Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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viernes, 7 de octubre de 2011

Cernunnos, el Señor Cornudo del Bosque en la Catedral de León

«Había un bosque sagrado, jamás profanado desde remotos tiempos, que con sus ramas entrelazadas encerraba un espacio tenebroso y unas gélidas sombras en cuyas profundidades no penetraba el Sol. Este bosque no lo ocupaban los Panes, habitantes de los campos, ni los Silvanos, señores de los bosques, ni las ninfas, sino los santuarios de unos dioses de bárbaros ritos: aras construidas para siniestros altares y todos los árboles purificados con sangre humana [...] No lo frecuentan las gentes arrimándose para celebrar cultos, sino que se lo han dejado a los dioses. Tanto si está Febo en medio del firmamento como si ocupa el cielo la noche sombría, el propio sacerdote tiene pavor a acercarse y teme toparse de repente con el señor del bosque»(1)

El domingo 2 de octubre, estuve en la Catedral de León para ver la celebración de Las Cantaderas. Aproveché la ocasión para fotografiar un relieve localizado en una de las capillas (lo siento, no recuerdo cual) que desde hace años me ha llamado la atención. Representa a una cara humana con cuernos de ciervo que semejan ramas, descripción nos remite inmediatamente a la divinidad céltica Cernunnos.

Cernunnos es uno de los dioses cornudos, cuyos atributos principales son las astas de toro, macho cabrío o ciervo, y que recibían culto para obtener prosperidad y fertilidad. Cernunnos es considerado el dios principal de los celtas continentales, señor de la naturaleza, de los animales, de la fruta y del grano, y dispensador de la fertilidad. Es representado con cuerpo humano y cuernos de ciervo. Su etimología deriva del indoeropeo *ker-, con el significado de "cuerno"(2).

Figura en el Pilar de los Nautas del 137 d.C. como un dios barbado con cuernos de ciervo y con torques colgados de estos. aparece la inscripción, parcialmente borrada de ‘—ernunnos’. Una variante del nombre, Cernenus, fue hallada en una inscripción de Verespatak, Rumania, asociada con el Júpiter romano. También lo encontramos en el Caldero de Gundestrup, portando en su mano un torques y en la otra una serpiente, con cornamenta de ciervo y sentado con las piernas cruzadas. En el Relieve de Reims del s. I d.C., en un frontón triangular se muestra a Cernunnos, con cuernos y torques de remate, flanqueado por Mercurio y Apolo. El dios cornudo sostiene un saco del que extrae granos o monedas. Ante su pedestal figuran un toro y un ciervo enfrentados. Toros, ciervos y serpientes son constantes iconográficas en las representaciones de Cernunnos, en ocasiones en composiciones que aluden a una trinidad sagrada. Sobreviven más de treinta representaciones suyas, distribuidas por lo que hoy es Rumanía e Irlanda(3).

MacCulloch lo identifica con la divinidad ancestral de todos los galos que Julio César interpretó como Dis Pater(4). En cualquier caso, probablemente tendría origen, como el resto de dioses cornudos, en una divinidad ancestral prehistórica, el principio masculino, fertilizador y astado, consorte de la Gran Diosa Luna de la que recibiría su principal atributo como símbolo del cuarto lunar.

En la Península Ibérica se conocen algunas posibles representaciones de esta divinidad en una controvertida representación en un fragmento cerámico de Numancia publicado por Blazquez, así como otra de la misma procedencia publicada por Jimeno, una figura con cinturon, lanzas y escudo cuya cabeza está coronada por tres cuernos de la diadema de Mones así como ciertas decoraciones de terra sigillata hispánica del alfar de El Endrinal, Bronchales, (Teruel) que muestran una figura masculina con una máscara de ciervo sobre la cabeza(5).

Posiblemente sus referentes más antiguos sean la figura antropomorfa con cuernos de ciervo de Capo di Ponte, Val Camonica, Italia, o la figura del brujo con cuernos de ciervo de la Cueva de Trois Fréres, Francia.

El dios cornudo también dejó una huella notable en la tradición popular. Sabemos por san Jerónimo que san Paciano de Barcelona escribió en el s.IV un libro intitulado Cervus o Kerbos «contra las Calendas de enero y otras fiestas paganas»(6). También Cesáreo de Arles en el siglo VI denunciaba estas prácticas:

«¿Habrá alguna persona inteligente que pueda creer que haya individuos que estén en sus cabales y se disfracen de ciervos y quieran transformarse en bestias?»

Y en otro sermón insistía:

«¿Qué hay tan insensato como ponerse una piel de animal y hacerse semejante a una cabra o un ciervo, de manera que el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, se convierta en víctima para el sacrificio de los demonios?»(7).

