Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Las Siete Hermanas



Alonso Ponga y Diéguez Ayerbe(1) rescataron la leyenda berciana de las siete hermanas, según la cual, siete hermanas, siguiendo el camino de Santiago, se dispersaron por El Bierzo. La hermana mayor comenzó a buscarlas y se subió a lo alto de la Guiana o Aquiana localizando a cada una de ellas en un lugar donde actualmente se enclava un importante santuario mariano.

La relación de estos santuarios varía según el informante: Virgen de la Guiana, Virgen de los Escayos de Manzanedo de Valdueza, Virgen de la Encina de Ponferrada, Virgen de la Peña de Congosto, Virgen de las Angustias de Molinaseca, Virgen del Valle de Llamas de Cabrera, Virgen de las Angustias de Cacabelos, Virgen de Fombasallá de Paradaseca, Santa Elena de Llamas de Cabrera, Nuestra Señora de las Nieves de Valdeprado o la Virgen de los Remedios de Luyego(2). Bartolomé Pérez recoge otras referencias: en la Tierra de Miranda la tradición cuenta que la Señora del Naso, patrona de los mirandeses y venerada por los zamoranos, es una de las siete hermanas transmontanas, repartidas por la región portuguesa de Tras-os-Montes. También en Asturias encontramos la misma tradición como en El Acebo, El Viso, El Llano-Muxegre, Santueña, El Fresno, La Corrada y Montarés, lugares relacionados con otros santuarios que fueron establecidos por siete hermanas que se dispersaron(3). En mi opinión, podemos relacionar esta tradición con el recuerdo legendario de la antigua existencia de Siete Andiñuelas(4) así como en las nueve hermanas santas y vírgenes, hijas de Calsia, que esta intentó ahogar en un río o un pozo(5).

Encontramos leyendas de nueve o siete hermanas en otros lugares europeos, como la leyenda de las nueve doncellas hijas de San Donivald que fueron canonizadas y a las que fueron dedicadas varias iglesias escocesas, o la leyenda irlandesa de la “Cueva de las Siete Hermanas” de Ballybunnion cerca de Kerry Head, o las nueve Moor Stories de Gwendron, Cornwall, transformadas en bloques de granito como castigo por profanar el día del Sabbath, entre otras muchas historias(6). En la Vita Merlini la Isla de Avalon estaba localizada en el Oeste y habitada por nueve hechiceras encabezadas por Morgan –Morgain La Fée en la literatura artúrica posterior–, lo cual ha sido relacionado con una descripción de Pomponio Mela(7) de las nueve sacerdotisas vírgenes que viven en la Isla de Sena con poderes de curación, profecía, transformación en animales y sobre los elementos(8). También son nueve las musas –a veces tres–, fuente del conocimiento e hijas de Mnemosine y de Zeus: Calíope, Clío, Polimnia, Euterpe, Terpsícore, Erato, Melpóneme, Talía y Urania, con las funciones respectivas de la poesía épica, historia, pantomima, flauta, poesía ligera y danza, lírica coral, tragedia y astronomía.

Esta tradición de siete o nueve hermanas vírgenes podría guardar relación con el grupo de estrellas conocido como Las Pleyades en la constelación de Tauro, siendo las estrellas más brillantes nueve, la suma de las siete hermanas más sus progenitores míticos. Este grupo de estrellas era un buen señalizador de la fiesta de media estación de Beltaine pues en torno al 1000 a.C. su orto heliaco se producía a primeros de mayo(9). Alonso Romero también relaciona la leyenda de la aparición de una gallina de oro con sus polluelos ‒siete en algunas versiones‒ en determinados lugares, algunos con vestigios de uso cultual prehistórico, y en ciertas fechas especiales, con las Pléyades(10).

El mes de mayo, para los cristianos, se convirtió en el mes de la Virgen: «La Virgen, protectora de las doncellas, y a la que estos ofrecen flores, se hace la patrona de todo el mes»(11). También McCluskey destaca la conexión entre la Virgen María con Beltaine, el primero de Mayo y la coronación de la “Reina de Mayo” como símbolo de fertilidad señalando que pese a que la Iglesia no autorizó una fiesta mariana principal, surgió un rito popular en el que María era coronada como la Virgen de Mayo y se dedicaba a ella este mes(12).

Por lo tanto, la hipótesis con las que trabajaré es que estos lugares o bien guardan una relación astronómica con las Pléyades, o, más probablemente, lo hacen con el mes de mayo debido a un alineamiento solar con las fiestas de Beltaine/Lugnasad, identificándose la festividad de primeros de mayo con este grupo de estrellas cuya aparición anuncia su acontecimiento. En este segundo caso, tendremos que reconocer la celebración de fiestas relacionables con las precristianas tanto de primeros de mayo como de agosto. Puede apoyar esta posibilidad el que Maia, una de las siete hermanas de las Pléyades, e identificada con la romana Maia Maiestas ‒que a su vez lo era con Fauna, Ops, Flora, Bona Dea‒, se identifique con todo el mes de mayo, correspondiendo su culto al primer y al décimoquinto día(13).
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(1) ALONSO PONGA, J.L., DIEGUEZ AYERBE, A. El Bierzo, Etnografía y folklore de las comarcas leonesas, León, 1984, pp. 213-215

(2) GUSTAVO LÓPEZ, D. Fiestas y Romerías, I y II, Biblioteca leonesa de tradiciones Diario de León, Edilesa, 2009, p. 115

(3) BARTOLOMÉ PÉREZ, N., Lliteratura popular llionesa, Lomaco Edizions, 2007, pp. 95-97; RODRÍGUEZ-VIGIL, J.L., RODRÍGUEZ ÁLVAREZ, R., Geografía Sagrada de Asturias, Cajastur, 2003, pp. 123, 210, 218, 221, 254

(4) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 71-72

(5) CARMONA MUELA, J., Iconografía de los santos, Ediciones Istmo, 2003, SANTA LIBRADA, pp. 279-283

(6) FIRMINGER THISELTON-DYER, T., Folk-Lore of Women, 1906, Edición de Bibliobazaar de 2008, pp. 179-183

(7) POMPONIO MELA, De Chorographia, 3, 48

(8) KOCH, J. T., Celtic culture: a historical encyclopedia, Volúmenes 1-5, entrada AVALON (YNYS AFALLACH), ABC-CLIO, 2006, p. 146

(9) NORMAN LOCKYER, J., Stonehenge and Other British Stone Monuments Astronomically Considered, MacMillan and Co., 1906, p. 117

(10) ALONSO ROMERO, F., La gallina y los polluelos de oro, Anuario Brigantino, nº 25, 2002, pp. 63-76

(11) CARO BAROJA, J. La estación de amor, Taurus, Madrid, 1986, 1ª ed. 1979, p. 81

(12) MacCLUSKEY, S.C., Astronomies and cultures in early medieval Europe. Cambridge University Press, 1998, p. 66

(13) SEYFFERT, O., Dictionary of Classical Antiquities, ED. Henry Nettleship and J. E. Sandys, 1894, p. 372

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CRÉDITOS DE FIGURAS
(1) La Guiana, Miguel Ángel González, 2011

(2) Musas con Apolo, Baldassarre Peruzzi (1481—1537)

jueves, 22 de septiembre de 2011

El monte sagrado de La Candamia



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El Monte de La Candamia es un escarpe en el margen izquierdo del río Torío, al Este de la Ciudad de León. A partir de la documentación de la Catedral de León sabemos que en la Edad Media fue denominado “Monte Aureo/Aurio/Orio”(1) a partir de “Monte Aureum”.

Los topónimos de fuentes, montes o valles asociados a Aurea/Auria/Oria han sido explicadas por su color amarillento, por estar relacionados con la explotación del oro o por ser muy valiosos(2). Sin embargo, Llamazares Sanjuan señala su estrecha relación con fuentes, arroyos y valles, por lo que propone una derivación a partir de la raíz hidronómica *Au-, *Au- que señala un curso de agua con un sufijo -r- formando la base *au-r-(3)

Por otra parte, tanto el epíteto Candamius de Júpiter en la inscripción recogida por Ambrosio de Morales entre Asturias y León(4) o la cántabra señalada por Utermann(5), como los topónimos “Candamo” proceden del céltico *kandamius o *kandamos, adjetivo en grado superlativo de *kando-, con significado de “blanco, claro, luminoso”(6) o “brillar, arder, resplandecer”(7), aunque también se han hecho proceder de –kant- “piedra”(8).

