasad y Samain, podrían haber pervivido en forma cristiana con las fiestas de la Asunción y San Froilán.

El Monte de San Isidro, en Trobajo del Camino, también participa del alineamiento de la salida del sol sobre Peña Mayor en las fiesta de media estación de Beltaine y Lugnasad, que bien pudo ser el germen del Voto de la Sobarriba a la Virgen del Camino, realizado anteriormente a San Isidoro en su ermita de Trobajo del Camino así como del que realiza el Concejo de León y que popularmente se conoce como Las Cabezadas.



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(1) GONZÁLEZ, J., La Virgen de la Velilla: reseña histórica : su antigüedad, su aparición, su santuario, Imprenta de "Proa", 1943, pp. 3-4

(2) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 30-32, 239-241

(3) «La narración de la aparición de la Virgen del Camino está tomada de unas hojas sin fecha, ni firma, que existen en el archivo del Santuario. Por la letra, parece de fecgha reciente, aunque copiadas de otra más antigua. Con ligeras variantes, es la misma que trae el P. Villafañe: “Compendio histórico de las imágenes de la Virgen. Salamanca. 1726. Vid. "El Culto de la Virgen en el antiguo Reino de León", por Baldomero Diez. Oviedo. 1900. Conforme con estos datos están varias Actas de la Catedral, del Archivo Municipal, y documentos del Convento de la Concepción de León, y Archivo del Santuario» GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J., La Virgen del Camino, Impresa Católica, 1925, p. 22

(4) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J., La Virgen del Camino, Impresa Católica, 1925, pp. 22-23

(5) Hacia el s. VI, tradicionalmente el 9 de febrero, un pastor que guardaba sus rebaños en el lugar encontró la imagen de la Virgen entre unas zarzas y apareciéndosele Nuestra Señora donde está la cruz de la plaza y manifestando su voluntad de recibir allí culto. En el s. XVI las imágenes de la Virgen del Mercado o Antigua del Camino y la del Camino actual estaban en competencia en cuanto a rogativas de lluvia o fin de epidemias. Incluso surgió un rumor entre los ss. XIX y XX de que la iglesia del Mercado se había apropiado de la verdadera imagen. PUENTE LÓPEZ, J.L., BOTO VARELA, G., Virgen del Camino. 500 años de devoción, Edilesa, 2005, p. 47-49

(6) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J., La Virgen del Camino, Impresa Católica, 1925, pp. 22-39

(7) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J., La Virgen del Camino, Impresa Católica, 1925, p. 45

(8) PISA MENÉNDEZ, P., El antiguo camino real de Oviedo a Pravia, Revista de Obras Públicas, abril 1997, nº 3364, p. 77-78

(9) MARTÍN DE BRAGA, Sermón contra las supersticiones rurales. Texto revisado y traducción de Rosario Jove Clols, Ediciones El Albir, 1981, p. 29

(10) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J., La Virgen del Camino, Impresa Católica, 1925, p. 57

(11) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J., La Virgen del Camino, Impresa Católica, 1925, p. 47

(12) PUENTE LÓPEZ, J.L., BOTO VARELA, G., Virgen del Camino. 500 años de devoción, Edilesa, 2005, p. 135

(13) padre Domingo Cubría, ganador del Certamen Literario y Artístico en honor de Nuestra Señora convocado por la Excelentísima Diputación de León en una fecha indeterminada, PUENTE LÓPEZ, J.L., BOTO VARELA, G., Virgen del Camino. 500 años de devoción, Edilesa, 2005, p. 142

(14) PUENTE LÓPEZ, J.L., BOTO VARELA, G., Virgen del Camino. 500 años de devoción, Edilesa, 2005, pp. 111-119; DÍAZ ALOSO, M., Mitos y Leyendas de la Tierra Leonesa, 1982, pp. 90-94

(15) La ermita de san Isidro del Monte se localizaba en el altozano que sube al cementerio de Trobajo, precisamente donde en la actualidad, dice Matías Díez Alonso, se ha contruido la casa del señor Delgado Marcos, que en su edificación hace sesenta años halló cimientos y baldosas del piso de esta antigua ermita de san Isidro del Monte, DÍAZ ALONSO, M., Mitos y Leyendas de la Tierra Leonesa, 1982, p. 92

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CRÉDITOS DE LAS FIGURAS

(1) Ermita del Humilladero de la Virgen del Camino. Miguel Ángel González, 2011.

