Presentación

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En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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sábado, 3 de diciembre de 2011

Quién es el dios Teleno. Introducción

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Últimamente he estado reflexionando sobre el politeísmo de los antiguos, y también sobre el carácter del dios del Teleno. Ya había hecho una propuesta en Teleno, señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte, pero en esta ocasión voy a a seguir un camino distinto. ¡Ya veremos a donde llegamos! Trataremos de dar respuesta a ambas cuestiones, y publicaré sus desarrollos en distintos y sucesivos artículos.

Cuando pensamos en la religiosidad del hombre antiguo, lo primero que vemos es una inmensa variedad de dioses, con distintos nombres, características y atributos, por lo que es lógico pensar en una cultura religiosa politeísta contrapuesta a la nuestra, cristiana que, en teoría, es monoteísta. Esta gran variedad es consecuencia de una agregación de culturas locales en estructuras sociales más complejas de manera que los diversos elementos culturales originales, entre ellos los objetos de culto, entran en competencia para hacerse un sitio en el nuevo contexto cultural. Para mantenerse, estos objetos de culto locales diversos, que originalmente respondían a una misma realidad, deben especializarse y adquirir matices distintos. Puede suceder, por ejemplo, que los dioses Júpiter y Jano tengan un mismo significado original, pero que posteriormente adquieran papeles distintos.

A mi, por ejemplo, me gusta mucho la explicación de Markale relativa al politeísmo de los celtas:

«Si se estudia atentamente la mitología céltica, se puede estar seguro de que los druidas no eran politeistas: los innumerables dioses (¡con varios nombres!) del panteón céltico no son en realidad sino las representaciones concretas de determinadas funciones atribuidas a una Divinidad única, absoluta, inefable e innombrable, el gran Todo, origen y fin de toda vida»(1).

Encontrar un sentido en el panteón religioso de una sociedad antigua es sumamente complejo. La única manera de discernir algo es comparando unos dioses con otros, bien en el seno de esta sociedad, bien en relación con otras sociedades, enfoque del que el alemán Max Müller fue uno de sus pioneros. George Dumezil nos explica el proceso:

«Es aquí donde las consideraciones comparativas intervienen para garantizar que los relatos que consideramos tienen efectivamente un sentido, y para deslindarlo. [...] Ante un teologuema o un mito de los escandinavos es pues legítimo, y hasta metódicamente necesario, antes de negarle significación y antigüedad, examinar si las religiones de los pueblos más conservadores de los que hablan lenguas indoeuropeas, los hindúes, los itálicos, los celtas, no presentarán una creencia o un relato homólogo»(2)

Tratamos entonces de encontrar algún tipo de patrón que simplifique todo el panteón, y ahí George Dumezil propuso su bien conocida estructura funcional tripartita.

«En la religión védica y ya prevédica -lo sabemos por la lista de los dioses arya de Mitani, conservada en documentos epigráficos del siglo XIV antes de nuestra era-, ya también la religión indoirania -lo sabemos por la trasposición hecha por el zoroastrismo en la jerarquía de sus Arcángeles-, un número reducido de divinidades solían estar reunidas, en las invocaciones y en los rituales, en lista jerarquizada, para resumir el conjunto de la sociedad invisible. Estas divinidades se distribuían, en cuanto a las funciones, entre los tres niveles de una estructura bien conocida: la que más tarde, en la India clásica, generaría la rígida clasificación social de los varna, a saber, brahmana o sacerdotes, ksatriya o guerreros, vaisya o ganaderos-agricultores»(3).

Como no pretendo hacer una síntesis del desarrollo del estudio de la Historia de la Religiones, no vamos a hablar de James Frazer, Mircea Eliade y otros...

La propuesta de Dumezil tiene mucho de convincente, y parece aceptada de manera general, pero a mi no me satisface plenamente. Explicaré por qué. En su aplicación a la interpretación de la arcaica triada capitolina integrada por Júpiter, Marte y Quirino, Dumezil defiende: «el Júpiter del flamen dialis, tan estrechamente asociado al rex, trae a Roma todas las formas de la protección soberana y celeste; Mars le da la fuerza física y la victoria en el combate contra enemigos visibles e invisibles; Quirinus, a juzgar por los oficios de su flamen, por el ritual de su fiesta, por los dioses que suelen asociársele, por su nombre mismo, por las definiciones, en fin, que se han conservado hasta en un tardío comentario de la Eneida, patrocina el buen logro y la conservación de los granos, la masa social que es la sustancia de Roma, la vida (cf. quirites) en una paz vigilante»(4)

Sin embargo, para hacer que esta explicación encaje, Dumezil tiene que obviar la dimensión agrícola de Marte y la guerrera de Quirino. En cuanto a los dioses germánicos, parte de Odín, Thor y los Vanes y aplica la misma estructura descuidando, por ejemplo, la notable competencia fertilizadora de Thor. Podéis encontrar el libro de Dumezil, Los Dioses de los Germanos, en mi Biblioteca.