En mi opinión, ambas denominaciones responden a la misma cualidad observada en este lugar, la de “resplandeciente”, acepción común para un derivado del latino “aureus”(9) o del céltico “kandamos”, la cual tendría origen en su estrecha relación con la observación de un cuerpo celeste, el Sol o la Luna, con la consiguiente condición de lugar santo que se pone de manifiesto en la recurrente presencia de epítetos derivados de *kando- en teónimos. Probablemente concurriera la misma circunstancia en el lugar donde el Papa Cornelio trasladó y enterró el cuerpo del apóstol Pedro “cerca del lugar donde fue crucificado, en el templo de Apolo, Monte Áureo, en el Vaticano, en el palacio de Nerón(10).

El Monte de la Candamia interrumpe la planicie del páramo convirtiéndose en un práctico mirador del relieve montañoso que rodea por el Oeste y el Norte a la región: al Suroeste los Montes de León encabezados por el sagrado Monte Teleno; al Oeste los altos de la Veiga de del Buey Mayor; al Noroeste la Sierra de Gistredo en la que destaca el Pico de Arcos de Agua seguida por un grupo montañoso que comienza con Los Arcos, seguido por la Sierra de Villabandín y la Sierra de la Filera; al Norte la Peña Los Machaos y los Amargones, San Mateo, Alto de Salguerón y Polvareda; al otro lado de La Candamia, hacia el Noreste los Picos Valcerrao y Mediodía más Peña Brava, Pico Soberón, las gemelas puntiagudas Peña Rionda y Pico Moro, seguidas por Peña Corada y Peña Mayor.

Desde el Paleolítico La Candamia ya tuvo interés para el ser humano, particularmente en el paraje de Las Lomas(11) colindante con una urbanización, y lugar también próximo al lugar del hallazgo, en 1986, de un enterramiento colectivo en fosa con un ajuar formado por dos hojas de silex, dos hachas pulidas y una punta de flecha romboidal, próximo al límite entre los ayuntamientos de León y Valdefresno(12).

Hacia Puente Castro, en el Cerro de la Mota o Mota del Castro se localiza un castro prerromano que Luengo denominó “Castro de la Candamia”(13) asiento de un castillo medieval y del Castro de los Judíos o Castrum Iudaeorum hasta que fue destruido por el que la historiografía española conoce como Alfonso VIII de Castilla(14).

Entre las poblaciones de Villavente, Tendal y Golpejar de la Sobarriba se localiza el teso de la Santa Cruz sobre el que se construyó el monasterio de Santa Cruz de Cigoñola, cuyas primeras noticias de actividad proceden del rey Alfonso III(15).

Hay asimismo constancia documental de tres cuevas artificiales, ermitas rupestres o “peñas cavadas” localizadas en la margen izquierda del río Torío denominadas de San Martín, San Miguel y San Torcuato(16), de las que dice Luengo «El castro [de Puente Castro] presenta en la parte media de sus laderas O. y S. fehacientes restos de tres grupos de cuevas, cavadas unas y otras en el terreno, en todo similares a las de Lancia, Villacontilde, Valle de Mansilla y Rueda del Almirante, dadas a conocer por Sanz Martínez»(17) haciendo referencia a las Cuevas Menudas y de El Castro de Villasabariego, las de la Cuesta de Santa Marina de Villacontilde y las de Valle de Mansilla cuyos grabados fueron estudiados por Julián Sanz Martínez en 1920(18). Alguna de estas tres cuevas podría corresponderse con la Cueva del Moro de Puente Castro, ya desaparecida, pero cuyo recuerdo aún perdura en esta localidad.

La única que se conserva, más mal que bien, es la de San Martín, en Villamoros. De ella dice Gómez Moreno:

«Es pueblo [Villamoros] a media legua de León, sobre el Torío, hacia NE, y la cueva está en la cuesta de la Candamia, debiéndose su conocimeinto a D. Inocencio Redondo, que la exploró en 1887. Yo no pude verla.

«Constituye, con toda probabilidad, un oratorio de hacia el siglo X, una de aquellas grutas monásticas, a que aluden con frecuencia los documentos de entonces.

«Excavada en la roca, forma una nave rectangular y a su cabeza un ábside con planta de herradura, mediando un arquillo semicircular entre ambos. la entrada cayó deshecha; la nave tiene techo casi plano, y la capilla resulta como abovedada en redondo. Tamaño total, 6 por 3 metros, y de altura no puede juzgarse, por estar muy soterrada. Su parecido mayor es con la de San Juan de Socueva, en Santander»(19)

Pues bien, esta cueva-ermita, cuyas coordenadas son 42º37'24''N, 5º31'36''O, 886 m.(20) está precisamente orientada con el Monte Teleno en la puesta del Sol en las fechas de las fiestas de media estación de Imbolc y Samain, lo cual es congruente con su advocación San Martín, uno de los santos herederos de la antigua celebración de la fiesta de media estación que daba comienzo al invierno(21). Esta circunstancia invita a la reflexión sobre un posible origen mucho más antiguo que el supuesto hasta ahora –altomedieval– y sobre su carácter como lugar de culto precristiano y prehistórico.

Existe una tradición sobre una fuente en la Candamia en la que habita un ser femenino sobrenatural, una judía en este caso, que custodia un tesoro y que se deja ver un día determinado, el día de la pascua judía. Lo relata así J. Javier Fernández Gómez:

«Entre los árboles, con sus ramas majestuosas de nuestra querida Candamia, flota una leyenda semita. El pueblo hebreo dejó a una doncella al cuidado del tesoro de la aljama, cuando ellos fueron expulsados. Ella creía de buena fe, de que con los años tornarían al castro judío o a su barrio en León, pero pasaba el tiempo y la espera era infructuosa y teniendo miedo de perder su juventud y lozanía, se fue a la bruja del Abadengo, quien le dio a beber su pócima y de esta forma conservó el frescor de su cuerpo y su hermosura. La doncella judía tiene enterrado el tesoro junto a una fuente en la Candamia, y sale todos los años en la Pascua Judía, esperando ansiosa el requiebro de amores de un guapo leonés que la desencante con ternuras y ella le dará a cambio su belleza y el tesoro»(22).

Esta tradición tan próxima a la ciudad de León parece guardar relación con las fuentes de las ninfas que fueron objeto de culto por parte de los legionarios romanos, manantial que, como vimos en el capítulo anterior, era probablemente un lugar de culto indígena. Por lo tanto, parece razonable buscar las Fontis Amevi en la Candamia, en relación con su antigua ocupación judía.

Apuntaba Maximiliano González Flórez en un artículo sobre la Historia del abastecimiento de aguas a la ciudad de León:

«¿Tendrían virtudes medicinales esas aguas de la fuente de AMEUCNI? En la margen derecha del Torío, en una pradera que se llamaba “El Tremedal” frente a Puente Castro, existió antaño LA FUENTE SUBLANTINA, que hoy ha desaparecido bajo los terrenos de aluvión»(23).

Esta fuente gozaba de gran fama por sus aguas medicinales y fue analizada por el licenciado farmacéutico Antonio Chalanzón en 1821 en un trabajo que tuvo gran repercusión(24). Sin embargo, ahora yace desmantelada y sus restos abandonados en las dependencias de la Diputación en San Cayetano(25).

En ella concurren circunstancias bien interesantes que apoyan su posible identidad con las Fontis Amevi. Al parecer, Estudios geológicos han revelado que se trata de un manantial que apunta carácter termal al fluir el agua acompañado de gases, como también sucede en San Marcos y en Aguas Fermosinas bajo el Albéitar del Pabellón de Gobierno de la Universidad(26). Además está localizada justo en la confluencia de los ríos Bernesga y Torío, y sabemos que estos puntos eran especialmente sagrados en la Antigüedad. El culto a la confluencia de los ríos está documentado, por ejemplo, en el epígrafe dedicado a REVE ANA BARAECO (cf. V.VI.I.I.D., 13.D.), referido al río español Guadi-ana y su afluente el Al-barregas. Muchas poblaciones, como sucede con el propio campamento romano de León, están emplazadas en zonas elevadas rodeadas por ríos(27). Además, está muy bien alineada con Picos de Arcos de Agua en la puesta del Sol de los fechas de media estación de Beltaine y Lugnasad, uno de los puntos más destacados del horizonte hacia el Noroeste. Sin embargo, tengo serias dudas que este pico fuera visible desde aquí(28). Otro inconveniente: la fuente sublantina no estaba en La Candamia.

El paraje de Las Lomas es otro punto astronómicamente muy interesante pues presenta un doble alineamiento en el solsticio de verano, válido en un entorno amplio de La Candamia dada la lejanía de los puntos conspicuos referentes en el horizonte, Los Arcos hacia poniente –al que haremos frecuente referencia junto con la cadena montañosa que encabeza– y Peña Corada a oriente. Posiblemente sea este doble alineamiento el que confirió un importante papel sagrado y simbólico a la Candamia. Al pie, a unos 850 m., se encuentra la Fuente del Oro, que comparte con el monte su carácter “aúreo” y probablemente también sagrado.