(2) Antigua ermita del Humilladero. Al parecer, de la Revista Estampa, febrero de 1930. Tomada de la web de los Dominicos de la Virgen del Camino.
http://virgendelcamino.dominicos.es/webvirgen/images/stories/virgen/sracamino/artehistoria/santuarios/ermita.jpg

(3) Santuario de la Virgen del Camino. Miguel Ángel González, 2011

(4) Antigua ermita de la Virgen del Camino. Tomada de la web de los Dominicos de la Virgen del Camino.


(5) Peña Rionda, Pico Moro, Peña Corada y Peña Mayor, vistos desde La Candamia. Miguel Ángel González

lunes, 17 de octubre de 2011

Los petroglifos de la Maragatería tienen los laberintos más antiguos del mundo

VERÓNICA VIÑAS | LEÓN 17/10/2011


Los petroglifos de la Maragatería no son sólo uno de los hallazgos más fascinantes del arte rupestre de los últimos años, sino que contienen los laberintos más antiguos del mundo. Su descubridor, el astorgano Juan Carlos Campos, un aficionado a la arqueología, sabía la importancia de estos grabados prehistóricos mucho antes de que los investigadores de la Universidad les prestaran atención y certificaran que, efectivamente, son, como mínimo, del Calcolítico —período intermedio entre el Neolítico y la Edad del Bronce—; es decir, más de 5.000 años de antigüedad.

Campos no se ha limitado a descubrir petroglifos y cazoletas en Maragatería, sino que ha tratado de desvelar por qué están aquí. A principios de diciembre publicará un libro, titulado Petroglifos en Maragatería, con revelaciones sorprendentes. Promete contarlo todo. Sin reservas. El libro, con una tirada inicial de mil ejemplares, que se ha costeado de su bolsillo, trata de probar que los laberintos que localizó en Peñafadiel —dos piedras gigantescas con tres laberintos cada una— son los más antiguos del mundo. «Son seis laberintos muy extraños. No hay ninguno igual en otra parte», asegura. Campos defiende que en la Maragatería puede estar «la cuna» de los laberintos. Lamenta que «aquí, lamentablemente, no les prestamos atención».

«Durante mucho tiempo se pensó que el laberinto de Creta era el más antiguo. Luego, se descubrió otro anterior en una tablilla en Pylos (Grecia), fechado en torno al año 1.200 antes de Cristo. Pero los leoneses son de hace 4.500 años; es decir, mil años anteriores», sostiene Campos.

El descubridor de los petroglifos explica que los petroglifos de Maragatería echan por tierra las tesis de los historiadores que defendían que los laberintos se propagaron desde Grecia al resto del Mediterráneo. «Cuando se creía que los petroglifos de Mogor (Pontevedra) databan de finales de la Edad del Bronce se propuso la teoría de los contactos comerciales marítimos entre la zona mediterránea y el noroeste peninsular para explicar la existencia de los laberintos gallegos». Sin embargo, «mucho antes de la civilización cretense los laberintos de Maragatería ya estaban aquí. Así que, en todo caso, fue desde la Maragatería desde donde se ‘exportaron’». Campos insiste en que «no se conoce otro lugar en el mundo donde se puedan contemplar seis laberintos prehistóricos juntos», con la particularidad de que presentan distintos patrones, es decir, son de diseños y tamaños diferentes.

Una autoridad mundial. Campos contactó con Jeff Saward, uno de los expertos más reconocidos del mundo en historia de los laberintos. Le envió las fotografías de los petroglifos leoneses y Saward se presentó a las dos semanas en la Maragatería. «Se quedó impresionado».

El especialista norteamericano afirma en el número 38 de la revista Caerdroia que «los laberintos descubiertos en la provincia de León son uno de los grupos de laberintos más difíciles de explicar».

En su libro, Campos desvelará más datos de sus hallazgos rupestres. Ya ha enviado un borrador del texto a los profesores Ana Neira y Federico Bernaldo de Quirós, del Área de Prehistoria de la Universidad de León, a los que la Junta encomendó hace más de dos años la investigación de los petroglifos descubiertos por Campos, que parece llevarles la delantera en sus pesquisas.