Teodoro, arzobispo de Canterbury desde 668 hasta 690, en su Liber Poenitentialis, clamaba contra cualquiera que «ande como ciervo o toro, es decir, se haga pasar por un animal salvaje y se vista con la piel de un animal de rebaño, poniéndose la cabeza de las bestias; aquellos que en tal guisa se transforman en la apariencia de un animal salvaje tienen pena de tres años, porque esto es diabólico»(8).

En la Asturia del Norte Rogelio Jove y Bravo da noticia culta sobre un ser que denomina Busgosu, comparable con el "hombre cornudo" de Gascuña, "le Fauxinge" de la Alta Bretaña, "Santirine" de la Baja Bretaña, el "Ourisk" de Escocia o el "Basajaun" vasco(9).

«El Busgosu es como el Fauno... Pasea su melancolía en las soledades de las selvas; se aparece de vez en cuanto a los que penetran en lo enmarañado del bosque, para enseñarles el camino. Su cabeza está coronada por espesa cabellera, de la que brotan dos cuernos retorcidos, como los de cabra; el rostro, los brazos y el torso son humanos; sus piernas son también como de cabra y terminan en pezuñas hendidas. En algunas regiones de nuestra provincia le acusan de perseguir a las mujeres y llevarlas a su caverna, como el sátiro... Vigila los rincones de la selva, protegiendo a los animales perseguidos por los hombres y poniendo obstáculos al paso de estos. Si se le irrita, puede hacerles caer en una cortadura o estrellarse en el fondo de un barranco»(10).

Por lo tanto, se comprende perfectamente que bien pronto que el dios cornudo se convirtiera inmediatemente en el representante del mal, o lo que es lo mismo para los adalides de la Iglesia, del paganismo. Atributos del ciervo, del carnero, de la cabra o del toro eran constantes en las descripciones del diablo que realizaban los infelices reos acusados de brujería(11).

Los dioses cornudos, por su carácter ctónico y lunar, por su dominio sobre el Inframundo, tienen el poder sobre la fertilidad de campos y animales. Sin embargo, surge la duda sobre si la personalidad de cada uno queda matizada en función del animal del que toma la cornamenta. ¿Representa lo mismo Cernunnos, el de los cuernos de ciervo, que Teleno, por ejemplo, el ancestral dios toro?(12)

Hemos visto que toros y ciervos aparecen representados juntos en composiciones en las que participa Cernunnos. Ambos animales representan abundancia, potencia sexual y protección, pero en contextos diferentes: el toro es un animal doméstico y el ciervo salvaje. Además, el asta del ciervo recuerda la forma de las ramas de los árboles, lo que lo conecta con el concepto de renovación cíclica de la naturaleza, idea que queda especialmente subrayada en el relieve de la Catedral de León. Cuando el ser humano caza, abandona su esfera propia, domesticada y protegida por los ancestros de su tribu, y penetra en la salvaje, gobernada por otros dioses y espíritus. Este es el reino de Cernunnos, el señor del bosque, el hombre-verde.

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(1) M. ANNEO LUCANO, Farsalia III, 415-417

(2) BOMHARD, A.R., KERNS, J.C., The Nostratic macrofamily: a study in distant linguistic relationship, Mouton de Gruyter, 1994, p. 369; MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 1998, p. 76-77

(3) KOCH, J. T., Celtic culture: a historical encyclopedia, Volúmenes 1-5, entrada CERNUNNOS, p. 396; MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 1998, p. 76-77; REBOREDA MORILLO, S., CASTRO PÉREZ, L., Cernunnos y sus antecedentes orientales, Anales de prehistoria y arqueología, Nº 19-20, 2003-2004 , pp. 143-156

(4) MacCULLOCH, J.A., The Religion of the Ancient Celts, 1911, republicado por Bibliobazaar, 2006. p. 65

(5) BLAZQUEZ, J.M., Réplica desconocida al "Cernunnos" de Val Camonica: el "Cernunnos" de Numancia, Revue d'Etudes Ligures, 23, pp. 294-298; JIMENO, A. Religión y ritual funerario celtibérico, Revista de Soria, 25, 1999, p. 8; ATRIÁN,P., Estudio sobre un alfar de terra sigillata hispánica, Teruel, 19, 1958, pp. 87-172; citados en ALFAYÉ VILLA, S., La iconografía divina en Celtiberia: una revisión crítica, Archivo español de arqueología, Vol. 76, Nº 187-188, 2003, pp. 77-96

(6) FÁBREGAS, J., OLIVAR, A., La voz de los Padres en la Liturgia de las Horas: los autores eclesiásticos del oficio de lectura, Biblioteca Litúrgica, Centre de Pastoral Litúrgica, 2002, p. 199