La fuente de la ninfa judía era especialmente mágica un día al año, una fecha que la tradición relaciona con la Pascua judía. Probablemente esta leyenda tiene origen precristiano en la adquisición por parte del agua de propiedades curativas y milagrosas al ser bañada por el sol del amanecer o del ocaso en la fiesta de media estación de primeros de mayo o en el solsticio de verano(29). Por lo tanto, esta Fuente del Oro, o alguna ya desaparecida relacionada con ella, cuyas aguas eran bañadas por el sol del ocaso del solsticio estival, es una firme candidata a ser aquella fuente de las ninfas adoradas por los romanos y después habitada por una judía inmortal y recipiente de un tesoro escondido.

Existe otra referencia a una fuente con propiedades curativas en la ciudad de León, en esta ocasión relacionada con una corriente herética albigense propalada en el s. XIII. Arnaldo fue un cátaro y copista que abanderó un importante movimiento contra las jerarquías católicas legionenses que finalizó cuando fue ajusticiado junto a otros de sus compañeros. El lugar donde yacían sus restos, próximo a una fuente milagrosa, se convirtió en meta de peregrinación e incluso se llegó a construir un santuario. Algunos lo sitúan en La Candamia(30).

El episodio es descrito por Lucas de Tuy:

«Después de la muerte del Obispo de esta ciudad D. Rodrigo, habiendo discordia acerca de la elección, se aprovecharon de esto los hereges y huyeron de varias partes á la ciudad de León, mirada entonces como capital del reino. Principiaron por fingir y propalar que se hacían milagros en un muladar ó basurero, donde habían sido enterrados un herege y un asesino, que habia matado á un tio suyo. Habia cerca de aquel parage una fuentecilla, donde por la noche arrojaban algunas materias colorantes, do modo que el agua pareciese sangre. Acudían de los pueblos inmediatos á ver los milagros, y á vista de ellos bebian del agua varios malvados que se fingian ciegos, cojos y endemoniados, y que aparentaban quedar curados en el acto, representando una farsa infame, pagada y ensayada por los albigenses. Llegaron estos al extremo de querer desenterrar los huesos del herege Arnaldo, diciendo que era un santo abad que habia muerto como mártir de sus opiniones religiosas, y ya habian construido en aquel parage y cabe la fuente una gran capilla en que darle culto»(31)

Es sugerente la referencia a la proximidad de esta fuente santa a un enterramiento colectivo, medieval según esta tradición, que recuerda inmediatamente a la Fuente del Oro y el cercano enterramiento colectivo megalítico de La Candamia. ¿Se trata de una narración maravillosa que explicaba la vigencia de un lugar de culto prehistórico en el s. XIII como lugar de reunión y celebración de una secta herética sobre los restos de un insigne cátaro? ¿Tal vez, la apropiación por parte de estos de un culto pagano?

Por último, si yo tuviera que elegir un lugar donde los indígenas astures adorasen a la Gran Diosa en su aspecto de madre exhausta y moribunda después de brindar sus frutos a los hombres, una divinidad que los romanos habrían traducido en Diana, buscaría un lugar próximo y elevado(32), como por ejemplo próximo al Portillo, en el alto del Valenciano(33). Hay una tradición erudita que afirma que aquí fueron trasladados los restos de un fabuloso monumento megalítico emplazado en Camposagrado(34) y allí cerca se localiza una fuente, hoy seca, construida en 1789(35). Pues bien, el lugar es astronómicamente relevante en cuanto a la festividad prehistórica que dio origen a la Fiesta de Diana al estar alineado con la puesta del Sol sobre el Pico de Arcos de Agua en las fechas correspondientes a las fiestas de media estación de Beltaine y Lugnasad ‒aunque este alineamiento mejora hacia el Sur, sobre el nacimiento del Arroyo de los Niños hacia Santa Olaja de la Ribera‒, como también lo está al nacimiento del sol en el solsticio de verano sobre Peña Corada.



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(1) SAEZ, E., Colección documental del archivo de la Catedral de León, Tomo I (775-952), CSIC-CECEL, 1987, p. 69, 71, 178, 257, 267, 269; RUIZ ASENCIO, J.M., Colección documental del archivo de la Catedral de León, Tomo III, CSIC-CECEL, 1987, pp. 65, 245, 279, 297, 305, 407-408, 409, 442, 450, 451; citados en LLAMAZARES SANJUÁN, A., Lo 'aureo' en la toponimia de León, Lletres asturianes, nº 60, 1996 , p. 148

(2) MENÉNDEZ PIDAL, R., Orígenes del Español, Ed. Espasa-Calpe, 1972 (7ª ed.), pp. 95, 223, 226; MORALEJO LASSO, A., Toponimia leonesa y gallega, Ed. Pico Sacro, 1977, 32, 105, 129, 287; GARCÍA ARIAS, X.LL., Pueblos asturianos. El porqué de sus nombres, Ayalga Ed., 1977, pp. 104; ZAMORA VICENTE, A., Dialectología española, Ed, Gredos, 1967 (2ª ed.), p. 58; ROHLFS, G., Antrotoponimia e Toponamastica nelle lingue neolatine, Gunter Narr Verlag, 1985, p. 39, citados en LLAMAZARES SANJUÁN, A., Lo 'aureo' en la toponimia de León, Lletres asturianes, nº 60, 1996 , p. 145

(3) LLAMAZARES SANJUÁN, A., Lo 'aureo' en la toponimia de León, Lletres asturianes, nº 60, 1996 , p. 148-149

(4) CIL, II, 2695; «También me dió el Señor Don Diego otra dedicación de otra calzada, por donde se entraba desde lo llano de León á las Asturias de Oviedo. Está en el puerto que agora llaman de Candanedo, como tambien se llama el lugar pequeño allí cerca, y antiguamente se llamaba Monte Candamio. La dedicación dice en piedra: IOVI. CANDAMIO. Y dice en castellano: Esta calzada se dedicó al Dios Júpiter, Presidente deste monte llamado Candamio. Yo he pasado po aquel lugar, y por no saberme dar allí razón de la piedra, no la vide» DE MORALES, A. Las antigüedades de las ciudades de España que van nombradas en la corónica con las averiguaciones de sus sitios y nombres antiguos, Tómo IX, 1792, p. 53

(5) Epígrafe cántabro del s. II IOVI DEO / CANDAMO /PRIMULA REBVRRINI LIB(ERTA). L. M., UNTERMANN, J., Namenkundliche Anmerkungen zu lateinischen Inschriften aus Kantabrien. Beiträge zur Namenforschung, 15, 1980, pp. 374-375

(6) SEVILLA RODRÍGUEZ, M., Posibles vestigios toponímicos de cultos célticos en el norte de la península ibérica, Memorias de historia antigua, Nº 3, 1979 , pp. 262

(7) ALBERTOS, M.L., El culto a los montes entre los galaicos, astures y berones y algunas de las deidades más significativas, Estudios de Arqueología Alavesa 6, 1974, pp. 152-153, citado en OLIVARES PEDREÑO, J.C., Tesis doctoral Divinidades indígenas de la Hispania romana, Universidad de Alicante, 2000, p. 252

(8) BERTOLDI, V., Problémes de substrat, Bulletin de la Societé de Linguistique de París 32, 1932, pp. 166, 154-156

(9) AUREUS, A, UM : áureo, de oro; dorado; parecido al oro; excelente, resplandeciente, VALBUENA, M., Diccionario universal latino-español, (5ª ed.), 1826, p. 87

(10) «beati Petri accepit corpus beatus Cornelius episcopus et posuit iuxta locum ubi crucifixus est, inter corpora sanctorum episcoporum, in templum Apollinis, in monte Aureum, in Vaticanum palatii Neronis», Cornelius: Liber Pontificalis, I, XXII, par. IV, http://www.thelatinlibrary.com/liberpontificalis1.html

(11) CASTELLANOS, P., El Paleolítico Inferior de la Submeseta Norte (León). Diputación de León, 1986

(12) VIDAL ENCINAS, J.M.: La Candamia. Numantia III. Arqueologia en Castilla y León. Valladolid. 1990

(13) LUENGO MARTÍNEZ, J. M., Castros leoneses: Revilla, Sacaojos, Ardón, La Candamia, Villafañe y Valderas, VI Congreso Arqueológico Nacional, 1961