Los dos profesores de la Universidad de León presentaron a finales de julio un anticipo de sus investigaciones en el Congreso Internacional de Arqueología de Villalba (Lugo), donde vincularon los petroglifos leoneses con los famosos conjuntos de petroglifos galaicos, aunque, a la vez, dejaron claro que los leoneses tienen características específicas, y que en la confección de los laberintos debió de emplearse «algún tipo de instrumento rotatorio».

Estos dos conjuntos de grabados, ubicados cerca del Teleno, fueron descubiertos por Campos el 20 de enero de 2008. Meses más tarde la Consejería de Cultura decidía financiar un proyecto titulado Diagnosis, limpieza, documentación, estudio y conservación de grabados rupestres en Maragatería, en el que se incluían, también, otros grabados prehistóricos de la zona.

Falta averiguar si estamos ante las primeras manifestaciones de escritura y cuál es su significado. Podrían ser representaciones solares que servían a las primitivas sociedades campesinas para llevar a cabo ritos de iniciación o propiciar la fertilidad.

En las dos grandes losas de Peñafadiel aparece grabada una cruz de brazos iguales, un surco que desemboca en un haz de líneas y una especie de hoja. Son dibujos sin precedentes. «Muy raros», como certifica el experto Jeff Saward. Tres laberintos en cada una de estas dos rocas, decoradas también con cavidades redondas o cazoletas. El estudio certificó que primero se hicieron los laberintos y luego las cazoletas. Sin duda, una historia fascinante que podría deparar nuevas sorpresas...

jueves, 13 de octubre de 2011

Cuontu da mocinha lloba

Era unha mocinha que la eicharon os padres fuora de casa con unha maldición: que la comiran os llobos. Ya entoncias a rapaza marchóu pal monte, conhos llobos; pero conha maldición que ye eicharon os padres, os llobos nun la comiron. Ya fíxose ella lloba; coíu a piel ya todo de llobu.

Ya entoncias, nun puoblu había unha casa na que secaban as castañas tódolos del puoblu, na casa aquella. Había, aisí, un desván darriba...; you nun sei cúmo lo fairían, pero que secaban mutas castañas. Ya despuóis iban dar-yes vuolta. Ya aquel qu'iba, a moza comíalu ya nun salía más. Ya ella, desque los comía, peinhábase ya preparábase na casa aquella, al llume. Ya cuando se preparaba, tiraba a piel; despuóis volvía ponhella ya yá era lloba.

Ya cuando vingo un mozu del serviciu, dixéron-ye lo que pasaba nel puoblu. Ya entoncias dixo:

– Puos vou ir you.

Ya a familia nun quería que fora, porque lu iba comere. Ya él dixo:

– Puos vou.

Puos vou, puos vou... puos foi. Foi, fixo'l llume ya xubíu ás castañas; ya tapóu a boca ya todo, qu'ella nun olira nada. Ya ella, despuóis, peinhóuse ya preparóuse; tiróu a piel ya era unha muyer...buono... ¡guapísima! Ya él baxóu amodo, aspacín, con todo tapao, que nun olira nada. Cumo ella tenhía'l pelu llargu, estaba peinhándose aisí, cara p'abaxo. Ya él baxa, cuoi a piel ya tírala. Había un llume mui grande, grande, grande, grande... ya metíula nel mediu del llume. Ya abrazóula bien, aisí, bien abrazada. Porque, si non, la saca. Ya dixo ella:

– Mira: si un pelu me quedara del pelleyu, lo más grande que t'iba quedar era unha oureya.

Ya entoncias, puos cumo a piel queimóu toda, puos casóuse con ella.


Este cuento fue narrado por Jesusa Rellán González, de Burbia, en noviembre de 1985, y transcrito en castellano en CAMARENA, J., Cuentos tradicionales de León, I, Tradiciones Orales Leonesas, III, Seminario Menéndez Pidal, Universidad Complutense de Madrid y Diputación Provincial de León, 1989.