(7) ORLANDIS, J., La conversión de Europa al cristianismo, Rialp, 1988, p. 40; FERNÁNDEZ CONDE, J., Les fiestes de Carnaval n'Añu Nuevu. les Kalendes de Xineru, Lletres asturianes, Número 13, p. 89

(8) THORPE, B., Monumenta Ecclesiastica, II, ed. de 1840, p. 249, citado en MURRAY, M.A., The God of the Witches, Publision Publications, LLC, 2005 (1ª ed. 1933), p. 22

(9) CABAL, C., La mitología asturiana. Los dioses de la muerte. Imprenta de Juan Pueyo, 1925, p. 224

(10) JOVE Y BRAVO, R., Mitos y supersiticiones de Asturias, Oviedo, 1903, p. 44, citado en CABAL, C., La mitología asturiana. Los dioses de la muerte. Imprenta de Juan Pueyo, 1925, p. 224

(11) «La evolución de la iconografía del diablo ha sido muy variada como también lo son las descripciones que de este han hecho los diferentes reos. Metamorfoseado en forma de hombre con atributos de animal: Cuernos, en Dominica la Coja; con patas de cabra, en Fago; cuernos de ciervo y orejas de carnero, en Catalina Santisteban, Graus; y otras veces con forma de animal: Perro, en Juan Bardaxi; lobo, en Isabel Alastruey». GARI LACRUZ, A., Brujería e inquisición en el Alto Aragón en la primera mitad del siglo XVII, Diputación General de Aragón, Departamento de Cultura y Educación, 1991, p. 64; «Las formas en que el dios disfrazado se manifestaba eran: toro, gato, perro, macho cabrío, caballo, oveja y ciervo. Notemos que la cabra y el macho cabrío no aparecen en la Gran Bretaña, salvo en el caso del obispo normando de Coventry; pertenecen casi por entero a Francia y Alemania. En Inglaterra, Escocia y el sur de Francia, la habitual guisa animal era de toro o ciervo; pero en ninguna parte se registra que el jefe de la religión apareciera como asno o como liebre, aun que la liebre fuese la transformación más común de las brujas; en épocas posteriores, en Francia y Alemania, ocasionalmente es un cerdo» MURRAY, M.A., The God of the Witches, Publision Publications, LLC, 2005 (1ª ed. 1933), pp. 27-28

(12) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 11-20

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CRÉDITOS DE LAS FIGURAS
(1) Cabeza con cuernos de ciervo/ramas de árbol de la Catedral de León. Miguel Ángel González, 2011

(2) Imagen de Cernunnos tomada en el Museo de la Edad Media, París. Wikipedia

(3) Caldero de Gundestrup, Malene Thyssen, 2004

(4) Petroglifo identificado como el dios Cernunnos, roca 70 en el área de Naquane, Capo di Ponte, Val Camonica. Luca Giarelli, 2008

(5) Altar galo de Reims. Publicado en COURCELLE SENEUIL, J.L., Les Dieux gaulois d'après les monuments figurés, 1910

(6) Brujo de la Cueva de Tres Hermanos (Trois Fréres), Montesquieu-Avantès, departamento de Ariège, Francia. Tomada de la página web http://www.donsmaps.com/cavepaintings3.html

(7) El Sabbat de las brujas. Francisco de Goya. 1797-1798. Museo Lázaro Galdiano, Madrid

7 comentarios:

  1. ¡¡Uaauuuh!! ¡Que imagen de Cernunnos en la Catedral!

    Nicolás

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  2. El Cernunnos germánico es Heimdal, "el Resplandeciente en la Tierra", engendrado por las nueve hermanas hijas de Egir y Rán. Su función era la de guardián del puente Bífröst y avisar con su cuerno Gialarhorn ante la presencia de intrusos. Otros nombres suyos son "El de Dientes de Oro" (Gulintanni), "Macho Cabrío" o "Ciervo" (Halinskði) y también Ríg, "Rey". BERNÁRDEZ, E., Los mitos germánicos, Alianza, 2002, pp. 277-278

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  3. Saludos! Quizás te interese este estudio de nuestro foro el cual trata de forma lateral el tema de Cernunnos y su origen, y el cual se ha hecho eco de este interesante artículo tuyo.

    http://espadadelespiritu.foroactivo.com/t845-investigacion-sobre-el-baphomet

    Este es nuestro foro y mi sitio respectivamente:

    http://espadadelespiritu.foroactivo.com/

    http://laverdadnoslibertara.blogspot.com.ar/

    Saludos.

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    1. Curioso... e interesante. Gracias. También Thor se identificaba de alguna manera con las cabras. Su carro era tirado por dos a las que sacrificaba y después revivía.

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