(14) CASTAÑO, J., AVELLO, J.L., TASCÓN, M., Dos nuevos epitafios hebreos de la necrópolis del Castro de los Judíos (Puente del Castro, León), Sefarad: revista de estudios hebraicos, sefardíes y de Oriente Próximo, Vol. 61, Nº 2, 2001 , pp. 299-318; AVELLÓ ÁLVAREZ, J.L., SÁNCHEZ-LAFUENTE PÉREZ, J., El Castro de los Judíos de Puente Castro (León), en VV.AA., Juderías y Sinagogas de la Sefarad Medieval, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, Colección Humanidades, nº 73, pp. 533-556

(15) RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, J., Monasterio de Santa Cruz de Cigoñuela, Archivos Leoneses: revista de estudios y documentación de los Reinos Hispano-Occidentales, nº 93-94, 1993, pp. 311-320

(16) AVELLÓ ÁLVAREZ, J.L., CAMPOS SÁNCHEZ-BORDONA, M.D., La ermita rupestre de Villademoros de las Regueras, Diario de León, 14/6/1992; RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Justiniano: Tres cuevas o “peñas cavadas” en la margen del Torío, Archivos Leoneses 97- 98, 1995, pp. 121-133

(17) LUENGO MARTÍNEZ, J. M., Castros leoneses: Revilla, Sacaojos, Ardón, La Candamia, Villafañe y Valderas, VI Congreso Arqueológico Nacional, 1961, p.103

(18) SANZ MARTÍNEZ, J., El arte rupestre en la provincia de León,  V. H. Sanz Calleja, 1920; GANCEDO, E., León condena al olvido el singular arte rupestre de los valles del Esla y Porma, Diario de León 1/8/2010

(19) GÓMEZ MORENO, M., Catálogo Monumental de españa: Provincia de León (1906-1908), Ed. Intituto Leonés de Cultura, p. 137

(20) Plan General de Ordenación Urbana del Municipio de Villaquilambre, Libro V. Catálogo, Parte II, Catálogo arqueológico, Febrero de 2009, pp. 97-101

(21) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 177

(22) FERNÁNDEZ GÓMEZ, J. Javier: El legado histórico cultural de Puente Castro, 1998, p. 42, citado en MARTÍNEZ ANGEL, L. La base histórica y filológica de una leyenda: el tesoro judío de La Candamia (León), Folklore, nº 288, 2004, pp. 214-216

(23) GONZÁLEZ  FLÓREZ, M., Historia del abastecimiento de aguas a la ciudad de León (I), Tierras de León, nº 40, 1980, pp. 20-22

(24) CHALANZÓN, A., Historia natural, análisis y virtudes del agua mineral ferruginosa de la Fuente Sublantina, descubierta en el presente año por el Coronel D. Luis de Sosa, Imprenta de D. Pablo Miñón, 1821; RUBIO, P.M., Tratado completo de las fuentes minerales de España, Establecimiento tipográfico de D.R.R. de Rivera, 1853, p. 540; JIMÉNEZ, M., Tratado de materia farmacéutica, Imprenta de D.N. Sanchiz, 1838, p. 460; FOIX Y GUAL, J.B., Noticia de las aguas minerales más principales de España: apéndice al curso de materia médica o farmacología, 1840; etc.

(25) GANCEDO, E., La famosa «fuente sublantina» yace hoy, abandonada, en San Cayetano, Diario de León 3/9/2008

(26) MORILLO CERDÁN, A., Cultos militares y espacios sagrados en el campamento de la "Legio VII Gemina" en León, Gerión, nº 1, 2008, Nota 29, p. 386

(27) CANTO, A.M., Epigrafía romana de la Beturia, Universidad Autónoma de Madrid, 1997, p. 277, citada por PRÓSPER, B.M., Lenguas y religiones prerromanas del occidente de la Península Ibérica, Ediciones Universidad de Salamanca, 2002, p. 251

(28) Aunque en la actualidad los árboles lo ocultan, es posible que hace tres o cuatro miles de años el monte bajo no lo impìdiera. He tomado algunas muestras de puntos en la dirección de 293º y no he obtenido inclinaciones desde el emplazamiento de la fuente superiores a la obtenida para los Picos de Arcos de Agua lo cual indicaría más allá de toda duda una ocultación. Con todo, creo bastante improbable que fuera visible.

(29) Sobre la relación de la Pascua cristiana con la fiesta de media estación que da comienzo al verano o con su solsticio ver GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, , pp. 133-137; pp. 140-154; pp. 245-256

(30) DE LA CRUZ, J.V.A., El paso por León del ‘pueblo’ más enigmático: los cátaros, La Crónica de León 24/4/2011; DÍAZ ALOSO, M., Mitos y Leyendas de la Tierra Leonesa, 1982, pp. 189-190

(31) LUCAS DE TUY, De Altera Vita, Fidei que Controversiis Adversus Albigensium Errores, cap. 9, libro III, citado por DE LA FUENTE, V., Historia de las sociedades secretas antiguas y modernas en España y especialmente de la Franc-masonería, Imprenta de Soto Freire, 1870, pp. 28-29. Este autor señala que pueden verse los fragmentos relativos á este asunto en el tomo 22 de la España Sagrada, apéndice 17

(32) Diana suele presidir montañas cubiertas de robles, FRAZER, J.G., La rama dorada. Magía y religión, Fondo de cultura económica, 1981 (1ª ed. 1890), p. 202

(33) Seguro que este topónimo no guarda relación con esta región española bañada por el Mediterráneo

(34) DÍAZ ALOSO, M., Mitos y Leyendas de la Tierra Leonesa, 1982, p. 33

(35)  RISCO, M., Historia de la ciudad y corte de León, y de sus reyes, Impresor Blas Román, 1792, pp. 136-137; GONZÁLEZ  FLÓREZ, M., Historia del abastecimiento de aguas a la ciudad de León (I), Tierras de León, nº 40, 1980, p. 15

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CRÉDITOS DE FIGURAS
(1) La Candamia. Miguel Ángel González, 2011

(2) Santa Cruz de Cigoñola, Miguel Ángel González

(3) Planta y perfil de la Cueva de San MArtín, obtenido de Plan General de Ordenación Urbana del Municipio de Villaquilambre, Libro V. Catálogo, Parte II, Catálogo arqueológico, Febrero de 2009, p. 101

(4) Fuente del Oro de La Candamia, Miguel Ángel González, 2011

(5) Vista a Noroeste desde la Fuente del Oro. El primer pico, y el más aislado es Los Arcos. Miguel Ángel González, 2011

(6) El Portillo, Miguel Ángel González, 2011





sábado, 17 de septiembre de 2011

Un investigador destaca el valor del Teleno en la astronomía megalítica

PILAR INFIESTA, Diario de León 17/09/2011

El investigador Miguel Ángel González dio a conocer ayer en el ayuntamiento de Astorga su enigmático libro sobre el Teleno, señor del laberinto, del rayo y de la muerte. Ingeniero de profesión, este leonés encontró la inspiración para escribir las 318 páginas del volumen en la aparición de los petroglifos laberínticos, que le motivaron a buscar un significado más profundo de los mitos de la provincia. Por el libro, editado por Lobo Sapiens, desfilan cuélebres o dragones, se da mil caras al Dios Teleno y se desvela el simbolismo de los laberintos en las danzas.

Indagando en la razón de ser de los santuarios de origen prehistórico, algunos cristianizados y otros olvidados, se acercó a materias como Astronomía, Historia de las Religiones, Cultura Megalítica y Tradicional, Arte Rupestre y las celebraciones festivas. Además, el autor emprendió un importante trabajo de campo, identificando lugares que podrían haber tenido un especial significado para el hombre antiguo, «reconocibles por restos arqueológicos de tipo cultural o por tradiciones populares que los singularizaban», indica. González explicó ayer en la Ergástula astorgana que los lugares sagrados como la Cruz de Fierro o el Teleno son emplazamientos «que, por alguna razón, se diferencian del resto y permiten la comunicación del hombre con aquellas fuerzas que cree gobiernan los ciclos y procesos del Universo. Influir o controlar estas fuerzas, mediante la magia o la religión era esencial para garantizar la supervivencia de las comunidades humanas que accedían a estos espacios. Y ese es el germen de la ciencia».

Los define como una proyección del cielo en la Tierra que permitían conocer las fiestas que marcaban los ciclos del Sol y la Luna, ligados a su vez con los ciclos productivos de la Naturaleza. «Constituyen, por tanto, la génesis del calendario, un calendario astronómico proyectado en el paisaje», refleja. Su próximo reto, Galicia.

http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/un-investigador-destaca-valor-del-teleno-en-astronomia-megalitica_632834.html

jueves, 15 de septiembre de 2011

Fecha Juliana y calendarios Gregoriano y Juliano

La Fecha Juliana (JD de Julian Day) es el número de días y sus fracciones desde el mediodía del 1 de enero del año 4713 a.C ó 1/1/-4712 a las 12:00, hora universal, y constituye el sistema de medida del tiempo principal en Astronomía. Se basa en un periodo propuesto por Joseph Scaligner en 1583 el astrónomo John Herchel recuperó en 1849 y que fue adoptado por los astrónomos al final del siglo XIX.