Fue adaptado por mi al habla de la comarca vecina de Furniellla y corregido por Fernándo Álvarez-Balbuena, profesor de Filología Románica de la Universidad de Oviedo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Cernunnos, el Señor Cornudo del Bosque en la Catedral de León

«Había un bosque sagrado, jamás profanado desde remotos tiempos, que con sus ramas entrelazadas encerraba un espacio tenebroso y unas gélidas sombras en cuyas profundidades no penetraba el Sol. Este bosque no lo ocupaban los Panes, habitantes de los campos, ni los Silvanos, señores de los bosques, ni las ninfas, sino los santuarios de unos dioses de bárbaros ritos: aras construidas para siniestros altares y todos los árboles purificados con sangre humana [...] No lo frecuentan las gentes arrimándose para celebrar cultos, sino que se lo han dejado a los dioses. Tanto si está Febo en medio del firmamento como si ocupa el cielo la noche sombría, el propio sacerdote tiene pavor a acercarse y teme toparse de repente con el señor del bosque»(1)

El domingo 2 de octubre, estuve en la Catedral de León para ver la celebración de Las Cantaderas. Aproveché la ocasión para fotografiar un relieve localizado en una de las capillas (lo siento, no recuerdo cual) que desde hace años me ha llamado la atención. Representa a una cara humana con cuernos de ciervo que semejan ramas, descripción nos remite inmediatamente a la divinidad céltica Cernunnos.

Cernunnos es uno de los dioses cornudos, cuyos atributos principales son las astas de toro, macho cabrío o ciervo, y que recibían culto para obtener prosperidad y fertilidad. Cernunnos es considerado el dios principal de los celtas continentales, señor de la naturaleza, de los animales, de la fruta y del grano, y dispensador de la fertilidad. Es representado con cuerpo humano y cuernos de ciervo. Su etimología deriva del indoeropeo *ker-, con el significado de "cuerno"(2).

Figura en el Pilar de los Nautas del 137 d.C. como un dios barbado con cuernos de ciervo y con torques colgados de estos. aparece la inscripción, parcialmente borrada de ‘—ernunnos’. Una variante del nombre, Cernenus, fue hallada en una inscripción de Verespatak, Rumania, asociada con el Júpiter romano. También lo encontramos en el Caldero de Gundestrup, portando en su mano un torques y en la otra una serpiente, con cornamenta de ciervo y sentado con las piernas cruzadas. En el Relieve de Reims del s. I d.C., en un frontón triangular se muestra a Cernunnos, con cuernos y torques de remate, flanqueado por Mercurio y Apolo. El dios cornudo sostiene un saco del que extrae granos o monedas. Ante su pedestal figuran un toro y un ciervo enfrentados. Toros, ciervos y serpientes son constantes iconográficas en las representaciones de Cernunnos, en ocasiones en composiciones que aluden a una trinidad sagrada. Sobreviven más de treinta representaciones suyas, distribuidas por lo que hoy es Rumanía e Irlanda(3).

MacCulloch lo identifica con la divinidad ancestral de todos los galos que Julio César interpretó como Dis Pater(4). En cualquier caso, probablemente tendría origen, como el resto de dioses cornudos, en una divinidad ancestral prehistórica, el principio masculino, fertilizador y astado, consorte de la Gran Diosa Luna de la que recibiría su principal atributo como símbolo del cuarto lunar.

En la Península Ibérica se conocen algunas posibles representaciones de esta divinidad en una controvertida representación en un fragmento cerámico de Numancia publicado por Blazquez, así como otra de la misma procedencia publicada por Jimeno, una figura con cinturon, lanzas y escudo cuya cabeza está coronada por tres cuernos de la diadema de Mones así como ciertas decoraciones de terra sigillata hispánica del alfar de El Endrinal, Bronchales, (Teruel) que muestran una figura masculina con una máscara de ciervo sobre la cabeza(5).

Posiblemente sus referentes más antiguos sean la figura antropomorfa con cuernos de ciervo de Capo di Ponte, Val Camonica, Italia, o la figura del brujo con cuernos de ciervo de la Cueva de Trois Fréres, Francia.

El dios cornudo también dejó una huella notable en la tradición popular. Sabemos por san Jerónimo que san Paciano de Barcelona escribió en el s.IV un libro intitulado Cervus o Kerbos «contra las Calendas de enero y otras fiestas paganas»(6). También Cesáreo de Arles en el siglo VI denunciaba estas prácticas:

«¿Habrá alguna persona inteligente que pueda creer que haya individuos que estén en sus cabales y se disfracen de ciervos y quieran transformarse en bestias?»