Los mitos que dan forma a la religión no se limitan a estas triadas divinas principales, pero generalmente también constan de tres elementos. Por ejemplo, el de Perséfone, tratado por primera vez en la Teogonía de Hesiodo: Persefoné era hija de Zeus y Demeter. Fue secuestrada por Hades lo que causó una profunda amargura en su madre y , consiguientemente, la sequía en el mundo. Zeus interviene y consigue que parte del año Persefoné esté con su madre con lo que la Naturaleza revive y que el resto lo pase con su marido, tiempo en el que la Naturaleza duerme. Es uno de los muchos mitos de la transición estacional y en él hay tres protagonistas: Demeter, Hades y Perséfone.

Tomemos ahora otro, el de Adonis, recogido en el Libro X de la Metamorfosis de Ovidio. Afrodita se enamora del bello Adonis pero lo deja al cuidado de Perséfone. Sin embargo, la diosa del Inframundo se enamora también de él y se niega a que se reencuentre con Afrodita. Zeus media de manera que Adonis pasara parte del año con una y el resto con la otra.

Nuevamente encontramos tres protagonistas principales: Afrodita, Perséfone y Adonis, pero ¿cuáles son los rasgos característicos de Perséfone? Ambos relatos son idénticos así que podríamos identificar los personajes que participan en cada trama. Así Demeter = Afrodita, Perséfone = Adonis y Hades = Perséfone, de lo que se deduce que Adonis = Hades. Aunque os parezca absurdo, esto sucede mucho en mitología comparada. Si te descuidas, puedes llegar a deducir que cualquier dios puede identificarse con cualquier otro. Está claro que sólo podemos explicar la función de Perséfone en cada relato por separado.

Apliquemos ahora la estructura funcional tripartita de Dumezil: Soberanía, Fuerza y Producción. Yo, lo admito, no soy capaz. No le encuentro sentido.

Por esa razón voy a utilizar otro modelo común al de Dumezil en cuanto a su naturaleza tripartita y es que creo que en la mayoría de estos relatos míticos participan siempre tres elementos. Uno de ellos es central, mientras que los otros dos son opuestos, complementarios y convergen de alguna manera en el central. Ejemplos de estas triadas son: Abuela-Madre-Virgen, Padre-Madre-Hijo, Padre-Hijo-Hija, Padre-Hijo Malo-Hijo Bueno, Caballero-Monstruo-Princesa,...

Esta será mi hipótesis, mi enfoque de partida.

¿Qué sabemos del dios Teleno? Sabemos que en la leonesa población de Quintana del Marco apareció una placa con la leyenda “Marti Tileno” y que no muy lejos hay una importante montaña, la cumbre más elevada de los Montes de León con el nombre de Teleno. Hay alguna cosa más, pero de momento sólo vamos a seguir la pista de su interpretación con el Marte romano.


Próxima parada: la antigua Roma.

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(1) MARKALE, J., El cristianismo celta. Orígenes y huellas de una espiritualidad perdida. José J. de Olañeta, Editor, 2001, pp. 16-17

(2) DUMEZIL, G., Los dioses de los germanos, Siglo XXI editores, 3ª ed (1ª ed. español 1973 por Siglo XXI, 1ª ed. francés por Presses Universitaires de France, 1959), pp. 23-24

(3) DUMEZIL, G., Los dioses de los germanos, Siglo XXI editores, 3ª ed (1ª ed. español 1973 por Siglo XXI, 1ª ed. francés por Presses Universitaires de France, 1959), p. 25

(4) DUMEZIL, G., Los dioses de los germanos, Siglo XXI editores, 3ª ed (1ª ed. español 1973 por Siglo XXI, 1ª ed. francés por Presses Universitaires de France, 1959), pp. 25-26

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Figura 1. Dios Tilenus. Dominio público, alojada en Wikipedia 

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