No tenemos que confundirlo con el calendario juliano, introducido por Julio César en el 46 a.C., que consistía en un calendario solar formado por meses de longitud fija de modo que cada 4 años se introducía un día extra para mantenerlo en sincronía con el año tropical, es decir, el tiempo que emplea el Sol en dar una vuelta completa, es decir, 365,242198 días.

Como consecuencia del desfase acumulado que producía este calendario, el Papa Gregorio XIII introdujo un nuevo calendario civil, que conocemos como calendario gregoriano, de modo que se añadía un día extra cada año que fuera divisible entre 4 excepto aquellos que fuera divisibles entre 100 y no lo fueran entre 400, lo que lleva a un año con promedio de 365,2425 días frente a los 365,25 días del Calendario Juliano.

Siguiendo a Meeus(1), para calcular la Fecha Juliana, y siendo Y el año, M el número de mes y D el día (expresado en días y fracciones de día) , sigue el siguiente procedimiento:

1.- Sí M < 3, entonces Y = Y - 1; M = M + 12;

2.- Para el Calendario Gregoriano, es decir, fechas superiores al 4/10/1582, calcula
A = ENTERO(Y/100)
B = 2 - A + ENTERO(A/4)
Para el Calendario Juliano, es decir, fechas inferiores al 4/10/1582, calcula
A = ENTERO(Y/100)
B = 0;

3.- JD = ENTERO(365,25*(Y + 4716)) + ENTERO(30,6001*(M + 1)) + D + B - 1524,5

Para calcular la fecha del calendario a partir de la Fecha Juliana:

1.- Calcula:
Z = ENTERO(JD + 0,5)
F = JD + 0,5 - Z

2.- Si Z >= 2299161
α = ENTERO((Z - 1867216,25)/36524,25)
A = Z + 1 + α - ENTERO(α/4)
Si Z < 2299161
α = ENTERO((Z - 1867216,25)/36524,25)
A = Z

3.- Calcula:
B = A + 1524
C = ENTERO((B - 122,1) / 365,25)
E = ENTERO(365,25*C)
G = ENTERO((B - E)/30,6001)

Entonces:
D = B - E - ENTERO(30,60001*G) + F
SI G < 14 M = G - 1
SI G = 14 ó G = 14 M = G - 13
SI M > 2 Y = C - 4716
SI M = 1 ó M = 2 Y = C - 4715

En este enlace puedes descargar una hoja de cálculo con dos pestañas. La primera, Fecha Juliana, permite obtener la Fecha Juliana a partir del día, mes, año y hora como fracción de un día. La segunda pestaña, Calendario, permite el proceso inverso.
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(1) MEEUS, J., Astronomical algorithms, Willmann-Bell, 1991, pp. 59-66

viernes, 9 de septiembre de 2011

El diseño sagrado de la ciudad de León

Existe una revisión y actualización de este artículo en este enlace


Resumen

El ritual relativo a la fundación de una ciudad o campamento romano exigía que un augur determinara la orientación de su eje hacia un punto del Este que podría corresponder con el del nacimiento del Sol en la fecha de su inauguración. En el caso del campamento legionario leonés, esta fecha remite a ciertas fiestas romanas que a su vez denotan su origen en otras prehistóricas que daban comienzo y fin al verano. Así sucede también en otras en honor de Mercurio y Diana, que han dejado testimonio epigráfico en las murallas de la ciudad. Estas celebraciones romanas bien pueden ser el germen de la popular fiesta leonesa de Las Cantaderas.

La fundación de la ciudad

Por alguna razón, el altozano localizado en la confluencia de los ríos Torío y Bernesga fue considerado el emplazamiento ideal para la instalación de un campamento romano que más tarde sería el establecimiento de la única guarnición romana en Hispania, la Legio VII Gemina, y por tanto, capital militar de la Península Ibérica desde finales del siglo I hasta el final del Imperio Romano en el siglo V (1). Este prestigio fue el que determinó su elección como sede regia del principal reino cristiano medieval hispano, de modo que sus reyes legitimaban su preeminencia sobre el resto de reyes hispanos como continuadores del Reino Visigodo, y consiguientemente del Imperio de Roma, titulándose emperadores y adoptando el púrpura como símbolo de su poder.

En realidad, cuando la legión séptima se instaló aquí en el año 74, lo hizo en el recinto de un campamento anteriormente ocupado por la Legio VI Victrix desde al 29 a.C., una vez finalizadas la guerra contra astures y cántabros. Al parecer, incluso hubo una ocupación anterior, de la que al parecer fue responsable también la VI Victrix (2).

Ángel Morillo describe el emplazamiento del campamento legionario como «cerro amesetado alargado  dispuesto de norte a sur, que constituye la segunda terraza fluvial del Torío-Bernesga, cuya zona más alta se sitúa en la zona oriental, aproximadamente donde se levanta hoy en día la Catedral» (3). En realidad, el punto más elevado se encuentra a medio camino entre la Catedral y el Palacio de los Guzmanes, en la zona donde debió localizarse el centro administrativo y religioso del campamento.

A pesar de muchas decisiones urbanísticas desafortunadas perpetradas especialmente en el último siglo, aún quedan algunos vestigios de este periodo que nos permiten reconocer su diseño original: buena parte de las murallas;  la Puerta Castillo o Porta Decumana; los cimientos de la Puerta del Obispo o Porta Principalis Sinistra adyacente a la Catedral de León; una buena aproximación del emplazamiento de la Puerta Cauriense o Porta Principalis Dextra en el solar del Palacio de los Guzmanes; y la Calle Ancha «cuyo trazado mantiene la memoria de la vía principalis en el campamento romano» (4). La intersección de las vias Decumana y Principalis, los ejes del campamento, determinaría la puerta de entrada de los Principia, un conjunto de edificios que conformaban el cuartel general y centro religioso del recinto legionario, cuyos restos han sido parcialmente estudiados recientemente (5).

Un campamento era una ciudad militar (6), pero también una reproducción simbólica de Roma instalada en otro suelo (7), y consiguientemente, debía representar una proyección del cielo en la tierra. La organización de un campamento romano basada en dos vías, Principalis y Preaetoria, en cuya intersección se sitúan los Principia, está documentada por dos autores latinos: Polibio en su Historia (8) e Higinio Gromático en la obra que se le atribuye, De Munitionibus Castrorum (9), y responde a la tradición de herencia etrusca según la cual la ciudad debía ser una analogía del templo celeste. Según Frontino, «el origen del arte de trazar límites, como afirmó Varron, viene de la Disciplina Etrusca, dónde los arúspices dividen la tierra en dos partes... y [en otras dos partes] con otra línea desde el norte a lo largo del meridiano. De estas fundaciones nuestros predecesores adquirieron el arte de medir las tierras. Primero, dos calles deben ser trazadas: una desde el este, que será denominada decumanus, la otra en el meridiano desde el Norte, que debe ser llamada cardus» (10).

La fundación de una ciudad o campamento romano requería distintas etapas: inaguratio: consulta sobre si los dioses eran propicios para la fundación; orientatio: determinación por parte del augur de las líneas sagradas cardo y decumanus cuya intersección determinará el centro de la ciudad: el auguraculum o lugar desde el que se toman los auspicios y el mundus o fosa fundacional conectada con el inframundo; limitatio: trazado del perímetro de la ciudad con un arado ritual  de bronce tirado por un buey y una vaca, que sólo se levantaba del suelo en los puntos donde se abrirían las puertas; y consecratio: sacrificio y depósito de ofrendas en el mundus (11).

El culto romano en Legio

En cuanto a los cultos profesados por sus habitantes, contamos con restos epigráficos que, aunque hallados como material constructivo en las murallas, pueden corresponder a altares o santuarios localizados tanto en el interior como en el exterior del recinto. Según Morillo Cerdán, el lugar de la muralla donde fueron encontrados no debería estar muy lejos de su lugar de procedencia (12). En lo que sigue, le seguiré especialmente.

Son diecisiete inscripciones las que nos van a permitir una aproximación al culto romano en la ciudad militar, dedicadas a Diana, a las Ninfas, al Genius, a Mercurio, a Liber Pater, a algunas divinidades salutiferas y a Marte. 