Y en otro sermón insistía:

«¿Qué hay tan insensato como ponerse una piel de animal y hacerse semejante a una cabra o un ciervo, de manera que el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, se convierta en víctima para el sacrificio de los demonios?»(7).

Teodoro, arzobispo de Canterbury desde 668 hasta 690, en su Liber Poenitentialis, clamaba contra cualquiera que «ande como ciervo o toro, es decir, se haga pasar por un animal salvaje y se vista con la piel de un animal de rebaño, poniéndose la cabeza de las bestias; aquellos que en tal guisa se transforman en la apariencia de un animal salvaje tienen pena de tres años, porque esto es diabólico»(8).

En la Asturia del Norte Rogelio Jove y Bravo da noticia culta sobre un ser que denomina Busgosu, comparable con el "hombre cornudo" de Gascuña, "le Fauxinge" de la Alta Bretaña, "Santirine" de la Baja Bretaña, el "Ourisk" de Escocia o el "Basajaun" vasco(9).

«El Busgosu es como el Fauno... Pasea su melancolía en las soledades de las selvas; se aparece de vez en cuanto a los que penetran en lo enmarañado del bosque, para enseñarles el camino. Su cabeza está coronada por espesa cabellera, de la que brotan dos cuernos retorcidos, como los de cabra; el rostro, los brazos y el torso son humanos; sus piernas son también como de cabra y terminan en pezuñas hendidas. En algunas regiones de nuestra provincia le acusan de perseguir a las mujeres y llevarlas a su caverna, como el sátiro... Vigila los rincones de la selva, protegiendo a los animales perseguidos por los hombres y poniendo obstáculos al paso de estos. Si se le irrita, puede hacerles caer en una cortadura o estrellarse en el fondo de un barranco»(10).

Por lo tanto, se comprende perfectamente que bien pronto que el dios cornudo se convirtiera inmediatemente en el representante del mal, o lo que es lo mismo para los adalides de la Iglesia, del paganismo. Atributos del ciervo, del carnero, de la cabra o del toro eran constantes en las descripciones del diablo que realizaban los infelices reos acusados de brujería(11).

Los dioses cornudos, por su carácter ctónico y lunar, por su dominio sobre el Inframundo, tienen el poder sobre la fertilidad de campos y animales. Sin embargo, surge la duda sobre si la personalidad de cada uno queda matizada en función del animal del que toma la cornamenta. ¿Representa lo mismo Cernunnos, el de los cuernos de ciervo, que Teleno, por ejemplo, el ancestral dios toro?(12)

Hemos visto que toros y ciervos aparecen representados juntos en composiciones en las que participa Cernunnos. Ambos animales representan abundancia, potencia sexual y protección, pero en contextos diferentes: el toro es un animal doméstico y el ciervo salvaje. Además, el asta del ciervo recuerda la forma de las ramas de los árboles, lo que lo conecta con el concepto de renovación cíclica de la naturaleza, idea que queda especialmente subrayada en el relieve de la Catedral de León. Cuando el ser humano caza, abandona su esfera propia, domesticada y protegida por los ancestros de su tribu, y penetra en la salvaje, gobernada por otros dioses y espíritus. Este es el reino de Cernunnos, el señor del bosque, el hombre-verde.

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(1) M. ANNEO LUCANO, Farsalia III, 415-417

(2) BOMHARD, A.R., KERNS, J.C., The Nostratic macrofamily: a study in distant linguistic relationship, Mouton de Gruyter, 1994, p. 369; MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 1998, p. 76-77

(3) KOCH, J. T., Celtic culture: a historical encyclopedia, Volúmenes 1-5, entrada CERNUNNOS, p. 396; MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 1998, p. 76-77; REBOREDA MORILLO, S., CASTRO PÉREZ, L., Cernunnos y sus antecedentes orientales, Anales de prehistoria y arqueología, Nº 19-20, 2003-2004 , pp. 143-156

(4) MacCULLOCH, J.A., The Religion of the Ancient Celts, 1911, republicado por Bibliobazaar, 2006. p. 65