Hubo una inscripción dedicada a Júpiter, ya desaparecida, que estaría en relación con otras de Villalís y Luyego que conmemoran la fundación de la legio VII y que sugieren la existencia de un santuario militar en la zona (13). Hay también dos lápidas dedicadas a Juno y posiblemente una tercera compartida con Minerva, dos al Genius, una a Liber Pater o Baco, una a Nemesis y otra a Marte, la cual fue hallada muy cerca de la iglesia de Santa María del Mercado. Son especialcialmente destacables las inscripciones dedicadas a Diana. En una de ellas, el legado Q. Tulio Máximo hace referencia a la fundación de un santuario en su nombre que Morillo cree que estaría fuera del recinto del campamento, en algún bosquecillo al norte de la ciudad (14) aunque Le Roux y Palao Vicente se decantan por una localización intramuros (15). Otras dos inscripciones dedicadas a Mercurio hacen pensar a Morillo en un santuario localizado extramuros en la zona oriental (16) que Baratta relaciona con la existencia de fuentes termales, una posibilidad ya sugerida por Blázquez y García-Gelabert que además es avalada por los estudios geológicos realizados en la zona y por la referencia a las divinidades sanadoras Esculapio, Salus, Serapis e Isis (17). Estas dedicatorias a Mercurio podrían estar también relacionadas con las cuatro de las Ninfas, también asociadas a cultos acuáticos. En dos de estas inscripciones se menciona unas Fuentes Amevi que Campomanes y Sánchez-Mora ubican en las termas del subsuelo de la Catedral de León y Morillo en la zona de la Plaza del Grano interesándose por una posible antigua advocación a san Juan de la iglesia de Santa María del Mercado (18), que sin embargo, si constatamos en San Isidoro y en la Catedral de León. Tomando como referencia un ejemplo próximo, en Lugo se ha reconocido un ninfeo en las antiguas termas romanas de la ciudad (19). Estos datos hacen muy probable la existencia de un manantial sagrado identificado con estas Fontis Amevi que Morillo supone ubicadas extramuros en la zona sudoeste  del campamento (20) y que Palao Vicente considera objeto de culto indígena (21).

Interpretación astronómica y festiva de la orientación del campamento romano

De lo expuesto anteriormente, se deduce que la disposición del campamento legionario sobre el que se construyó la ciudad de León no era caprichoso, que su orientación respondía a un fin cuyo desempeño era responsabilidad del augur que inauguró esta ciudad militar romana, y que podría guardar relación con las evidencias de culto religioso que podemos deducir de la epigrafía anteriormente expuesta. Sin embargo, «esta orientación, tanto teóricamente como en la práctica, no era ni al Este ni al Sur astronómicos, sino al punto de nacimiento del sol, tradición que recogen los gromáticos, lo que explica la dificultad de muchos autores para comprenderla [...] Según la rica documentación que han transmitido los gromáticos, el eje principal se trazaba orientando al primer rayo del orto del sol en el momento de la fundación» (22). Trazas de época romana del ritual de fundación y su conexión con la astronomía se han documentado en las ciudades de Cosa y Alatri (23). Por otra parte, Magli estudió la orientación de ciudades italianas de fundación romana concluyendo que la distribución de sus orientaciones no es aleatoria, y que se pone de manifiesto una cosmovisión romana cuatripartita, ligada al movimiento cíclico del sol, y análoga a la de otros pueblos como los europeos atlánticos o los americanos (24).

La Calle Ancha de la ciudad de León, la primitiva Via Principalis del campamento legionario, está orientada al Este, mirando a La Candamia; pero no al Este verdadero, es decir, al punto por el que sale el Sol en los equinoccios, sino un poco hacia el Norte, por donde sale el Sol en el verano, más o menos en fechas próximas a finales de abril o mediados de agosto.

Partiendo del emplazamiento bien conocido de la Puerta del Obispo, 42º 35'57.06'' N, 5º 33', 58.42'' O, 842 m, la orientación de la Calle Ancha y el trazado suroccidental de las murallas he estimado, con la ayuda del Sigpac y de un sistema de obtención de coordenadas GPS con altímetro, que las coordenadas de la Puerta Cauriense y del centro simbólico del campamento serían 42º35'53.90'' N, 5º34'12.80'' O, 840 m., y 42º35'55.45'' N, 5º34'05.35'' O, 846 m., respectivamente. Por último, el punto de La Candamia en el que se proyecta la Calle Ancha, que denominaré "Cuesta de la Candamia" tiene por coordenadas 42º36'28.74'' N,  5º31'45.53'' O, 935 m. 


La declinación (25)  del Sol cuya salida se produce en la Cuesta de la Candamia, y considerando el punto de observación el centro sagrado del campamento, es de 13,85º, que para el año 29 a.C. (26) corresponde a los días 29 de abril y 19 de agosto, de modo que en alguna de estas fechas o en sus proximidades pudo haberse inaugurado el campamento legionense. Es inquietante su cercanía a la declinación y fechas de media estación que dan comienzo y fin y al verano, con una declinación de 16,76º para este año en las fechas del 10 de mayo y el 9 de agosto. Sin embargo, el error es suficientemente grande para descartar una orientación del eje del campamento a las fiestas de media estación del verano. Tal vez sería coincidente si el punto de observación está en la Puerta Cauriense y el desnivel entre esta y lo alto del cerro en el que se construyó el campamento, ocupado por el centro, fuera mayor que en la actualidad. De hecho, nos dice Ángel Morillo:

«Los datos arqueológicos de los que disponemos van confirmando poco a poco que los desniveles existentes en los bordes el altozano en dirección al valle fluvial, tanto al este como al oeste, debían ser en origen mucho más acusados que hoy en día. Los rellenos de varios metros que se conservan en algunos solares excavados, tanto en la zona occidental (Edificio Botines, Casa Pallarés), como en la oriental (San Salvador del Nido) confirman este desnivel, al igual que la propia forma que adopta el recinto militar a partir de la porta principalis sinistra, estrechándose ligeramente hacia el sur y rompiendo de esta manera su trazado rectangular, sin duda para adaptarse a la topografía de esta zona, que presentaba un fuerte desnivel hacia el este, todavía perfectamente perceptible en la actualidad» (27)

En cualquier caso, el acontecimiento de este alineamiento solar podría guardar relación con algunas celebraciones romanas de mayo y agosto, así como con las divinidades cuyo culto conocemos a partir de las inscripciones anteriormente mencionadas.


El 1 de mayo estaba consagrado a la madre de Mercurio, Maia Maiestas y esposa de Vulcano, y en ella el sacerdote de Vulcano sacrificaba en honor de la diosa. En este día también se rendía culto a los Lares (28). Catorce días más tarde, y en fecha más próxima a la fiesta de media estación que da comienzo al verano, los romanos, particularmente los comerciantes, celebraban la Mercuralia, la fiesta en  honor del nacimiento de Mercurio, en la que se realizaban rituales en los que participaba el agua de una fuente sagrada denominada Aqua Mercurii. Puede que en nuestra Legio el papel de esta fuente romana de Porta Capena fuera desempeñado por alguna de las Fontis Amevi. En este mismo día, muñecos o manojos de juncos con formas humanas, probablemente en representación de viejos, atados de pies y manos y eran arrojados al río por las Vírgenes Vestales con participación de Pontífices y magistrados (29), lo que nos recuerda diferentes tradiciones presentes en rogativas y romerías consistentes en sumergir en agua al santo objeto de devoción (30).

La fiesta de Diana se celebraba el 13 de agosto, también más próxima a la fiesta de media estación que da fin al verano,  y se denominaba Nemoralia, y su culto en Aricia, en el Bosque de Nemi próximo a un lago, fue la excusa del estudio de Frazer sobre magia y religión antiguas: La Rama Dorada.

«Del culto de Diana en Nemi podemos destacar todavía algunos rasgos principales. De las ofrendas votivas que se han encontrado en el lugar se deduce que la consideraban como cazadora y además que bendecía a los hombres y mujeres con descendencia, y que concedía a las futuras madres un parto feliz. También creemos que el fuego jugaba una parte importante en su ritual, pues durante el festival anual que se celebraba el 13 de agosto, en la época más calurosa del año, su bosquecillo se iluminaba con multitud de antorchas cuyos rojizos resplandores se reflejaban en el lago, y en toda la extensión del suelo italiano este día se santificaba con ritos sagrados en todos los hogares. Se han hallado en su recinto estatuillas de bronce que representan a la diosa con una antorcha en la mano derecha alzada, y las mujeres cuyas súplicas fueron escuchadas por ella venían al santuario coronadas de guirnaldas y llevando antorchas encendidas en cumplimiento de sus votos» (31).

El santuario rústico de Diana en Nemi era también compartido por la ninfa Egeria que habitaba el lago y por el héroe Virbio. Resulta curioso, y creo que guarda mucha relación con nuestro caso de estudio, que sea Egeria a quien estaba dedicada la fuente de Porta Capena en Roma, la misma que era objeto de un ritual en la Mercuralia, y que Frazer considere a Diana y a la ninfa Egeria como una misma divinidad (32). Los rasgos comunes que observamos en el culto y celebración de las festividades dedicadas a Mercurio y Diana obedecen a que ambas tienen origen respectivamente en dos fiestas de origen muy antiguo correspondientes a los puntos medios entre los equinoccios de primavera y otoño, y el solsticio de verano. En ambos días, el Sol nace en el mismo punto del horizonte. 

En definitiva, la orientación del campamento romano de León podría estar señalando su fecha de fundación, en relación con las festividades de Maia Maiestas y/o de Consualia. Ambas, forman parte respectivamente de dos conjuntos de fiestas que se agrupan en torno a las de media estación que dan comienzo y fin al verano, de las que proceden en última instancia. Asimismo, las fiestas de Mercuralia y Nemoralia, en honor de Mercurio y Diana respectivamente y cuyo culto ha dejado testimonio epigráfico en la ciudad, son también ejemplo de ello.

La fiesta leonesa de las Cantaderas y su relación con la celebración de las fiestas de media estación del verano

El domingo anterior al 5 de octubre se celebra en la ciudad de León la fiesta de las Cantaderas, si bien hay constancia documental de que en el s. XVI se celebraban el día 15 de agosto, con ocasión de la fiesta de la Asunción de la Virgen, trasladándose posteriormente al 29 de junio y finalmente a la fecha actual (33), por lo que es probable que hunda sus raíces en la romana Nemoralia. De hecho, Frazer considera a la fiesta de la Asunción como heredera de la fiesta de Diana (34).

«Este día el Sr. Antonio de Villafañe, dijo que esta ciudad tiene obligación por voto de hacer las fiestas de Ntra. Sra. corriendo toros y jugando cañas en conmemoración de la victoria de la batalla de Clavijo donde se redimió por los naturales de este reino el nefando fuero de las cien doncellas que pagaba al Rey Abd al-Rahman de Córdoba y haciendo relación de ello a Su Majestad para que las dichas fiestas fuesen en adelante y consecuas y se concedió trescientos ducados cada un año de sisa sobre los mantenimientos de esta ciudad pues con dejar de hacer las dichas fiestas se perderá para siempre la memoria de cosa que deba honrar»(35)
  
Según el Marqués de Fuente Oyuelo, cien doncellas ‒seis en 1598 acompañadas por seis hombres‒ provenientes de las parroquias de San Marcelo, San Martín, Nuestra Señora del Mercado y Santa Ana, son adornadas y van en procesión dirigiéndose a la Catedral donde entregan al Obispo dos cestos de fruta. Además, y aquí hay un paralelo claro con la festividad romana, en todos los edificios importantes de la ciudad: Ayuntamiento, Casa de las Carnicerías, Plaza de la Regla y Plaza Mayor, se encendían luminarias y hogueras. Se celebraba la victoria del rey astur Ramiro I frente a los moros en la mítica Batalla de Clavijo y el fin del tributo anual de las cien doncellas establecido en el reinado del rey Mauregato. En esta batalla Santiago apareció montando un caballo blanco y ayudó a los cristianos con su espada  aniquilando a un  buen número de infieles (36).

Para encontrar el significado profundo de esta fiesta de las Cantaderas, tenemos que compararla con otras fiestas hispanas similares, como la conmemoración de la Batalla de Clavijo en La Rioja, u otras fiestas en las que participan doncellas y que conmemoran esta misma batalla.

El 23 de mayo, en Clavijo, La Rioja, se realiza una procesión hasta la Basílica de Santiago, y en la víspera, los vecinos encienden una hoguera en el Monte Laturce, en conmemoración de la batalla. Por otra parte, en San Pedro de Manrique, Soria, en la fiesta de San Juan, el 24 de junio, tres Móndidas, mujeres vestidas completamente de blanco y portando en la cabeza dos roscos y tres panecillos alargados, recitan cuartetas rememorando la Batalla de Clavijo. Estás Móndidas son equivalentes a las Doncellas de Santo Domingo de la Calzada y de Sorzano, Las primeras, también ataviadas de blanco y con un cesto de la cabeza, salen el 25 de abril, mientras que las segundas, lo hacen el tercer domingo de mayo ‒antiguamente, el día de San Gregorio‒. 

El tributo de las doncellas a los moros representa la acción de gracias a los muertos, encarnados en los moros, por los frutos cosechados, y para rogarles benevolencia frente al inminente invierno, el periodo del imperio de la noche y el mal. Es un símil del invierno. La batalla entre cristianos y moros nunca aconteció, al igual que tampoco lo hicieron las de Camposagrado o Covadonga. Son batallas míticas, asociadas a un lugar de culto que hunde sus raíces en el paganismo, que representan el combate entre el verano y el invierno cuyo desenlace a favor del primero era vital para las comunidades humanas que se servían de este ritual mágico. De ahí las frecuentes costumbres populares festivas de luchas rituales que encontramos en toda Europa en fechas relacionadas con primeros de febrero, primeros de mayo o finales de junio (37). La victoria de los cristianos, y consiguientemente el final del tributo, representan el final del invierno y el comienzo de un nuevo ciclo productivo.

Por esta razón la conmemoración leonesa del fin del tributo de las doncellas no acaba de encajar en la celebración del 15 de agosto. De hecho, las Cantaderas, al igual que las Móndidas o las Doncellas de Santo Domingo de la Calzada y de Sorzano, son en todo equivalentes a las mayas de las celebraciones del mes homónimo, una alegoría de la Primavera, una doncella virginal atrapada en el laberinto de la muerte que es rescatada del dominio del invierno previo combate entre el Señor de la Luz y el de la Oscuridad, y que ha de desposarse con el vencedor para dar comienzo a una nueva etapa de crecimiento. Obsérvese la fecha de celebración de las Doncellas de Santo Domingo de la Calzada y de Sorzano y las Móndidas sorianas, en evidente relación con festividades de santos asesinos de dragones: San Miguel el 8 de mayo, San Jorge el 23 de abril, San Felipe el 1 de mayo, San Romano el día de la Ascensión, Santa Marta el día de Pentecostés o el día del Corpus, etc. Incluso la conmemoración de la Batalla de Clavijo se realiza en relación con las fiestas de mayo. En la descripción mítica del enfrentamiento, Santiago, como Lug, aparece ante los oprimidos con caracteres que lo identifican con el sol del verano, montando un caballo blanco, y dirige la contienda contra las fuerzas del mal y del invierno, dando fin a un terrible tributo. «Cuando Lug vino desde la Tierra de los Vivos trajo consigo muchos regalos mágicos [...] Así equipado, apareció un día antes de la asamblea de los jefes de Dannan que se habían reunido para pagar su tributo a los enviados de los formorianos opresores; y cuando los Dannan lo vieron sintieron, como se ha dicho, que estaban contemplando el nacimiento del Sol en un día claro de verano. En lugar de pagar el tributo, ellos, bajo el liderazgo de Lug, atacaron a los formorianos...» (38).

¿Y por qué encontramos en León la celebración del fin del tributo de las 100 doncellas en agosto? Evidentemente por un traslado, de la misma manera que se trasladaron las danzas de cintas ejecutadas por las mayas a las fiestas patronales de agosto en Val de San Lorenzo, mientras que en otros lugares, como en las Islas Británicas, se siguen celebrando el primero de mayo. Ya expusimos anteriormente que existe una estrecha relación entre las fiestas de primero de mayo y las de primeros de agosto. De hecho, es altamente probable que una población observe las dos fiestas ya que ambas corresponden al mismo alineamiento solar, ambas son señaladas por la puesta o nacimiento del sol en el mismo punto del horizonte. Santa Mariña de Augas Santas celebra la Ascensión y el día de Santa Mariña el 18 de julio; Santa Marina de Luyego celebra su romería a primeros de mayo, y antaño también el día de la santa; San Romano, que se celebra el 9 de agosto, libró a la ciudad de Rouen del dragón el día de la Ascensión; Santa Marta, cuyo día es el 29 de julio, hizo lo propio con el dragón de la Tarasca en Tarascón, Francia, hazaña que se conmemora el día de Pentecostés, y en España el día del Corpus, etc.

Para finalizar, y como adelanto para un próximo capitulo, podemos preguntarnos por la localización de las Fuentes Amevi y el santuario erigido en honor de Diana, bien dentro del recinto del campamento, bien en el exterior, al sur y al norte del campamento, respectivamente. Ya se ha apuntado, que al menos las fuentes de las ninfas sugieren un culto más antiguo y autóctono. En mi opinión habría que buscarlos en lugares próximos que han demostrado haber tenido un significado sagrado para los astures, muy especialmente en La Candamia… pero ésta es otra historia.