(5) BLAZQUEZ, J.M., Réplica desconocida al "Cernunnos" de Val Camonica: el "Cernunnos" de Numancia, Revue d'Etudes Ligures, 23, pp. 294-298; JIMENO, A. Religión y ritual funerario celtibérico, Revista de Soria, 25, 1999, p. 8; ATRIÁN,P., Estudio sobre un alfar de terra sigillata hispánica, Teruel, 19, 1958, pp. 87-172; citados en ALFAYÉ VILLA, S., La iconografía divina en Celtiberia: una revisión crítica, Archivo español de arqueología, Vol. 76, Nº 187-188, 2003, pp. 77-96

(6) FÁBREGAS, J., OLIVAR, A., La voz de los Padres en la Liturgia de las Horas: los autores eclesiásticos del oficio de lectura, Biblioteca Litúrgica, Centre de Pastoral Litúrgica, 2002, p. 199

(7) ORLANDIS, J., La conversión de Europa al cristianismo, Rialp, 1988, p. 40; FERNÁNDEZ CONDE, J., Les fiestes de Carnaval n'Añu Nuevu. les Kalendes de Xineru, Lletres asturianes, Número 13, p. 89

(8) THORPE, B., Monumenta Ecclesiastica, II, ed. de 1840, p. 249, citado en MURRAY, M.A., The God of the Witches, Publision Publications, LLC, 2005 (1ª ed. 1933), p. 22

(9) CABAL, C., La mitología asturiana. Los dioses de la muerte. Imprenta de Juan Pueyo, 1925, p. 224

(10) JOVE Y BRAVO, R., Mitos y supersiticiones de Asturias, Oviedo, 1903, p. 44, citado en CABAL, C., La mitología asturiana. Los dioses de la muerte. Imprenta de Juan Pueyo, 1925, p. 224

(11) «La evolución de la iconografía del diablo ha sido muy variada como también lo son las descripciones que de este han hecho los diferentes reos. Metamorfoseado en forma de hombre con atributos de animal: Cuernos, en Dominica la Coja; con patas de cabra, en Fago; cuernos de ciervo y orejas de carnero, en Catalina Santisteban, Graus; y otras veces con forma de animal: Perro, en Juan Bardaxi; lobo, en Isabel Alastruey». GARI LACRUZ, A., Brujería e inquisición en el Alto Aragón en la primera mitad del siglo XVII, Diputación General de Aragón, Departamento de Cultura y Educación, 1991, p. 64; «Las formas en que el dios disfrazado se manifestaba eran: toro, gato, perro, macho cabrío, caballo, oveja y ciervo. Notemos que la cabra y el macho cabrío no aparecen en la Gran Bretaña, salvo en el caso del obispo normando de Coventry; pertenecen casi por entero a Francia y Alemania. En Inglaterra, Escocia y el sur de Francia, la habitual guisa animal era de toro o ciervo; pero en ninguna parte se registra que el jefe de la religión apareciera como asno o como liebre, aun que la liebre fuese la transformación más común de las brujas; en épocas posteriores, en Francia y Alemania, ocasionalmente es un cerdo» MURRAY, M.A., The God of the Witches, Publision Publications, LLC, 2005 (1ª ed. 1933), pp. 27-28

(12) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 11-20

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CRÉDITOS DE LAS FIGURAS
(1) Cabeza con cuernos de ciervo/ramas de árbol de la Catedral de León. Miguel Ángel González, 2011

(2) Imagen de Cernunnos tomada en el Museo de la Edad Media, París. Wikipedia

(3) Caldero de Gundestrup, Malene Thyssen, 2004

(4) Petroglifo identificado como el dios Cernunnos, roca 70 en el área de Naquane, Capo di Ponte, Val Camonica. Luca Giarelli, 2008

(5) Altar galo de Reims. Publicado en COURCELLE SENEUIL, J.L., Les Dieux gaulois d'après les monuments figurés, 1910

(6) Brujo de la Cueva de Tres Hermanos (Trois Fréres), Montesquieu-Avantès, departamento de Ariège, Francia. Tomada de la página web http://www.donsmaps.com/cavepaintings3.html

(7) El Sabbat de las brujas. Francisco de Goya. 1797-1798. Museo Lázaro Galdiano, Madrid
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