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(1) GARCÍA Y BELLIDO, A., La legio VII Gemina Pia felix y los orígenes de la ciudad de León, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2008, Edición original: Boletín de la Real Academia de la Historia, Vol. 127, 1950, p.7

(2) PALAO VICENTE, J. J., Legio VII Gemina (Pia) Felix. Estudio de una legión romana, Ed. Universidad de Salamanca, Salamanca, 2006, p. 268


(3) MORILLO CERDÁN, A., Cultos militares y espacios sagrados en el campamento de la "Legio VII Gemina" en León, Gerión, nº 1, 2008, p. 389

(4) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, M.L., VIDAL ENCINAS, J.L., Recientes hallazgos sobre el campamento de la legio VII Germina en León: la situación de los principia y la configuración de los latera praetorii, BSAA Arqueología: Boletín del Seminario de Estudios de Arqueología, nº. 71, 1, 2005 , p. 174

(5) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ et al, op. cit., pp. 161-184

(6) «Y como la enumeración de cada una de ellas sería demasiado tediosa, diré sólo que la legión las llevará consigo, donde quiera que vaya, todo lo necesario para el servicio y que los campamentos tengan la fortaleza y lo propio de una ciudad fortificada» FLAVIO VEGECIO RENATO, Epitoma rei militaris, 2.25

(7) HELGELAND, J., Roman Army Religion, Aufstieg und Niedergang der römischen Welt II. 16.2, 1978, pp. 1490-1493, citado en ANDRÉS HURTADO, G., Los lugares sagrados: los campamentos militares, Iberia: Revista de la Antigüedad, nº 5, 2002, p. 139; «...el campamento, que se convierte en un microcosmos religioso que guarda evidentes paralelismos con Roma. lo que sirve a los soldados y oficiales para seguir sintiéndose vinculados simbólicamente con la ciudad». MORILLO CERDÁN, A., Cultos militares y espacios sagrados en el campamento de la "Legio VII Gemina" en León, Gerión, nº 1, 2008, p. 380

(8) POLIBIO, Historia, 6.31, 10

(9) HIGINIO GROMATICO, De Munitionibus Castrorum, 21

(10) MAGLI, G., On the orientation of Roman towns in Italy, Oxford Journal of Archaeology, 27, 1, 65

(11) ANDRÉS HURTADO, G., Los lugares sagrados: los campamentos militares, Iberia: Revista de la Antigüedad, nº 5, 2002, pp. 140-143; SALOM, C., El Auguraculum de la Colonia Tarraco: Sedes inaugurationis Coloniae Tarraco, Archivo Español de Arqueología, 79, 2006, pp. 69-87

(12) MORILLO, op. cit., p. 382

(13) MORILLO, op. cit, p. 383; Sobre el culto a montañas sagradas, el ara votiva a Zeus-Serapis-Iao de Quintanilla de Somoza y las inscripciones de Júpiter Óptimo Máximo de Luyego ver  GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 11-20

(14) MORILLO, op. cit., pp. 384-385

(15) Le ROUX, L’armée romaine et l’organisation des provinces ibériques d’Auguste a l’invasion de 409, Paris, 1982, p. 278; PALAO VICENTE, J. J., Legio VII Gemina (Pia) Felix. Estudio de una legión romana, Ed. Universidad de Salamanca, Salamanca, 2006, p. 402, citados en MORILLO, op. cit. p. 385

(16) MORILLO, op. cit., p. 386

(17) BARATTA, G., El culto di Mercurio nella penisola iberica, Collecció Instrumenta, 9, 2001, p. 89; «A Esculapio, dios de la medicina, se le invocaba en cualquier enfermedad. Salus se  relaciona con aguas curativas en once casos en Hispania. Isis está en relación con el  balneario de Caldas de Montbuy. No es totalmente seguro que hubiera un balneario en legio VII Gemina, aunque es muy  probable». BLAZQUEZ MARTÍNEZ, J.M., GARCÍA-GELABERT PÉREZ, M.P., Recientes aportaciones al culto de las aguas en la Hispania romana,  Espacio, tiempo y forma. Serie II, Historia antigua, Nº 5, 1992 (Ejemplar dedicado a: Termalismo Antiguo), p. 64

(18) CAMPOMANES, E., SÁNCHEZ-MORA, Mª.C., El abastecimiento de aguas en León en época romana, Tierras de León, nº 76, 1989, p. 64; MORILLO, op. cit., p. 387-38

(19) HERVÉS RAIGOSO, F., MEJIDE COMSELLE, G., O culto as ninfas nas termas de Lugo, Gallaecia, nº 19, 2000, pp. 187-196

(20) MORILLO, op. cit., p. 389

(21) «Es probable también que esta abundancia de de dedicatorias a las Ninfas de León sean un ejemplo de la existencia en la zona de de un culto asociado a alguna divinidad local, pues, aunque de origen romano, las Ninfas se prestaban fácilmente a ser identificadas y asimiladas a deidades locales relacionadas con aguas y fuentes» PALAO VICENTE, op. cit., p. 401

(22) GRAN-AYMERICH, J.G., ALMAGRO GORBEA, M., El estanque monumental de Bibracte (Mont Beuvray - Borgoña), Complutum, Nº Extra 1, 1991, pp. 196-197

(23) BROWN, F. Cosa: the making of a Roman Town, Ann Arbor, 1980; AVENI, A., CAPONE, G. Possible Astronomical Reference in the Urban Design of Ancient Alatri, Lazio, Italy. Archaeoastronomy 8, 1985, p. 12; MAGLI, G. The Acropolis of Alatri: astronomy and architecture. Nexus Network Journal – Architecture and Mathematics  8, 1, 2006, p. 5-16, citados en MAGLI, G., On the orientation of Roman towns in Italy, Oxford Journal of Archaeology, 27, 1, p. 64

(24) MAGLI, op. cit., pp. 63-71; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., pp. 199-202

(25) Los conceptos y modelos matemáticos que voy a utilizar pueden consultarse en GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., pp. 211-220


(26) Tomo esta fecha de manera convencional


(27) MORILLO, op. cit., p. 390


(28) SILVER, M., Taking ancient mythology economically, Brill Academic Publishers, 1992, p. 219; TURCAN, R., The Gods of ancient Rome: religion in everyday life from archaic to imperial times, Routledge, 2000, p. 70

(29) GIARDINA, A., The Romans, University of Chicago Press, 1993, p. 267; FOWLER, W.W., The Roman Festivals of the period of the Republic, MacMillan, 1899, pp. 111-121

(30) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., pp. 134-135

(31) FRAZER, J.G., La rama dorada. Magia y religión, Fondo de cultura económica, 1981 (1ª ed. 1890), pp. 25-26

(32) FRAZER, op. cit., pp. 23-28, 183; Sobre los binomios Diano-Diana, Jano-Jana, Júpiter-Juno remito a GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., p. 132

(33) Para su determinación utilizo el software de simulación astronómica Cartes du Ciel

(34) ARIAS FERNÁNDEZ, A.I., Las Cantaderas o el tributo de las cien doncellas, Argutorio nº 15, 2005, p. 11

(35) «la fiesta de la Asunción de la Virgen en agosto desalojó a la fiesta de Diana». FRAZER, op. cit., p. 416

(36) 1601, julio, 16. León. (Ff. 38 v.- 43 r., f. 38 v.). AHML. Caja 44, libro nº 19), citado en ARIAS FERNÁNDEZ, A.I., Tradiciones y celebraciones en León: 1690-1700, Universidad de León, 2002, pp. 84-85

(37) ARIAS FERNÁNDEZ, A.I., Las Cantaderas o el tributo de las cien doncellas, Argutorio nº 15, 2005, pp. 12-14

(38) BRISSET, D.E., Imágenes del rapto de la doncella en rituales festivos ibéricos, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, Vol 58, No 2, 2003; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., pp. 85-96

(39) ROLLESTON, T., Myths and Legens of the Celtic Race, Forgotten Books (1º ed. 1911), p.73


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CRÉDITOS DE FIGURAS


(1) Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas. SIGPAC

(2) Miguel Ángel González, 2011


(3) Miguel Ángel González, 2011

(4) Google Earth

(5) Figura romana de bronce representando a Mercurio, del Musée des beaux-arts de Lyon. Lambert Collection; bequest, 1850. Fotógrafo Marie-Lan Nguyen, 2010.

(6) Artemis (Diana) från Versailles, publicado en la 1ª(1876–1899), 2ª (1904–1926) o 3ª (1923–1937) edition of Nordisk familjebok

(7) Ayuntamiento de León

(8) Juan Carreño de Miranda, Santiago el Grande en la Batalla de Clavijo, 1660, Museo de Bellas Artes, Budapest
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